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viernes, 18 de septiembre de 2026

Bolturina: volver a caminar sus calles

La Cruz de Bolturina, en el cruce de la Calle de la Plaza y la Calle de Graus

Hace unos días intentamos devolver Bolturina al mapa.

El plano parcelario de 1976, las fotografías aéreas y la memoria conservada sobre el pueblo nos permitieron situar aproximadamente sus antiguas casas y recuperar el trazado de sus calles.

Ese trabajo puede verse en «Bolturina y Torreciudad: cuando cambió el camino» .

Pero mientras hacía aquel trabajo ocurrió algo que no había previsto.

Algunas fotografías antiguas comenzaron a encajar en el plano.

En ellas podíamos reconocer una casa, pero también el lugar desde el que había sido tomada la fotografía. Y, en algunos casos, incluso la dirección en la que estaba mirando quien apretó el disparador.

De pronto podíamos entrar en Bolturina junto a Casa Ferrero y Casa Miranda, acercarnos a Santa Ana, subir por la Calle del Olivo hasta La Cruz y, desde allí, volver a recorrer algunas de las calles del antiguo pueblo.

El plano nos había permitido devolver Bolturina al mapa. Las fotografías nos permiten ahora intentar algo diferente: volver a caminar algunas de sus calles.

Bolturina sobre el mapa

Plano parcelario de Bolturina de 1976 con las antiguas casas identificadas
Localización de las antiguas casas de Bolturina sobre el plano parcelario de 1976. Identificación y ubicación de las casas facilitadas por José Antonio Castarlenas.
Explora el mapa. Puedes acercarte al antiguo caserío, seguir el trazado de sus calles y pulsar sobre los marcadores para conocer el nombre de las antiguas casas y otros lugares de Bolturina.

La localización es aproximada. Se ha realizado relacionando el plano parcelario de 1976 con las ortofotos y con la información conservada sobre las antiguas casas y calles. No pretende establecer una delimitación catastral exacta.

Las fotografías que aparecen a continuación se han situado únicamente cuando ha sido posible relacionarlas con suficiente seguridad con el plano y con el trazado de las antiguas calles.

Ahora podemos intentar algo más: volver a caminar por Bolturina.

En este vídeo utilizamos el plano, las ortofotos y las fotografías antiguas para recorrer de nuevo algunas de las calles del pueblo y reconocer las casas y las personas que las habitaron.

Bolturina: volver a caminar sus calles · Caminos de Barbastro, 2026.

Entramos en Bolturina

La entrada actual a Bolturina nos acerca a la iglesia de Santa Ana. Antes de llegar al antiguo caserío encontramos Casa Sierra (6), situada a la entrada del pueblo, antes de llegar a Casa Ferrero.

Una fotografía conserva además una escena cotidiana delante de la propia casa, cuando Bolturina todavía estaba habitada.

Casa Sierra a la entrada de Bolturina
Casa Sierra (6), situada a la entrada de Bolturina.

Continuando hacia el pueblo llegamos a Casa Ferrero (33) y Casa Miranda (5). Una fotografía antigua nos permite situarnos junto a la parte posterior de Casa Miranda.

A la izquierda aparece parcialmente Casa Ferrero (33), junto a la salida hacia el Camino de El Grado. Desde aquí continuamos nuestro recorrido hacia Santa Ana y el comienzo de la Calle del Olivo.

Parte posterior de Casa Miranda y Casa Ferrero hacia el Camino de El Grado
Parte posterior de Casa Miranda (5), en la salida hacia el Camino de El Grado. A la izquierda aparece parcialmente Casa Ferrero (33).

Continuando hacia Santa Ana llegamos al comienzo de la Calle del Olivo, una de las calles que conducían hacia el interior del caserío.

En esta parte encontramos primero Casa Fuster (4), situada frente a Casa Miranda.

Casa Fuster en la Calle del Olivo, frente a Casa Miranda
Casa Fuster (4), en la Calle del Olivo, frente a Casa Miranda.

Una vista general de Bolturina nos permite completar todavía mejor este sector del pueblo. En ella podemos reconocer Casa Ferrero (33), Casa Sierra (6), Casa Franco (2), Casa Ignacio (1), Casa Miranda (5) y Casa Llorenz (3), con la iglesia de Santa Ana como referencia.

Vista general de Bolturina con las casas Ferrero, Sierra, Franco, Ignacio, Miranda y Llorenz
Vista general de Bolturina. Se reconocen Casa Ferrero (33), Casa Sierra (6), Casa Franco (2), Casa Ignacio (1), Casa Miranda (5) y Casa Llorenz (3), con la iglesia de Santa Ana como referencia.

Un poco más adelante, otra fotografía nos permite reconocer Casa Miranda (5) y Casa Layo (9). La iglesia de Santa Ana nos proporciona aquí una referencia especialmente útil para orientarnos dentro del antiguo caserío.

Casa Miranda y Casa Layo desde el comienzo de la Calle del Olivo
Comienzo de la Calle del Olivo. Casa Miranda (5) y Casa Layo (9), con la iglesia de Santa Ana como referencia.

Otra fotografía nos acerca todavía más a la iglesia de Santa Ana. Junto a ella volvemos a reconocer Casa Layo (9).

Esta vez la fotografía conserva algo más que la disposición de los edificios: conserva también a las personas y la vida de una de aquellas calles.

Vecinos de Bolturina junto a la iglesia de Santa Ana, con Casa Layo al fondo
Junto a la iglesia de Santa Ana. Tras la iglesia aparece Casa Layo (9). La presencia de sus vecinos nos devuelve también la imagen de una Bolturina todavía habitada.

Desde Santa Ana podemos continuar subiendo por la Calle del Olivo hacia el interior del pueblo. Otra fotografía nos permite seguir ese recorrido.

Al fondo aparece Casa Sesa (11), ya próxima al entorno de La Cruz. A nuestra izquierda quedaba Casa Layo (9), que acabamos de reconocer junto a la iglesia.

Calle del Olivo subiendo desde Santa Ana hacia La Cruz, con Casa Sesa al fondo
Calle del Olivo, subiendo desde Santa Ana hacia La Cruz. Al fondo, Casa Sesa (11); a la izquierda quedaba Casa Layo (9).

Siguiendo la calle llegamos finalmente a uno de los lugares que mejor nos permitirán orientarnos en Bolturina: La Cruz.

Llegamos a La Cruz

Hemos llegado al encuentro de la Calle de la Plaza con la Calle de Graus. Allí estaba La Cruz.

