Torreciudad: dos paisajes y una misma Virgen
De la ermita sobre el Cinca al santuario junto al embalse
Esta no es sólo una entrada sobre el conflicto actual de Torreciudad. Es un recorrido por cómo ha cambiado este lugar a lo largo del tiempo y cómo ha cambiado también mi manera de mirarlo.
✓ El paisaje: de la torre medieval y la ermita sobre el río Cinca al embalse de El Grado y el gran santuario.
✓ La Virgen: una misma talla en dos espacios muy diferentes, su restauración y el paso de una devoción local a un santuario conocido internacionalmente.
✓ La experiencia personal: recuerdos familiares, caminos, visitas y más de medio siglo contemplando Torreciudad desde lugares y momentos diferentes.
✓ El conflicto actual: qué sostienen la Diócesis de Barbastro-Monzón y el Opus Dei, qué dicen los documentos y cómo evoluciona la situación día a día.
✓ Historia en vivo: mientras los acontecimientos suceden, podemos observar también cómo distintos medios y protagonistas van construyendo relatos diferentes sobre una misma historia.
Torreciudad es uno de esos lugares que he conocido siempre y que, sin embargo, con los años he aprendido a mirar de otra manera. Por mi edad, he conocido el nuevo santuario prácticamente desde sus comienzos y he podido seguir su evolución viviendo a apenas media hora. Ya hice una entrada en el blog en el año 2015, Torreciudad.
Curiosamente, uno de mis primeros recuerdos de aquel nuevo Torreciudad es muy cotidiano: el bar que había junto al embalse y que cerró pocos años después. Por encima de edificios e instituciones, lo que siempre permaneció fue un paisaje excepcional.
Tiene además para mí una dimensión personal. Mi madre, Amparo Turmo Barrabés, fue llevada siendo niña hasta Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad después de recuperarse de una caída. Aquella historia familiar hizo que este lugar nunca me resultara indiferente.
Después llegó el paisaje. He llegado tres veces a pie desde Barbastro hasta Torreciudad, una de ellas corriendo. Son kilómetros recorridos por Costean, El Grado, el Cinca y las laderas que rodean el santuario. Es un territorio que conozco también desde los pies.
Recuerdo especialmente aquella carrera de 1985. Después de recorrer más de una media maratón desde Barbastro, llegamos con ropa deportiva y no nos permitieron siquiera acceder a la explanada porque nuestra indumentaria no se consideró decorosa. El santuario quedó allí, a cientos de metros, frente a nosotros.
Vista hoy, aquella pequeña anécdota también habla de otra época. Resulta especialmente curioso comprobar que décadas después Torreciudad acoge la carrera de relevos 500 km Tajamar-Torreciudad, una actividad suficientemente consolidada como para aparecer con un apartado propio en la Wikipedia dedicada al Santuario de Torreciudad.
En 1985 llegamos corriendo y no pudimos entrar; hoy llegar corriendo forma parte de la propia historia de Torreciudad.
Durante muchos años practiqué además piragüismo en el embalse de El Grado. En una lámina de agua de casi veinte kilómetros de longitud, la silueta de Torreciudad era una referencia inconfundible. Desde la piragua aparecía sobre las laderas como un punto de orientación. También así he aprendido a conocer este paisaje: desde el camino y desde el agua.
Durante aquellos años en los que conocía bien el embalse desde la piragua llegué incluso a proponer a Torreciudad una pequeña iniciativa que me parecía muy ligada al lugar: que cada 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen, una imagen llegara hasta Torreciudad por las aguas del embalse. La idea no llegó entonces a desarrollarse, pero recuerdo que me parecía una forma muy hermosa de unir el paisaje, el agua y la devoción popular.
En otros proyectos tuve más fortuna. El Obispado de Barbastro-Monzón sí acogió años después la propuesta del Camino de San Ramón, una iniciativa que desde Caminos de Barbastro y con el imprescindible apoyo de Montañeros de Aragón de Barbastro y el Centro Excursionista de Ribagorza, permitió movilizar a muchas personas alrededor de los antiguos caminos de estas tierras. Eran también otros tiempos, y quizá otra forma de relacionarnos con el territorio y con las instituciones.
Durante mucho tiempo, como probablemente le ocurre a casi todo el que llega, mi mirada se dirigía principalmente hacia el gran santuario, mientras la pequeña ermita permanecía abajo, casi como un resto de todo lo anterior. Con los años me ha sucedido justamente lo contrario: cada vez me interesan más aquella pequeña ermita, la torre medieval, Nuestra Señora de los Ángeles y el paisaje que existió antes de que el río Cinca se convirtiera en embalse.
Quizá porque Torreciudad permite contemplar algo más que la historia de un santuario: cómo cambian un paisaje, una sociedad y nuestra propia manera de mirar un lugar.
Antes de ser santuario, Torreciudad fue una torre
El propio nombre nos lleva mucho más atrás que el actual edificio. La torre medieval ocupa una posición privilegiada sobre el corredor del Cinca. Desde allí se podía controlar el paso por el valle y mantener contacto visual con otros puntos elevados.
Al estudiar recientemente otras fortalezas del Cinca, como el castillo de Artasona, he empezado también a mirar Torreciudad desde esa perspectiva. Desde Artasona se distingue Torreciudad. No sabemos hasta qué punto aquellas posiciones formaron una red organizada de comunicación, pero su relación visual permite comprender que no eran lugares aislados.
Antes de ser un lugar al que acudir, Torreciudad fue un lugar desde el que mirar.
Con el paso de los siglos aquella función defensiva perdió importancia. Sin embargo, junto a la torre permaneció un pequeño edificio que acabaría teniendo una vida mucho más larga: la ermita.
Al visitar hoy la antigua ermita me sorprende que apenas encontremos una explicación sobre aquella torre que, en realidad, dio nombre a Torreciudad. Se trata de una construcción medieval documentada ya en el siglo XI, situada en una posición estratégica sobre el valle del Cinca, cuando esta zona formaba parte de la frontera entre los territorios cristianos y musulmanes. Desde aquí se vigilaban el valle y los caminos en una época en la que lugares próximos como Graus y El Grado todavía no habían pasado definitivamente a manos cristianas.
No haría falta una gran intervención para recuperar esta parte de la historia. Un sencillo panel interpretativo junto a los restos de la torre permitiría explicar su función defensiva, su relación con el valle del Cinca y, sobre todo, algo tan elemental como por qué este lugar se llama Torreciudad. La ermita explica la historia religiosa del lugar; la torre permitiría recordar la historia anterior sobre la que aquella devoción acabó asentándose.
Nuestra Señora de los Ángeles
Hoy utilizamos casi siempre la expresión Virgen de Torreciudad, pero durante siglos la advocación fue más precisa: Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad. Las antiguas espéculas de peregrino todavía conservan ese nombre.
Aquellas pequeñas insignias permiten acercarnos a un Torreciudad muy diferente del actual. Sobre las espéculas y las antiguas insignias de peregrinación ya escribí hace años en Caminos de Barbastro.
Las familias llegaban desde los pueblos próximos para pedir ayuda, agradecer una curación o cumplir una promesa. Entre las tradiciones asociadas a Nuestra Señora de los Ángeles tuvo especial importancia la presentación y protección de los niños. Y eso permite comprender dos pequeñas historias separadas por casi treinta años.
Dos niños llevados a la Virgen
En 1904 una familia de Barbastro llevó hasta aquella pequeña ermita a un niño de unos dos años después de que se recuperara de una grave enfermedad. Se llamaba Josemaría Escrivá de Balaguer. Su madre había prometido llevarlo a Torreciudad si sanaba. Décadas después, aquel niño impulsaría la construcción del gran santuario que hoy conocemos.
En 1932 otra familia llevó hasta el mismo lugar a una niña procedente de Merli después de recuperarse de una caída. Era mi madre, Amparo Turmo Barrabés.
Son dos historias particulares, pero pertenecen a algo mucho más amplio: una religiosidad popular en la que las familias acudían hasta Nuestra Señora de los Ángeles para poner a sus hijos bajo su protección o agradecer su recuperación.
Antes de que Torreciudad recibiera peregrinos de todo el mundo, recibía a las familias de estos valles.
La misma Virgen, dos maneras de verla
También ha cambiado ante nuestros ojos la manera de contemplar a la Virgen. No se trata solamente del lugar en el que se encuentra, sino también de la forma en que la imagen ha sido presentada y venerada a lo largo del tiempo.
