miércoles, 7 de octubre de 2026

Camino de San Ramón: trazado histórico y rutas para recorrerlo hoy

En 2012 comencé a investigar el Camino de San Ramón, también conocido como Camino del destierro de San Ramón, intentando reconstruir los antiguos caminos relacionados con la salida del santo desde Barbastro hacia Roda de Isábena.

Aquel trabajo fue creciendo durante los años siguientes. En 2016 reuní en un libro el recorrido entre Barbastro y el Hospital de Vielha, prolongando el camino hacia el Pirineo. Finalmente, en 2019, continué la investigación al otro lado de la cordillera hasta Saint-Bertrand-de-Comminges.

Con el tiempo, una parte de aquellos recorridos terminó formando parte también del GR-17 Vía Arán-Pirineos, aunque este gran recorrido sigue en algunos sectores una lógica diferente a la utilizada en la reconstrucción del Camino de San Ramón.

Más de una década después de comenzar aquella investigación, me ha parecido interesante volver sobre el trabajo realizado y reunir en un único mapa los diferentes recorridos entre Barbastro y Roda de Isábena.

Al hacerlo aparece con claridad una cuestión importante: el camino histórico y el camino que actualmente podemos recorrer con seguridad no siempre coinciden.

Esto se aprecia especialmente en la bajada de Figueruelas y el paso del río Cinca, pero también en algún punto del recorrido entre Capella y Roda de Isábena.

Para conocer con más detalle el Camino de San Ramón

En las entradas anteriores dedicadas al Camino de San Ramón y en la guía que puede descargarse desde ellas se recoge con mayor detalle el trabajo realizado durante aquellos años: la investigación histórica, la descripción de los distintos tramos y los trazados GPS que utilicé entonces para recorrerlos.

Algunos sectores pueden haber cambiado con el paso del tiempo y aquellos GPS deben entenderse como los recorridos realizados en su momento, pero siguen siendo una referencia útil para conocer cómo se reconstruyó el camino, por dónde discurría y la historia que hay detrás de cada etapa.

El Camino de San Ramón entre Barbastro y Roda de Isábena

He reunido ahora en un mismo mapa los diferentes trazados para poder comprender mejor tanto el camino histórico como las alternativas actuales.

Camino de San Ramón entre Barbastro y Roda de Isábena. El mapa permite activar y desactivar los distintos recorridos.

Cómo leer el mapa

Amarillo: Camino de San Ramón. Trazado histórico reconstruido entre Barbastro, Estada, Aguinaliu, Capella y Roda de Isábena.

Naranja: alternativa actual entre Barbastro y Estada por Costeán y Enate, utilizando el GR-17 y el antiguo GR-45.

Rojo: recorrido actual del GR-17 por El Grado y La Puebla de Castro hacia Capella y, desde allí, hacia Roda de Isábena.

El mapa permite conservar dos realidades al mismo tiempo: el camino que hemos reconstruido históricamente y los caminos que hoy permiten recorrer el territorio con mayor seguridad.

El trazado amarillo, por tanto, no significa que todo el Camino de San Ramón pueda recorrerse actualmente en buenas condiciones. Una de las finalidades del mapa es precisamente conservar también aquellos sectores del recorrido histórico que han ido perdiéndose o que hoy presentan dificultades.

Figueruelas: el camino hacia el Cinca

El tramo más delicado aparece poco después de salir de Barbastro. El antiguo camino llega hasta Las Canteras, aproximadamente en el kilómetro 5,2, y desde allí comienza a descender hacia Figueruelas buscando el antiguo paso del río Cinca.

En el mapa he señalado dos puntos que permiten delimitarlo: el inicio de la bajada histórica hacia Figueruelas y el final del antiguo paso del Cinca.

El primero tiene, además, un significado que va más allá de la propia dificultad del recorrido.

Desde el comienzo de la bajada se abre una magnífica panorámica sobre el valle del Cinca. Para quien conoce la historia del destierro de san Ramón, llegar hasta este punto permite contemplar el paisaje con una perspectiva diferente.

Es el lugar donde el camino comienza a abandonar el entorno inmediato de Barbastro y desciende hacia el Cinca en dirección a Estada y, posteriormente, hacia Aguinaliu, Capella y Roda de Isábena.

El inicio de la bajada de Figueruelas conserva un especial valor simbólico. Desde allí se contempla el valle del Cinca y puede entenderse mejor lo que suponía abandonar Barbastro siguiendo el camino hacia Roda de Isábena.
Torre de Figueruelas y valle del Cinca

Torre de Figueruelas y valle del Cinca. Vista desde el inicio de la bajada del antiguo Camino de San Ramón, con la Sierra de la Carrodilla al fondo.

A partir de este punto comienza también uno de los principales problemas para recuperar hoy el recorrido como itinerario senderista.

La antigua bajada hacia Figueruelas resulta actualmente difícil de seguir si no se conoce previamente el terreno. Algunos sectores han perdido continuidad y el recorrido que todavía puede reconocerse no siempre coincide exactamente con el antiguo camino.

Trazado histórico y recorrido actual en la bajada de Figueruelas

Bajada de Figueruelas. En amarillo, el trazado histórico del Camino de San Ramón; en naranja, el recorrido que actualmente he podido seguir sobre el terreno.

El antiguo paso del Cinca

La principal dificultad aparece al llegar al río.

El antiguo camino hacia Estada cruzaba el Cinca mediante un vado, una solución lógica cuando buena parte de los desplazamientos se realizaban andando o a caballo.

La existencia de este antiguo paso queda también reflejada en la cartografía histórica. En la primera edición del MTN50 de 1930 puede verse el camino de Figueruelas descendiendo hasta el Cinca y su continuidad en la otra margen del río.

Paso histórico del río Cinca en la primera edición del MTN50 de 1930

El paso histórico del Cinca. El mapa muestra el camino de Figueruelas llegando al río y su continuidad hacia la otra margen. Fuente: Instituto Geográfico Nacional, primera edición del MTN50, 1930.

La comparación con la situación actual permite comprobar hasta qué punto ha cambiado este sector.

El antiguo vado dejó de funcionar como paso habitual y hoy puede reconocerse otro recorrido por la zona del azud.

En la ortofoto he diferenciado ambos recorridos: en amarillo, el antiguo paso asociado al vado; en naranja, el recorrido actualmente reconocible por la zona del azud.

Este segundo paso permite comprender cómo puede atravesarse físicamente hoy este sector, pero no debe considerarse una solución senderista segura ni una propuesta de recorrido recomendado.

Antiguo vado del Cinca y paso actual por la zona del azud

Paso del río Cinca. En amarillo, el antiguo trazado del Camino de San Ramón, que cruzaba el río por un vado; en naranja, el recorrido actualmente reconocible por la zona del azud. Este último no se plantea como itinerario senderista seguro.

El trazado histórico permanece en el mapa, pero la bajada de Figueruelas y, especialmente, el cruce del Cinca no deben interpretarse como un itinerario senderista actualmente recomendable.

Cuando el puente de Las Pilas cambió los caminos

Durante siglos, el paso más directo desde Barbastro hacia Estada y Estadilla podía realizarse descendiendo por Figueruelas y atravesando el Cinca mediante un vado.

La construcción del puente de Las Pilas, hacia 1912, modificó progresivamente esta forma de comunicación.

La historia de este puente y de los antiguos pasos del río Cinca la recogí con más detalle en una entrada anterior:

Puentes históricos sobre el río Cinca

El tránsito de carros y posteriormente de automóviles fue concentrándose en el nuevo puente, mientras que el antiguo paso por Figueruelas y el vado del Cinca fueron perdiendo utilidad y deteriorándose.

El puente solucionó el problema de atravesar el río para los nuevos medios de transporte, pero no se encontraba necesariamente en continuidad con el antiguo camino directo entre Barbastro y Estada.

Los caminos tradicionales tenían otra organización. El camino hacia El Grado, por ejemplo, discurría desde Barbastro por Costeán.

Por eso, cuando dejó de utilizarse habitualmente el vado de Figueruelas, no apareció automáticamente un nuevo camino tradicional Barbastro–Estada que simplemente utilizara el puente de Las Pilas.

El puente de Las Pilas solucionó el cruce del Cinca, pero también cambió la lógica de los caminos.

Una alternativa actual entre Barbastro y Estada

Si queremos conservar el camino histórico, debemos mantener en el mapa Figueruelas y el antiguo paso del Cinca.

Si queremos, en cambio, llegar caminando hasta Estada evitando este sector problemático, es necesario buscar otra solución.

Una posibilidad consiste en aprovechar recorridos que ya existen o han existido como senderos de gran recorrido.

Desde Barbastro puede seguirse el GR-17 hasta Costeán, un recorrido de aproximadamente 7,98 kilómetros.

Desde Costeán puede continuarse por el antiguo trazado del GR-45, pasando por Enate hasta llegar a Estada, aproximadamente 8,68 kilómetros.

El recorrido completo suma unos 16,66 kilómetros, frente a los aproximadamente 13,5 kilómetros del antiguo camino por Figueruelas y el vado del Cinca.

La diferencia es de unos 3,2 kilómetros, una distancia razonable si permite evitar una bajada actualmente difícil de seguir y, sobre todo, un cruce del río que no reúne condiciones adecuadas de seguridad.

Comparación entre el trazado histórico y la alternativa por Costeán y Enate

Alternativa actual entre Barbastro y Estada. En amarillo, el trazado histórico por Figueruelas; la línea blanco-naranja muestra la alternativa por Costeán y Enate, que permite evitar la bajada problemática de Figueruelas y el cruce inseguro del Cinca.

¿Por dónde discurría el Camino de San Ramón?
El camino histórico nos lleva por Figueruelas.

¿Por dónde podemos llegar hoy hasta Estada evitando el paso problemático del Cinca?
Una posible solución nos lleva por Costeán y Enate.

La solución del GR-17: cruzar por El Grado

El GR-17 Vía Arán-Pirineos resuelve el problema del cruce del Cinca de una manera diferente.

En lugar de dirigirse hacia Estada, desde Costeán continúa hacia El Grado, donde atraviesa el río por un puente. Desde allí prosigue hacia La Puebla de Castro y después hasta Capella.

En el mapa este recorrido aparece en rojo. El trazado que hemos reunido entre Barbastro y Capella tiene aproximadamente 45,84 kilómetros.

Su lógica territorial es distinta de la del Camino de San Ramón. El GR-17 respondió a la creación de un gran recorrido senderista y a su conexión con el Camino de Santiago, mientras que la reconstrucción del Camino de San Ramón buscaba seguir los caminos y lugares relacionados con la memoria del santo.

El recorrido histórico se dirige hacia Estada y Aguinaliu. El GR-17 se desplaza hacia El Grado para encontrar un paso seguro sobre el Cinca y continúa después hacia La Puebla de Castro.

Ambos itinerarios vuelven a encontrarse en Capella y continúan desde allí hacia Roda de Isábena, aunque tampoco coinciden exactamente en todo este último tramo.

El mapa muestra distintas respuestas a un mismo territorio: el antiguo paso por Figueruelas y el vado del Cinca, una posible alternativa actual hacia Estada por Costeán y Enate y el recorrido senderista del GR-17 por El Grado y La Puebla de Castro.