La Cruz de Bolturina en el cruce de la Calle de la Plaza y la Calle de Graus
La Cruz, en el cruce de la Calle de la Plaza con la Calle de Graus. A la izquierda, Casa Salinas (14).

La fotografía no conserva solamente la cruz. A la izquierda podemos identificar Casa Salinas (14) y reconocer el aspecto de aquel cruce cuando todavía formaba parte de un pueblo habitado.

La Cruz será a partir de ahora nuestro principal punto de referencia. Desde este lugar podemos recorrer distintas partes del antiguo caserío: la Calle de la Plaza, la Calle del Sol, la Calle Alta y, finalmente, la Calle de Graus.

Recorremos la Calle de la Plaza

Desde La Cruz podemos comenzar por la Calle de la Plaza.

Una fotografía nos permite avanzar por ella y reconocer varias construcciones que hasta ahora solamente teníamos situadas sobre el plano.

A la izquierda aparece Casa Salinas (14). A la derecha estaban las Escuelas (15) y Casa Mora (16), mientras que al fondo podemos reconocer Casa Costa (17).

Calle de la Plaza de Bolturina con Casa Salinas, las Escuelas, Casa Mora y Casa Costa
Calle de la Plaza. A la izquierda, Casa Salinas (14); a la derecha, las Escuelas (15) y Casa Mora (16); al fondo, Casa Costa (17).

La fotografía nos permite comprender algo que el plano apenas podía mostrarnos: cómo se sucedían las casas y los espacios de la Calle de la Plaza cuando Bolturina todavía estaba habitada.

Las Escuelas (15) no eran solamente otro edificio de la Calle de la Plaza. Una fotografía conservada de su interior nos permite ver a los niños de Bolturina en sus pupitres y recuperar una escena de la vida cotidiana que transcurría dentro de aquellas paredes.

Niños en la escuela de Bolturina
Niños en la escuela de Bolturina. Décadas de 1960-1970.

Entramos en la Calle del Sol

Desde la Plaza podemos entrar ahora en otra de las calles principales del antiguo caserío: la Calle del Sol.

Una fotografía tomada desde la Plaza nos permite situarnos precisamente en su comienzo. Al fondo aparece Casa Obis (25) y, a la izquierda, en la esquina, podemos reconocer Casa Antón (26).

Comienzo de la Calle del Sol desde la Plaza, con Casa Obis y Casa Antón
Comienzo de la Calle del Sol visto desde la Plaza. Al fondo, Casa Obis (25); a la izquierda, en la esquina, Casa Antón (26).

Entramos ahora en la calle. Otra fotografía nos permite avanzar por ella: Casa Juanico (18) queda a nuestra derecha y Casa Sánchez (22) aparece al fondo.

Es precisamente del comienzo de la Calle del Sol de donde conservamos menos imágenes: nos faltan Casa Sastre (27), Casa Tejedor (28), la Abadía (29) y el Horno.

Calle del Sol con Casa Juanico y Casa Sánchez
Calle del Sol. Casa Juanico (18) queda a la derecha y Casa Sánchez (22) aparece al fondo.

Otra fotografía nos permite contemplar este sector desde la parte baja de la Calle del Sol, mirando hacia arriba.

Siguiendo la calle podemos reconocer Casa Sánchez (22), Casa Joaquín (23) y Casa Ballarín (24).

Calle del Sol de Bolturina con Casa Sánchez, Casa Joaquín y Casa Ballarín
Calle del Sol vista desde la parte baja, mirando hacia arriba. Casa Sánchez (22), Casa Joaquín (23) y Casa Ballarín (24).

Las fotografías nos permiten contemplar así la Calle del Sol desde perspectivas diferentes y comprender mejor cómo se sucedían sus casas.

Recorremos la Calle Alta

Volvemos a tomar La Cruz como referencia. Antes de dirigirnos hacia la Calle Alta, una fotografía nos permite reconocer tres casas situadas en la Calle de Graus: Casa Sesa (11), Casa Juan (12) y Casa Barri (13).

Casa Sesa vuelve a resultarnos familiar: ya la habíamos visto al fondo cuando subíamos desde Santa Ana por la Calle del Olivo.

Casa Sesa, Casa Juan y Casa Barri en la Calle de Graus
Casas Sesa (11), Juan (12) y Barri (13), en la Calle de Graus.

Continuando nuestro recorrido, otra fotografía conserva un tramo de la propia Calle Alta y nos permite reconocer Casa Andrés (31) y Casa Llanas (32).

Casa Andrés y Casa Llanas en la Calle Alta de Bolturina
Calle Alta. Casa Andrés (31) y Casa Llanas (32).

Podemos continuar un poco más. Otra fotografía nos permite reconocer Casa Salamero (30) y completar mejor el recorrido por esta parte del pueblo.

Casa Salamero en la Calle Alta de Bolturina
Calle Alta. Casa Salamero (30).

Las fotografías nos permiten así recorrer buena parte de la Calle Alta y reconocer algunas de las casas que formaban este extremo del antiguo caserío.

Por la Calle de Graus hacia la salida del pueblo

Regresamos una última vez a La Cruz. Desde allí podemos tomar ahora la Calle de Graus y seguirla hacia la salida del pueblo.

En este recorrido encontramos Casa del Royo (10). Una fotografía conserva precisamente esta parte de Bolturina y nos permite reconocer cómo era la calle.

Casa del Royo en la Calle de Graus de Bolturina
Casa del Royo (10), en la Calle de Graus, siguiendo desde La Cruz hacia la salida del pueblo.

En este mismo sector se encontraba la era de Casa Royo. Desde allí fue tomada otra fotografía que amplía nuestra mirada: a la izquierda aparece Casa Sánchez (22) y, a la derecha, Casa Vicén (19).

De este sector todavía nos faltan imágenes de Casa Pera (20) y Casa Patricio (21).

Al fondo podemos distinguir Secastilla.

Casa Sánchez y Casa Vicén vistas desde la era de Casa Royo, con Secastilla al fondo
Desde la era de Casa Royo, mirando hacia Secastilla. A la izquierda, Casa Sánchez (22); a la derecha, Casa Vicén (19).

Esta última imagen nos permite comprender algo más que la posición de unas casas. Desde la era de Casa Royo podemos mirar hacia la salida de Bolturina y hacia el paisaje que se abre en dirección a Secastilla.

Las calles empiezan así a enlazarse también con los caminos que comunicaban el pueblo con su entorno.