Durante generaciones la talla románica permaneció cubierta por vestidos, manto y corona. Ésa fue la imagen que contemplaron muchos de quienes llegaron hasta la antigua ermita. Con su restauración volvió a quedar visible la escultura, pero también cambió notablemente el aspecto con el que hoy la conocemos.
Antes y después de la restauración
Una fotografía tomada durante la romería de Torreciudad de 1967 permite observar con especial claridad aquel cambio. La talla conservaba entonces una policromía muy visible: azules, rojizos, tonos claros y algunos detalles dorados cubrían los vestidos de la Virgen y del Niño.
El contraste con su aspecto actual es muy llamativo. La estructura de la escultura es la misma, pero la presencia dominante del oro modifica profundamente nuestra percepción de la imagen.
El propio Opus Dei explica este proceso en un vídeo dedicado a la historia de la talla. Se realizó una primera intervención de consolidación en 1964 y, posteriormente, una nueva restauración en torno a 1970. Fue en esta segunda intervención cuando se incorporó una lámina de pan de oro, que dio a buena parte de la escultura el aspecto con el que hoy se contempla en el nuevo santuario.
El vídeo resulta especialmente interesante porque muestra también imágenes antiguas de la ermita y de la propia Virgen antes de aquella transformación. Permite comprobar que no sólo cambió el lugar en el que se veneraba la imagen: también cambió profundamente la manera de presentarla ante los peregrinos.
Es la misma imagen y, sin embargo, cuando observo esta transformación tengo una sensación parecida a la que producen los dos paisajes de Torreciudad: parecen pertenecer a mundos diferentes.
La Virgen en los dos espacios
Al recorrer el mismo día, uno detrás de otro, la antigua ermita y el nuevo santuario, me llamó especialmente la atención que Nuestra Señora de los Ángeles parece hablar en cada lugar un lenguaje diferente.
En la ermita continúa muy presente la representación tradicional de la Virgen vestida, coronada y rodeada de ángeles, la forma en que fue contemplada durante generaciones por las familias que llegaban hasta Torreciudad. En el nuevo santuario, en cambio, la talla románica restaurada aparece sin aquellos vestidos y ocupa el centro de un enorme retablo.
No es únicamente una diferencia estética. Los dos espacios parecen responder también a dos maneras distintas de vivir Torreciudad. La ermita invita a una relación próxima, individual o familiar. El nuevo santuario fue concebido desde su origen para las grandes peregrinaciones y para recibir a muchas personas.
Y al contemplar la talla dentro del enorme retablo se comprende mejor también su transformación. La imagen románica mide apenas 84 centímetros y, vista desde la nave, ocupa un espacio diminuto dentro de una arquitectura de dimensiones monumentales. El dorado hace que destaque sobre un retablo deliberadamente oscuro y que la mirada del visitante se dirija inmediatamente hacia ella. En ese contexto, el pan de oro no parece solamente una decisión de restauración: cumple también una función iconográfica y visual, convirtiendo a la pequeña talla en el centro luminoso de todo el santuario.
La percepción cambia mucho cuando contemplamos la imagen fuera de ese marco. Aislada, el dorado resulta mucho más llamativo y hace difícil imaginar la policromía azul, rojiza y clara que todavía conservaba en las fotografías de 1967. También aquí conviene mirar aquella intervención con los criterios de su época. A comienzos de los años setenta se estaba creando un gran santuario y se buscaba una imagen capaz de presidir visualmente aquel espacio. Con los criterios actuales de conservación del patrimonio, una intervención que modificara de forma tan intensa la apariencia de una talla románica sería mucho más difícil de justificar.
No son simplemente una ermita pequeña y un santuario grande.
Son dos espacios concebidos para experiencias diferentes.
1969-1975: cuando cambió la escala
Durante siglos la ermita estuvo sobre el río Cinca, no sobre un embalse. El agua corría por el fondo del valle, entre gleras y laderas, bajo la torre y la ermita. En 1969 se terminó la presa de El Grado y aquel paisaje cambió profundamente con la creación del nuevo embalse. Solamente seis años después, en 1975, abrió al culto el nuevo santuario de Torreciudad.
En muy poco tiempo cambiaron simultáneamente el paisaje y la arquitectura. El río se convirtió en embalse y la pequeña ermita pasó a convivir con un enorme santuario preparado para recibir grandes peregrinaciones.
La antigua ermita pertenecía al paisaje del río.
El nuevo santuario pertenece al paisaje del embalse.
Presa y santuario son obras completamente diferentes, pero ambas pertenecen a unos años caracterizados por la confianza en las grandes construcciones y en la capacidad humana para transformar el territorio. Una gran obra modificó el Cinca; la otra modificó para siempre la imagen de Torreciudad.
La escala al acercarse
Las fotografías aéreas y las cifras permiten medir Torreciudad, pero caminar hacia el santuario permite percibir su tamaño de otra manera. Desde la entrada del recinto el edificio todavía aparece integrado en el paisaje. Conforme nos acercamos, va ocupando cada vez una parte mayor de nuestra mirada hasta que su volumen acaba dominando por completo el espacio.
Esta sucesión ayuda a comprender algo que las cifras por sí solas no muestran. El nuevo Torreciudad fue concebido para hacerse presente en el paisaje y para recibir grandes concentraciones. Su monumentalidad no es accidental: forma parte del propio concepto del santuario.
La escala vista desde el aire
Visto desde el aire se comprende todavía mejor la magnitud de aquella transformación. Una medición aproximada sobre la ortofoto actual muestra que el conjunto de Torreciudad se extiende a lo largo de unos 500 metros y que la zona ocupada por el santuario, edificios, explanadas, aparcamientos, jardines y accesos ronda las 5,3 hectáreas.
La información catastral aporta otra referencia para comprender esa escala. El edificio del santuario propiamente dicho figura con 7.555 m² construidos, mientras que la otra gran unidad catastral del conjunto figura con 16.616 m² construidos. Entre ambas unidades principales se superan los 24.000 m² construidos.
Una comparación cercana
Cada día, al ir al trabajo, veo la catedral de Barbastro y siempre me ha parecido un edificio enorme. Por eso me ha sorprendido especialmente comparar sus dimensiones con las de Torreciudad. Según la información catastral, la catedral de Barbastro cuenta con 2.986 m² construidos, mientras que solamente el edificio religioso del nuevo santuario de Torreciudad alcanza los 7.555 m².
Es decir, el santuario de Torreciudad tiene aproximadamente dos veces y media la superficie construida de la catedral de Barbastro.
Para hacerse una idea de la escala:
Catedral de Barbastro: 2.986 m² construidos
Santuario de Torreciudad: 7.555 m² construidos
Otra gran unidad catastral del conjunto: 16.616 m² construidos
Longitud aproximada del conjunto: 500 metros
Superficie ocupada aproximada: 5,3 hectáreas
No se trató, por tanto, únicamente de construir un gran templo, sino de crear un amplio conjunto capaz de recibir peregrinaciones, familias y grupos de muy diversa procedencia.
También en este aspecto Torreciudad es una obra muy vinculada a su tiempo. Cuando fue proyectado y construido todavía no existía en España el actual marco de evaluación ambiental y paisajística. Hoy una actuación semejante, por su extensión y por encontrarse en una ladera especialmente visible sobre un embalse, tendría que someterse a unos controles ambientales y paisajísticos mucho más exigentes. No podemos saber cuál sería el resultado, pero difícilmente podría plantearse hoy de la misma manera.
La importancia del agua en este paisaje se hizo especialmente visible durante el gran descenso del nivel del embalse de El Grado en 2025. Al descender extraordinariamente su nivel, el paisaje contemplado desde Torreciudad se volvió áspero y casi irreconocible, muy alejado de la imagen serena que ofrece el embalse cuando está lleno.
Un rincón olvidado del nuevo Torreciudad
Hay también un pequeño lugar que forma parte de mis primeros recuerdos de Torreciudad. Cuando era niño recuerdo el bar del antiguo Merendero, situado poco antes de llegar al santuario. Décadas después he vuelto hasta allí y me ha sorprendido encontrar el edificio completamente abandonado y vandalizado, en fuerte contraste con el cuidado del resto del entorno.