Entre Capella y Roda: el GR-17 y el trazado original

Entre Capella y Roda de Isábena, el actual GR-17 sigue en buena parte un recorrido muy próximo al que había planteado anteriormente para el Camino de San Ramón.

Para quien quiera realizar hoy esta etapa, la opción aconsejable es seguir el GR-17, porque se encuentra señalizado y su trazado ha sido acondicionado como sendero de gran recorrido.

Al diseñarlo se realizaron limpiezas y se acondicionaron algunos sectores, de modo que en determinados puntos no sigue exactamente los caminos que había utilizado en mi reconstrucción original. En general, estas diferencias no alteran demasiado el sentido del recorrido.

Hay, sin embargo, un lugar cuya exclusión siempre me pareció especialmente desafortunada: Casa Sierra y el entorno de la ermita de la Sierra.

Este sector tiene una vinculación directa con la tradición de san Ramón. Según el relato conservado en la zona, durante su camino el santo pidió agua y sus criados le dijeron que no había. San Ramón les pidió que volvieran a buscarla y, según la tradición, entonces encontraron agua.

Cuando trabajamos en la recuperación del Camino de San Ramón se llegó incluso a colocar una imagen del santo en ese lugar para recordar el episodio y señalar su relación con el camino.

Además, la cercana ermita de la Sierra quedó consagrada bajo la advocación de san Ramón.

Por eso mi trazado original buscaba expresamente pasar por este sector. Cuando posteriormente se definió el GR-17 se optó por un recorrido algo más directo y Casa Sierra quedó fuera del itinerario.

Casa Sierra en el trazado original del Camino de San Ramón

Casa Sierra. El trazado original del Camino de San Ramón pasaba por este sector, relacionado con la tradición del milagro del agua y con la cercana ermita de la Sierra.

Por ello, aunque el GR-17 sigue siendo actualmente el recorrido que recomiendo para caminar entre Capella y Roda de Isábena, por encontrarse señalizado, merece la pena conservar en el mapa el antiguo paso por Casa Sierra y explicar por qué formaba parte del trazado original del Camino de San Ramón.

Entre Capella y Roda, el GR-17 es hoy la opción recomendable para caminar. El trazado original del Camino de San Ramón se conserva en el mapa porque pasa por Casa Sierra y la ermita de la Sierra, lugares especialmente vinculados a la memoria del santo.

Recorridos para conocer el Camino de San Ramón

Con motivo del 900 aniversario de la muerte de san Ramón, este año se está propiciando también un mayor conocimiento del camino relacionado con su destierro.

No es necesario recorrer todo el itinerario entre Barbastro y Roda de Isábena para acercarse a su historia. Propongo tres recorridos de distinta longitud, dificultad y significado, que permiten conocer algunos de los lugares más representativos del Camino de San Ramón.

1. De Barbastro a Las Canteras – 5,2 km

Es un recorrido corto que permite conocer el inicio del camino del destierro de san Ramón.

Comienza en la catedral de Barbastro, continúa hasta la ermita de San Ramón, lugar tradicionalmente relacionado con la despedida del santo de su pueblo, y sigue después por el antiguo camino de Figueruelas hasta llegar a Las Canteras, donde comienza la bajada hacia el valle del Cinca.

Desde este último punto se contempla una amplia panorámica del valle y puede comprenderse especialmente bien el paisaje que se abría ante quien abandonaba Barbastro camino de Roda de Isábena.

Son aproximadamente 5,2 kilómetros. El recorrido transcurre por la ciudad y posteriormente por pistas agrícolas. No está señalizado, por lo que es aconsejable realizarlo con el trazado GPS.

El recorrido termina precisamente antes del sector más problemático de la bajada de Figueruelas, por lo que permite conocer el comienzo del Camino de San Ramón sin entrar en el tramo actualmente más difícil.

2. Del puente de La Colomina a Roda de Isábena – 6,5 km

Este recorrido permite conocer el tramo final del Camino de San Ramón.

Parte del entorno del puente de La Colomina, sigue la cabañera, cruza el puente y asciende después hasta la catedral de Roda de Isábena.

Es un recorrido especialmente agradable junto al río Isábena, combinando pista y sendero. Durante buena parte del trayecto, Roda de Isábena aparece en lo alto, dominando el paisaje y marcando visualmente el final del camino.

Roda de Isábena desde el camino junto al puente de La Colomina

Roda de Isábena desde el tramo final del camino. La población aparece en lo alto mientras el recorrido avanza junto al río Isábena hacia la catedral.

Tiene aproximadamente 6,5 kilómetros y actualmente forma parte del GR-17, por lo que se encuentra señalizado.

3. De Capella a Roda de Isábena – 21,4 km

Para quien quiera realizar una etapa senderista más completa, una de las opciones más interesantes es el recorrido entre Capella y Roda de Isábena.

Son aproximadamente 21,4 kilómetros por pistas y senderos, siguiendo actualmente el trazado señalizado del GR-17.

El recorrido se aproxima al itinerario de la tradicional romería de Capella a Roda de Isábena, realizada durante siglos, y permite atravesar a pie una parte importante del territorio relacionado con el Camino de San Ramón.

Por su longitud y características, es una propuesta pensada para senderistas acostumbrados a realizar etapas de varias horas.

Tres formas de acercarse al Camino de San Ramón

Barbastro – Las Canteras: conocer el comienzo del destierro y el paisaje de Figueruelas.

Puente de La Colomina – Roda: recorrer el tramo final y la llegada a Roda de Isábena.

Capella – Roda: realizar una verdadera etapa senderista siguiendo actualmente el GR-17.

Un camino histórico no desaparece porque ya no pueda recorrerse entero

Después de volver sobre estos caminos tantos años más tarde, quizá ésta sea la principal conclusión.

El antiguo paso de Figueruelas puede resultar hoy difícil de seguir. El vado del Cinca ha dejado de ser una solución razonable para atravesar el río y los puentes, las carreteras, la agricultura y los nuevos usos del territorio han modificado profundamente las comunicaciones.

Pero eso no significa que debamos borrar el antiguo camino del mapa.

Documentar dónde estaba, conservar su trazado y explicar por qué dejó de utilizarse es también una forma de conservar el patrimonio.

Conservar un camino histórico no significa necesariamente poder recorrer hoy cada uno de sus metros. También significa saber por dónde pasaba, comprender por qué seguía ese recorrido y documentar cómo el territorio lo ha ido transformando.

La piedra de San Ramón en Capella

Hay lugares en los que no hace falta recorrer una etapa completa para acercarse al Camino del destierro de San Ramón. Uno de los más sencillos y, al mismo tiempo, más evocadores se encuentra en Capella.

Junto a la ermita dedicada a san Ramón se conserva la conocida como piedra de San Ramón. Según la tradición, el santo se detuvo allí a descansar durante su camino de destierro hacia Roda de Isábena.

Piedra de San Ramón de Capella

Piedra de San Ramón, en Capella. La tradición sitúa aquí uno de los descansos del santo durante su camino de destierro hacia Roda de Isábena.

El lugar se encuentra a pocos metros de la carretera y es muy fácil acercarse hasta él, incluso en coche. Precisamente por esa facilidad de acceso puede ser una buena forma de conocer uno de los lugares vinculados directamente con la memoria del camino.

La piedra, la cercana ermita dedicada a san Ramón y el paisaje que las rodea permiten recuperar de una forma muy sencilla la dimensión humana del relato: imaginar al santo deteniéndose allí antes de continuar su camino hacia Roda de Isábena.

La piedra de San Ramón, en Capella, es uno de los lugares más accesibles para acercarse al Camino del destierro. No hace falta realizar una larga caminata: basta con acercarse a la ermita y a la piedra para recordar la tradición que ha vinculado este lugar con el paso del santo.

Volver hasta Figueruelas

Hay además un lugar de todo este recorrido que, por sí mismo, merece conservarse en la memoria del Camino de San Ramón.

Desde Barbastro todavía podemos llegar hasta el inicio de la bajada de Figueruelas.

Allí, antes de comenzar el descenso, se abre una amplia panorámica sobre el valle del Cinca.

Para quien simplemente pasea puede ser un magnífico lugar desde el que contemplar el paisaje. Pero para quien conoce la historia del destierro de san Ramón tiene también otro significado.

Desde allí puede imaginarse el momento en que el camino abandona Barbastro y comienza a descender hacia el Cinca para continuar después hacia Estada, Aguinaliu y Roda de Isábena.

No hace falta atravesar hoy el río para comprender ese paisaje.

A veces basta con llegar hasta allí, detenerse y mirar.

Porque los caminos no son solamente líneas que unen dos lugares. También son una forma de conservar la memoria de quienes los recorrieron y de comprender cómo ha cambiado el territorio con el paso del tiempo.

El camino continúa hacia el Pirineo

La investigación del Camino de San Ramón no terminó en Roda de Isábena. Con los años fui prolongando aquel trabajo hacia el norte, primero hasta el Hospital de Vielha y posteriormente, al otro lado del Pirineo, hasta Saint-Bertrand-de-Comminges.

Aquellos recorridos forman hoy parte de una propuesta más amplia: una Transpirenaica central entre Zaragoza y Toulouse, construida mediante la unión de caminos y senderos ya existentes.


Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial para la documentación, contraste de información y edición del texto.

Daniel Vallés Turmo
Caminos de Barbastro
Octubre de 2026

Acceso a guías y rutas (pinchar)





Zaragoza Toulouse Transpirenaica central

499,97 kilómetros. Esa es la distancia que resulta al unir una serie de caminos ya existentes entre Zaragoza y Toulouse, atravesando de sur a norte el Pirineo central.

No se trata de un nuevo GR ni pretendemos demostrar que haya existido históricamente un único camino que comunicara ambas ciudades siguiendo exactamente este recorrido. La propuesta es mucho más sencilla: comprobar qué sucede cuando unimos caminos que ya existen.

Durante los últimos años se han ido recuperando, señalizando y conectando recorridos nacidos con finalidades muy diferentes. La Jorgeada entre Zaragoza y Huesca, los caminos jacobeos que atraviesan la provincia de Huesca, los senderos del Valle de Arán y la TransGarona francesa permiten hoy construir un itinerario que hace unos años resultaba muy difícil de realizar.

Zaragoza, Huesca, Barbastro, Ribagorza, el Puerto de Vielha, el Valle de Arán, Comminges, el Garona y Toulouse.

Un camino entre el valle del Ebro y el valle del Garona y, sobre todo, una posibilidad que merece la pena explorar: una Transpirenaica central de aproximadamente 500 kilómetros.

Recorrido Zaragoza–Toulouse. En azul, el proyecto original Barbastro–Saint-Bertrand; a ambos lados, las posteriores prolongaciones hacia Zaragoza y Toulouse.

Los colores del mapa permiten entender también cómo ha ido creciendo este camino. El tramo azul, entre Barbastro y Saint-Bertrand-de-Comminges, es el núcleo original del proyecto: el recorrido que fuimos investigando y caminando durante ocho años, hasta llegar a Saint-Bertrand en 2024.

