viernes, 21 de agosto de 2026

Cómo encontramos el lugar del salto de Danny León durante el eclipse en Novales

Cómo encontramos el lugar del salto de Danny León durante el eclipse en Novales

El vídeo de Danny León saltando ante el eclipse total del 12 de agosto de 2026 se había hecho viral en todo el mundo. Y se había grabado muy cerca de Barbastro.

Esta es la segunda parte de esta historia. En la primera contamos cómo consiguieron meter a Danny León dentro del Sol .

Sabíamos que se había realizado en Novales, Huesca. Pero no había datos precisos.

¿Seríamos capaces de encontrar el lugar exacto donde habían colocado la rampa y la cámara?

Saso de Novales donde estuvo instalada la rampa del salto de Danny León

En algún punto de este saso estaba la rampa que buscábamos.

El martes 18 de agosto, a las 19:30, le planteé el reto a ChatGPT: intentar reconstruir la localización de una forma parecida a como habíamos hecho unos días antes con la fotografía del eclipse sobre el Pilar de Zaragoza. El jueves 20 de agosto ya fuimos al lugar para comprobarlo in situ.

Y comenzó la búsqueda.

1. La primera pista estaba en el propio vídeo

Al final del vídeo viral se produce un zoom inverso.

Durante unos instantes dejamos de ver únicamente a Danny y el eclipse y aparece el paisaje que rodeaba la escena.

Zoom inverso del vídeo viral de Danny León durante el eclipse

El zoom final del vídeo fue una de nuestras primeras pistas: por fin aparecía el paisaje que rodeaba la rampa.

Aquella imagen nos daba algo muy valioso: podíamos distinguir el pequeño punto donde estaba la rampa y observar el perfil del terreno que había alrededor.

📷 CÁMARA  — 300/600 m —  🛹 RAMPA  —  ☀️ SOL

Si conocíamos la posición del Sol durante el eclipse y conseguíamos reconocer aquel relieve, quizá pudiéramos encontrarlo en Google Earth.

2. Un teleobjetivo que engaña al ojo

Otra imagen mostraba al fotógrafo y el enorme teleobjetivo utilizado para conseguir la toma.

Fotógrafo con teleobjetivo durante la grabación del eclipse

El potente teleobjetivo era otra pista fundamental: no podíamos fiarnos de las distancias aparentes.

La fotografía final podía hacernos creer que todos los elementos estaban relativamente próximos. Pero el teleobjetivo comprime visualmente las distancias.

Y esto era algo que acabábamos de comprobar intentando comprender otra de las grandes fotografías del eclipse: cómo se hizo la famosa fotografía del eclipse sobre el Pilar de Zaragoza .

Comparación del Pilar de Zaragoza con distintas focales

Desde el mismo lugar, el Pilar podía parecer pequeño y lejano o enorme y aparentemente próximo dependiendo de la focal utilizada.

Con Danny no podíamos fiarnos de lo que parecía mostrar la imagen.

Había que reconstruir la geometría real del paisaje.

3. Las montañas como brújula

Empezamos a estudiar las fotografías del montaje de la rampa publicadas en redes sociales por los promotores del proyecto.

Una de ellas resultó especialmente útil para quien conoce la Sierra de Guara.

Fotografía del montaje de la rampa con la Sierra de Guara al fondo

Al fondo aparecía una montaña de característica forma piramidal y, a su lado, la Sierra de Guara.

Conozco bien estas montañas después de años recorriendo y escribiendo sobre la Sierra de Guara, pero desde tanta distancia no era fácil reconocer aquella silueta. Conocía además esta zona por haberla recorrido anteriormente, como cuento en la Guía de la Sierra de Guara Occidental .

Al principio podía recordar al pico Gratal.

No encontraba fotografías tomadas desde una perspectiva suficientemente lejana para comprobarlo, así que recurrimos a Google Earth.

Reconstrucción del pico Mondinero en Google Earth

Google Earth permitió resolver una de las primeras pistas: aquella montaña piramidal era Mondinero.

La reconstrucción con Google Earth y la investigación posterior permitieron identificar aquella montaña como Mondinero, una cima que ya conocía por haberla ascendido anteriormente.

Gratal también presenta una característica silueta piramidal, pero está mucho más desplazado hacia el oeste. Mondinero, en cambio, aparece mucho más próximo visualmente a la Sierra de Guara.

Ya teníamos una dirección.

4. El fotógrafo estaba en una pista

Otra imagen aportó una pista aparentemente insignificante.

Fotógrafo situado junto a una pista agrícola

El fotógrafo no estaba situado en mitad de cualquier campo.

Estaba trabajando junto a una pista agrícola.

Aquello nos permitió empezar a buscar combinaciones muy concretas: una pista agrícola, un saso frente a ella, unos 500 metros de separación y una orientación compatible con la posición del Sol.

Empezamos a medir.

