domingo, 12 de julio de 2026

Los paisajes de Lucien Briet, 120 años después

Los paisajes de Lucien Briet, 120 años después
Siete comparaciones fotográficas para descubrir cómo han cambiado el paisaje y las comunicaciones del Alto Aragón

En estos días he visitado una exposición dedicada a Lucien Briet en Huesca. Al recorrerla comprendí que aquellas fotografías no solo muestran cómo era el Alto Aragón hace más de un siglo. También nos ayudan a interpretar el paisaje que hoy contemplamos cuando recorremos estas montañas.

Cuando Briet llegó a estas tierras, entre 1904 y 1911, fotografió pueblos, puentes, barrancos, ríos y glaciares. Lo hizo movido por su pasión por la montaña y por el deseo de dar a conocer un territorio que todavía era poco conocido fuera del Pirineo.

Probablemente nunca imaginó que, más de 120 años después, aquellas imágenes tendrían un valor añadido: permitirnos comparar dos épocas y descubrir cómo ha cambiado el paisaje.

Con esta idea he preparado siete comparaciones entre las fotografías de Lucien Briet y diferentes imágenes actuales. No siempre ha sido posible repetir exactamente el mismo encuadre. En algunos casos lo impide la vegetación; en otros, el paisaje ha cambiado tanto que ya no es posible situarse en el mismo lugar.

Cada comparación nos habla de una forma diferente de transformación: el crecimiento urbano, las nuevas comunicaciones, los embalses, el avance de la vegetación o el retroceso de los glaciares.

El paisaje cambia, pero no siempre por la misma razón

Lo primero que llama la atención es que no existe una única explicación para los cambios que observamos.

Hay lugares donde la transformación ha sido consecuencia de las grandes obras públicas. En otros, la desaparición de antiguos usos agrícolas y ganaderos ha permitido que los árboles y los arbustos ocupen espacios que hace un siglo permanecían abiertos.

En las cumbres del Pirineo, por el contrario, el retroceso de los glaciares muestra cómo el clima también está modificando profundamente el paisaje.

Aínsa

El crecimiento de una población

Comparación de Aínsa entre la fotografía de Lucien Briet de 1904 y la actualidad, mostrando el crecimiento urbano junto al río Ara.
Aínsa en 1904 y en la actualidad. Fotografía histórica de Lucien Briet.

La fotografía de Briet muestra el puente sobre el río Ara y, al otro lado, apenas unas pocas construcciones, entre ellas el antiguo mesón de Aínsa.

Hoy ese espacio se ha convertido en un barrio completo. El antiguo puente fue volado durante la Guerra Civil y en su lugar se construyó un nuevo paso que comunica las dos orillas y da acceso a la población.

El paisaje continúa siendo reconocible, pero la función del lugar ha cambiado por completo. Donde antes se extendía un espacio abierto junto al río, hoy encontramos viviendas, hoteles, calles y servicios.

Briet no pudo cruzar el puente sobre el río Cinca que se inauguró en 1914. Ver entrada Puentes históricos sobre el río Cinca.

Entremón

Cuando el agua transforma un valle

Comparación del Entremón en el río Cinca entre la fotografía de Lucien Briet de 1904 y la actualidad con la cola del embalse de El Grado.
La salida del Entremón fotografiada por Lucien Briet en 1904 y en la actualidad.

En 1904, el río Cinca discurría libre por el desfiladero del Entremón. Para comunicar las dos orillas se utilizaba una barca.

Actualmente, las aguas de la cola del embalse de El Grado llegan hasta este lugar. El antiguo paso en barca ha desaparecido y un puente une ahora las dos márgenes.

La roca permanece prácticamente inalterada, pero la relación con el río ha cambiado por completo. Donde Briet contempló un cauce natural, hoy vemos una lámina de agua regulada por una gran obra hidráulica.

Cuando Briet estuvo no estaba realizada la senda que atraviesa el congosto. Ver entrada Entremón

El puente colgante de Jánovas

El paisaje que estuvo a punto de desaparecer

Comparación del puente colgante de Jánovas entre la fotografía de Lucien Briet de 1911 y la actualidad sobre el río Ara.
El puente colgante de Jánovas fotografiado por Lucien Briet el 22 de octubre de 1911.

El puente colgante que fotografió Lucien Briet en 1911 continúa uniendo las dos orillas del río Ara más de un siglo después.

Sin embargo, durante décadas, tanto el puente como el pueblo estuvieron condenados a desaparecer bajo las aguas de un embalse proyectado que finalmente nunca llegó a construirse.

Si aquel proyecto se hubiera llevado a cabo, hoy no podríamos realizar esta comparación. El puente habría quedado sumergido y Jánovas habría desaparecido bajo las aguas.

Actualmente, el pueblo recupera poco a poco su vida y el puente se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de su resistencia y su recuperación.

Cuando Briet visitó Sobrarbe mi abuelo todavía estaba trabajando en la central de Seira. Llegó en 1918. Muchas de sus historias que me contó me recuerdan aquella comarca que empezaba a transformarse. Ver entrada La Tartana de Turmo.

El puente de Villacantal

Cuando la vegetación cambia nuestra mirada

Comparación del puente de Villacantal en Alquézar entre la fotografía de Lucien Briet y la actualidad, mostrando el aumento de la vegetación.
El puente de Villacantal, en Alquézar, fotografiado por Lucien Briet y visto en la actualidad.

A primera vista parece que el puente apenas ha cambiado. También el caudal del río Vero resulta similar en las dos imágenes.

Sin embargo, el entorno es completamente distinto.