Las casas también eran familias

Hemos recorrido Bolturina siguiendo sus calles y reconociendo casas y nombres sobre el plano. Pero aquellas casas eran mucho más que un nombre y un número.

Detrás de cada una había una familia.

Al recorrer la Calle del Sol hemos pasado junto a Casa Juanico (18). Santiago, nacido en Bolturina, era de esta casa.

En esta fotografía aparece de niño junto a su hermano y sus abuelos, José Sin y Pilar Sesa, delante de la puerta de Casa Juanico.

Santiago, su hermano y sus abuelos delante de Casa Juanico en Bolturina
Santiago y su hermano, junto a sus abuelos José Sin y Pilar Sesa, delante de Casa Juanico. Fotografía cedida por Santiago.

El empedrado, la puerta, las paredes de la casa y, sobre todo, las personas nos devuelven por un instante a la Bolturina habitada.

No todo eran casas y calles

Pero la vida de un pueblo tampoco transcurría solamente dentro de sus casas y sus calles. Había otros lugares y momentos en los que sus vecinos se encontraban y compartían la vida del pueblo.

Uno de ellos era la fiesta mayor de agosto. Esta fotografía, tomada junto a la entrada de la iglesia de Santa Ana, nos devuelve por un instante a la Bolturina de los años cincuenta: no solamente sus edificios, sino también las personas que llenaban sus calles en los días de fiesta.

Fiesta mayor de agosto junto a la iglesia de Santa Ana en Bolturina
Fiesta mayor de agosto junto a la entrada de la iglesia de Santa Ana. Década de 1950.

El lavadero y la fuente formaban parte, en cambio, de esos espacios cotidianos utilizados por los vecinos. Una fotografía conserva precisamente una escena camino del lavadero.

Vecinas de Bolturina camino del lavadero
Camino del lavadero de Bolturina. Una escena de la vida cotidiana del pueblo.

El propio lavadero de Bolturina aparece también en otra fotografía antigua. Son imágenes sencillas, pero nos permiten recuperar algo que los planos nunca podrían mostrarnos: cómo se utilizaban aquellos lugares cuando el pueblo estaba habitado.

Antiguo lavadero de Bolturina
El antiguo lavadero de Bolturina.

También conservamos una imagen de la fuente. Junto a ella aparece Eugenio Rausa, de Casa Ignacio (1). De nuevo, la fotografía no conserva solamente un lugar: conserva a una de las personas que lo conocieron y utilizaron.

Eugenio Rausa, de Casa Ignacio, junto a la antigua fuente de Bolturina
Eugenio Rausa, de Casa Ignacio (1), junto a la fuente de Bolturina.

Fuera de las calles y las casas había también otros lugares vinculados a la vida de la comunidad. Entre ellos estaba el cementerio de Bolturina, situado junto al antiguo pueblo y que también hemos podido localizar en el mapa.

Antiguo cementerio de Bolturina
Cementerio de Bolturina.

El lavadero, la fuente y el cementerio también han podido ser situados en el mapa. Junto a las casas y las calles, recuperan así su lugar algunos de los espacios que formaban parte de la vida del pueblo.

La fuente es también uno de los lugares en los que la memoria de Bolturina ha vuelto a hacerse visible sobre el terreno. Amigos de Bolturina realizó trabajos de limpieza y recuperación de este espacio.

Amigos de Bolturina realizando trabajos de limpieza en la fuente
Trabajos de limpieza y recuperación de la fuente realizados por Amigos de Bolturina.

Muchas fotografías antiguas no fueron tomadas para documentar Bolturina. Eran fotografías familiares, de vecinos o de momentos cotidianos. Pero detrás de aquellas personas puede haber quedado una fachada, una puerta, una calle o un rincón que hoy resulta difícil reconocer.

Cada fotografía puede conservar un pequeño fragmento del pueblo.

Volver a Bolturina

El 16 de septiembre volví a Bolturina después de pasar varios días situando sus casas y recorriendo sus calles sobre planos, ortofotos y fotografías antiguas.

Pensaba que, después de todo aquel trabajo, me resultaría más fácil reconocer el pueblo.

Ocurrió casi lo contrario.

La vegetación cubre buena parte del antiguo caserío. Muchas construcciones apenas pueden distinguirse entre las piedras y resulta difícil reconocer sobre el terreno unas calles que en el plano parecen perfectamente comprensibles.

Ruinas de Bolturina en septiembre de 2026
Bolturina en la actualidad. El GR-17 atraviesa un paisaje en el que la vegetación hace difícil reconocer buena parte del antiguo caserío.
En el mapa había conseguido volver a ver Bolturina. Al llegar físicamente a Bolturina, casi no conseguía verla.

Quizá por eso adquieren tanto valor estas fotografías.

No podemos reconstruir Bolturina exactamente como fue. Pero todavía podemos hacer algo más sencillo: reconstruir algunas miradas.

Volver a entrar en Bolturina junto a Santa Ana. Subir por la Calle del Olivo hasta La Cruz. Recorrer desde allí la Calle de la Plaza, la Calle del Sol y la Calle Alta, y salir finalmente por la Calle de Graus hacia el paisaje que se abre en dirección a Secastilla.

Durante unos instantes, volver a mirar el pueblo desde donde lo miraron quienes estuvieron allí.

Una memoria que todavía puede crecer

Esta página quiere quedar abierta.

En los álbumes familiares se conservan todavía fotografías que pueden permitirnos identificar otras casas, calles y rincones de Bolturina. No tienen por qué ser fotografías de edificios. Una escena familiar puede contener al fondo precisamente aquello que necesitamos para reconocer un lugar.

Si conservas alguna fotografía y puedes identificar la casa, el lugar, las personas o aproximadamente la fecha, puedes ayudarme a completar poco a poco esta memoria visual de Bolturina. Puedes ponerte en contacto conmigo a través del correo electrónico que aparece en el blog.

Otro modo de recuperar Bolturina

Este intento de recuperar la memoria de Bolturina no comienza ahora. Desde su creación en 2019, Amigos de Bolturina ha trabajado para conservar la memoria del pueblo y recuperar algunos de sus espacios.

En 2021 la asociación plasmó ese trabajo en el proyecto «El renacer de Bolturina». Se habían realizado ya labores de limpieza y acondicionamiento de la iglesia, el cementerio y la fuente, y se planteaba crear un pequeño centro de interpretación mediante fotografías, paneles y señalización. Resulta especialmente significativo que uno de sus objetivos fuera, precisamente, volver a situar Bolturina en el mapa.