Los otros dos colores representan las ampliaciones que hemos añadido después. Hacia el sur, el recorrido puede prolongarse desde Barbastro hasta Huesca y Zaragoza aprovechando la continuidad que hoy proporciona el GR-17 y enlazando finalmente con el GR-234. Hacia el norte, desde Saint-Bertrand, hemos continuado siguiendo el corredor del Garona y la TransGarona hasta Carbonne, para completar después el recorrido hasta Toulouse.

De esta forma, un camino que inicialmente unía Barbastro con Saint-Bertrand ha terminado convirtiéndose, al prolongarlo hacia sus dos extremos, en una línea continua de casi 500 kilómetros entre Zaragoza y Toulouse.

Pero este camino no nació buscando Toulouse. Nació muchos años antes y mucho más cerca de Barbastro.

La historia andada

Cuando comencé Caminos de Barbastro en el año 2012, hace ya más de una década, una de las ideas era intentar comprender la historia recorriendo los caminos. Es lo que muchas veces he llamado la historia andada.

Cuando contemplamos cada pueblo por separado, la historia puede fragmentarse. Los caminos vuelven a unirla: nos ayudan a comprender por qué los pueblos están donde están, cómo se comunicaban, qué pasos utilizaban para atravesar las montañas y qué relaciones existían entre territorios que hoy pertenecen a provincias, comunidades o países diferentes.

Uno de aquellos primeros trabajos fue el Camino de San Ramón, entre Barbastro y Roda de Isábena cuando fue desterrado. Para reconstruirlo no bastaba con conocer la historia de san Ramón o la de las poblaciones por las que pasaba. Había que hacerse una pregunta mucho más sencilla: ¿por dónde se podía ir realmente de un lugar a otro? En aquel momento comenzaban a extenderse las aplicaciones de GPS y, junto con los mapas antiguos, fueron herramientas fundamentales para realizar aquel trabajo.

Aquella pregunta nos llevó hacia Ribagorza. Y desde Ribagorza seguimos hacia el norte: Roda de Isábena, Obarra, Bonansa, el valle de Barrabés, el Hospital de Vielha, el Valle de Arán y finalmente Francia. Cada camino tiene una historia que te lleva a otro camino con otra historia.

De caminarlo solo a Saint-Bertrand

Antes de llevar estos caminos a un grupo había recorrido personalmente muchos de ellos, algunos más de una vez. Pero recorrer un camino solo y conseguir que funcione para un grupo son cosas diferentes.

El 16 de abril de 2016 comenzamos desde Barbastro un proyecto con Montañeros de Aragón de Barbastro y el Centro Excursionista de Ribagorza.

Primera etapa Capella a Roda de Isábena

Primera etapa del proyecto hacia Saint-Bertrand: Capella–Roda de Isábena en 2016.

Durante ocho años fuimos avanzando hacia el norte en 11 excursiones. La experiencia nos obligó a modificar algunos recorridos, buscar alternativas y adaptar etapas. Un sendero puede aparecer perfectamente dibujado sobre un mapa y resultar poco apropiado para un grupo formado por personas de diferentes edades y condiciones físicas. Todavía no estaban señalizados el actual GR-17 ni la Vía Arán-Pirineos.

También nosotros fuimos cambiando. Ocho años son muchos años. Salir de Barbastro, atravesar toda la Ribagorza, cruzar el Pirineo, pasar a Francia, caminar en grupo en otro país. En cada excursión, el punto de salida estaba más lejano.

Finalmente, el 29 de septiembre de 2024, llegamos a Saint-Bertrand-de-Comminges.

Llegada del grupo a Saint-Bertrand-de-Comminges

Saint-Bertrand-de-Comminges, 29 de septiembre de 2024. El final de un camino iniciado ocho años antes.

Camino de San Ramón. Ocho años recorriendo el camino entre Barbastro y Saint-Bertrand-de-Comminges (2016–2024).

Una cosa es dibujar un camino y otra comprobar que se puede caminar.

La experiencia también nos enseñó que no tiene demasiado sentido imponer unas etapas iguales para todos. El GPS permite plantearlo de otra manera: aquí ofrecemos un trazado continuo y cada persona decidirá dónde comienza, dónde termina y cuánto quiere caminar.

El camino es uno; cada uno hace el trozo que quiera.

Lo que ha cambiado desde 2012

Los caminos no han aparecido ahora. Muchos estaban allí cuando comenzamos. Lo que ha cambiado es nuestra capacidad para encontrarlos, seguirlos y descubrir que pueden formar parte de recorridos mucho mayores. El GPS y la cartografía digital han transformado nuestra manera de caminar, pero también ha cambiado el propio territorio.

Se han recuperado senderos, se han homologado grandes recorridos y diferentes proyectos han ido dando continuidad a caminos que antes podían contemplarse por separado.

Entre Zaragoza y Huesca tenemos hoy el GR-234. Desde Huesca podemos continuar por el GR-17 atravesando buena parte de la provincia hasta alcanzar el Hospital de Vielha. Después, la red del GR-211 permite superar el Puerto de Vielha y recorrer el Valle de Arán.

Y al otro lado de la frontera encontramos la TransGarona, que nos permite continuar siguiendo durante buena parte del recorrido el corredor del Garona hacia Toulouse.

Quedan pequeñas costuras, pero las grandes piezas están ya sobre el terreno. Cuando comencé a trabajar con estos caminos en 2012 era difícil imaginar que algún día podríamos construir, aprovechando recorridos señalizados y caminos ya existentes, una ruta prácticamente continua entre Zaragoza y Toulouse.

Pero si miramos un poco más atrás, el cambio resulta todavía mayor. Cuando empecé a hacer montaña, en la década de 1970, caminar era bastante diferente. Encontrábamos mojones y algunas marcas de pintura, pero para orientarnos necesitábamos sobre todo el mapa y la brújula. La extensa red de senderos señalizados que hoy conocemos fue desarrollándose y haciéndose mucho más presente durante las décadas siguientes.

Recuerdo, por ejemplo, que en 1982, cuando con los scouts quisimos ir desde Barbastro hacia Jaca, buena parte del recorrido tuvimos que hacerlo por la carretera nacional. Encontrar y seguir entonces una alternativa continua por caminos como podemos hacer hoy resultaba mucho más difícil.

Por eso, cuando ahora dibujamos sobre un mapa una línea de casi 500 kilómetros entre Zaragoza y Toulouse y descubrimos que podemos recorrerla utilizando en gran medida senderos señalizados, conviene recordar que esta posibilidad es relativamente reciente.

Los caminos no han aparecido ahora. Lo que ha cambiado es nuestra capacidad para unirlos y seguirlos. Ahora queda ver quién quiere caminarlos.

De Zaragoza a Huesca por la Jorgeada

Nuestro recorrido comienza en la plaza del Pilar de Zaragoza. Desde la antigua Caesaraugusta, a orillas del Ebro, comenzamos a caminar hacia el Pirineo.

Lo hacemos siguiendo el GR-234, Camino de la Jorgeada. Su origen está en la Jorgeada de Aragón, la marcha que desde 2002 une cada 23 de abril, Día de Aragón, Zaragoza con la ermita de San Jorge de Huesca.

Con el tiempo aquel recorrido fue señalizado y homologado como sendero de gran recorrido. Nosotros simplemente vamos a darle otro uso: será la primera pieza de nuestro camino hacia Toulouse.

Y resulta curioso que, nada más comenzar, aparezcan ya algunas de las relaciones históricas que encontraremos a lo largo del camino. Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I en 1118, la nueva Iglesia zaragozana solicitó a Roda de Isábena reliquias de San Valero, antiguo obispo y patrón de Zaragoza. En 1121 llegó desde Roda uno de sus brazos, entregado por el propio San Ramón, obispo de Roda-Barbastro. En la conquista de Zaragoza había participado además Gastón IV de Bearne, procedente del otro lado de los Pirineos.

Antes incluso de abandonar Zaragoza, nuestro camino ya comienza a relacionar algunos de los territorios y personajes que volveremos a encontrar más adelante.

Nuestro trazado, incluyendo el pequeño enlace necesario al llegar a Huesca, alcanza aproximadamente 77,5 kilómetros.

Al llegar a Huesca termina el GR-234. Nuestro camino no.

Huesca y Berbegal: sobre una antigua vía romana

Desde Huesca continuamos por el actual GR-17 hacia Pueyo de Fañanás y Berbegal. Pero este camino nos lleva mucho más atrás que el Camino de Santiago.

Por este territorio discurría la antigua vía romana Ilerda–Osca, que comunicaba las actuales Lleida y Huesca y formaba parte de una red viaria mucho mayor que enlazaba Tarraco con el interior de Hispania. En el entorno de Berbegal todavía se conservan restos de aquella calzada. La vía continuaba hacia Pertusa, donde cruzaba el río Alcanadre, antes de dirigirse hacia Osca.

Cuando recorrí esta zona en 2013 para Caminos de Barbastro pude caminar precisamente por uno de esos pequeños tramos conservados junto al Camino de Santa Águeda. Más de dos mil años después, parte de aquel antiguo corredor continúa teniendo la misma función básica: permitirnos caminar entre Berbegal y Huesca. En esta entrada de 2013 contaba aquel recorrido por la antigua carretera de Berbegal.

Con el paso de los siglos cambiaron los viajeros y cambiaron los motivos para recorrerlo. La antigua vía de comunicación romana terminó compartiendo territorio con los caminos medievales. Al pasar por Antillón encontramos, en el exterior de la iglesia, el sepulcro de Sancho de Antillón. Hablaremos de él cuando lleguemos a Muret, casi al final de esta gran ruta.

Hoy el camino procedente de Cataluña, tradicionalmente conocido como Camino de Montserrat o Camino Catalán, alcanza Berbegal y continúa hacia Huesca y posteriormente hacia San Juan de la Peña.

Nosotros volvemos a recorrer este viejo corredor de comunicaciones, pero en sentido contrario: de Huesca a Berbegal.

Cruce de los caminos en Berbegal

Berbegal, punto de encuentro de los caminos que utilizamos para continuar hacia Barbastro y el Pirineo.

Y precisamente en Berbegal encontramos otro itinerario, la Vía Arán-Pirineos, que desciende desde el Pirineo atravesando Ribagorza y Barbastro.

Nosotros hacemos nuevamente el recorrido contrario. Llegamos desde Huesca y giramos hacia Barbastro para comenzar a remontarlo hacia el norte.

En Berbegal no cambia el número del GR: cambia el camino histórico que estamos siguiendo.

El gran eje del GR-17

Desde Berbegal comenzamos a seguir uno de los elementos fundamentales de nuestro recorrido: el GR-17. Pero la historia de este sendero es bastante más compleja de lo que puede parecer al contemplar su trazado actual.

El número GR-17 no nació asociado a la actual Vía Arán-Pirineos. Su origen está en el denominado Sendero Mariano, un proyecto mucho más ambicioso que pretendía comunicar a pie Zaragoza y Lourdes, enlazando algunos de los principales santuarios marianos situados a ambos lados del Pirineo.

De aquel proyecto llegó a consolidarse especialmente el tramo entre Barbastro y Torreciudad. En 1997 fue abierto y señalizado como GR-17 y todavía hoy continúa utilizándose para la tradicional romería a pie desde Barbastro al santuario: unos 24 kilómetros pasando por Costean y El Grado.

