Cómo encontramos el lugar del salto de Danny León durante el eclipse en Novales
El vídeo de Danny León saltando ante el eclipse total del 12 de agosto de 2026 se había hecho viral en todo el mundo. Y se había grabado muy cerca de Barbastro.
Sabíamos que se había realizado en Novales, Huesca. Pero no había datos precisos.
¿Seríamos capaces de encontrar el lugar exacto donde habían colocado la rampa y la cámara?
En algún punto de este saso estaba la rampa que buscábamos.
El martes 18 de agosto, a las 19:30, le planteé el reto a ChatGPT: intentar reconstruir la localización de una forma parecida a como habíamos hecho unos días antes con la fotografía del eclipse sobre el Pilar de Zaragoza. El jueves 20 de agosto ya fuimos al lugar para comprobarlo in situ.
Y comenzó la búsqueda.
1. La primera pista estaba en el propio vídeo
Al final del vídeo viral se produce un zoom inverso.
Durante unos instantes dejamos de ver únicamente a Danny y el eclipse y aparece el paisaje que rodeaba la escena.
El zoom final del vídeo fue una de nuestras primeras pistas: por fin aparecía el paisaje que rodeaba la rampa.
Aquella imagen nos daba algo muy valioso: podíamos distinguir el pequeño punto donde estaba la rampa y observar el perfil del terreno que había alrededor.
Si conocíamos la posición del Sol durante el eclipse y conseguíamos reconocer aquel relieve, quizá pudiéramos encontrarlo en Google Earth.
2. Un teleobjetivo que engaña al ojo
Otra imagen mostraba al fotógrafo y el enorme teleobjetivo utilizado para conseguir la toma.
El potente teleobjetivo era otra pista fundamental: no podíamos fiarnos de las distancias aparentes.
La fotografía final podía hacernos creer que todos los elementos estaban relativamente próximos. Pero el teleobjetivo comprime visualmente las distancias.
Y esto era algo que acabábamos de comprobar intentando comprender otra de las grandes fotografías del eclipse: cómo se hizo la famosa fotografía del eclipse sobre el Pilar de Zaragoza .
Desde el mismo lugar, el Pilar podía parecer pequeño y lejano o enorme y aparentemente próximo dependiendo de la focal utilizada.
Con Danny no podíamos fiarnos de lo que parecía mostrar la imagen.
Había que reconstruir la geometría real del paisaje.
3. Las montañas como brújula
Empezamos a estudiar las fotografías del montaje de la rampa publicadas en redes sociales por los promotores del proyecto.
Una de ellas resultó especialmente útil para quien conoce la Sierra de Guara.
Al fondo aparecía una montaña de característica forma piramidal y, a su lado, la Sierra de Guara.
Conozco bien estas montañas después de años recorriendo y escribiendo sobre la Sierra de Guara, pero desde tanta distancia no era fácil reconocer aquella silueta. Conocía además esta zona por haberla recorrido anteriormente, como cuento en la Guía de la Sierra de Guara Occidental .
Al principio podía recordar al pico Gratal.
No encontraba fotografías tomadas desde una perspectiva suficientemente lejana para comprobarlo, así que recurrimos a Google Earth.
Google Earth permitió resolver una de las primeras pistas: aquella montaña piramidal era Mondinero.
La reconstrucción con Google Earth y la investigación posterior permitieron identificar aquella montaña como Mondinero, una cima que ya conocía por haberla ascendido anteriormente.
Gratal también presenta una característica silueta piramidal, pero está mucho más desplazado hacia el oeste. Mondinero, en cambio, aparece mucho más próximo visualmente a la Sierra de Guara.
Ya teníamos una dirección.
4. El fotógrafo estaba en una pista
Otra imagen aportó una pista aparentemente insignificante.
El fotógrafo no estaba situado en mitad de cualquier campo.
Estaba trabajando junto a una pista agrícola.
Aquello nos permitió empezar a buscar combinaciones muy concretas: una pista agrícola, un saso frente a ella, unos 500 metros de separación y una orientación compatible con la posición del Sol.
Empezamos a medir.
5. El método era bueno. El lugar, no
En Google Earth encontramos incluso combinaciones que parecían encajar sorprendentemente bien.
Teníamos aproximadamente los 500 metros que buscábamos.
Teníamos una pista.
Teníamos un saso.
Teníamos una orientación razonable.
pero estábamos buscando la aguja en el pajar equivocado.
Algo seguía sin encajar.
Y entonces decidimos cambiar la forma de buscar.
6. Dejamos de buscar la rampa y empezamos a buscar el paisaje
En lugar de comenzar trazando líneas de 500 metros, volvimos a las fotografías.
Había que encontrar algo mucho mayor y más reconocible que una rampa que ya ni siquiera existía.
Nos fijamos entonces en la gran caída existente delante del saso, los campos situados a diferentes alturas y las manchas oscuras de vegetación.
Una de las fotografías del montaje contenía prácticamente un mapa.
Además, el borde del saso tenía una forma determinada y los campos aparecían escalonados.
Aquella combinación debía ser mucho más difícil de repetir que la silueta de una montaña.
Las carrascas y los bancales se convirtieron en nuestra nueva huella digital.
7. ¿Y si no fuera Novales?
Mientras tanto había aparecido otra duda.
Las referencias a unos 30 segundos de eclipse total no parecían encajar con los aproximadamente 20 segundos de totalidad que calculábamos para Novales. Y, sin embargo, el equipo hablaba una y otra vez de esos 30 segundos.