El proyecto llegó más lejos. Un anteproyecto arquitectónico estudió la recuperación de la iglesia de Santa Ana, la conservación de algunas trazas del antiguo caserío y la adecuación del entorno de la fuente. No se trataba de reconstruir todas las casas, sino de conseguir que el antiguo pueblo volviera a ser reconocible dentro del paisaje.

Pero el paisaje tiene sus propios tiempos. La vegetación vuelve a ocupar rápidamente el espacio y, entre ella, resulta cada vez más difícil reconocer dónde estuvieron las antiguas casas y por dónde discurrieron sus calles.

Eso no significa que aquel proyecto no pueda retomarse algún día. Mientras tanto, aquella voluntad de recuperar Bolturina puede continuar también de otra manera.

Si ya resulta difícil devolver físicamente el pueblo al paisaje, todavía podemos devolverlo al mapa y a la memoria.

Situar sus casas, recuperar sus nombres, reconstruir sus calles, colocar las fotografías en el lugar donde fueron tomadas y recoger los recuerdos de quienes vivieron allí permite construir poco a poco una memoria digital de Bolturina.

No sustituye el trabajo realizado sobre el terreno. Lo prolonga de otra manera. Y quizá pueda conseguir algo importante: que, aunque la vegetación termine ocultando sus últimas huellas, Bolturina no vuelva a desaparecer.

Primero intentamos devolver Bolturina al mapa.

Ahora intentamos volver a caminar sus calles.

Agradecimiento: a Encarna Barrull, por facilitar fotografías antiguas de Bolturina y por sus aclaraciones, que han ayudado a identificar casas, calles y distintos lugares del pueblo.

Contenido elaborado por el autor con apoyo de herramientas de inteligencia artificial para la documentación, contraste de información, análisis cartográfico y edición del texto.

Daniel Vallés Turmo

Septiembre de 2026

Acceso a guías y rutas (pinchar)

martes, 8 de septiembre de 2026

Bolturina y Torreciudad: cuando cambió el camino

Antiguo Santuario de Torreciudad visto desde el camino de La Puebla de Castro
Antiguo Santuario de Torreciudad y torre de señales, vistos desde el camino de La Puebla de Castro una vez pasadas las Serrafinas. Fotografía: Pedro Bardají Suárez. Fuente: «Torreciudad: la vida cotidiana en los dos últimos siglos» .

En la entrada “Torreciudad y Barbastro: una historia compartida antes del conflicto” miramos Torreciudad desde Barbastro. Ahora quiero hacerlo desde el despoblado de Bolturina para ofrecer otra perspectiva.

La razón está en una fotografía de 1964 que aparece en aquella entrada, cuando empezaba a gestarse la nueva Torreciudad. En ella vemos la imagen restaurada de la Virgen de Torreciudad regresando a su antigua ermita, acompañada por el obispo de Barbastro, Jaime Flores, y por numerosos vecinos. Pero hay un detalle que cambia por completo la forma de mirar aquella escena: la romería parte de Bolturina.

Hoy puede resultar extraño. Quien visita Torreciudad llega normalmente por la carretera que conduce directamente al santuario desde El Grado y Bolturina queda fuera del recorrido habitual. Sólo vuelve a aparecer si llegamos por la carretera de La Puebla de Castro. En 1964 aquellas carreteras todavía no existían y la geografía era muy distinta. Para comprender la antigua Torreciudad hay que volver a mirar los pueblos y caminos que la rodeaban.

Y entre ellos aparece Bolturina.

Bolturina no era sólo un pueblo cercano

Hoy Bolturina aparece como un despoblado y la iglesia de Santa Ana queda casi aislada en el paisaje. Cuesta imaginar que a su alrededor hubo casas, calles, familias, cultivos y una vida cotidiana completa. Bolturina llegó a alcanzar 173 habitantes en 1857 y todavía censaba 61 en 1970. Las fotografías antiguas permiten recuperar la imagen de un pequeño núcleo compacto, con cerca de treinta casas durante buena parte del siglo XX, la iglesia integrada en el pueblo y los campos trabajados a su alrededor.

Vista antigua del pueblo de Bolturina
Estado actual de Bolturina con la iglesia de Santa Ana
La iglesia de Santa Ana permite reconocer el antiguo núcleo. Antes formaba parte del pueblo; hoy permanece sola.

La cercanía con Torreciudad no era sólo geográfica. Durante siglos, la antigua ermita estuvo vinculada eclesiásticamente al Priorato de Bolturina, y todavía a comienzos del siglo XX la Casa-Santuario y sus tierras aparecen documentadas dentro de esa jurisdicción.

Los documentos del siglo XIX permiten incluso asomarse a una Torreciudad muy distinta de la actual. Aparecen vecinos de Bolturina relacionados con la Casa-Santuario y los inventarios hablan de camas, alimentos, animales y utensilios domésticos propios de una hospedería. La ermita no era únicamente un lugar de devoción: formaba parte de una pequeña economía rural ligada al territorio.

Cuando terminaban las romerías y llegaba el invierno, Torreciudad quedaba prácticamente aislada. Una de las fuentes cuenta que, cuando había prior, éste se trasladaba entonces a Bolturina. Es un detalle pequeño, pero muy revelador: ambos lugares formaban parte de una misma vida cotidiana.

A Torreciudad se llegaba a pie o a caballo

Desde El Grado existía una senda difícil y accidentada, mientras que Bolturina ofrecía una de las rutas utilizadas por quienes viajaban con caballerías. Llegar a Torreciudad no era una ruta sencilla.

Mapa antiguo de los caminos entre Bolturina y Torreciudad
Mapa actual del entorno de Bolturina y Torreciudad
La relación entre Bolturina y Torreciudad se entendía a través de una red de caminos anterior a la carretera moderna.

La romería de 1964 conserva así mucho más que una celebración religiosa. Conserva un paisaje humano que todavía funcionaba: el pueblo, sus vecinos, la Virgen y el camino hacia la ermita.

Pero aquel mundo estaba a punto de cambiar.

Mientras Bolturina se vaciaba, Torreciudad crecía

La desaparición de Bolturina no puede explicarse por Torreciudad. Forma parte de un proceso de despoblación mucho más amplio que afectó durante aquellas décadas a numerosos pueblos del Somontano, la Ribagorza y el Sobrarbe. En mi propia familia ocurrió algo parecido con Sarsa de Surta, el pueblo donde nació mi padre y que también terminó quedando abandonado.

El camino del abandono: Sarsa de Surta es, en ese sentido, otra parte de la misma historia.