Con el paso de los años el GR-17 fue adquiriendo una dimensión diferente. Para darle continuidad se aprovecharon caminos y senderos que ya existían, junto con otros recorridos que fueron recuperados o señalizados.

Entre Berbegal y Barbastro se utilizó parte del trazado del GR-45. Desde Barbastro hacia Torreciudad se mantuvo el antiguo Sendero Mariano y, a partir de allí, el GR-17 fue prolongándose hacia Ribagorza, enlazando caminos ya señalizados, antiguos caminos tradicionales y nuevos trazados.

Finalmente, aquel número nacido para el Sendero Mariano forma parte hoy de la Vía Arán-Pirineos, que podemos seguir desde Berbegal hacia Barbastro, Torreciudad, La Puebla de Castro, Graus, Capella, Roda de Isábena, Obarra, Bonansa, Vilaller y el Hospital de Vielha.

Esta evolución resulta especialmente interesante para nuestro proyecto. El GR-17 tampoco es un único camino nacido de una vez. Es el resultado de haber ido uniendo caminos anteriores hasta conseguir una gran continuidad territorial.

Su configuración actual como Vía Arán-Pirineos podría hacernos pensar que estamos ante un camino utilizado fundamentalmente por peregrinos. La realidad que hemos podido comprobar parece bastante diferente.

Las consultas realizadas en Berbegal no mostraron un tránsito significativo de peregrinos procedentes de la Vía Arán-Pirineos. Y en octubre de 2026, desde la Oficina de Turismo de Vielha nos confirmaban que durante estos años apenas algunas personas habían preguntado por este Camino de Santiago. Tampoco hemos encontrado estadísticas públicas que permitan cuantificar ese tránsito.

Pero sería un error valorar el GR-17 únicamente por el número de peregrinos. Su gran aportación ha sido conseguir dar continuidad mediante una misma señalización a una enorme cantidad de kilómetros de caminos a través de la provincia de Huesca y del Pirineo central.

No hace falta ser peregrino para utilizar esa infraestructura. Y nosotros somos un buen ejemplo. El Camino de Santiago proporciona aquí la estructura. Nosotros la utilizamos para dirigirnos hacia Toulouse.

Barbastro: donde comenzó buena parte de esta historia

Cuando llegamos a Barbastro el recorrido adquiere para este blog un significado diferente. Aquí comenzó buena parte de la historia que estamos contando.

Barbastro fue una importante población de la frontera andalusí. En 1064 tuvo lugar la conocida Cruzada de Barbastro, una temprana expedición militar cristiana de carácter internacional. La ocupación fue breve y la conquista definitiva de la ciudad por Pedro I llegaría en 1100.

Muchos siglos después, nuestro interés por estos caminos comenzó de una forma bastante más sencilla: queríamos reconstruir el Camino de San Ramón entre Barbastro y Roda de Isábena.

Aquella investigación nos obligó a salir de los documentos y mirar el territorio. Durante cuatro años tuvimos que encontrar caminos, recorrerlos y comprobar cuáles continuaban existiendo, cuando todavía no existía el actual trazado del GR-17. Parte de aquellos caminos coincidiría posteriormente con el trazado del actual GR-17.

Sin saberlo, estábamos empezando a recorrer una pequeña parte de estos 500 kilómetros. Actualmente aquel camino continúa por Torreciudad, La Puebla de Castro, Graus y Capella hasta alcanzar Roda de Isábena.

Roda de Isábena: un hombre que nos lleva hasta Toulouse

Roda de Isábena fue durante la Edad Media una importante sede episcopal. Y aquí aparece uno de los personajes que mejor explica lo que significa este camino: San Ramón de Roda.

Roda de Isábena y su entorno

Roda de Isábena, en el camino hacia el Pirineo.

Antes de convertirse en obispo de Roda-Barbastro, Ramón había estado vinculado a Saint-Sernin de Toulouse, donde llegó a ser prior.

Su biografía demuestra algo mucho más sencillo: Toulouse, el Pirineo, Roda y Barbastro estaban relacionados.

Dejamos aquí a san Ramón. Lo volveremos a encontrar al final del camino.

Obarra y la entrada en la montaña

Desde Roda seguimos remontando el valle del Isábena hasta Obarra, donde el monasterio aparece en un lugar en el que resulta difícil separar la historia de la geografía.

El valle se estrecha, las montañas comienzan a imponerse y seguimos ascendiendo hacia Bonansa.

Estamos entrando definitivamente en el Pirineo.

Km 250: el corazón del camino

En las proximidades del Alto de Bonansa alcanzamos prácticamente la mitad del recorrido: unos 250 kilómetros desde Zaragoza y otros 250 hasta Toulouse.

Alto de Bonansa

Alto de Bonansa, prácticamente en el centro de los 500 kilómetros.

La coincidencia resulta especialmente significativa porque en 2014 ya había dedicado una entrada a este territorio con un título que ahora adquiere un nuevo significado: «Corazón Ribagorza».

Estamos en el entorno del bosque de Pegá, cerca del lugar donde estuvo el antiguo castillo de Pegá del Condado de Ribagorza y rodeados de algunos de los paisajes que mejor representan la montaña ribagorzana.

No escogimos Bonansa para conseguir que las distancias coincidieran. Primero construimos el camino y después lo medimos. Fue entonces cuando descubrimos dónde estaba su centro.

No elegimos el Alto de Bonansa para que fuera el corazón del recorrido. El camino colocó su corazón aquí.

Atravesar el Pirineo

Desde Bonansa continuamos hacia Vilaller y remontamos el valle de Barrabés hasta alcanzar el Hospital de Vielha. Aquí termina para nosotros el largo recorrido del GR-17.

Pero el camino continúa. Y ahora se enfrenta al obstáculo geográfico más importante de todo el recorrido.

Desde el Hospital tomamos el GR-211.5, que asciende por el antiguo camino del Puerto de Vielha hasta superar los 2.400 metros de altitud.

Puerto de Vielha visto desde Ribagorza

El Puerto de Vielha visto desde la vertiente ribagorzana.

Probablemente sea este el lugar donde mejor puede entenderse qué significaba antiguamente atravesar los Pirineos. Hoy una carretera y un túnel permiten pasar de una vertiente a otra en pocos minutos. Durante siglos el viajero tenía que ascender hasta el puerto y enfrentarse a la nieve, al frío y a unas condiciones meteorológicas que podían impedir el paso. En la entrada Pasar el Puerto explico lo que significaba hacer esta travesía.

La propia existencia del Hospital de Vielha recuerda aquella necesidad de refugio y asistencia junto al camino. Por eso nuestra Transpirenaica no atraviesa simplemente la montaña. Pasa por encima de ella.

Descendemos después hacia Vielha y encontramos algo que simplificará enormemente los siguientes kilómetros: el Garona.

Hasta Vielha el problema era atravesar la montaña. A partir de Vielha, el Garona nos enseñará el camino.

Siguiendo el Garona hacia Francia

Desde Vielha seguimos inicialmente el GR-211.1 hasta Era Bordeta y después el GR-211 hacia Pontaut. Las marcas de la Vía Arán-Pirineos continúan acompañándonos, aunque nosotros seguimos el Camino de Santiago en sentido contrario al peregrino.

El Garona se dirige hacia Francia y nosotros simplemente seguimos su dirección. Vielha, Bossòst, Les... El propio valle crea ahora el corredor.

Al llegar a Pontaut encontramos una de las pocas pequeñas costuras del recorrido. Apenas poco más de un kilómetro. Entre Pontaut y Pont de Rei no seguimos actualmente un GR ni podemos considerar ese tramo como parte de la TransGarona. Existe, sin embargo, un sendero local actualmente limpio y marcado con señales amarillas que permite alcanzar la frontera.

Es un enlace pequeño, pero importante: permite que las redes de senderos situadas a ambos lados puedan tocarse.

Llegamos a Pont de Rei. Cruzamos de España a Francia.

Y seguimos caminando.

Saint-Bertrand: donde antes terminaba el camino

Al otro lado de la frontera podemos continuar siguiendo el corredor del Garona y enlazar con la TransGarona. Se trata de una ruta concebida principalmente como itinerario ciclable, aunque también puede recorrerse a pie. Hemos optado por seguirla en lugar de buscar la continuidad a través de diferentes GR porque ofrece un trazado más directo, fácil de seguir y con menos kilómetros. Nuestro objetivo no es hacer el recorrido más montañero, sino encontrar una línea continua y sencilla que nos permita avanzar hacia Toulouse.

El paisaje cambia, pero el río sigue marcando la dirección. Desde la frontera avanzamos por Fos, Arlos y Saint-Béat, siguiendo el valle del Garona. Después pasamos por Marignac y Chaum y continuamos hacia Loures-Barousse, ya muy cerca de Saint-Bertrand-de-Comminges.

Es un tramo muy diferente al que acabamos de recorrer en el Puerto de Vielha. Las grandes alturas han quedado atrás y ahora el camino aprovecha el corredor natural del Garona, enlazando las poblaciones que se suceden a lo largo del valle.

Camino ciclable entre Pont de Chaum y Saint-Bertrand-de-Comminges

Camino ciclable entre Pont de Chaum y Saint-Bertrand-de-Comminges.

Así alcanzamos Saint-Bertrand-de-Comminges, un lugar que tiene un significado especial en la historia de este proyecto.

Camino hacia Saint-Bertrand-de-Comminges

El camino hacia Saint-Bertrand-de-Comminges.

Durante ocho años este había sido nuestro objetivo. Cuando llegamos el 29 de septiembre de 2024, allí terminaba el camino que habíamos comenzado en Barbastro.

En 2024 aquí terminaba nuestro camino. En 2026, Saint-Bertrand se convierte en un lugar de paso.

A los pies de la población encontramos los restos de Lugdunum Convenarum, la ciudad romana que precedió al posterior centro episcopal medieval.

Venimos de atravesar Roda de Isábena, otra antigua sede episcopal al sur de las montañas. Una vez más, caminar nos invita a contemplar conjuntamente territorios que nuestros mapas actuales muestran separados.

Pero esta vez no terminamos aquí. Seguimos el Garona hacia el norte.

Saint-Gaudens: una relación que sigue viva

No tardamos demasiado en encontrar otro lugar directamente relacionado con Barbastro: Saint-Gaudens. Cuando llegamos a Francia con el grupo pensamos en prolongar el proyecto con otra etapa hasta aquí, pero después de ocho años comprendimos que había llegado el momento de terminarlo en Saint-Bertrand.

Barbastro y Saint-Gaudens están hermanadas desde 1963. Después de buscar durante el recorrido antiguas relaciones entre ambas vertientes, encontramos aquí una relación contemporánea que continúa uniéndolas.

Seguimos después hacia Carbonne. En 2026, la TransGarona señalizada llega hasta este entorno. El proyecto tiene como objetivo continuar hasta Toulouse, pero esa conexión todavía no está completada. A partir de aquí nuestro recorrido continúa utilizando caminos y vías existentes hacia Muret y Toulouse.

Muret: Aragón y Occitania

En 1213 tuvo lugar aquí la batalla de Muret. Pedro II de Aragón murió combatiendo junto a sus aliados occitanos frente a las fuerzas de Simón de Montfort.