La paradoja es que desde este lugar se obtiene una de las perspectivas que más me gustan de Torreciudad. Desde aquí pueden contemplarse en una misma mirada la antigua ermita, la torre medieval, el nuevo santuario y el paisaje del embalse. Precisamente desde este edificio abandonado hice una de las fotografías que mejor me ha permitido comprender la relación entre los dos Torreciudad.
Actualmente existe un proyecto para recuperar este edificio y convertirlo en alojamiento para familias y peregrinos, una iniciativa de la que informó Diario del AltoAragón. Quizá dentro de unos años este rincón vuelva a formar parte de la vida de Torreciudad.
Mi mirada también ha cambiado
Mi relación con Torreciudad ha evolucionado igualmente. Durante muchos años el gran santuario ocupó para mí el primer plano y la antigua ermita permanecía casi como algo residual. Ahora me ocurre lo contrario, aunque también he aprendido a comprender mejor la función diferente de ambos espacios.
Durante décadas, ésta ha sido probablemente una de las imágenes más características del nuevo Torreciudad: el santuario lleno, la gran explanada ocupada por miles de peregrinos y el embalse como fondo paisajístico. En momentos así se comprende mejor la escala con la que fue concebido.
Lo percibí de una manera completamente diferente este último invierno. Fui a Torreciudad un martes de febrero y prácticamente estaba solo. Había regresado con una intención muy personal: agradecer que una caída de cabeza que había sufrido mientras preparaba aquella entrada sobre el descenso del nivel del embalse de El Grado hubiera quedado, afortunadamente, en nada. Resultaba curioso pensar que, muchos años después de que mi madre hubiera sido llevada allí tras recuperarse de una caída, yo regresaba también después de otra caída para dar gracias.
Pedí permiso para acercarme al camarín y después me senté en la primera fila del templo. Delante de mí había un enorme santuario prácticamente vacío. El espacio que en las grandes concentraciones podía acoger a miles de personas era ahora casi sólo para mí.
Aquel día, más que proximidad o recogimiento, sentí cierta inquietud. Era una experiencia muy personal: un espacio concebido para reunir a muchas personas se encontraba prácticamente vacío y su monumentalidad se hacía especialmente perceptible.
Después, al volver a Torreciudad y recorrer de nuevo con calma la antigua ermita y el nuevo santuario, comprendí mejor algo que entonces no había valorado suficientemente. La monumentalidad del nuevo templo no es accidental, sino que responde a la función para la que fue concebido. El santuario cobra especialmente sentido cuando recibe peregrinaciones, familias y grandes celebraciones. La antigua ermita responde a otra escala y a otra experiencia religiosa.
Cuando bajé hasta la antigua ermita la sensación fue completamente diferente. El espacio era reducido, próximo y silencioso. Allí encontré un tipo de recogimiento que personalmente siento más próximo.
Una sola persona basta para que aquel pequeño espacio tenga sentido.
Pero había algo que siempre me había producido una sensación extraña. En el lugar donde durante siglos estuvo Nuestra Señora de los Ángeles ya no había ninguna talla, sino una pintura. De alguna manera, aquel día me encontré con dos situaciones completamente diferentes:
El gran santuario estaba vacío de personas.
La pequeña ermita estaba vacía de su Virgen.
Quizá fue entonces cuando comprendí con mayor claridad cuánto había cambiado también mi propia manera de mirar Torreciudad.
Con independencia de la relación que cada persona pueda tener con el Opus Dei, resulta difícil no reconocer la extraordinaria capacidad de iniciativa de Josemaría Escrivá. Desde una ciudad pequeña como Barbastro impulsó proyectos que acabarían alcanzando una dimensión internacional, y Torreciudad es probablemente una de sus manifestaciones más visibles.
Tampoco puede olvidarse el impacto económico y turístico que Torreciudad ha tenido durante estos cincuenta años en su entorno, especialmente en el Somontano y en poblaciones como Barbastro y El Grado. Un estudio elaborado en 2024 por la Cámara de Comercio e Industria de Huesca estimó en 97,4 millones de euros anuales su impacto económico directo, indirecto e inducido, calculado fundamentalmente para la provincia de Huesca y, en algunos efectos, para el conjunto de Aragón. El propio estudio destaca además la especial repercusión turística y territorial de Torreciudad en el Somontano y su contribución al conocimiento de Barbastro y de otras poblaciones del entorno.
Los recelos que durante años despertó el santuario llegaron a generar toda clase de rumores y leyendas. Resulta muy ilustrativo el blog Secretos de Torreciudad, creado por José Alfonso Arregui, entonces responsable de comunicación del santuario, precisamente para explicar y desmontar muchos de aquellos rumores.
Mi relación con este lugar nunca ha sido, por tanto, simplemente de adhesión o rechazo. Torreciudad forma parte de mi paisaje, de mi historia familiar y de mis propios caminos, y mi manera de verlo también ha cambiado conmigo.
La antigua ermita después del traslado de la talla
Cuando la talla original fue trasladada al nuevo santuario, la antigua ermita cambió también de función. El retablo permanece, pero en el lugar que durante siglos ocupó Nuestra Señora de los Ángeles encontramos actualmente una pintura de la Virgen.
Siempre me ha llamado la atención esta solución. Precisamente porque éste fue durante siglos el lugar de la imagen, me pregunto si una réplica de la talla no ayudaría a conservar visualmente esa relación histórica. Permitiría comprender mejor el sentido original de la ermita sin necesidad de mantener allí expuesta de forma permanente una imagen románica de tanto valor.
Y quizá esa réplica ni siquiera tendría que reproducir el aspecto dorado con el que hoy contemplamos la talla en el nuevo santuario. Podría recuperar, de forma interpretativa, la imagen policromada que conocieron quienes acudían a la antigua ermita antes de las restauraciones del siglo XX. De esa manera, los dos espacios quedarían también diferenciados visualmente: el santuario conservaría la presentación actual de la talla original y la ermita ayudaría a comprender cómo fue contemplada durante generaciones.
Sería, evidentemente, sólo una posibilidad. Pero permitiría que la ermita y el nuevo santuario no aparecieran como dos espacios en competencia, sino como dos momentos diferentes de la historia de una misma devoción.
El conflicto devuelve la mirada a la ermita
Durante medio siglo el nuevo santuario pasó inevitablemente a ocupar el primer plano de Torreciudad, mientras la pequeña ermita quedaba en una posición mucho más discreta. Al mismo tiempo, Torreciudad quedó estrechamente identificado con el Opus Dei, una realidad que ha generado a lo largo de los años adhesiones, recelos y opiniones muy diferentes.
Las recientes discrepancias entre el Obispado de Barbastro-Monzón y el Opus Dei han producido, sin embargo, una consecuencia inesperada: han vuelto a colocar en primer plano precisamente aquello que parecía haber quedado en segundo término, la antigua ermita y Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad.
El 31 de agosto de 2026, pocos días antes de la romería, el obispo de Barbastro-Monzón hizo pública su petición de que la talla permanezca definitivamente en la antigua ermita. El comunicado volvió a elevar notablemente un conflicto que ya había alcanzado repercusión nacional un año antes, durante la homilía pronunciada por Ángel Pérez Pueyo en la catedral de Barbastro el 8 de septiembre de 2025.
Después de volver a recorrer ambos espacios, cada vez tengo más claro que no tiene demasiado sentido plantearlos como dos alternativas entre las que haya que elegir. La antigua ermita y el nuevo santuario responden a conceptos diferentes de Torreciudad. La primera conserva la memoria, la proximidad y la escala humana de la antigua devoción; el segundo nació para acoger grandes peregrinaciones y desarrollar un proyecto mariano de una dimensión completamente distinta.
Quizá precisamente por eso ambos espacios puedan conservar su propia identidad. La antigua ermita podría recuperar visualmente su relación histórica con Nuestra Señora de los Ángeles mediante una réplica de la talla, sin necesidad de que una imagen románica de tanto valor permanezca allí expuesta de forma permanente. El gran santuario, por su parte, puede continuar desarrollando la función para la que fue concebido.
La ermita y el santuario no tienen por qué competir.
Son dos maneras distintas de entender y vivir Torreciudad.
Hay además otra razón por la que he querido recoger estos acontecimientos en forma de cronología. Estamos viviendo un momento que, con el paso de los años, probablemente acabará formando parte de la historia de Torreciudad y de la propia Iglesia en estas tierras. Muchas veces conocemos estos procesos cuando ya han terminado, resumidos en unas pocas líneas de un libro de historia. Esta vez podemos observar cómo se desarrolla uno de ellos mientras está ocurriendo.