La falta de oportunidades, la mecanización del campo, la marcha hacia Barbastro, Monzón, Zaragoza o Barcelona y los grandes cambios económicos de aquellos años fueron vaciando muchos pequeños núcleos rurales. Al mismo tiempo, las grandes obras que transformaban el territorio —el embalse de El Grado, los nuevos regadíos o la construcción del nuevo santuario de Torreciudad— también generaban empleo y retenían durante un tiempo a parte de aquella población.

Por eso quizá la imagen más justa no sea buscar una relación de causa y efecto, sino observar dos procesos que sucedían casi al mismo tiempo: mientras Bolturina perdía habitantes, Torreciudad ganaba visitantes.

Ortofoto antigua del núcleo de Bolturina
Ortofoto actual del antiguo núcleo de Bolturina
La comparación aérea permite reconocer el antiguo núcleo de Bolturina y comprobar hasta qué punto ha cambiado el paisaje.

Las fotografías aéreas permiten distinguir además dos momentos diferentes. Primero se produjo el abandono progresivo del pueblo. Después llegó su desaparición física.

Diversas fuentes señalan que buena parte de las propiedades fueron adquiridas durante aquellos años por sociedades o entidades vinculadas al entorno patrimonial de Torreciudad. Cuando el pueblo quedó deshabitado, muchas viviendas fueron derribadas o dinamitadas. Sobre las razones concretas aparecen versiones diferentes: unas hablan de seguridad ante el estado de las construcciones y otras recogen testimonios según los cuales también se pretendía evitar la ocupación de las casas abandonadas.

Con las fuentes que he podido localizar no parece prudente ir mucho más lejos. Lo que sí puede comprobarse en las fotografías y ortofotos es el resultado: allí donde había existido un pequeño pueblo compacto quedó finalmente la iglesia de Santa Ana sola en el paisaje. El pueblo había desaparecido físicamente.

Cuando cambió el camino

La transformación decisiva no fue únicamente la construcción del nuevo santuario. También cambió la manera de llegar hasta él.

Durante siglos, Torreciudad había estado unido a su entorno por caminos que obligaban a pasar por los pueblos, seguir el relieve y adaptarse a una geografía difícil. Bolturina era una de esas puertas de acceso. La llegada formaba parte del propio viaje.

La construcción de las nuevas carreteras alteró por completo esa relación. Torreciudad pasó a estar conectado directamente con una red viaria pensada para otro volumen de visitantes y para una forma de acceso muy distinta. El nuevo acceso quedó articulado principalmente desde El Grado, mientras Bolturina quedaba fuera del recorrido habitual.

La nueva carretera no sólo cambió el acceso a Torreciudad. Cambió también su relación con los pueblos que lo rodeaban.

El antiguo esquema podría resumirse de una forma sencilla: pueblo, camino y ermita. El nuevo era diferente: carretera, aparcamiento y santuario.

Bolturina dejó de estar en el recorrido habitual de quienes llegaban a Torreciudad. Poco a poco, también dejó de estar en la mirada.

La historia anterior seguía existiendo, pero había dejado de ser visible para la mayoría de quienes llegaban a Torreciudad.

Recuperar Bolturina

Sin embargo, Bolturina no ha desaparecido de la memoria.

En los últimos años antiguos vecinos, descendientes y personas vinculadas al lugar han comenzado a recuperar fotografías, recuerdos, nombres y espacios. La Asociación Amigos de Bolturina, creada en 2019, ha impulsado trabajos de limpieza y recuperación del entorno de la iglesia de Santa Ana, el cementerio y la fuente.

En 2021 varias jornadas de trabajo permitieron volver a acondicionar algunos de esos lugares. El lema utilizado entonces resumía bien el sentido de la iniciativa: “Tras más de 40 años de silencio, Bolturina renace”.

Después llegaron también exposiciones y encuentros destinados a recuperar la memoria del pueblo. En 2022 se organizó la muestra Recordando Bolturina, con fotografías y recuerdos de antiguos habitantes y descendientes.

Y en 2024 el Museo Diocesano Barbastro-Monzón acogió la exposición De Bolturina a Torreciudad, el peregrinar de una Virgen , que recuperaba precisamente algunos de los vínculos históricos entre ambos lugares.

Recuperar Bolturina no significa necesariamente reconstruir el pueblo tal como fue. Significa también recuperar los nombres, las fotografías, las historias familiares, los caminos y la función que aquel lugar tuvo dentro de su territorio.

Devolver el nombre a las casas

Pero a la imagen del antiguo pueblo le faltaba algo fundamental: los nombres de sus casas.

A raíz de la publicación de esta entrada comenzaron a llegar recuerdos de descendientes y personas vinculadas a Bolturina. Aparecieron nombres como Casa Fuster, Casa Miranda, Casa Sánchez, Casa Juanico, Casa Obis, Casa El Royo o Casa Layo, acompañados en algunos casos por recuerdos muy precisos sobre su ubicación y sobre las familias que habían vivido en ellas.

Aquellas aportaciones permitieron empezar a devolver nombres a un pueblo que hoy prácticamente ha desaparecido del paisaje. Pero faltaba una base que permitiera situarlos con mayor precisión.

Esa base apareció en el plano parcelario de Bolturina de 1976, que conserva la estructura de buena parte del caserío, sus calles, parcelas y edificios en los últimos años de vida del pueblo.

El contacto con Amigos de Bolturina, asociación que desde hace años trabaja en la recuperación de la memoria del pueblo, permitió dar un paso más. Desde la asociación me pusieron en contacto con José Antonio Castarlenas, conocedor de la ubicación y los nombres de las antiguas casas de Bolturina.

Gracias a la información que me ha facilitado ha sido posible situar sobre el plano las casas y algunos de los espacios principales del antiguo núcleo. El resultado permite mirar hoy Bolturina de una manera muy distinta: donde actualmente apenas reconocemos la iglesia de Santa Ana, vuelven a aparecer las casas, las calles y los nombres de quienes formaron aquel pueblo.

Plano parcelario de Bolturina de 1976 con la localización de las antiguas casas
Localización de las antiguas casas de Bolturina sobre el plano parcelario de 1976. Identificación y ubicación de las casas facilitadas por José Antonio Castarlenas. El plano de 1976 no recoge necesariamente todas las antiguas construcciones, ya que para entonces algunas casas estaban caídas o parcialmente derruidas.

Pero todavía quedaba un paso más.