Muret representó un punto de inflexión fundamental para la influencia de la Corona de Aragón al norte de los Pirineos. La derrota puso fin a buena parte de las aspiraciones aragonesas en Occitania y, durante el reinado de su hijo Jaime I el Conquistador, la expansión de la Corona se orientaría principalmente hacia el Mediterráneo y el levante peninsular, con las conquistas de Mallorca y Valencia.

Y aquí el camino vuelve a recordarnos algo que habíamos encontrado muchos kilómetros antes. Al pasar por Antillón, entre Berbegal y Huesca, vimos en el exterior de su iglesia el sepulcro atribuido al Señor de Antillón, muerto en la batalla de Muret junto a Pedro II y Rodrigo de Lizana. La tradición relaciona la situación exterior de estos sepulcros con la excomunión de quienes habían combatido apoyando a los señores occitanos frente a la cruzada albigense.

Habíamos visto el recuerdo de Muret en Antillón antes de atravesar los Pirineos. Ahora estamos en el lugar donde ocurrió aquella batalla.

Y Toulouse está ya muy cerca.

Toulouse: volvemos a encontrar a San Ramón

Después de 499,97 kilómetros, llegamos a Toulouse.

Basílica de Saint-Sernin de Toulouse

Basílica de Saint-Sernin de Toulouse. Foto: Didier Descouens / Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 4.0.

Podríamos detenernos en la antigua Tolosa romana, en la capital del reino visigodo de Toulouse o en la importancia de la ciudad durante la Edad Media.

Pero nuestro camino nos lleva a un lugar concreto: Saint-Sernin.

Aquí vuelve a aparecer alguien a quien dejamos en Roda de Isábena: San Ramón.

Antes de convertirse en obispo de Roda-Barbastro había sido prior de Saint-Sernin.

Después de 500 kilómetros regresamos así a la idea con la que habíamos comenzado: la historia andada.

Cuando estudiamos cada lugar por separado podemos terminar viendo historias separadas. Cuando caminamos entre ellos empezamos a descubrir sus relaciones.


Una Transpirenaica central

Ahora que hemos llegado a Toulouse podemos volver mentalmente al mapa con el que comenzábamos esta entrada.

499,97 kilómetros. Al principio era solamente una cifra. Después de construir el recorrido sabemos lo que contiene.

Zaragoza y el valle del Ebro, Huesca, Barbastro, Ribagorza, el Puerto de Vielha, el Valle de Arán, Comminges, el Garona y Toulouse.

Todo ello puede recorrerse como un único camino que atraviesa de sur a norte el Pirineo central.

Podemos llamarlo una Transpirenaica central. No es un nuevo GR ni pretende sustituir a ninguno de los caminos que la hacen posible. Al contrario: existe gracias a ellos.

El GR-234 nos lleva de Zaragoza a Huesca. El GR-17 proporciona una gran continuidad hasta el Hospital de Vielha. El GR-211 y sus variantes permiten atravesar el Puerto de Vielha y recorrer el Valle de Arán. Un pequeño sendero local resuelve actualmente la conexión hasta la frontera y, en Francia, la TransGarona nos permite continuar durante buena parte del recorrido hacia Toulouse.

Cada una de estas piezas nació independientemente. Nosotros simplemente las hemos unido y hemos recorrido una parte importante de ellas. Y al hacerlo aparece algo que ninguna muestra por separado: un gran corredor peatonal entre el valle del Ebro y el valle del Garona.

Hay además algo profundamente europeo en esta continuidad. Algunos de los proyectos que utilizamos nacieron precisamente con la voluntad de conectar territorios separados por la frontera. La Vía Arán-Pirineos permite avanzar desde el sur hacia el corazón de la cordillera y la TransGarona nació como un proyecto transfronterizo entre el Valle de Arán y la Haute-Garonne para prolongar esa conexión hacia Toulouse.

Vistos por separado son proyectos diferentes. Contemplados sobre el mapa, forman parte de una misma continuidad territorial a través del Pirineo central.

Quizá lo que necesitemos sea empezar a contemplarlo como un conjunto, mejorar las pequeñas discontinuidades y conseguir que cada territorio sepa que su tramo puede formar parte de algo mucho mayor.

Quizá el siguiente paso no sea crear otro camino, sino descubrir que el camino ya existe.

Los caminos se mantienen caminándolos

Pero existe una diferencia importante entre dibujar un camino y conseguir que permanezca.

La vegetación crece, las señales desaparecen y una pequeña interrupción puede acabar haciendo desaparecer un recorrido si nadie vuelve a utilizarlo.

Por eso no basta con señalizar. Los caminos necesitan caminantes.

A lo largo de estos 500 kilómetros encontramos situaciones muy diferentes. El GR-234 cuenta con la fuerza de la Jorgeada: cada 23 de abril numerosos caminantes vuelven a recorrer el camino entre Zaragoza y Huesca.

Entre Huesca y Berbegal encontramos también el trabajo de las asociaciones vinculadas al Camino de Santiago.

El GR-17 hacia el Hospital de Vielha plantea un reto diferente. Su uso específicamente jacobeo parece actualmente muy reducido, pero medir su valor únicamente por el número de peregrinos sería olvidar su aportación principal: ha conseguido unir mediante una misma señalización muchos kilómetros de caminos a través del Pirineo central.

Ahora hay que conseguir que esos caminos tengan uso, pero también que su señalización pueda convivir con los demás usos del territorio. Buena parte del recorrido aprovecha pistas agrícolas y forestales que continúan cumpliendo su función. El paso de maquinaria, el ensanchamiento de una pista o las labores de mantenimiento pueden hacer desaparecer una señal o dejar un poste fuera de su lugar. Un camino de largo recorrido necesita también un mantenimiento continuado.

Señalización caída del GR-17 a la entrada de Barbastro

Señalización caída del GR-17 a la entrada de Barbastro. Señalizar un camino es solo el principio: después hay que mantenerlo.

Y esto plantea otra cuestión. Durante las últimas décadas hemos creado y señalizado numerosos senderos, muchas veces con la intención de fomentar el turismo y dar a conocer el territorio. Pero cada nueva ruta que señalizamos genera también una necesidad de mantenimiento para el futuro. Incluso países con una gran tradición senderista, como Suiza, comienzan a plantearse el coste y la dificultad de mantener redes de caminos cada vez más extensas.

Quizá por eso no siempre sea necesario crear una nueva ruta y añadir otra señalización al territorio. Puede ser más sostenible conservar mejor los caminos que ya tenemos, conectarlos entre sí y encontrar nuevos usos para ellos. Esa es también la idea de esta Transpirenaica central: no crear otros 500 kilómetros de senderos, sino descubrir la continuidad que ya ofrecen los existentes.

Y ese uso no tiene por qué ser siempre el mismo. Un tramo puede mantenerse porque forma parte de una romería; otro porque coincide con un camino local o con el Camino de San Ramón. En el Pirineo aparecerán senderistas y montañeros. En el Valle de Arán existe una importante actividad excursionista y en Francia la TransGarona incorpora también otros usos recreativos.

Distintas personas pueden recorrer los mismos caminos por razones completamente diferentes.

Una gran ruta puede permanecer gracias a muchos pequeños usos.

El camino continúa

Presentar un recorrido de 500 kilómetros puede producir inmediatamente una reacción: «Yo no puedo hacer eso». Pero no es esa la propuesta. No estamos planteando una prueba deportiva ni una peregrinación con etapas establecidas. Hemos construido una línea continua.

Cada persona puede apropiarse de la parte que quiera. Puede caminar una mañana cerca de su pueblo, hacer Huesca–Berbegal, recorrer el Camino de San Ramón, conocer Obarra y Bonansa, atravesar el Puerto de Vielha o caminar junto al Garona.

También puede decidir algún día unir todos esos recorridos y llegar desde Zaragoza hasta Toulouse. Todas esas formas de caminar son válidas. Lo importante es tener una visión general del camino y comprender que los lugares que atravesamos forman parte de una historia compartida.

Cuando empezamos hace años desde Barbastro no sabíamos que algún día llegaríamos a Saint-Bertrand. Cuando alcanzamos Saint-Bertrand en 2024, aquel lugar todavía era nuestro final. Ahora sabemos que podíamos seguir.

Y al unir todos aquellos caminos apareció una última sorpresa:

499,97 kilómetros. Casi exactamente 500.

No sé si algún día este recorrido tendrá un nombre oficial, una señalización propia o algún tipo de reconocimiento. Tampoco es necesario para empezar a caminarlo. Lo importante es comprender que durante siglos la historia también caminó por estos caminos y que nosotros podemos seguir haciéndolo ahora.

Recorrido completo en Wikiloc

El recorrido completo Zaragoza–Toulouse puede consultarse en Wikiloc. El trazado reúne en una única línea los aproximadamente 500 kilómetros de esta Transpirenaica central.

VER EL RECORRIDO COMPLETO ZARAGOZA–TOULOUSE EN WIKILOC

El camino ya está ahí.

El camino es uno; cada uno hace el trozo que quiera.

Un camino permanece mientras alguien siga caminándolo.

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial para la documentación, contraste de información y edición del texto.

Daniel Vallés Turmo
Caminos de Barbastro
Octubre de 2026

Acceso a guías y rutas (pinchar)

lunes, 28 de septiembre de 2026

¿Quién mantiene el GR-17?

Cinco años después de su creación, la Vía Arán-Pirineos empieza a perder continuidad a su paso por Barbastro.

Hace apenas cinco años se terminó de señalizar el GR-17 Vía Arán-Pirineos, una gran ruta transfronteriza que atraviesa el Pirineo central y comunica Francia con Aragón a través del Valle de Arán, Ribagorza, Graus, Barbastro y Berbegal a lo largo de 246 kilómetros. Creo que no se ha dado suficiente protagonismo precisamente a ese carácter de gran ruta transfronteriza.

Conozco bien este proyecto porque participé directamente en una parte de su desarrollo, buscando la continuidad del recorrido desde Roda de Isábena hacia el sur. Por eso estos días he querido volver a recorrer su paso por Barbastro.

Lo que he encontrado me lleva inevitablemente a otra pregunta: ¿quién mantiene el GR-17?

Entrar en Barbastro y perder el camino

El recorrido llega a Barbastro desde Costean. En la entrada de la ciudad, una de las señales que debería recibir al caminante se encuentra actualmente caída entre la vegetación. Alguien que entrara en Barbastro siguiendo la ruta no sabría cómo continuar. El problema es que la señal lleva ya muchos meses en esta situación.

Señal del GR-17 caída a la entrada de Barbastro desde Costean
Entrada del GR-17 en Barbastro desde Costean. La señal se encuentra caída entre la vegetación desde hace meses.

Durante aproximadamente tres kilómetros no hay ninguna señal y no se vuelve a localizar una referencia hasta la zona de Santa Bárbara.

Señalización del GR-17 en la zona de Santa Bárbara de Barbastro
La señalización vuelve a aparecer en la zona de Santa Bárbara, después de atravesar Barbastro sin indicaciones.