Desde Caminos de Barbastro me interesa precisamente eso: seguir los hechos, conocer las distintas posiciones y ver cómo una institución con siglos de historia se replantea hoy la relación entre una imagen, una antigua ermita y un santuario contemporáneo. No se trata tanto de decidir quién tiene razón como de intentar comprender qué está sucediendo y dejar constancia de cómo evoluciona.
El conflicto gira principalmente en torno al destino de la talla románica de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad, venerada durante siglos en la antigua ermita y trasladada al nuevo santuario cuando este abrió sus puertas en 1975.
- La Diócesis de Barbastro-Monzón sostiene que la imagen es propiedad de la diócesis y reclama que permanezca de forma estable en su antigua ermita.
- El Opus Dei reconoce que la propiedad de la talla corresponde a la diócesis, pero considera que los acuerdos de 1962 y 1966 amparan su uso, custodia y permanencia en el nuevo santuario.
- En 2024, el papa Francisco nombró a Alejandro Arellano comisario pontificio para intentar encontrar una solución al conflicto.
- El 8 de septiembre de 2025, durante una homilía en la catedral de Barbastro, Ángel Pérez Pueyo reveló públicamente que Francisco le había escrito «No cedás!» y que, en otra carta, le había advertido de unas «intrigas mafiosas» en torno al conflicto. Aquella homilía llevó el enfrentamiento a un nuevo nivel público.
- El 31 de agosto de 2026, el obispo Ángel Pérez Pueyo propuso que la talla regresara definitivamente a la ermita y manifestó que la diócesis no pretendía controlar ni obtener compensación económica por el nuevo santuario.
- El 3 de septiembre de 2026, El País publicó por primera vez reproducciones de las dos cartas manuscritas de Francisco. Sus expresiones esenciales ya habían sido reveladas por el obispo en 2025, pero ahora podían conocerse directamente los documentos. Ese mismo día el Opus Dei respondió oficialmente defendiendo la vigencia de los acuerdos históricos.
- El 5 de septiembre, la talla original regresará temporalmente a la antigua ermita con motivo de la Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe.
- El conflicto continúa abierto. Las partes mantienen interpretaciones diferentes y la solución definitiva sigue dependiendo del proceso encomendado por la Santa Sede.
Este cuadro resume únicamente las claves para seguir la actualidad. La cronología que aparece a continuación recoge los documentos, declaraciones y acontecimientos con mayor detalle.
Soluciones al conflicto: ¿pueden ganar los dos Torreciudad?
Después de revisar los documentos y las posiciones de ambas partes, hay una pregunta diferente a la de quién tiene jurídicamente razón: ¿existe una solución en la que no sea necesario debilitar uno de los dos Torreciudad para fortalecer el otro?
La antigua ermita y el templo moderno son hoy dos realidades muy diferentes. La primera conserva el origen histórico de la devoción; el segundo concentra desde 1975 la talla original, el gran retablo, las peregrinaciones y buena parte de la actividad de Torreciudad.
La siguiente matriz intenta representar cómo ha ido cambiando ese equilibrio y dónde podrían situarse las distintas soluciones.
En este esquema, «ganar» no significa quedarse con la talla. Significa que cada espacio conserve o recupere una función propia, reconocible y sostenible.
Del equilibrio al conflicto
En 1962 existía un primer equilibrio. La imagen permanecía en la antigua ermita mientras comenzaba un proyecto destinado a conservar el lugar y potenciar el culto a Nuestra Señora de los Ángeles.
Entre 1966 y 1975, con la construcción del nuevo templo y el traslado de la talla, el centro de gravedad se desplazó progresivamente hacia el nuevo Torreciudad. La ermita continuó existiendo y conservando su valor histórico, pero perdió principalmente la presencia ordinaria de la Virgen y dejó de ser el centro principal de la devoción.
Durante aproximadamente medio siglo aquella situación terminó convirtiéndose en la normalidad: la talla original, el camarín y el gran retablo formaron un nuevo conjunto religioso y artístico alrededor del cual se desarrolló la peregrinación contemporánea a Torreciudad.
La propuesta actual de la diócesis intenta corregir aquel desplazamiento: la talla original regresaría a la antigua ermita y una copia ocuparía su lugar en el templo moderno. Recuperaría así con enorme fuerza el espacio histórico, aunque introduciría una pérdida en el conjunto creado desde 1975.
Por eso puede entenderse como un intento de reequilibrio, pero también plantea una pregunta: ¿corregir un desequilibrio histórico exige desplazar ahora el centro de gravedad en sentido contrario?
El conflicto institucional actual representa el peor escenario. Cuando cada parte intenta evitar su propia pérdida, aumenta la incertidumbre, se deterioran las relaciones y ninguno de los dos Torreciudad resulta realmente fortalecido.
¿Puede existir un nuevo ganar–ganar?
La alternativa que he ido planteando a lo largo de esta entrada sería mantener la talla original en el templo moderno y recuperar para la antigua ermita una imagen propia de culto basada en el aspecto documentado fotográficamente en 1967.
No sería una reconstrucción de una hipotética policromía medieval, que no conocemos, sino una réplica 1967: una imagen inspirada en un momento concreto y documentado de la historia de Torreciudad, cuando la Virgen todavía se veneraba en la antigua ermita.
Esta solución no devolvería materialmente Torreciudad a 1962. Intentaría algo diferente: conservar el valor creado desde 1975 y reparar parte del valor que la ermita perdió entonces.
La antigua ermita podría reforzar su función como lugar de origen, memoria, tradiciones y devoción local. El templo moderno conservaría la talla original, el gran retablo y la continuidad adquirida durante medio siglo.
No mover el original para reparar la ermita;
reparar la ermita sin destruir la continuidad del santuario.
La Iglesia real de 2026
Hay todavía otro elemento que considero fundamental. Cualquier solución debe preguntarse no sólo quién tiene determinados derechos, sino quién puede sostener realmente cada espacio durante las próximas décadas.
La Diócesis de Barbastro-Monzón reconoce una situación estructural de escasez y envejecimiento del clero y necesita recurrir también a sacerdotes procedentes de otras diócesis y países. El complejo moderno de Torreciudad, por su parte, es una infraestructura de grandes dimensiones que requiere personal, mantenimiento y una financiación permanente considerable.
Esto introduce una cuestión que quizá hace cincuenta años se percibía de una manera diferente: recibir un derecho significa también asumir una responsabilidad.
Una solución estable debería intentar hacer coincidir función, responsabilidad y capacidad real. La diócesis podría conservar expresamente la propiedad de la talla y reforzar el papel histórico y religioso de la antigua ermita; las entidades que actualmente sostienen Torreciudad continuarían asumiendo la gestión y mantenimiento del gran complejo; y la Santa Sede podría proporcionar un marco canónico estable que dejara claras para el futuro la custodia de la imagen, la situación del templo y las responsabilidades de cada parte.
Un nuevo equilibrio
Quizá el problema de Torreciudad sea seguir pensando que sólo puede existir un centro. La antigua ermita puede ser el centro histórico de la devoción y el templo moderno, el centro contemporáneo de culto y peregrinación.
No se trataría de decidir cuál de las dos historias debe vencer, sino de conservar las dos.
No se trata de volver a 1962, sino de recuperar en 2026 la lógica de equilibrio que tenía aquel primer acuerdo.
La ermita debe volver a ser necesaria sin que el santuario deje de serlo.
📜 Fuentes primarias en las que se apoyan ambas partes
Para comprender el conflicto resulta útil acudir directamente a los documentos originales que están detrás de las posiciones mantenidas públicamente por ambas partes.
Opus Dei / Torreciudad
1. Escritura pública de 24 de septiembre de 1962
Otorgada en Barbastro ante el notario Luis F. Alós Bobadilla. Mediante un contrato de censo enfitéutico se regula la relación jurídica sobre la antigua ermita de Torreciudad y sus dependencias.
La escritura contempla también la conservación y el culto de la imagen de Nuestra Señora de Torreciudad y establece inicialmente que no sea retirada de la ermita en la que se encontraba.
📄 Consultar la escritura de 1962
2. Acuerdo de 15 de julio de 1966
Alcanzado en Madrid entre el obispo de Barbastro, Jaime Flores Martín, Florencio Sánchez Bella, por parte del Opus Dei, y Rafael Solís García, representante del grupo promotor del Patronato de Torreciudad.