El plano de 1976 permite saber cómo se distribuían las casas y poner nombre a muchas de ellas. Al trasladar esa información sobre la ortofoto actual podemos volver a situar el antiguo caserío en el paisaje.

El resultado es especialmente llamativo porque hoy, al observar Bolturina desde el aire, prácticamente sólo reconocemos la iglesia de Santa Ana. Al superponer la antigua trama del pueblo, las casas y las calles vuelven a ocupar su lugar en el mapa.

Antiguo caserío de Bolturina situado sobre la ortofoto actual
Bolturina vuelve al mapa. Superposición aproximada del antiguo caserío sobre la ortofoto actual, realizada a partir del plano parcelario de 1976 y de la identificación de las casas facilitada por José Antonio Castarlenas. La iglesia de Santa Ana sirve como uno de los principales puntos de referencia. La numeración corresponde a las casas y espacios identificados en el plano anterior. La reconstrucción tiene una finalidad orientativa y no pretende una precisión catastral.

Pero quizá la transformación se comprenda todavía mejor viendo ambas imágenes sobre el mismo paisaje. Al hacer aparecer y desaparecer el antiguo caserío se percibe de forma inmediata la dimensión del pueblo que ocupaba este lugar.

Animación de Bolturina mostrando el paisaje actual y la ubicación del antiguo caserío
Bolturina aparece y desaparece sobre el paisaje actual. La animación permite apreciar la extensión que ocupaba el antiguo caserío alrededor de la iglesia de Santa Ana.
Las casas desaparecieron físicamente, pero ahora podemos volver a colocarlas sobre el paisaje.

Devolver también la imagen a las casas

Situar las antiguas casas sobre el mapa permite recuperar la forma de Bolturina. Pero todavía podría darse un paso más: recuperar también su memoria fotográfica.

Muchas familias conservarán probablemente fotografías en las que aparecen sus casas, las calles, las eras o pequeños rincones del pueblo. Algunas quizá fueron tomadas expresamente delante de una vivienda; en otras, la casa aparecerá simplemente al fondo de una celebración, una romería, una reunión familiar o una escena de la vida cotidiana.

Ahora que conocemos aproximadamente la situación de muchas de las casas, esas fotografías podrían volver a colocarse en su lugar. Casa Fuster, Casa Miranda, Casa Sánchez, Casa Juanico, Casa Layo... dejarían de ser solamente nombres y números sobre un plano y recuperarían también una imagen.

Sería una forma de construir, poco a poco, una memoria visual de Bolturina casa por casa.

Y ese trabajo ha comenzado.

Las fotografías antiguas nos han permitido reconocer algunas de aquellas casas y, además, volver a situarnos en las antiguas calles de Bolturina.

→ Bolturina: volver a caminar sus calles

¿Conservas fotografías antiguas de Bolturina?

Si alguna persona vinculada a Bolturina conserva fotografías antiguas en las que pueda reconocerse una casa, una calle o cualquier otro lugar del pueblo y desea compartirlas para incorporarlas a esta memoria, puede ponerse en contacto conmigo a través de Caminos de Barbastro.

No importa que la fotografía no sea perfecta ni que inicialmente no sepamos exactamente qué lugar aparece en ella. A veces una imagen, un nombre y el recuerdo de varias personas son suficientes para devolver al mapa una pequeña parte de un pueblo desaparecido.

Una primera imagen: Casa Ballarín

Esta fotografía permite comprobar lo que podría aportar esa memoria visual de Bolturina casa por casa. Fue tomada hacia 1980, cuando el antiguo caserío de Bolturina ya había desaparecido prácticamente por completo.

En primer término aparecen la iglesia de Santa Ana y, a su izquierda, Casa Ballarín, identificada con el número 24 en el plano que hemos reconstruido. Según la fuente que reproduce la fotografía, en 1980 eran los dos edificios que todavía permanecían en pie. Al fondo puede verse Secastilla.

Casa Ballarín y la iglesia de Santa Ana de Bolturina en 1980, con Secastilla al fondo
Casa Ballarín (n.º 24) y la iglesia de Santa Ana en 1980. Al fondo, Secastilla. Fotografía: Manolo Estaún. Publicada en el libro Secastilla. Recuerdos y vivencias. Fuente: «Un paseo virtual por Bolturina» .

Una fotografía como ésta permite dar un paso más: pasar del número y el nombre sobre el plano a la imagen real de una de las casas y a su posición dentro del paisaje.

El plano devuelve así nombres concretos a lo que hoy es difícil reconocer sobre el terreno: Ignacio, Franco, Llorenz, Fuster, Miranda, Sierra, Layo, El Royo, Sesa, Juan, Barri, Salinas, Mora, Costa, Juanico, Vicén, Pera, Patricio, Sánchez, Joaquín, Ballarín, Obis, Antón, Sastre, Tejedor, Abadía, Salamero, Andrés, Llanas y Ferrero, además de espacios como la iglesia, el cementerio, las escuelas y el horno.

No son únicamente nombres sobre un plano. Detrás de muchos de ellos aparecen las historias que han ido llegando durante estos días: la casa de los abuelos, el lugar donde nació un padre, los veranos de infancia, la escuela, los vecinos o los caminos por los que se entraba y salía del pueblo.

Recuperar Bolturina significa también esto: volver a colocar sobre el mapa las casas que desaparecieron físicamente y conservar los nombres con los que las conocieron quienes vivieron allí.

Volver a Bolturina

El 16 de septiembre de 2026 he vuelto a Bolturina después de realizar este trabajo de reconstrucción sobre los mapas. Quería comprobar sobre el terreno cuánto quedaba todavía de aquel pueblo que acabábamos de volver a situar sobre la ortofoto.

La impresión ha sido incluso más fuerte que la que transmiten las imágenes aéreas. El tramo final de la pista presenta baches y bastante vegetación, por lo que no lo considero adecuado para un turismo convencional. Y al llegar al antiguo núcleo, la vegetación cubre prácticamente todo y apenas pueden reconocerse los restos de los antiguos muros. En muchos lugares sólo se perciben acumulaciones de piedra y superficies aplanadas allí donde estuvieron las casas.

Sobre el terreno, la sensación de desaparición física de Bolturina es todavía mayor que sobre el mapa.

Para quien quiera comprender cómo fue el antiguo pueblo, las fotografías, los planos y las ortofotos reunidos en esta entrada permiten leer hoy el caserío mejor de lo que puede hacerse caminando entre sus restos.