En la fotografía histórica pueden verse los dos arcos del puente, una amplia zona de gravas y unas laderas con muy poca vegetación. En la actualidad, los árboles y los arbustos han ocupado las orillas y las pendientes, ocultando uno de los arcos.

El crecimiento de la vegetación impide reproducir la perspectiva de Lucien Briet. El puente sigue en el mismo lugar, pero nuestra forma de contemplarlo ha cambiado.

Este puente era imprescindible en el camino hacia Lecina.

El Delfín de Mascún

Un paisaje casi igual, visto de otra manera

Comparación del Delfín de Mascún entre la fotografía de Lucien Briet de 1904 y la actualidad, mostrando la evolución de la vegetación.
El Delfín de Mascún, 120 años después.

El espectacular arco de roca conocido como el Delfín de Mascún conserva prácticamente el mismo perfil que admiró Lucien Briet en 1904.

La diferencia más visible está en la vegetación. En la fotografía actual, los árboles y arbustos ocupan zonas que hace más de un siglo aparecían mucho más abiertas.

La imagen de Briet fue tomada desde un punto algo más retrasado, pero la comparación permite apreciar cómo la vegetación ha ido colonizando las paredes y el fondo del barranco.

Son cambios lentos, casi imperceptibles durante una sola generación, pero muy claros cuando observamos dos fotografías separadas por 120 años.

Resulta sorprendente que Briet fotografiara este lugar icónico de la Sierra de Guara. Sin duda, sus fotografías ayudaron a que muchos franceses quisieran conocer estas tierras.

El Camino de las Pardas 

El paisaje permanece, el camino desaparece

Comparativa entre una fotografía de Lucien Briet de comienzos del siglo XX y una imagen actual del Camino de las Pardas, en el Valle de Barrosa. El paisaje de alta montaña apenas ha cambiado, pero el antiguo camino minero, hoy cerrado por desprendimientos, ya no puede recorrerse.
Camino de la Pardas

Estas dos imágenes muestran el mismo rincón del Valle de Barrosa con más de un siglo de diferencia.

En la fotografía de Lucien Briet a comienzos del siglo XX, la cascada y el Camino de las Pardas formaban parte del recorrido habitual por el valle. Este sendero, construido para dar servicio a las minas, discurría excavado en la roca bajo los grandes paredones calizos.

La imagen actual demuestra que la montaña apenas ha cambiado. La cascada sigue cayendo por el mismo lugar y el paisaje conserva prácticamente el mismo aspecto que conoció Briet. Sin embargo, el camino ya no puede recorrerse: los desprendimientos han obligado a cerrar uno de los itinerarios históricos más espectaculares del Pirineo.

El glaciar de Monte Perdido

El tiempo también transforma las montañas

Comparación del glaciar de Monte Perdido entre la fotografía de Lucien Briet de comienzos del siglo XX y la actualidad, mostrando el retroceso del hielo.
El glaciar de Monte Perdido fotografiado a comienzos del siglo XX y en la actualidad.

De todas las comparaciones, probablemente esta sea la más impactante.

Aquí no han cambiado únicamente los caminos, las comunicaciones o la vegetación. Ha cambiado el propio hielo.

El glaciar superior ha perdido una parte muy importante de su grosor y de su superficie. El glaciar inferior ha reducido de manera notable su extensión y aparece hoy mucho más fragmentado.

Además, el gran serac que en la fotografía histórica descendía casi hasta la cubeta ha desaparecido por completo.

En apenas 120 años, el glaciar de Monte Perdido, el segundo del Pirineo en extensión tras el del Aneto, ha sufrido una transformación extraordinaria. Y, posiblemente, desaparecerá en apenas unas décadas.

Siete lugares, siete historias distintas. En unos casos han sido las infraestructuras las que han transformado el territorio; en otros, el abandono de antiguos usos ha permitido que avance la vegetación; y en la alta montaña, el retroceso de los glaciares muestra la huella del cambio climático. Comparar las fotografías de Lucien Briet con las actuales no es un ejercicio de nostalgia, sino una forma de comprender mejor la evolución del Alto Aragón.

Aprender a mirar el territorio

Mientras preparaba estas comparaciones recordé una conversación reciente con un alcalde de la zona.

Hablábamos de algunos de los problemas actuales del mundo rural: la vivienda, el empleo, la despoblación y el futuro de nuestros pueblos. Entonces pensé que quizá merece la pena volver a observar el territorio con los ojos de Lucien Briet.

No para sentir nostalgia ni para afirmar que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Se trata de comprender de dónde venimos, qué decisiones han transformado el paisaje y qué elementos queremos conservar para las generaciones futuras.

Las fotografías de Lucien Briet no son únicamente documentos del pasado. Son una herramienta para interpretar el presente y para formular nuevas preguntas sobre el futuro del territorio.

Aínsa nos habla del crecimiento urbano y de las comunicaciones. Entremón, del impacto de los embalses. Jánovas, de un paisaje que estuvo a punto de desaparecer. Villacantal y Mascún muestran cómo la vegetación ha recuperado espacios antes desnudos. Monte Perdido nos enfrenta al rápido retroceso de los glaciares por el cambio climático.

Cada paisaje ha seguido un camino diferente, pero todos comparten una misma enseñanza: el territorio nunca permanece inmóvil.

Quizá ese sea el mayor legado de Lucien Briet. Sus imágenes nos obligan a detenernos, comparar y mirar con más atención.

Antes de imaginar el futuro de un territorio, conviene aprender a mirar su pasado.

Las fotografías históricas pertenecen a la obra de Lucien Briet. Las imágenes antiguas coloreadas son recreaciones digitales realizadas con fines comparativos y divulgativos.

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción y tratamiento de imagen asistido.

Daniel Vallés Turmo

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