El acuerdo queda recogido posteriormente en un testimonio notarial fechado el 8 de septiembre de 1966. El documento se remite expresamente a la escritura de 1962 y desarrolla algunas de sus previsiones ante la construcción del nuevo santuario.
Entre otras cuestiones, recoge que la imagen de Nuestra Señora de Torreciudad recibiría culto y veneración en el nuevo santuario.
📄 Consultar el testimonio notarial de 1966
Naturaleza de las fuentes: escritura pública de 1962 y posterior acuerdo de 1966 documentado mediante testimonio notarial.
Obispo de Barbastro-Monzón
Cartas manuscritas del papa Francisco de 2023 y 2024
Entre los documentos que permiten conocer directamente la posición del papa Francisco durante el conflicto se encuentran dos cartas manuscritas dirigidas al obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo.
En la primera, fechada el 13 de julio de 2023, Francisco expresa su apoyo al obispo y escribe: «No cedás!».
En la segunda, fechada el 13 de octubre de 2024, pocos días después del nombramiento de Alejandro Arellano como comisario pontificio, Francisco explica que mediante ese nombramiento hacía visible su intervención personal en Torreciudad.
El contenido esencial de estas cartas no era completamente desconocido. El 8 de septiembre de 2025, durante una homilía en la catedral de Barbastro, el obispo citó públicamente tanto el «No cedás!» como la advertencia de Francisco sobre las «intrigas mafiosas». La novedad del 3 de septiembre de 2026 fue la publicación de reproducciones de los manuscritos. Ver la información de El País de 2025.
Naturaleza de las fuentes: correspondencia manuscrita del Papa durante el desarrollo contemporáneo del conflicto.
📄 Consultar las imágenes de las cartas originales en esta entrada
Código de Derecho Canónico
Cánones 556 y 557 — Rectores de iglesias
El canon 556 define como rector de una iglesia al sacerdote al que se confía la atención de una iglesia que no sea parroquial ni capitular y que tampoco esté aneja a la casa de una comunidad religiosa o sociedad de vida apostólica.
El canon 557 §1 establece, como regla general, que el obispo diocesano nombra libremente al rector de una iglesia, sin perjuicio de los derechos de elección o presentación que puedan corresponder legítimamente a otra persona o institución.
Estos cánones fueron el fundamento invocado por el Obispado de Barbastro-Monzón para el nombramiento de un rector de Torreciudad en julio de 2023. La controversia no se centra tanto en el contenido del canon 557 como en una cuestión previa: si el nuevo templo de Torreciudad se encuentra jurídicamente sometido a este régimen. El Opus Dei sostiene que se trata de un oratorio de la Prelatura y, por tanto, discute la aplicación de estos cánones en los términos defendidos por la diócesis.
📖 Consultar los cánones 556-563 en la web del Vaticano
Naturaleza de la fuente: norma general del Código de Derecho Canónico. Su aplicación concreta a Torreciudad forma parte precisamente de la controversia.
Para interpretar estos documentos: no tienen la misma naturaleza ni responden exactamente a la misma cuestión. La escritura de 1962 y el acuerdo documentado en 1966 forman parte de los antecedentes históricos y jurídicos de Torreciudad. Las cartas de Francisco documentan el respaldo y la intervención personal del Papa en el conflicto contemporáneo. Su alcance jurídico o canónico es una cuestión distinta de su valor como fuentes primarias.
🧭 El conflicto de Torreciudad, paso a paso
Una cronología abierta de unos acontecimientos todavía en desarrollo.
La diócesis de Barbastro y el Opus Dei establecen el acuerdo mediante el cual la antigua ermita de Torreciudad queda vinculada al proyecto de conservación del lugar y promoción del culto.
Un testimonio notarial recoge el acuerdo entre el obispo Jaime Flores y los promotores de Torreciudad para construir el nuevo santuario con la condición expresa de que en él recibiera culto y veneración la imagen de Nuestra Señora de Torreciudad.
La talla románica restaurada pasa a presidir el retablo del nuevo santuario. La antigua ermita permanece como lugar histórico de la devoción.
Las diferencias entre el Obispado de Barbastro-Monzón y el Opus Dei sobre la situación jurídica y pastoral de Torreciudad pasan al primer plano público.
El papa Francisco nombra a Alejandro Arellano comisario pontificio plenipotenciario para estudiar y encauzar la situación de Torreciudad.
Durante una misa en la catedral de Barbastro con motivo de las fiestas de la ciudad, Ángel Pérez Pueyo dedica la homilía al conflicto de Torreciudad y revela públicamente parte del contenido de las comunicaciones que había recibido de Francisco.
El obispo cuenta que en una carta del 13 de julio de 2023 Francisco le había escrito «Ángel, no cedás» y que, en otra del 13 de octubre de 2024, le había advertido de las «intrigas mafiosas» que, según las palabras atribuidas al propio Papa, estaban en curso alrededor del asunto.
La homilía tuvo una gran repercusión porque Pérez Pueyo expresó además su rechazo a aceptar una solución que considerase contraria a la dignidad y a los derechos de la diócesis, recurrió al ejemplo bíblico de Eleazar y dejó planteada públicamente la posibilidad de llegar hasta las últimas consecuencias personales si se le obligaba a asumirla. Desde entonces, las expresiones de Francisco y la posible renuncia del obispo formaban ya parte del debate público sobre Torreciudad.
📰 Ver la información de El País sobre la homilía del 8 de septiembre de 2025
Septiembre de 2026: semanas decisivas
Alejandro Arellano autoriza que la talla original vuelva durante unas horas a la antigua ermita con motivo de la Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe. Para la procesión posterior se utilizará la imagen peregrina.
Ángel Pérez Pueyo pide públicamente que la imagen permanezca definitivamente en la antigua ermita. La diócesis plantea además una posible solución diferente para la situación jurídica del nuevo santuario, proponiendo que pueda depender directamente de la Santa Sede.
El obispo lleva además su posición hasta una consecuencia personal: afirma que no firmaría una solución que, a su juicio, privara a la diócesis de la imagen y que, si llegara a plantearse esa situación, pondría su cargo a disposición.
📄 Leer el comunicado íntegro del Obispo de Barbastro-Monzón en Iglesia en Aragón
Vuelve a hacerse público un testimonio notarial fechado el 8 de septiembre de 1966, que recoge un acuerdo alcanzado en Madrid el 15 de julio de aquel año entre el obispo de Barbastro, Jaime Flores Martín, Florencio Sánchez Bella, por parte del Opus Dei, y Rafael Solís García, representante del grupo promotor del Patronato de Torreciudad.
En el documento se establece que el Patronato asumiría la construcción y financiación del nuevo santuario con la condición expresa de que en él recibiera culto y veneración la imagen de Nuestra Señora de Torreciudad. También se contemplaba que la antigua ermita y el nuevo santuario constituyeran un único recinto.
Aunque este testimonio notarial era públicamente accesible al menos desde marzo de 2024, en septiembre de 2026 ha adquirido un protagonismo nuevo en el conflicto. El obispo ha señalado que el acuerdo no consta en los archivos del Cabildo ni de la diócesis, mientras que el Opus Dei lo presenta como uno de los documentos que sustentan su posición.
El País publica reproducciones de dos cartas manuscritas enviadas por el papa Francisco al obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo. El propio periódico las presenta como documentos que revela por primera vez. Sin embargo, las frases esenciales de ambas cartas ya eran públicas desde la homilía del 8 de septiembre de 2025. La novedad de esta jornada es que ahora pueden contemplarse directamente los manuscritos y conocer su contexto con mayor precisión.
La primera, fechada el 13 de julio de 2023, muestra claramente el apoyo personal del pontífice al obispo y contiene una expresión especialmente explícita: «No cedás!».
La segunda carta, fechada el 13 de octubre de 2024, fue escrita pocos días después del nombramiento de Alejandro Arellano como comisario pontificio para Torreciudad. En ella Francisco explica que con aquel nombramiento hacía visible su intervención personal en el asunto.
La publicación de los manuscritos aporta un dato importante para comprender el conflicto: no descubre por primera vez las expresiones de Francisco, pero permite comprobar directamente los documentos en los que aparecen. El respaldo personal del Papa al obispo era conocido desde 2025; ahora adquiere una fuerza documental y visual mucho mayor. Sin embargo, estas cartas no resuelven por sí mismas la cuestión jurídica sobre la permanencia de la talla ni el alcance de los acuerdos históricos entre la diócesis y los promotores del nuevo santuario.
