Hace unos días intentamos devolver Bolturina al mapa.
El plano parcelario de 1976, las fotografías aéreas y la memoria conservada sobre el pueblo nos permitieron situar aproximadamente sus antiguas casas y recuperar el trazado de sus calles.
Ese trabajo puede verse en «Bolturina y Torreciudad: cuando cambió el camino» .
Pero mientras hacía aquel trabajo ocurrió algo que no había previsto.
Algunas fotografías antiguas comenzaron a encajar en el plano.
En ellas podíamos reconocer una casa, pero también el lugar desde el que había sido tomada la fotografía. Y, en algunos casos, incluso la dirección en la que estaba mirando quien apretó el disparador.
De pronto podíamos colocarnos al comienzo de la Calle del Olivo, junto a Casa Miranda; llegar al cruce donde estaba La Cruz; mirar hacia Calle Alta y encontrar Casa Sesa, Casa Juan y Casa Barri; o entrar en la Calle del Sol dejando Casa Juanico a nuestra derecha y Casa Sánchez al fondo.
El plano nos había permitido devolver Bolturina al mapa. Las fotografías nos permiten ahora intentar algo diferente: volver a caminar algunas de sus calles.
Bolturina sobre el mapa
La localización es aproximada. Se ha realizado relacionando el plano parcelario de 1976 con las ortofotos y con la información conservada sobre las antiguas casas y calles. No pretende establecer una delimitación catastral exacta.
Las fotografías que aparecen a continuación se han situado únicamente cuando ha sido posible relacionarlas con suficiente seguridad con el plano y con el trazado de las antiguas calles.
Entramos en Bolturina
Una de las fotografías nos sitúa al comienzo de la Calle del Olivo. En ella podemos identificar Casa Miranda, la número 5 del plano, y Casa Layo, la número 9.
La iglesia de Santa Ana nos proporciona además una referencia especialmente útil para orientarnos dentro del antiguo caserío.
Si rodeamos Casa Miranda y nos situamos en su parte posterior, encontramos otra perspectiva. Desde allí se salía hacia el Camino de El Grado.
Estas fotografías nos permiten recuperar algo que el plano por sí solo no podía mostrarnos: cómo se relacionaban las casas con las calles y caminos que las rodeaban.
Llegamos a La Cruz
Continuando nuestro recorrido llegamos al encuentro de la Calle de la Plaza con la Calle de Graus.
Allí estaba La Cruz.
La fotografía no conserva solamente la cruz. A la izquierda podemos identificar Casa Salinas, la número 14 del plano. La imagen conserva así también el aspecto de aquel cruce cuando todavía formaba parte de un pueblo habitado.
Y desde prácticamente este mismo lugar podemos hacer algo más: girarnos y mirar hacia Calle Alta.
Miramos hacia Calle Alta
En otra fotografía aparecen a nuestra derecha, siguiendo la calle, Casa Sesa, Casa Juan y Casa Barri, números 11, 12 y 13 del plano.
Aquí ya no tenemos solamente unos nombres sobre un plano. Podemos comenzar a comprender qué veía una persona al caminar por aquella calle.
Entramos en la Calle del Sol
Otra fotografía nos lleva al comienzo de la Calle del Sol.
Desde allí, Casa Juanico queda a nuestra derecha y Casa Sánchez aparece al fondo.
Entre ambas había otras construcciones que la disposición de las propias casas y la perspectiva ocultan en la fotografía.
Y así, poco a poco, las líneas del plano empiezan a adquirir profundidad.
Las casas también eran familias
Pero en el plano las casas siguen siendo solamente un número y un nombre.
Detrás de cada uno de esos nombres había una familia.
Santiago me ha enviado esta fotografía tomada en la puerta de Casa Mora, la número 16 de nuestro plano, poco antes de que la familia vendiera la casa. En ella aparece de niño junto a sus abuelos.
El empedrado, la puerta, las paredes de la casa y, sobre todo, las personas nos devuelven por un instante a la Bolturina habitada.
No todo eran casas y calles
Un pueblo no se explica solamente por sus edificios.
También estaban los lugares utilizados cada día y, sobre todo, las personas que les daban vida.
Una fotografía del lavadero de Bolturina conserva precisamente una de esas escenas.
Muchas fotografías antiguas no fueron tomadas para documentar Bolturina. Eran fotografías familiares, de vecinos o de momentos cotidianos. Pero detrás de aquellas personas pueden haber quedado una fachada, una puerta, una calle o un rincón que hoy resulta difícil reconocer.
Cada fotografía puede conservar un pequeño fragmento del pueblo.
Volver a Bolturina
El 16 de septiembre volví a Bolturina después de pasar varios días situando sus casas y recorriendo sus calles sobre planos, ortofotos y fotografías antiguas.
Pensaba que, después de todo aquel trabajo, me resultaría más fácil reconocer el pueblo.
Ocurrió casi lo contrario.
La vegetación cubre buena parte del antiguo caserío. Muchas construcciones apenas pueden distinguirse entre las piedras y resulta difícil reconocer sobre el terreno unas calles que en el plano parecen perfectamente comprensibles.
En el mapa había conseguido volver a ver Bolturina. Al llegar físicamente a Bolturina, casi no conseguía verla.
Quizá por eso adquieren tanto valor estas fotografías.
No podemos reconstruir Bolturina exactamente como fue. Pero todavía podemos hacer algo más sencillo: reconstruir algunas miradas.
Volver a colocarnos al comienzo de la Calle del Olivo. Mirar desde La Cruz hacia Calle Alta. Entrar en la Calle del Sol y encontrar Casa Juanico a nuestra derecha y Casa Sánchez al fondo.
Durante unos instantes, volver a mirar el pueblo desde donde lo miraron quienes estuvieron allí.
Una memoria que todavía puede crecer
Esta página quiere quedar abierta.
En los álbumes familiares se conservan todavía fotografías que pueden permitirnos identificar otras casas, calles y rincones de Bolturina. No tienen por qué ser fotografías de edificios. Una escena familiar puede contener al fondo precisamente aquello que necesitamos para reconocer un lugar.
Si conservas alguna fotografía y puedes identificar la casa, el lugar, las personas o aproximadamente la fecha, puedes ayudarme a completar poco a poco esta memoria visual de Bolturina. Puedes ponerte en contacto conmigo a través del correo electrónico que aparece en el blog.
Quiero agradecer especialmente la ayuda de José Antonio Castarlenas, cuya información ha sido fundamental para identificar y situar muchas de las antiguas casas, y la colaboración de Amigos de Bolturina, que me permitió contactar con él y que desde hace años trabaja por conservar la memoria del pueblo.
Primero intentamos devolver Bolturina al mapa.
Ahora intentamos volver a caminar sus calles.