Hay, sin embargo, algo que todavía atraviesa Bolturina y le devuelve vida: el GR 17. El sendero pasa por la parte meridional del antiguo núcleo y conduce al caminante junto a la iglesia de Santa Ana. Durante unos minutos, Bolturina vuelve a ser un lugar de paso.

Sendero GR 17 atravesando el antiguo núcleo de Bolturina junto a la iglesia de Santa Ana
El GR 17 atraviesa la parte meridional del antiguo núcleo de Bolturina. Al fondo, la iglesia de Santa Ana. Fotografía: Daniel Vallés Turmo, 16 de septiembre de 2026.

Lo que encontrará quien llegue hoy a Bolturina

Al recorrer el antiguo pueblo resulta muy difícil reconocer sobre el terreno dónde estuvieron sus casas. En ese paisaje adquieren especial importancia los cuatro paneles instalados por Amigos de Bolturina y el Ayuntamiento de Secastilla. Son, en buena medida, la guía que permite al visitante reconstruir mentalmente el pueblo que ya no puede ver.

Los paneles recuerdan la historia de Bolturina, la vida cotidiana de sus habitantes, la iglesia de Santa Ana y la fuente y el lavadero. Los reproduzco aquí porque forman parte de lo que encontrará quien llegue actualmente al antiguo pueblo.

Panel informativo sobre la historia de Bolturina
Historia de Bolturina.
Panel informativo sobre el día a día en Bolturina
El día a día en Bolturina.
Panel informativo sobre la iglesia de Santa Ana de Bolturina
Iglesia de Santa Ana.
Panel informativo sobre la fuente y el lavadero de Bolturina
Fuente y lavadero de Bolturina.
Paneles instalados por Amigos de Bolturina y el Ayuntamiento de Secastilla para recuperar y transmitir la memoria del antiguo pueblo.

Hoy cuesta encontrar las casas de Bolturina sobre el terreno. Estos paneles, el sendero GR 17 y la iglesia de Santa Ana son los principales elementos que ayudan al visitante a comprender que bajo la vegetación hubo hasta hace pocas décadas un pueblo lleno de vida.

Cuando casi han desaparecido las piedras, conservar las fotografías, los nombres y los recuerdos deja de ser solamente un ejercicio de memoria: se convierte en una forma de conservar el pueblo.

Volver a caminar la historia

Hoy todavía es posible acercarse a esa antigua geografía de una forma distinta a la habitual. El GR 17 atraviesa La Puebla de Castro, Ubiergo y Bolturina antes de llegar al Santuario de Torreciudad y continuar hacia El Grado.

No podemos afirmar que el sendero actual reproduzca metro a metro los caminos utilizados durante siglos, pero sí recupera, al menos en parte, su lógica: llegar a Torreciudad atravesando el territorio y pasando por algunos de los lugares que formaban parte de su antigua geografía humana.

GR 17: La Puebla de Castro – Ubiergo – Bolturina – Santuario de Torreciudad – El Grado

Quien hoy llega andando por este camino contempla Torreciudad de una manera muy diferente a quien llega directamente en coche. Aparecen el relieve, las distancias, los barrancos, los antiguos pueblos y esa sensación de aproximarse poco a poco a un lugar que durante siglos estuvo mucho más aislado.

Y vuelve a aparecer Bolturina. Durante siglos fue uno de los lugares desde los que se entendía y se alcanzaba Torreciudad. Después perdió habitantes, desaparecieron sus casas y la nueva carretera dejó el antiguo pueblo fuera del recorrido habitual. Pero la historia no desapareció con las casas. Permanece en los documentos, en las fotografías, en la iglesia de Santa Ana, en los recuerdos de quienes nacieron allí o descendieron de sus habitantes y también en los caminos que todavía atraviesan este paisaje.

Para comprender del todo Torreciudad, hay que volver a mirar el camino que venía de Bolturina.


Fuentes y más información

Antonio Torres Rausa, Torreciudad: propiedad y patrimonio en los siglos pasados .

Antonio Torres Rausa, Torreciudad: la vida cotidiana en los dos últimos siglos .

Constantino Ánchel, La primera romería de san Josemaría a la Virgen de Torreciudad .

Museo Diocesano Barbastro-Monzón, De Bolturina a Torreciudad, el peregrinar de una Virgen .

Diario del AltoAragón, La ilusión ya marca la rehabilitación del núcleo deshabitado de Bolturina .

Senderos Turísticos de Aragón, GR 17: La Puebla de Castro – Ubiergo – Bolturina – Santuario de Torreciudad – El Grado .

José Antonio Castarlenas. Información sobre los nombres y la localización de las antiguas casas de Bolturina, facilitada al autor en septiembre de 2026.

Amigos de Bolturina. Información y documentación sobre los trabajos de recuperación de la memoria del antiguo pueblo de Bolturina.


Cómo acercarse a Bolturina

Bolturina se encuentra junto a la carretera que une Torreciudad con La Puebla de Castro. A unos 3,3 kilómetros de Torreciudad hay que abandonar la carretera y tomar la pista que conduce hacia el antiguo núcleo. En mi visita del 16 de septiembre de 2026, el tramo final presentaba baches y bastante vegetación, por lo que no recomiendo recorrerlo con un turismo convencional. La opción más prudente es realizar a pie el último tramo desde la carretera, teniendo en cuenta el estado del camino y las condiciones del momento. Para facilitar la localización, he preparado la ruta en Google Maps:

Torreciudad en Caminos de Barbastro

Una serie de entradas para recorrer la historia, el paisaje y el conflicto actual de Torreciudad:

Contenido elaborado por el autor con apoyo de herramientas de inteligencia artificial para la documentación, contraste de información, análisis cartográfico y edición del texto.

Daniel Vallés Turmo

Septiembre de 2026

Acceso a guías y rutas (pinchar)




lunes, 27 de abril de 2015

Torreciudad

La Virgen de Torreciudad es una talla románica sedente con el niño en sus brazos mirando al frente del siglo XI. Se encontraba en una ermita al borde de un barranco junto al río Cinca, perteneciendo al término municipal de Bolturina, actualmente deshabitado. Madoz nos dice que allí cerca hubo un antiguo poblado, de aquí el nombre.

Camino en 1931 de El Grado a Torreciudad

La advocación bajo la que se venera es la de "Nuestra Señora de los Ángeles". La devoción a esta imagen tenía importancia entre los habitantes de las poblaciones cercanas de la Ribagorza y del Somontano, que organizaban romerías y peregrinaciones. Incluso, formaba parte del Camino de Santiago. Ver ruta de las especulas en este blog.