🎥 Para comprender el conflicto: una visión de conjunto
El mismo 3 de septiembre, Rome Reports, medio especializado en información sobre el Vaticano, publicó un vídeo que resume los principales puntos de desacuerdo entre el Obispado de Barbastro-Monzón y el Opus Dei.
El vídeo permite conocer de forma especialmente clara varios de los argumentos sostenidos por la Prelatura. Entre ellos plantea una cuestión especialmente interesante a la luz de las reproducciones de las cartas publicadas ese mismo día: si Francisco hubiera querido resolver personalmente el conflicto adoptando directamente una decisión favorable a la posición del obispo, podría haberlo hecho. Sin embargo, según la interpretación de Rome Reports, optó por nombrar a Alejandro Arellano como comisario pontificio para buscar una solución entre las partes.
Es una interpretación que conviene distinguir de los propios documentos. Las cartas muestran claramente el respaldo personal de Francisco a Ángel Pérez Pueyo; el nombramiento de Arellano muestra, al mismo tiempo, que el papa decidió encargar a un comisario pontificio la búsqueda de una salida al conflicto. Francisco no dejó una decisión definitiva conocida sobre el destino permanente de la talla.
Actualización del 3 de septiembre. La primera versión de este vídeo fue retirada de YouTube poco después de su publicación y posteriormente Rome Reports publicó una nueva versión editada con una dirección diferente. El artículo escrito del medio permaneció disponible.
La Oficina de Información del Opus Dei en España publica una respuesta al comunicado de Ángel Pérez Pueyo del 31 de agosto. La Prelatura reconoce expresamente que la propiedad de la talla corresponde a la diócesis, pero sostiene que la controversia se refiere al alcance y vigencia de los derechos de uso, custodia y ubicación establecidos mediante los acuerdos históricos.
El comunicado recuerda que la escritura de 1962 habría cedido a perpetuidad el dominio útil —no la propiedad— de la antigua ermita y de la imagen, y que el acuerdo documentado en 1966 estableció que el nuevo santuario sería construido con la condición expresa de que Nuestra Señora de Torreciudad recibiera allí culto y veneración. También señalaba que la antigua ermita y el nuevo templo formarían un único recinto.
Sobre esta base, el Opus Dei rechaza que la permanencia de la talla en el nuevo santuario pueda describirse como una sustracción, usurpación o retención ilegal. Admite que pueden existir interpretaciones jurídicas diferentes sobre los acuerdos y considera que corresponde a la autoridad competente resolverlas.
La Prelatura recuerda además que el nombramiento de Alejandro Arellano como comisario pontificio se produjo a petición del propio obispo de Barbastro-Monzón. Reitera su disposición al diálogo y a colaborar con el comisario, y afirma que aceptará lo que disponga la Santa Sede.
El comunicado incorpora también otra dimensión del debate: sostiene que las actuaciones realizadas desde los años sesenta permitieron restaurar la antigua ermita, conservar la talla, mejorar su accesibilidad y abrir una devoción históricamente vinculada al Alto Aragón a peregrinos procedentes de muchos otros lugares.
📰 Cobertura en prensa: El País · Heraldo de Aragón · COPE · La Razón
- El País publica por primera vez reproducciones de dos cartas manuscritas del papa Francisco que muestran su respaldo personal al obispo Ángel Pérez Pueyo. Sus expresiones principales, sin embargo, ya habían sido reveladas públicamente por el propio obispo en septiembre de 2025.
- Los manuscritos permiten comprobar directamente el «No cedás!» de 2023 y la referencia a las «intrigas mafiosas» de 2024. La segunda carta muestra además que Francisco consideraba el nombramiento de Alejandro Arellano como una intervención personal suya en el conflicto.
- Las cartas aportan una nueva fuerza documental al respaldo de Francisco, pero no contienen por sí mismas una decisión definitiva conocida sobre la ubicación permanente de la talla ni resuelven la interpretación jurídica de los acuerdos históricos.
- Ese mismo día el Opus Dei responde oficialmente al comunicado del obispo del 31 de agosto. Reconoce que la propiedad de la talla corresponde a la diócesis, pero sostiene que los acuerdos de 1962 y 1966 regulan su uso, custodia y permanencia en el nuevo santuario.
- La Prelatura rechaza que exista una retención ilegal de la imagen, defiende la vigencia de los acuerdos y afirma que aceptará lo que finalmente disponga la Santa Sede.
- La jornada hace especialmente visible otra dimensión del conflicto: la disputa por el relato. Las mismas cartas, documentos y actuaciones comienzan a recibir interpretaciones muy diferentes en España y fuera de ella.
A lo largo del 4 de septiembre no se produce una nueva decisión sobre el fondo del conflicto, pero sí cambia progresivamente el primer plano informativo. La respuesta publicada por el Opus Dei el día anterior comienza a ser recogida por numerosos medios y adquieren mayor protagonismo los acuerdos de 1962 y 1966 y la discusión sobre su alcance jurídico.
La Prelatura reconoce que la propiedad de la talla corresponde a la diócesis, pero rechaza que su permanencia en el templo moderno pueda calificarse como una sustracción, usurpación o retención ilegal. Sostiene que los acuerdos históricos regulan derechos de uso, custodia y ubicación y considera que corresponde a la autoridad eclesiástica competente resolver las distintas interpretaciones.
El cambio resulta especialmente visible al observar las noticias destacadas en Google. Durante las primeras horas del día convivían de forma bastante equilibrada las informaciones sobre las cartas de Francisco y la respuesta del Opus Dei. Al final de la tarde, los argumentos de la Prelatura habían ganado una mayor presencia en el primer plano informativo.
Incluso El País, que el día anterior había situado en primer plano las cartas manuscritas de Francisco, aparece ahora entre las noticias destacadas con la respuesta del Opus Dei. Al mismo tiempo, medios como El Periódico de Aragón presentan ya el asunto como un «pulso» entre ambas partes, introduciendo un relato más bilateral del conflicto.
El episodio muestra algo especialmente interesante para este seguimiento: la publicación de las cartas de Francisco no sólo produjo un impacto por su contenido, sino también por la reacción comunicativa que desencadenó. En apenas veinticuatro horas, el debate pasó del respaldo personal de Francisco al obispo a una discusión mucho más centrada en los documentos históricos y en las posiciones jurídicas de las partes.
En vísperas de la romería del 5 de septiembre quedan además claramente definidos dos relatos sobre un mismo acontecimiento: para la diócesis, la Virgen regresa a su ermita; para Torreciudad, se trata de un traslado temporal de la talla original con motivo de la celebración.
El día de la romería comienza con un nuevo salto del conflicto a la prensa nacional. El Mundo, a través de su suplemento Crónica, publica «Torreciudad: la cruzada de Barbastro contra el Opus Dei por la 'virgen negra'».
Después de que El País hubiera situado en primer plano las reclamaciones del obispo y las cartas privadas de Francisco —incluido su «¡No cedás!»—, El Mundo ofrece un encuadre sensiblemente diferente. Aunque recoge extensamente los argumentos de ambas partes y las cartas del anterior pontífice, presenta a Pérez Pueyo como el principal impulsor de una confrontación que se prolonga desde hace años y concede un amplio espacio a la respuesta documental del Opus Dei.
El contraste entre ambas cabeceras resulta significativo. El conflicto de Torreciudad ya no pertenece únicamente a la prensa religiosa o aragonesa: ha entrado plenamente en el relato de dos de los grandes periódicos nacionales, y lo ha hecho con encuadres muy diferentes.
A primera hora de la mañana, esta evolución también se refleja en las noticias destacadas de Google: desaparecen de los cuatro primeros resultados las informaciones de El País sobre las cartas de Francisco y aparecen, junto a informaciones más explicativas, las precisiones de la Prelatura y el nuevo artículo de El Mundo.
La fotografía informativa, sin embargo, puede ser muy distinta al terminar el día. La talla románica volverá esta mañana temporalmente a la antigua ermita durante la Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe. Será entonces cuando pueda comprobarse qué imágenes y qué interpretación del acontecimiento terminan ocupando el primer plano.
Las palabras del obispo durante una de las principales celebraciones religiosas de las fiestas de Barbastro tendrán especial interés en medio del proceso abierto.
Alejandro Arellano, comisario pontificio para Torreciudad, presidirá una de las grandes celebraciones anuales del nuevo santuario.