5. El método era bueno. El lugar, no

En Google Earth encontramos incluso combinaciones que parecían encajar sorprendentemente bien.

Primera hipótesis de cámara y rampa separadas por unos 500 metros

Teníamos aproximadamente los 500 metros que buscábamos.
Teníamos una pista.
Teníamos un saso.
Teníamos una orientación razonable.

Ya teníamos el método,
pero estábamos buscando la aguja en el pajar equivocado.

Algo seguía sin encajar.

Y entonces decidimos cambiar la forma de buscar.

6. Dejamos de buscar la rampa y empezamos a buscar el paisaje

En lugar de comenzar trazando líneas de 500 metros, volvimos a las fotografías.

Había que encontrar algo mucho mayor y más reconocible que una rampa que ya ni siquiera existía.

Nos fijamos entonces en la gran caída existente delante del saso, los campos situados a diferentes alturas y las manchas oscuras de vegetación.

Una de las fotografías del montaje contenía prácticamente un mapa.

Paisaje visto desde la rampa con pista, cereal y carrascas
carrascas → final de pista → cereal → carrascas

Además, el borde del saso tenía una forma determinada y los campos aparecían escalonados.

Aquella combinación debía ser mucho más difícil de repetir que la silueta de una montaña.

Las carrascas y los bancales se convirtieron en nuestra nueva huella digital.

7. ¿Y si no fuera Novales?

Mientras tanto había aparecido otra duda.

Las referencias a unos 30 segundos de eclipse total no parecían encajar con los aproximadamente 20 segundos de totalidad que calculábamos para Novales. Y, sin embargo, el equipo hablaba una y otra vez de esos 30 segundos.

Durante un tiempo llegamos a pensar que la localización difundida podía ser aproximada y desplazamos nuestra búsqueda hacia otras zonas, entre ellas Fraella y Tramacéd.

Incluso volvimos a estudiar la fotografía de Mondinero y Guara.

Allí aparecía otra pista que inicialmente había pasado desapercibida: un pueblo al fondo.

Llegamos a plantear que pudiera ser Sesa.

Otra hipótesis más.

8. Las carrascas nos llevaron hasta el lugar

Volvimos a Google Earth.

Ya no buscábamos montañas.

Buscábamos aquella peculiar disposición de campos, bancales, pista y carrascas.

Búsqueda del patrón de campos y carrascas en Google Earth

Y entonces todo empezó a suceder muy deprisa.

Encontramos una configuración que se parecía muchísimo a la fotografía.

Seguimos ajustando.

Hasta que apareció otra.

Localización final con una distancia aproximada de 497 metros

497 metros

Prácticamente los 500 metros que llevábamos buscando desde el principio.

Y ahora coincidían también las carrascas, los campos, la pista, el desnivel y la forma del saso.

Habíamos vuelto a Novales.

9. La geometría terminó de confirmarlo

Todavía hicimos una última comprobación.

Marcamos el punto donde debía encontrarse la cámara y el punto de la rampa.

La distancia obtenida con un cálculo más preciso era de aproximadamente 451 metros, perfectamente compatible con esos «500 metros» utilizados como referencia durante el rodaje.

Dirección cámara → rampa
284,84°
Azimut del Sol
284,8044°
Diferencia
0,04°

📷 fotógrafo — 451 m — 🛹 rampa — ☀️ eclipse

Y además coincidían de manera independiente el relieve, la pista, los bancales, las carrascas y las referencias del horizonte.

Era muy difícil que todo aquello fuera una casualidad.

Pero todavía faltaba una comprobación mucho más sencilla:
ir allí.

10. Del ordenador al terreno

A la mañana siguiente fui hasta Novales.

Primero busqué el lugar desde el que calculábamos que habían trabajado los fotógrafos.

Era el mismo paisaje que abre esta entrada: el saso aparecía exactamente donde nuestros cálculos indicaban.

Era el relieve que llevábamos horas observando en fotografías, vídeos, Street View y Google Earth.

Ahora había que subir.

11. La huella de la rampa

Al llegar a la parte superior del saso apareció algo todavía más revelador.

Terreno donde estuvo instalada la rampa de Danny León

El terreno conservaba perfectamente la huella de la preparación.

Por las informaciones que habíamos encontrado durante la investigación sabíamos que el equipo había tenido que retirar piedras, limpiar y acondicionar la superficie para instalar la rampa.

Allí seguía la zona removida.

Y mirando al suelo aparecieron más indicios.

Restos encontrados junto al lugar donde estuvo instalada la rampa

Tuercas, arandelas, cintas y otros pequeños materiales encontrados junto al lugar de la rampa.

No podemos saber si cada uno de aquellos elementos pertenecía al montaje, pero su presencia junto al terreno recién acondicionado reforzaba todavía más la identificación. Entre los restos apareció incluso un billete de avión de Vigo a Barcelona fechado el 10 de agosto de 2026, una pista difícil de explicar por casualidad.