Durante un tiempo llegamos a pensar que la localización difundida podía ser aproximada y desplazamos nuestra búsqueda hacia otras zonas, entre ellas Fraella y Tramacéd.
Incluso volvimos a estudiar la fotografía de Mondinero y Guara.
Allí aparecía otra pista que inicialmente había pasado desapercibida: un pueblo al fondo.
Llegamos a plantear que pudiera ser Sesa.
Otra hipótesis más.
8. Las carrascas nos llevaron hasta el lugar
Volvimos a Google Earth.
Ya no buscábamos montañas.
Buscábamos aquella peculiar disposición de campos, bancales, pista y carrascas.
Y entonces todo empezó a suceder muy deprisa.
Encontramos una configuración que se parecía muchísimo a la fotografía.
Seguimos ajustando.
Hasta que apareció otra.
497 metros
Prácticamente los 500 metros que llevábamos buscando desde el principio.
Y ahora coincidían también las carrascas, los campos, la pista, el desnivel y la forma del saso.
Habíamos vuelto a Novales.
9. La geometría terminó de confirmarlo
Todavía hicimos una última comprobación.
Marcamos el punto donde debía encontrarse la cámara y el punto de la rampa.
La distancia obtenida con un cálculo más preciso era de aproximadamente 451 metros, perfectamente compatible con esos «500 metros» utilizados como referencia durante el rodaje.
📷 fotógrafo — 451 m — 🛹 rampa — ☀️ eclipse
Y además coincidían de manera independiente el relieve, la pista, los bancales, las carrascas y las referencias del horizonte.
Era muy difícil que todo aquello fuera una casualidad.
Pero todavía faltaba una comprobación mucho más sencilla:
ir allí.
10. Del ordenador al terreno
A la mañana siguiente fui hasta Novales.
Primero busqué el lugar desde el que calculábamos que habían trabajado los fotógrafos.
Era el mismo paisaje que abre esta entrada: el saso aparecía exactamente donde nuestros cálculos indicaban.
Era el relieve que llevábamos horas observando en fotografías, vídeos, Street View y Google Earth.
Ahora había que subir.
11. La huella de la rampa
Al llegar a la parte superior del saso apareció algo todavía más revelador.
El terreno conservaba perfectamente la huella de la preparación.
Por las informaciones que habíamos encontrado durante la investigación sabíamos que el equipo había tenido que retirar piedras, limpiar y acondicionar la superficie para instalar la rampa.
Allí seguía la zona removida.
Y mirando al suelo aparecieron más indicios.
Tuercas, arandelas, cintas y otros pequeños materiales encontrados junto al lugar de la rampa.
No podemos saber si cada uno de aquellos elementos pertenecía al montaje, pero su presencia junto al terreno recién acondicionado reforzaba todavía más la identificación. Entre los restos apareció incluso un billete de avión de Vigo a Barcelona fechado el 10 de agosto de 2026, una pista difícil de explicar por casualidad.
Y había otra, bastante más simpática: encontramos también restos del paso de un perro. Después, al ver el making of oficial, descubrimos que Zoe había acompañado al equipo durante el rodaje.
12. Mirar ahora en sentido contrario
Desde arriba quedaba una última comprobación.
Mirar hacia donde habíamos calculado que estaban las cámaras.
Allí estaban los campos, los bancales, las carrascas y la pista que habíamos intentado reconocer tantas veces en las imágenes.
El paisaje que sobre Google Earth parecía un rompecabezas resultaba ahora perfectamente comprensible.
13. El lugar desde donde se hizo la toma
Y todavía quedaba regresar abajo y mirar hacia la rampa.
Desde la posición aproximada de las cámaras, el zoom permite comprender cómo el teleobjetivo acercaba visualmente la rampa situada al otro lado de los campos.
Desde el lugar de las cámaras se comprende quizá mejor que con cualquier mapa cómo se consiguió aquella fotografía.
A simple vista, la rampa era apenas un pequeño punto situado en lo alto del saso, al otro lado de los campos.
El potente teleobjetivo hizo el resto.
La experiencia que habíamos tenido con la fotografía del Pilar volvía a cobrar sentido.
Habíamos comenzado intentando comprender una imagen.
Terminamos aprendiendo a leer un paisaje.
Una comprobación inesperada
Después de haber localizado el lugar y visitarlo, el equipo de Danny León publicó 30 SECONDS | THE ECLIPSE STORY, el making of completo de la grabación.
Verlo después de nuestra búsqueda resultó especialmente curioso.
Muchas de las pistas que habíamos utilizado aparecían ahora con toda claridad: el borde del saso, la pista agrícola, los campos, las carrascas y la gran separación entre la rampa y las cámaras.
El propio vídeo redondeaba esa distancia en unos 500 metros.
Habíamos estado allí.
Encontrar una aguja en un pajar
Lo más curioso de esta pequeña investigación es que ninguna pista fue suficiente por sí sola.
No encontramos el lugar gracias a Mondinero.
Ni gracias a los 500 metros.
Ni gracias a la pista.
Ni siquiera gracias a la posición del Sol.
Lo encontramos cuando todas esas pistas empezaron a señalar el mismo punto.
Y también nos equivocamos.
Buscamos en lugares que no eran. Dudamos de Novales. Seguimos pistas que parecían buenas y terminaron llevándonos a ninguna parte.
Hasta que dejamos de buscar aquello que queríamos encontrar —una rampa que ya había desaparecido— y empezamos a observar lo que permanecía:
los campos · los caminos · las carrascas · las montañas
El paisaje acabó dándonos la respuesta.
Daniel Vallés Turmo
Agosto de 2026
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