Esta cronología se irá actualizando a medida que se produzcan nuevos acontecimientos.
📰 También se disputa el relato
Un mapa para entender cómo se construye el relato
A medida que he ido siguiendo estas noticias, me ha resultado útil intentar ordenar los distintos relatos que se están construyendo alrededor de Torreciudad. No se trata de decidir quién tiene razón, sino de observar qué papel atribuye cada narración al obispo y qué papel atribuye al Opus Dei.
Mi punto de partida tampoco es completamente neutral. Como observador de este conflicto, me gustaría que terminara siendo posible un acuerdo que pudiera ser asumido por las partes y que permitiera que la ermita, el santuario y la devoción a la Virgen continuaran conviviendo. Probablemente esa sería también la solución más estable para Torreciudad.
Sin embargo, en este momento las posiciones parecen haberse alejado y el conflicto ha entrado en una fase de creciente polarización. Cuando disminuye el espacio para el acuerdo, aumenta también la importancia del relato: cada parte necesita explicar por qué defiende su posición, cómo ha llegado hasta ella y dónde sitúa la responsabilidad de que el conflicto siga abierto. Los comunicados, los documentos, los titulares, los vídeos y su difusión internacional forman también parte de esa disputa.
El siguiente esquema es únicamente una herramienta de lectura. En un eje, el obispo puede aparecer desde quien dificulta o bloquea una solución hasta quien ha terminado acorralado o sometido a fuertes presiones. En el otro, el Opus Dei puede ser presentado desde una institución con una gran capacidad de presión e influencia hasta una obra benefactora, constructora y generadora de actividad.
De esta combinación surgen cuatro grandes formas de contar el conflicto: un relato favorable al Opus Dei, un relato favorable al obispo, un conflicto duro en el que ambos aparecen mal situados y un relato conciliador, capaz de reconocer al mismo tiempo la aportación realizada por Torreciudad y la difícil situación en la que puede haber terminado el obispo.
Este mapa permite entender mejor lo que ocurre cuando observamos después los titulares, los vídeos o las informaciones de distintos medios. Los hechos pueden ser los mismos, pero su selección y su interpretación pueden situar al lector en lugares muy diferentes del cuadrante.
Mientras sigo estos acontecimientos me resulta cada vez más evidente que no sólo estamos asistiendo a una disputa jurídica, pastoral o institucional. También estamos viendo cómo se construye el relato con el que probablemente será recordado este conflicto.
Hay además otra dificultad: no recibimos la información desde una posición neutral. En las conversaciones sobre Torreciudad he comprobado cómo unos mismos documentos pueden reforzar opiniones muy diferentes. Con frecuencia tendemos a interpretar cada nueva información desde la posición que ya teníamos previamente.
Quizá sea uno de los grandes problemas de una sociedad cada vez más polarizada. Cuando una cuestión acaba dividiéndose en dos posiciones, resulta difícil moverse de una a otra: buscamos argumentos que confirmen lo que pensamos y prestamos menos atención a aquellos que podrían obligarnos a revisarlo.
Por eso, en esta entrada intento hacer justamente el ejercicio contrario: volver a los documentos, escuchar las distintas explicaciones y estar dispuesto a modificar la interpretación cuando aparecen nuevos datos. No siempre es fácil. Pero quizá comprender una historia exija precisamente eso.
La reacción en las redes sociales ofrece otro ejemplo interesante. En los comentarios a la publicación de El País sobre las cartas de Francisco aparecen posiciones prácticamente opuestas: unos ven en ellas una confirmación de sus críticas al Opus Dei; otros cuestionan a Francisco, al obispo o al propio periódico; algunos dudan incluso de la autenticidad o de la oportunidad de publicar las cartas, mientras otros consideran que lo verdaderamente importante sigue siendo determinar qué dicen el derecho y los acuerdos históricos. No son una muestra representativa, pero sí ilustran hasta qué punto una misma noticia puede ser recibida desde posiciones previas muy diferentes.
Quizá por eso la polarización resulta tan difícil de romper. Una información nueva que podría obligarnos a revisar nuestra posición termina muchas veces utilizándose para reforzarla. No sólo elegimos entre relatos diferentes: en ocasiones escogemos el relato que mejor encaja con lo que ya pensábamos.
El relato también se mueve
Para observar esa evolución estoy siguiendo siempre la misma búsqueda en Google y valorando las noticias que aparecen destacadas. El resultado se representa sobre el cuadrante anterior: no indica quién tiene razón, sino hacia qué relato se desplaza en cada momento la información más visible.
Un mismo hecho puede adquirir significados muy diferentes según quién lo cuente. Las reproducciones de las cartas manuscritas de Francisco publicadas el 3 de septiembre muestran con claridad el respaldo personal que el papa prestó al obispo Ángel Pérez Pueyo. Ese mismo día, sin embargo, el reportaje de Rome Reports introduce otra lectura: si Francisco hubiera querido resolver directamente el conflicto mediante una decisión definitiva, habría podido hacerlo, mientras que optó por nombrar a Alejandro Arellano como comisario pontificio para buscar una solución.
Hay aquí además un ejemplo especialmente revelador de cómo funciona la información. El «No cedás!» y la referencia a las «intrigas mafiosas» no aparecieron por primera vez en septiembre de 2026. Ángel Pérez Pueyo ya las había citado públicamente en su homilía del 8 de septiembre de 2025 y aquella intervención había tenido repercusión nacional. Sin embargo, un año después, la publicación de las imágenes de los manuscritos volvió a convertir esas mismas palabras en una noticia de gran impacto, esta vez también internacional.
La información era en buena medida conocida; lo que cambió fue la posibilidad de ver directamente el documento y el contexto periodístico en el que volvió a aparecer. También en esto se observa cómo una misma información puede adquirir una fuerza completamente distinta según el momento, el soporte y la forma en que llega al público.
Visto con unas horas de perspectiva, el impacto de las cartas quizá haya sido menor de lo que sugería inicialmente su carácter de documentos inéditos. Las expresiones esenciales de Francisco ya eran conocidas desde 2025 y el respaldo personal del Papa al obispo formaba parte desde entonces del debate público. La principal novedad fue poder contemplar directamente los manuscritos y comprobar su contexto.
Sin embargo, su publicación tuvo otro efecto importante: desencadenó una rápida reacción comunicativa del Opus Dei y de medios que difundieron sus argumentos jurídicos e institucionales. En las horas siguientes, el primer plano informativo comenzó a desplazarse desde el respaldo de Francisco al obispo hacia la defensa de los acuerdos de 1962 y 1966, el rechazo de una retención ilegal de la talla y la disposición de la Prelatura a aceptar lo que decida la Santa Sede. El episodio muestra así que una noticia no sólo influye por su contenido, sino también por la reacción que provoca en quienes se sienten interpelados por ella.
La misma jornada permite observar hasta qué punto unos mismos hechos pueden dar lugar a relatos diferentes. Mientras Rome Reports subraya que Francisco podía haber adoptado directamente una decisión favorable al obispo y optó, en cambio, por nombrar un comisario pontificio, Religión Digital interpreta esas mismas cartas y ese mismo nombramiento como una muestra del firme respaldo de Francisco a Ángel Pérez Pueyo y de su intervención frente al Opus Dei.
Los hechos de partida son prácticamente los mismos; cambia el significado que cada medio les atribuye. Es precisamente esa diferencia la que permite observar, mientras el conflicto sigue abierto, cómo se va construyendo el relato de una historia antes de que conozcamos su desenlace.
Hay además algo que se aprecia especialmente en los medios aragoneses. Cuanto más se entra en los antecedentes y documentos del conflicto, más difícil resulta construir un relato sencillo con un vencedor y un responsable claramente definidos. La diócesis puede apoyarse en la propiedad de la talla, en su vínculo histórico con la ermita y en el respaldo personal de Francisco; el Opus Dei, por su parte, presenta los acuerdos de 1962 y 1966 y medio siglo de presencia de la imagen en el nuevo santuario. Cada argumento encuentra así otro que obliga a matizarlo. Quizá por eso, en medios como Heraldo de Aragón o El Periódico de Aragón, los titulares pueden inclinarse hacia un encuadre concreto, pero el cuerpo de las informaciones termina normalmente recogiendo razones de ambas partes. El propio conflicto parece resistirse a ser contado de una manera simple.