Espécula de María de Todos los Ángeles de Torreciudad

Mi madre Amparo Turmo Barrabés fue llevada en romería desde Merli en el año 1932 al quedar bien tras caerse de un muro.  Este fue también el caso de San Josemaría Escrivá de Balaguer, como muchos niños que se ofrecían a María de todos los Ángeles.

En 1904, con dos años de edad, fue llevado en peregrinación hasta esta ermita en brazos de su madre; había sufrido una grave enfermedad de la que se temía su muerte, por lo que sus padres pidieron a la Virgen de Torreciudad su curación. 


Situación de la ermita antes del pantano. 


Entrada ermita tradicional.

Camarín de la virgen antes de la remodelación. 

Antigua ermita de Torreciudad

La construcción del Santuario actual fue promovida por la Prelatura del Opus Dei debido al agradecimiento de su fundador San Josemaría. El actual santuario se inauguró el 7 de julio de 1975.

Se propone recorrer la ruta denominada GR 17 o Sendero Mariano (señalizada) que va desde Barbastro a Torreciudad. Son 23,2 kilómetros, 808 de desnivel acumulado y 6 horas 30 minutos de duración. Se puede consultar y descargar en wikiloc.



Se adjunta foto satélite con la ruta seguida.


Ruta señalada en mapa satélite

Comenzamos la ruta en la casa dónde nació y vivió 13 años San Josemaría en la Plaza del Mercado de Barbastro.

Lugar donde nació San Josemaría

Seguimos por el camino hacia Costean. En el kilómetro 3,8 llegamos a La Sierra.


Ruta de Barbastro a los Alcanetos

Luego bajamos por el Barrancos de la Pinarra para bajar al Ariño y luego subir hacia Costean.

Ruta de los Alcanetos a Costean

En el trayecto contemplamos siempre Cregenzán en lo alto hacia el oeste.

Cregenzán tras los olivos

En el kilómetro 8 nos encontramos Costean. Sorprende lo largo de su calle principal. Llegó a tener 600 habitantes en 1900.

Costean

Dejamos el pueblo para subir al Alto de San Antón en el kilómetro 9,5. Luego se baja hasta el barranco de Enate en el kilómetro 11,6.

Ruta de Costean al barranco de Enate

Desde el Alto de San Antón ya vemos Torreciudad a lo lejos.

A lo lejos Torreciudad

Luego subimos hasta el alto de San Martín en el kilómetro 13,2 para luego bajar hasta el barranco de los Ariños en el kilómetro 14,4. 

Ruta del barranco de Enate a de los Ariños

Desde el Alto de San Martín ya vemos Torreciudad más cerca.

Más cerca Torreciudad

Al cruzar el barranco de los Ariños, el camino marcado lo encuentro cortado por un embalsamiento. Sería conveniente que se señalara esta situación con anterioridad y se marcara una variante.

Camino cortado

Es necesario subir un tozal hacia el este para tomar unos campos que bordeamos hasta llegar a un árbol singular. Aquí cogemos una pista para luego cruzar al otro lado donde cogemos el camino GR 17 (marcado en amarillo el tramo que no seguimos)

Desvío para cruzar Los Ariños

El desvío nos permite contemplar un quejigo singular espectacular junto a una borda.

Quejigo singular

El último tramo, por el Camino de los Planos, nos acerca por una pista a El Grado

Ruta de los Ariños a El Grado

Cada vez vemos más cerca Torreciudad

Torreciudad ya más cerca

Hasta que llegamos al barrio de El Grado en el kilómetro 18.

Llegando a El Grado

Seguimos la travesía hasta que en el kilómetro 18,5 tomamos el desvío de la antigua carretera hacia la Puebla de Castro. Hasta 1960 se iba a Graus por esta carretera.


Ruta atravesando la presa de El Grado

En el kilómetro 19,4 pasamos bajo la presa construida en la década de 1970 que da origen al Canal del Cinca.

Presa de El Grado

Luego el sendero nos llevará entre pinos y rocas hasta Torreciudad.

Ruta de la presa hasta Torreciudad

En el ascenso tenemos unas hermosas vista del embalse y el Somontano.

Embalse de El Grado

En el kilómetro 22 llegamos al punto más alto de la ruta desde donde contemplamos por primera vez la ermita y el santuario.

Llegando a Torreciudad

Bajamos hasta la entrada del santuario en el kilómetro 23,2.

Santuario de Torreciudad

Un camino empedrado nos lleva hasta la ermita.

Ermita de Torreciudad

Un lugar muy hermoso para reflexionar.

Interior ermita de Torreciudad

Una caminata larga te da mucho tiempo para pensar. 

Santuario desde la ermita.


Actualización — agosto de 2026

Desde Artasona puede verse la antigua torre medieval de Torreciudad, junto al embalse del Grado. Al estudiar el relieve hemos comprobado la comunicación visual directa entre ambas posiciones y su relación con otras fortificaciones del valle del Cinca.

Castillo de Artasona y comunicaciones del Cinca

Actualización — septiembre de 2026

Once años después de escribir esta entrada he vuelto a mirar Torreciudad desde otra perspectiva: los cambios del paisaje, la antigua ermita, Nuestra Señora de los Ángeles y mi propia relación con este lugar a lo largo de los años.

Torreciudad: dos paisajes y una misma Virgen

Torreciudad en Caminos de Barbastro

Una serie de entradas para recorrer la historia, el paisaje y el conflicto actual de Torreciudad:

Torreciudad
Una primera mirada publicada en Caminos de Barbastro en 2015.

Torreciudad: dos paisajes y una misma Virgen
De la antigua ermita sobre el Cinca al gran santuario junto al embalse.

Torreciudad antes de Torreciudad
Cómo una pequeña ermita terminó convirtiéndose, paso a paso, en el gran santuario actual.

Torreciudad y Barbastro: una historia compartida antes del conflicto
Los vínculos históricos entre Torreciudad, Barbastro y la diócesis.

Bolturina y Torreciudad: cuando cambió el camino
Los pueblos, caminos y relaciones humanas que rodeaban a la antigua Torreciudad.

Torreciudad y Barbastro: un camino de restitución, reconciliación y futuro
Una primera reflexión sobre el conflicto y la búsqueda de una salida compartida.

Torreciudad: una solución para que nadie tenga que desaparecer
Una reflexión más reciente sobre una posible salida al conflicto preservando las distintas realidades de Torreciudad.

Daniel Vallés Turmo, 25 de abril de 2015