Quien conozca Barbastro puede continuar sin demasiados problemas, y quien lleve previamente el recorrido cargado en un teléfono o en un GPS tampoco tendrá grandes dificultades. Pero no debería ser necesario. Una ruta señalizada tiene precisamente la función de permitir que alguien que llega a un territorio que no conoce pueda seguirla.

Desde Santa Bárbara vuelve a aparecer la señalización, aunque también encontramos algunos postes caídos —alguno de ellos aparentemente afectado por trabajos de limpieza o acondicionamiento— y faltan indicaciones en lugares donde es necesario decidir por dónde continuar. Esto ocurre, por ejemplo, al llegar a la carretera en dirección a El Pueyo y nuevamente después de atravesar la N-240.

Punto del GR-17 en dirección a El Pueyo donde falta una indicación
Llegada a la carretera en dirección a El Pueyo. Ha desaparecido la indicación para continuar el recorrido hacia Berbegal.
Cruce de la N-240 en el recorrido del GR-17
Después de atravesar la N-240 vuelve a faltar una referencia del GR-17. La señal ha desaparecido y no se ha repuesto desde hace meses.

Vistas aisladamente son incidencias pequeñas: una señal caída, un poste tumbado o una indicación que falta en un cruce. Sin embargo, un sendero de largo recorrido depende precisamente de la continuidad de esas pequeñas referencias. Además, para quien lo recorre, la consideración como Sendero Turístico implica la expectativa de encontrar un itinerario señalizado, fácil de seguir y adecuadamente mantenido.

Si empezamos a asfaltar las pistas rurales, poco a poco les estamos quitando parte de la esencia que tenían como caminos. En este caso, el caminante que llega a Barbastro tiene que atravesar ahora unos 5 kilómetros por asfalto, cuando antes eran 3. Por la misma regla de tres, los propietarios de fincas situadas junto al camino de Costean podrían pedir al Ayuntamiento su asfaltado durante otros 3 kilómetros más, de forma que acabarían siendo 8 kilómetros.

De ahí la importancia de preservar, siempre que sea posible, el carácter no asfaltado de los caminos por los que discurren los grandes recorridos: se trata también de evitar que caminar por un GR acabe convirtiéndose en caminar durante kilómetros sobre asfalto.

Una ruta que costó mucho crear

Conozco especialmente bien el esfuerzo que hubo detrás del GR-17, presentado también como Camino de Santiago Arán-Pirineos, porque participé en una parte de su desarrollo. La idea inicial procedente del Valle de Arán pretendía recuperar la conexión histórica con Roda de Isábena, y mi participación comenzó precisamente allí, intentando encontrar una continuidad hacia el sur que permitiera atravesar Ribagorza y el Somontano hasta llegar finalmente a Berbegal.

Conforme avanzó el proyecto fue adquiriendo una dimensión cada vez más turística y también jacobea. Se enlazaron caminos de distinto origen hasta conseguir una gran ruta continua a través del Pirineo central. No se estaba recuperando un antiguo Camino de Santiago que históricamente hubiera seguido exactamente todo el trazado actual, pero sí se consiguió algo difícil: crear una gran ruta transfronteriza de más de doscientos kilómetros y conectar territorios muy diferentes.

Mapa general del GR-17 Vía Arán-Pirineos
Recorrido general del GR-17 Vía Arán-Pirineos.

Cinco años después, aquella dimensión jacobea no parece haberse consolidado con un flujo importante de peregrinos. En Berbegal pregunté a la persona responsable del albergue por quienes habían llegado siguiendo la Vía Arán-Pirineos desde el Valle de Arán y no recuerda, entre las personas alojadas durante estos años, ninguna que haya manifestado haber realizado todo ese recorrido. La mayoría procede del Camino que llega desde Barcelona.

Esto no significa que el GR-17 no se utilice, sino que no parece haberse consolidado como un itinerario jacobeo con un flujo apreciable de peregrinos. Pero creo que su futuro no debería depender de eso. El resultado del proyecto fue también una gran ruta senderista transfronteriza y, solo por ello, merece ser conservada.

¿Quién mantiene el GR-17?

La creación de una ruta de esta longitud necesitó la participación de diferentes administraciones, territorios y entidades. Esa colaboración permitió sacar adelante un proyecto complejo, aunque posiblemente también haga menos evidente quién debe ocuparse después de las pequeñas incidencias que aparecen con el paso de los años.

No pretendo resolver aquí el reparto de responsabilidades entre unas administraciones y otras. La pregunta del título quiere plantear algo mucho más sencillo: ¿quién se ocupa de que el GR-17 siga pudiendo recorrerse?

Actualmente, a su paso por Barbastro, bastaría con una revisión relativamente sencilla:

  1. Recuperar la señal caída de la entrada desde Costean.
  2. Dar continuidad a la señalización durante la travesía urbana o, al menos, indicar claramente que el recorrido continúa en la Cruz de Santa Bárbara.
  3. Revisar los postes existentes y reponer o reparar los que estén caídos o deteriorados.
  4. Reponer las tres placas indicadoras que actualmente faltan.
  5. Realizar una revisión mensual del recorrido para comprobar que la señalización continúa en buen estado.

No estamos hablando de una gran obra ni de recuperar un sendero desaparecido. Precisamente ahora, cuando los problemas todavía son pequeños, es cuando resulta más fácil intervenir. Una señal puede reponerse, un poste puede levantarse y un cruce puede volver a indicarse. Si dejamos pasar los años, esas pequeñas deficiencias pueden terminar convirtiéndose en la pérdida de continuidad del recorrido.

El GR-45, los Caminos Naturales y la nueva Vía Verde

Muy cerca tenemos un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando dejamos pasar el tiempo. En la explanada del Santuario de El Pueyo todavía permanece un antiguo panel del GR-45.

Panel del antiguo GR-45 en el Santuario de El Pueyo
Panel del antiguo GR-45 en la explanada del Santuario de El Pueyo. El panel permanece, pero el recorrido ha perdido prácticamente su continuidad como sendero señalizado. Apenas quedan señales residuales.

El panel continúa allí, pero hoy resulta difícil reconocer sobre el terreno aquel itinerario como un gran recorrido señalizado hace décadas. Seguramente no hubo un momento concreto en el que alguien decidiera que debía desaparecer. Estas cosas suelen ocurrir lentamente: una señal deja de reponerse, después otra, un tramo pierde continuidad y, poco a poco, el sendero termina existiendo más en los mapas y en el recuerdo que sobre el terreno.

Y, sin embargo, el GR-45 sigue apareciendo señalado en mapas y referencias como las del IGN, Wikipedia o los senderos de la FAM, aunque hoy resulte muy difícil seguirlo sobre el terreno sin recurrir a un GPS.

Ha habido intentos de evitar que desaparezca por completo. En 2019, por ejemplo, Montañeros de Aragón de Barbastro trabajó en la recuperación del Sendero del Somontano. Pero el estado actual de la señalización demuestra hasta qué punto resulta difícil recuperar una ruta cuando durante años no ha tenido un mantenimiento continuado.

El GR-17 está todavía muy lejos de esa situación. Precisamente por eso merece la pena actuar ahora, cuando mantenerlo continúa siendo relativamente sencillo.

En el Somontano tenemos además otro antecedente. El Camino Natural del Somontano de Barbastro fue acondicionado hace años dentro del Programa de Caminos Naturales del Ministerio de Agricultura. Cuando recorrí parte de este itinerario mientras preparaba mi libro sobre Guara encontré algunas de sus infraestructuras muy deterioradas o desaparecidas, a pesar de que habían supuesto actuaciones importantes y costosas.

Aquella experiencia me hizo pensar en un problema que vuelve a aparecer ahora: crear una ruta puede resultar relativamente sencillo cuando existe un proyecto y financiación, pero lo verdaderamente difícil comienza después, cuando hay que mantener durante años las señales, paneles, pasarelas, áreas de descanso y demás elementos instalados. Si ese mantenimiento falla, una inversión importante puede ir desapareciendo poco a poco.

Esta reflexión llega en un momento especialmente oportuno porque dentro de pocos meses Barbastro dispondrá del Camino Natural Vía Verde de Barbastro-Castejón del Puente-Monzón, otra importante infraestructura para caminar y desplazarse en bicicleta.

Su propia denominación refleja una situación peculiar. El proyecto nació sobre el antiguo trazado ferroviario Barbastro-Selgua y fue planteado como Vía Verde. De hecho, la Fundación de los Ferrocarriles Españoles redactó el proyecto constructivo para acondicionarlo como Vía Verde. Posteriormente, su ejecución se integró en el Programa de Caminos Naturales del Ministerio de Agricultura, de donde procede la denominación actual de Camino Natural Vía Verde.

Camino Natural Vía Verde entre Barbastro y Monzón
El Camino Natural Vía Verde de Barbastro-Castejón del Puente-Monzón recupera parte del antiguo trazado ferroviario y permitirá ampliar las posibilidades para caminar y desplazarse en bicicleta.

La nueva ruta conserva, por tanto, su carácter de Vía Verde, pero administrativamente forma parte también de otro programa y está previsto que su mantenimiento posterior recaiga sobre los municipios que reciben los distintos tramos. Eso vuelve a situarnos ante la misma cuestión que plantea el GR-17: una infraestructura no termina cuando se inaugura. Su verdadero futuro depende de lo que ocurra durante los años siguientes.

El Camino Natural Vía Verde y el GR-17 son proyectos distintos, con señalizaciones diferentes, y no tendría sentido intentar uniformarlos. Pero eso no impide que puedan complementarse. Lo interesante sería que quien llegue a Barbastro por uno de ellos pueda conocer la existencia del otro y continuar su recorrido si lo desea.

También se ha planteado la posibilidad de continuar el Camino Natural hacia Alquézar, pero de nuevo nos encontramos con la creación de nuevas redes de caminos con señalizaciones distintas. El reto no debería ser únicamente seguir creando nuevos recorridos, sino conseguir que se conecten entre sí y que todos ellos puedan mantenerse en el tiempo.

Los proyectos nuevos concentran lógicamente más atención, inversión e ilusión, pero una ruta no demuestra su verdadero valor el día que se inaugura. Lo hace cinco, diez o veinte años después, cuando alguien que nunca la ha recorrido todavía puede seguirla. Por eso sería una pena inaugurar ahora una magnífica infraestructura mientras una ruta creada apenas cinco años antes comienza a perder su continuidad.

Barbastro debe implicarse en su conservación

El Camino Natural Vía Verde de Barbastro-Castejón del Puente-Monzón nace con un compromiso de mantenimiento por parte de los municipios. Creo que esa misma preocupación debería existir con el GR-17 a su paso por Barbastro.

Puede que el Ayuntamiento no sea el responsable directo de cada señal ni de todas las actuaciones necesarias en este sendero. Pero el GR-17 atraviesa el municipio, forma parte de sus posibilidades senderistas y turísticas y no debería ir deteriorándose sin que se actúe. Si una reparación corresponde a otra administración, el Ayuntamiento puede comunicar la incidencia y procurar que se resuelva; y si existen actuaciones que puedan realizarse directamente, facilitar que se hagan.

Resulta llamativo que se esté realizando una inversión importante en el nuevo Camino Natural Vía Verde mientras siguen pendientes pequeñas actuaciones de mantenimiento del GR-17 que permitirían recuperar fácilmente la continuidad de la ruta.