📰 Leer la interpretación de Religión Digital
La interpretación llega todavía más lejos en Vida Nueva. El medio informa de que Ángel Pérez Pueyo llegó a recibir del entonces nuncio en España la comunicación de un posible traslado a la diócesis de Ciudad Real. Según el relato publicado, después de hablar personalmente con el obispo, Francisco habría descubierto que la información que había recibido sobre su situación no se correspondía con lo que Pérez Pueyo le explicó y el traslado quedó finalmente paralizado.
Vida Nueva presenta aquel episodio como una maniobra destinada a apartar al obispo del conflicto de Torreciudad. Es una acusación especialmente grave y, por ello, conviene distinguir entre el hecho que el medio afirma haber confirmado —que el nuncio llegó a comunicar el posible traslado— y la interpretación sobre quién pudo impulsar aquella operación y con qué finalidad, cuestiones que todavía no conocemos completamente.
📰 Leer la información de Vida Nueva
La publicación de las cartas comenzó además a tener eco fuera de España. La agencia italiana ANSA difundió ese mismo 3 de septiembre la información en su edición latinoamericana y, pocas horas después, medios argentinos como Vía País recogían también las cartas de Francisco. El conflicto de Torreciudad empezaba así a abandonar el ámbito informativo español para entrar en el circuito internacional.
En algunos medios latinoamericanos, especialmente argentinos, comienza a repetirse además un encuadre bastante definido. El centro de la noticia ya no es tanto la discusión jurídica sobre Torreciudad o la posible renuncia del obispo, sino el respaldo de Francisco a Pérez Pueyo y su referencia a las «intrigas mafiosas». Medios como Vía País e Info del Estero, junto con ANSA Latina, han llevado precisamente esas palabras a sus titulares. No permite saber qué piensa la opinión pública latinoamericana, pero sí muestra qué versión del conflicto está resultando más fácil de reproducir y hacer circular allí.
En Estados Unidos puede observarse con especial claridad cómo un mismo conflicto comienza a generar relatos casi opuestos. El 1 de septiembre, antes de que se publicaran las reproducciones de las cartas de Francisco, el medio católico The Pillar presentó a Pérez Pueyo fundamentalmente como el obispo que se niega a aceptar las soluciones propuestas por el comisario pontificio. A partir de fuentes vaticanas y próximas al comisariado, llegó a recoger expresiones como «a problem bishop» —«un obispo problemático»— y «he has refused everything» —«lo ha rechazado todo»—.
Dos días después, tras conocerse las cartas manuscritas de Francisco, Letters from Leo ofrecía al lector estadounidense una imagen prácticamente contraria. Su titular colocaba en primer plano el «¡No cedás!» de Francisco y las «intrigas mafiosas», interpretándolas como un respaldo del Papa al obispo frente al Opus Dei y quienes actuaban contra él.
Resulta difícil encontrar un ejemplo más claro de cómo funciona el encuadre informativo. En un relato, Pérez Pueyo aparece como el obispo que impide cerrar un acuerdo; en el otro, como el obispo al que Francisco quiso proteger para que no cediera. Los hechos de fondo son los mismos, pero la selección y el orden de la información conducen al lector hacia interpretaciones muy diferentes.
🇺🇸 The Pillar — 1 de septiembre de 2026 · Letters from Leo — 3 de septiembre de 2026
La adaptación no se limita al idioma. La versión española del vídeo dura aproximadamente 3 minutos y 51 segundos, mientras que la versión inglesa se reduce a unos 3 minutos y 13 segundos. También cambia la portada: en español domina el mensaje «AMENAZA CON DIMITIR»; para el público internacional, Rome Reports utiliza «OPUS DEI STANDOFF» —«Pulso con el Opus Dei»—.
Algo parecido ocurre desde hace décadas con los carteles de cine cuando una película se adapta para distintos países: no se traduce simplemente el mensaje, sino que se modifica el encuadre para hacerlo más inmediato para cada público. En España el protagonista de la portada es un obispo que «amenaza con dimitir»; en la versión internacional se presenta, sobre todo, un pulso entre el obispo y el Opus Dei. Para quien desconoce la larga historia de Torreciudad, el obispo aparece así de forma muy directa como la contraparte del Opus Dei en el conflicto.
Todo ello muestra cómo un mismo acontecimiento puede ser editado y presentado de manera diferente según el público al que se dirige.
🌍 Ver la versión inglesa de Rome Reports
No significa necesariamente que estos medios pertenezcan a una parte u otra. Lo interesante es comprobar cómo los mismos documentos pueden adquirir significados muy diferentes según qué hechos se seleccionan, qué palabras se utilizan en los titulares y qué contexto se ofrece al lector.
No son necesariamente hechos incompatibles. Francisco podía apoyar personalmente al obispo y, al mismo tiempo, considerar que la solución institucional debía alcanzarse por otra vía. Lo interesante es observar cómo cada nuevo documento, cada declaración y cada vídeo van poniendo el acento en aspectos diferentes de una misma historia.
La rapidez con la que estos encuadres se difunden ayuda a comprender por qué la comunicación se ha convertido en una parte importante del propio conflicto. Una parte puede disponer de documentos, razones históricas o argumentos jurídicos, pero si no consigue explicarlos de forma sencilla y accesible, otra interpretación puede llegar mucho mejor a quien se aproxima por primera vez a Torreciudad.
En esa capacidad de comunicar cuentan también los recursos profesionales, la experiencia, la organización y las redes nacionales e internacionales disponibles para difundir un determinado relato. Eso no determina quién tiene razón, pero sí influye en qué explicación resulta más visible y comprensible para la opinión pública.
Estamos viendo, por tanto, algo que normalmente sólo podemos reconstruir muchos años después. Cuando leemos un libro de historia, los acontecimientos ya aparecen ordenados y conocemos su desenlace. Ahora podemos observar cómo los hechos y su interpretación se van construyendo al mismo tiempo.
La historia no sólo se hace con lo que ocurre.
También con la manera en que cada época decide contarlo.
5 de septiembre de 2026: el regreso
Esta historia todavía no ha terminado. El próximo 5 de septiembre, con motivo de la Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe, la talla original de Nuestra Señora de los Ángeles volverá durante unas horas a la antigua ermita, más de medio siglo después de su traslado al nuevo santuario.
El paisaje que encontrará será diferente. Debajo ya no discurrirá aquel río Cinca de las antiguas fotografías y la propia talla tampoco tendrá el aspecto con el que fue contemplada durante generaciones, cubierta por sus vestidos y su manto. Pero será la misma imagen nuevamente dentro del mismo pequeño espacio.
Estaré ese día en Torreciudad. Prefiero no anticipar qué significará el regreso. Quiero ver dónde colocan la talla, observar el ambiente y volver a mirar la pequeña ermita con Nuestra Señora de los Ángeles dentro.
Después incorporaré aquí las fotografías y las impresiones de aquella jornada.
Llegar todavía caminando
Hay algo que, pese a todos estos cambios, permanece: todavía podemos llegar caminando. El recorrido entre Barbastro, El Grado y Torreciudad está hoy mucho mejor señalizado y forma parte del GR 17 Vía Arán-Pirineos.
Desde Barbastro se puede seguir hasta El Grado por el trazado del GR 17 y continuar hacia Torreciudad por el tramo que enlaza El Grado con La Puebla de Castro. Puede consultarse más información en GR 17 - Senderos Turísticos de Aragón.
No se trata sólo de otra forma de llegar al santuario. Caminar permite comprender las distancias, atravesar lentamente el paisaje y aproximarse a Torreciudad de una manera parecida a como lo hicieron durante generaciones quienes acudieron hasta Nuestra Señora de los Ángeles.
Después de hablar de torres, presas, grandes santuarios, conflictos e instituciones, me gusta terminar de la forma más sencilla.
Caminando.
Durante siglos ésa fue la manera de llegar hasta la pequeña ermita. Y quizá recorrer hoy esos caminos siga siendo una de las mejores formas de devolver a Torreciudad su verdadera escala.
Esta entrada ha sido escrita a partir de la experiencia personal del autor y de fuentes históricas y documentales. La fotografía histórica utilizada en la comparación del paisaje de Torreciudad ha sido coloreada digitalmente para facilitar su interpretación y comparación con la imagen actual. La entrada será actualizada después de la romería del 5 de septiembre de 2026.
Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.
Daniel Vallés Turmo
Septiembre de 2026
Acceso a guías y rutas (pinchar)