Lo importante es que la complejidad administrativa no termine convirtiéndose en falta de mantenimiento. Barbastro debería implicarse en vigilar el estado del GR-17 y procurar que conserve su continuidad, del mismo modo que deberá cuidar el nuevo Camino Natural Vía Verde.

No se trata de elegir entre caminos nuevos y caminos antiguos. Barbastro dispone de caminos rurales, un sendero de gran recorrido como el GR-17 y pronto tendrá también el Camino Natural Vía Verde. Su potencial senderista y turístico no depende solamente de seguir creando nuevas rutas, sino también de conservar las que ya existen y facilitar que puedan conectarse entre ellas.

En el caso del GR-17, lo verdaderamente difícil ya está hecho: se consiguió establecer una continuidad a través del Pirineo central, conectar territorios muy diferentes y señalizar una gran ruta transfronteriza. Hoy, a su paso por Barbastro, los problemas son todavía pequeños y fácilmente corregibles.

Lo difícil fue atravesar el Pirineo; lo que no debería resultar difícil es atravesar Barbastro.

Porque un camino no existe solamente porque aparezca dibujado en un mapa. Un camino existe mientras pueda seguirse.


Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial para la documentación, contraste de información y edición del texto.

Daniel Vallés Turmo
Caminos de Barbastro
Septiembre de 2026

Acceso a guías y rutas (pinchar)





viernes, 18 de septiembre de 2026

Bolturina: volver a caminar sus calles

La Cruz de Bolturina, en el cruce de la Calle de la Plaza y la Calle de Graus

Hace unos días intentamos devolver Bolturina al mapa.

El plano parcelario de 1976, las fotografías aéreas y la memoria conservada sobre el pueblo nos permitieron situar aproximadamente sus antiguas casas y recuperar el trazado de sus calles.

Ese trabajo puede verse en «Bolturina y Torreciudad: cuando cambió el camino» .

Pero mientras hacía aquel trabajo ocurrió algo que no había previsto.

Algunas fotografías antiguas comenzaron a encajar en el plano.

En ellas podíamos reconocer una casa, pero también el lugar desde el que había sido tomada la fotografía. Y, en algunos casos, incluso la dirección en la que estaba mirando quien apretó el disparador.

De pronto podíamos entrar en Bolturina junto a Casa Ferrero y Casa Miranda, acercarnos a Santa Ana, subir por la Calle del Olivo hasta La Cruz y, desde allí, volver a recorrer algunas de las calles del antiguo pueblo.

El plano nos había permitido devolver Bolturina al mapa. Las fotografías nos permiten ahora intentar algo diferente: volver a caminar algunas de sus calles.

Bolturina sobre el mapa

Plano parcelario de Bolturina de 1976 con las antiguas casas identificadas
Localización de las antiguas casas de Bolturina sobre el plano parcelario de 1976. Identificación y ubicación de las casas facilitadas por José Antonio Castarlenas.
Explora el mapa. Puedes acercarte al antiguo caserío, seguir el trazado de sus calles y pulsar sobre los marcadores para conocer el nombre de las antiguas casas y otros lugares de Bolturina.

La localización es aproximada. Se ha realizado relacionando el plano parcelario de 1976 con las ortofotos y con la información conservada sobre las antiguas casas y calles. No pretende establecer una delimitación catastral exacta.

Las fotografías que aparecen a continuación se han situado únicamente cuando ha sido posible relacionarlas con suficiente seguridad con el plano y con el trazado de las antiguas calles.

Ahora podemos intentar algo más: volver a caminar por Bolturina.

En este vídeo utilizamos el plano, las ortofotos y las fotografías antiguas para recorrer de nuevo algunas de las calles del pueblo y reconocer las casas y las personas que las habitaron.

Bolturina: volver a caminar sus calles · Caminos de Barbastro, 2026.

Entramos en Bolturina

La entrada actual a Bolturina nos acerca a la iglesia de Santa Ana. Antes de llegar al antiguo caserío encontramos Casa Sierra (6), situada a la entrada del pueblo, antes de llegar a Casa Ferrero.

Una fotografía conserva además una escena cotidiana delante de la propia casa, cuando Bolturina todavía estaba habitada.

Casa Sierra a la entrada de Bolturina
Casa Sierra (6), situada a la entrada de Bolturina.

Continuando hacia el pueblo llegamos a Casa Ferrero (33) y Casa Miranda (5). Una fotografía antigua nos permite situarnos junto a la parte posterior de Casa Miranda.

A la izquierda aparece parcialmente Casa Ferrero (33), junto a la salida hacia el Camino de El Grado. Desde aquí continuamos nuestro recorrido hacia Santa Ana y el comienzo de la Calle del Olivo.

Parte posterior de Casa Miranda y Casa Ferrero hacia el Camino de El Grado
Parte posterior de Casa Miranda (5), en la salida hacia el Camino de El Grado. A la izquierda aparece parcialmente Casa Ferrero (33).

Continuando hacia Santa Ana llegamos al comienzo de la Calle del Olivo, una de las calles que conducían hacia el interior del caserío.

En esta parte encontramos primero Casa Fuster (4), situada frente a Casa Miranda.

Casa Fuster en la Calle del Olivo, frente a Casa Miranda
Casa Fuster (4), en la Calle del Olivo, frente a Casa Miranda.

Una vista general de Bolturina nos permite completar todavía mejor este sector del pueblo. En ella podemos reconocer Casa Ferrero (33), Casa Sierra (6), Casa Franco (2), Casa Ignacio (1), Casa Miranda (5) y Casa Llorenz (3), con la iglesia de Santa Ana como referencia.

Vista general de Bolturina con las casas Ferrero, Sierra, Franco, Ignacio, Miranda y Llorenz
Vista general de Bolturina. Se reconocen Casa Ferrero (33), Casa Sierra (6), Casa Franco (2), Casa Ignacio (1), Casa Miranda (5) y Casa Llorenz (3), con la iglesia de Santa Ana como referencia.

Un poco más adelante, otra fotografía nos permite reconocer Casa Miranda (5) y Casa Layo (9). La iglesia de Santa Ana nos proporciona aquí una referencia especialmente útil para orientarnos dentro del antiguo caserío.

Casa Miranda y Casa Layo desde el comienzo de la Calle del Olivo
Comienzo de la Calle del Olivo. Casa Miranda (5) y Casa Layo (9), con la iglesia de Santa Ana como referencia.

Otra fotografía nos acerca todavía más a la iglesia de Santa Ana. Junto a ella volvemos a reconocer Casa Layo (9).

Esta vez la fotografía conserva algo más que la disposición de los edificios: conserva también a las personas y la vida de una de aquellas calles.

Vecinos de Bolturina junto a la iglesia de Santa Ana, con Casa Layo al fondo
Junto a la iglesia de Santa Ana. Tras la iglesia aparece Casa Layo (9). La presencia de sus vecinos nos devuelve también la imagen de una Bolturina todavía habitada.

Desde Santa Ana podemos continuar subiendo por la Calle del Olivo hacia el interior del pueblo. Otra fotografía nos permite seguir ese recorrido.

Al fondo aparece Casa Sesa (11), ya próxima al entorno de La Cruz. A nuestra izquierda quedaba Casa Layo (9), que acabamos de reconocer junto a la iglesia.

Calle del Olivo subiendo desde Santa Ana hacia La Cruz, con Casa Sesa al fondo
Calle del Olivo, subiendo desde Santa Ana hacia La Cruz. Al fondo, Casa Sesa (11); a la izquierda quedaba Casa Layo (9).

Siguiendo la calle llegamos finalmente a uno de los lugares que mejor nos permitirán orientarnos en Bolturina: La Cruz.

Llegamos a La Cruz

Hemos llegado al encuentro de la Calle de la Plaza con la Calle de Graus. Allí estaba La Cruz.

La Cruz de Bolturina en el cruce de la Calle de la Plaza y la Calle de Graus
La Cruz, en el cruce de la Calle de la Plaza con la Calle de Graus. A la izquierda, Casa Salinas (14).

La fotografía no conserva solamente la cruz. A la izquierda podemos identificar Casa Salinas (14) y reconocer el aspecto de aquel cruce cuando todavía formaba parte de un pueblo habitado.

La Cruz será a partir de ahora nuestro principal punto de referencia. Desde este lugar podemos recorrer distintas partes del antiguo caserío: la Calle de la Plaza, la Calle del Sol, la Calle Alta y, finalmente, la Calle de Graus.

Recorremos la Calle de la Plaza

Desde La Cruz podemos comenzar por la Calle de la Plaza.

Una fotografía nos permite avanzar por ella y reconocer varias construcciones que hasta ahora solamente teníamos situadas sobre el plano.

A la izquierda aparece Casa Salinas (14). A la derecha estaban las Escuelas (15) y Casa Mora (16), mientras que al fondo podemos reconocer Casa Costa (17).

Calle de la Plaza de Bolturina con Casa Salinas, las Escuelas, Casa Mora y Casa Costa
Calle de la Plaza. A la izquierda, Casa Salinas (14); a la derecha, las Escuelas (15) y Casa Mora (16); al fondo, Casa Costa (17).

La fotografía nos permite comprender algo que el plano apenas podía mostrarnos: cómo se sucedían las casas y los espacios de la Calle de la Plaza cuando Bolturina todavía estaba habitada.

Las Escuelas (15) no eran solamente otro edificio de la Calle de la Plaza. Una fotografía conservada de su interior nos permite ver a los niños de Bolturina en sus pupitres y recuperar una escena de la vida cotidiana que transcurría dentro de aquellas paredes.

Niños en la escuela de Bolturina
Niños en la escuela de Bolturina. Décadas de 1960-1970.

Entramos en la Calle del Sol

Desde la Plaza podemos entrar ahora en otra de las calles principales del antiguo caserío: la Calle del Sol.

Una fotografía tomada desde la Plaza nos permite situarnos precisamente en su comienzo. Al fondo aparece Casa Obis (25) y, a la izquierda, en la esquina, podemos reconocer Casa Antón (26).

Comienzo de la Calle del Sol desde la Plaza, con Casa Obis y Casa Antón
Comienzo de la Calle del Sol visto desde la Plaza. Al fondo, Casa Obis (25); a la izquierda, en la esquina, Casa Antón (26).

Entramos ahora en la calle. Otra fotografía nos permite avanzar por ella: Casa Juanico (18) queda a nuestra derecha y Casa Sánchez (22) aparece al fondo.

Es precisamente del comienzo de la Calle del Sol de donde conservamos menos imágenes: nos faltan Casa Sastre (27), Casa Tejedor (28), la Abadía (29) y el Horno.

Calle del Sol con Casa Juanico y Casa Sánchez
Calle del Sol. Casa Juanico (18) queda a la derecha y Casa Sánchez (22) aparece al fondo.

Otra fotografía nos permite contemplar este sector desde la parte baja de la Calle del Sol, mirando hacia arriba.

Siguiendo la calle podemos reconocer Casa Sánchez (22), Casa Joaquín (23) y Casa Ballarín (24).

Calle del Sol de Bolturina con Casa Sánchez, Casa Joaquín y Casa Ballarín
Calle del Sol vista desde la parte baja, mirando hacia arriba. Casa Sánchez (22), Casa Joaquín (23) y Casa Ballarín (24).

Las fotografías nos permiten contemplar así la Calle del Sol desde perspectivas diferentes y comprender mejor cómo se sucedían sus casas.

Recorremos la Calle Alta

Volvemos a tomar La Cruz como referencia. Antes de dirigirnos hacia la Calle Alta, una fotografía nos permite reconocer tres casas situadas en la Calle de Graus: Casa Sesa (11), Casa Juan (12) y Casa Barri (13).

Casa Sesa vuelve a resultarnos familiar: ya la habíamos visto al fondo cuando subíamos desde Santa Ana por la Calle del Olivo.

Casa Sesa, Casa Juan y Casa Barri en la Calle de Graus
Casas Sesa (11), Juan (12) y Barri (13), en la Calle de Graus.

Continuando nuestro recorrido, otra fotografía conserva un tramo de la propia Calle Alta y nos permite reconocer Casa Andrés (31) y Casa Llanas (32).

Casa Andrés y Casa Llanas en la Calle Alta de Bolturina
Calle Alta. Casa Andrés (31) y Casa Llanas (32).

Podemos continuar un poco más. Otra fotografía nos permite reconocer Casa Salamero (30) y completar mejor el recorrido por esta parte del pueblo.

Casa Salamero en la Calle Alta de Bolturina
Calle Alta. Casa Salamero (30).

Las fotografías nos permiten así recorrer buena parte de la Calle Alta y reconocer algunas de las casas que formaban este extremo del antiguo caserío.

Por la Calle de Graus hacia la salida del pueblo

Regresamos una última vez a La Cruz. Desde allí podemos tomar ahora la Calle de Graus y seguirla hacia la salida del pueblo.

En este recorrido encontramos Casa del Royo (10). Una fotografía conserva precisamente esta parte de Bolturina y nos permite reconocer cómo era la calle.

Casa del Royo en la Calle de Graus de Bolturina
Casa del Royo (10), en la Calle de Graus, siguiendo desde La Cruz hacia la salida del pueblo.

En este mismo sector se encontraba la era de Casa Royo. Desde allí fue tomada otra fotografía que amplía nuestra mirada: a la izquierda aparece Casa Sánchez (22) y, a la derecha, Casa Vicén (19).

De este sector todavía nos faltan imágenes de Casa Pera (20) y Casa Patricio (21).

Al fondo podemos distinguir Secastilla.

Casa Sánchez y Casa Vicén vistas desde la era de Casa Royo, con Secastilla al fondo
Desde la era de Casa Royo, mirando hacia Secastilla. A la izquierda, Casa Sánchez (22); a la derecha, Casa Vicén (19).

Esta última imagen nos permite comprender algo más que la posición de unas casas. Desde la era de Casa Royo podemos mirar hacia la salida de Bolturina y hacia el paisaje que se abre en dirección a Secastilla.

Las calles empiezan así a enlazarse también con los caminos que comunicaban el pueblo con su entorno.

Las casas también eran familias

Hemos recorrido Bolturina siguiendo sus calles y reconociendo casas y nombres sobre el plano. Pero aquellas casas eran mucho más que un nombre y un número.

Detrás de cada una había una familia.

Al recorrer la Calle del Sol hemos pasado junto a Casa Juanico (18). Santiago, nacido en Bolturina, era de esta casa.

En esta fotografía aparece de niño junto a su hermano y sus abuelos, José Sin y Pilar Sesa, delante de la puerta de Casa Juanico.

Santiago, su hermano y sus abuelos delante de Casa Juanico en Bolturina
Santiago y su hermano, junto a sus abuelos José Sin y Pilar Sesa, delante de Casa Juanico. Fotografía cedida por Santiago.

El empedrado, la puerta, las paredes de la casa y, sobre todo, las personas nos devuelven por un instante a la Bolturina habitada.

No todo eran casas y calles

Pero la vida de un pueblo tampoco transcurría solamente dentro de sus casas y sus calles. Había otros lugares y momentos en los que sus vecinos se encontraban y compartían la vida del pueblo.

Uno de ellos era la fiesta mayor de agosto. Esta fotografía, tomada junto a la entrada de la iglesia de Santa Ana, nos devuelve por un instante a la Bolturina de los años cincuenta: no solamente sus edificios, sino también las personas que llenaban sus calles en los días de fiesta.

Fiesta mayor de agosto junto a la iglesia de Santa Ana en Bolturina
Fiesta mayor de agosto junto a la entrada de la iglesia de Santa Ana. Década de 1950.

El lavadero y la fuente formaban parte, en cambio, de esos espacios cotidianos utilizados por los vecinos. Una fotografía conserva precisamente una escena camino del lavadero.

Vecinas de Bolturina camino del lavadero
Camino del lavadero de Bolturina. Una escena de la vida cotidiana del pueblo.

El propio lavadero de Bolturina aparece también en otra fotografía antigua. Son imágenes sencillas, pero nos permiten recuperar algo que los planos nunca podrían mostrarnos: cómo se utilizaban aquellos lugares cuando el pueblo estaba habitado.

Antiguo lavadero de Bolturina
El antiguo lavadero de Bolturina.

También conservamos una imagen de la fuente. Junto a ella aparece Eugenio Rausa, de Casa Ignacio (1). De nuevo, la fotografía no conserva solamente un lugar: conserva a una de las personas que lo conocieron y utilizaron.

Eugenio Rausa, de Casa Ignacio, junto a la antigua fuente de Bolturina
Eugenio Rausa, de Casa Ignacio (1), junto a la fuente de Bolturina.

Fuera de las calles y las casas había también otros lugares vinculados a la vida de la comunidad. Entre ellos estaba el cementerio de Bolturina, situado junto al antiguo pueblo y que también hemos podido localizar en el mapa.

Antiguo cementerio de Bolturina
Cementerio de Bolturina.

El lavadero, la fuente y el cementerio también han podido ser situados en el mapa. Junto a las casas y las calles, recuperan así su lugar algunos de los espacios que formaban parte de la vida del pueblo.

La fuente es también uno de los lugares en los que la memoria de Bolturina ha vuelto a hacerse visible sobre el terreno. Amigos de Bolturina realizó trabajos de limpieza y recuperación de este espacio.

Amigos de Bolturina realizando trabajos de limpieza en la fuente
Trabajos de limpieza y recuperación de la fuente realizados por Amigos de Bolturina.

Muchas fotografías antiguas no fueron tomadas para documentar Bolturina. Eran fotografías familiares, de vecinos o de momentos cotidianos. Pero detrás de aquellas personas puede haber quedado una fachada, una puerta, una calle o un rincón que hoy resulta difícil reconocer.

Cada fotografía puede conservar un pequeño fragmento del pueblo.

Volver a Bolturina

El 16 de septiembre volví a Bolturina después de pasar varios días situando sus casas y recorriendo sus calles sobre planos, ortofotos y fotografías antiguas.

Pensaba que, después de todo aquel trabajo, me resultaría más fácil reconocer el pueblo.

Ocurrió casi lo contrario.

La vegetación cubre buena parte del antiguo caserío. Muchas construcciones apenas pueden distinguirse entre las piedras y resulta difícil reconocer sobre el terreno unas calles que en el plano parecen perfectamente comprensibles.

Ruinas de Bolturina en septiembre de 2026
Bolturina en la actualidad. El GR-17 atraviesa un paisaje en el que la vegetación hace difícil reconocer buena parte del antiguo caserío.
En el mapa había conseguido volver a ver Bolturina. Al llegar físicamente a Bolturina, casi no conseguía verla.

Quizá por eso adquieren tanto valor estas fotografías.

No podemos reconstruir Bolturina exactamente como fue. Pero todavía podemos hacer algo más sencillo: reconstruir algunas miradas.

Volver a entrar en Bolturina junto a Santa Ana. Subir por la Calle del Olivo hasta La Cruz. Recorrer desde allí la Calle de la Plaza, la Calle del Sol y la Calle Alta, y salir finalmente por la Calle de Graus hacia el paisaje que se abre en dirección a Secastilla.

Durante unos instantes, volver a mirar el pueblo desde donde lo miraron quienes estuvieron allí.

Una memoria que todavía puede crecer

Esta página quiere quedar abierta.

En los álbumes familiares se conservan todavía fotografías que pueden permitirnos identificar otras casas, calles y rincones de Bolturina. No tienen por qué ser fotografías de edificios. Una escena familiar puede contener al fondo precisamente aquello que necesitamos para reconocer un lugar.

Si conservas alguna fotografía y puedes identificar la casa, el lugar, las personas o aproximadamente la fecha, puedes ayudarme a completar poco a poco esta memoria visual de Bolturina. Puedes ponerte en contacto conmigo a través del correo electrónico que aparece en el blog.

Otro modo de recuperar Bolturina

Este intento de recuperar la memoria de Bolturina no comienza ahora. Desde su creación en 2019, Amigos de Bolturina ha trabajado para conservar la memoria del pueblo y recuperar algunos de sus espacios.

En 2021 la asociación plasmó ese trabajo en el proyecto «El renacer de Bolturina». Se habían realizado ya labores de limpieza y acondicionamiento de la iglesia, el cementerio y la fuente, y se planteaba crear un pequeño centro de interpretación mediante fotografías, paneles y señalización. Resulta especialmente significativo que uno de sus objetivos fuera, precisamente, volver a situar Bolturina en el mapa.

El proyecto llegó más lejos. Un anteproyecto arquitectónico estudió la recuperación de la iglesia de Santa Ana, la conservación de algunas trazas del antiguo caserío y la adecuación del entorno de la fuente. No se trataba de reconstruir todas las casas, sino de conseguir que el antiguo pueblo volviera a ser reconocible dentro del paisaje.

Pero el paisaje tiene sus propios tiempos. La vegetación vuelve a ocupar rápidamente el espacio y, entre ella, resulta cada vez más difícil reconocer dónde estuvieron las antiguas casas y por dónde discurrieron sus calles.

Eso no significa que aquel proyecto no pueda retomarse algún día. Mientras tanto, aquella voluntad de recuperar Bolturina puede continuar también de otra manera.

Si ya resulta difícil devolver físicamente el pueblo al paisaje, todavía podemos devolverlo al mapa y a la memoria.

Situar sus casas, recuperar sus nombres, reconstruir sus calles, colocar las fotografías en el lugar donde fueron tomadas y recoger los recuerdos de quienes vivieron allí permite construir poco a poco una memoria digital de Bolturina.

No sustituye el trabajo realizado sobre el terreno. Lo prolonga de otra manera. Y quizá pueda conseguir algo importante: que, aunque la vegetación termine ocultando sus últimas huellas, Bolturina no vuelva a desaparecer.

Primero intentamos devolver Bolturina al mapa.

Ahora intentamos volver a caminar sus calles.

Agradecimiento: a Encarna Barrull, por facilitar fotografías antiguas de Bolturina y por sus aclaraciones, que han ayudado a identificar casas, calles y distintos lugares del pueblo.

Contenido elaborado por el autor con apoyo de herramientas de inteligencia artificial para la documentación, contraste de información, análisis cartográfico y edición del texto.

Daniel Vallés Turmo

Septiembre de 2026

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