Y había otra, bastante más simpática: encontramos también restos del paso de un perro. Después, al ver el making of oficial, descubrimos que Zoe había acompañado al equipo durante el rodaje.

12. Mirar ahora en sentido contrario

Desde arriba quedaba una última comprobación.

Mirar hacia donde habíamos calculado que estaban las cámaras.

Vista desde la rampa hacia la zona donde estaban las cámaras

Allí estaban los campos, los bancales, las carrascas y la pista que habíamos intentado reconocer tantas veces en las imágenes.

El paisaje que sobre Google Earth parecía un rompecabezas resultaba ahora perfectamente comprensible.

13. El lugar desde donde se hizo la toma

Y todavía quedaba regresar abajo y mirar hacia la rampa.

Desde la posición aproximada de las cámaras, el zoom permite comprender cómo el teleobjetivo acercaba visualmente la rampa situada al otro lado de los campos.

Desde el lugar de las cámaras se comprende quizá mejor que con cualquier mapa cómo se consiguió aquella fotografía.

A simple vista, la rampa era apenas un pequeño punto situado en lo alto del saso, al otro lado de los campos.

El potente teleobjetivo hizo el resto.

La experiencia que habíamos tenido con la fotografía del Pilar volvía a cobrar sentido.

Habíamos comenzado intentando comprender una imagen.
Terminamos aprendiendo a leer un paisaje.

Una comprobación inesperada

Después de haber localizado el lugar y visitarlo, el equipo de Danny León publicó 30 SECONDS | THE ECLIPSE STORY, el making of completo de la grabación.

Verlo después de nuestra búsqueda resultó especialmente curioso.

Muchas de las pistas que habíamos utilizado aparecían ahora con toda claridad: el borde del saso, la pista agrícola, los campos, las carrascas y la gran separación entre la rampa y las cámaras.

El propio vídeo redondeaba esa distancia en unos 500 metros.

Para entonces ya no necesitábamos aquellas imágenes para encontrar el lugar.

Habíamos estado allí.

Encontrar una aguja en un pajar

Lo más curioso de esta pequeña investigación es que ninguna pista fue suficiente por sí sola.

No encontramos el lugar gracias a Mondinero.
Ni gracias a los 500 metros.
Ni gracias a la pista.
Ni siquiera gracias a la posición del Sol.

Lo encontramos cuando todas esas pistas empezaron a señalar el mismo punto.

Y también nos equivocamos.

Buscamos en lugares que no eran. Dudamos de Novales. Seguimos pistas que parecían buenas y terminaron llevándonos a ninguna parte.

Hasta que dejamos de buscar aquello que queríamos encontrar —una rampa que ya había desaparecido— y empezamos a observar lo que permanecía:

los campos · los caminos · las carrascas · las montañas

El paisaje acabó dándonos la respuesta.

Daniel Vallés Turmo

Agosto de 2026

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jueves, 20 de agosto de 2026

¿Cómo consiguieron meter a Danny León dentro del Sol? Novales

¿Cómo consiguieron meter a Danny León dentro del Sol? Novales

Tenían 20 segundos.

Danny León debía lanzarse por una rampa y saltar en el instante preciso.

A 456 metros de distancia, un fotógrafo esperaba con un teleobjetivo apuntando hacia él.

Y detrás de Danny, a solo 5,84° sobre el horizonte, el Sol estaba a punto de desaparecer por completo.

Todo estaba preparado para conseguir, durante una fracción de segundo, una imagen que parecía imposible.

Simulación de Danny León dentro del Sol durante el eclipse

Un salto. Un eclipse.
Una sola oportunidad.

Antes de seguir, merece la pena ver el salto que dio la vuelta al mundo.

▶ Ver el vídeo Publicación original

Vídeo en RTVE · Publicación original de Danny León en Instagram

El detalle que lo explica todo

Al final del vídeo aparece una imagen que puede pasar desapercibida.

La cámara se aleja y descubrimos algo sorprendente:

El fotógrafo está lejísimos de Danny.

¿Por qué?

Simulación lateral con fotógrafo, rampa, Danny León y Sol

Simulación de la posición del fotógrafo, la rampa, Danny y el Sol.

456 metros.

Aquella distancia no era un problema.
Era una de las claves de la fotografía.

Pero había que colocar la cámara en el lugar exacto

No bastaba con alejar al fotógrafo.

La cámara estaba aproximadamente a 481 metros de altitud y la rampa a 521 metros: unos 40 metros de desnivel.

Durante la totalidad, el Sol se encontraba muy bajo, a solo 5,84° sobre el horizonte.

¿Podían coincidir realmente el salto y el Sol?

Simulación matemática del perfil lateral del eclipse

Al hacer el cálculo aparece la respuesta.

Desde la cámara, el centro del Sol quedaba aproximadamente 8,2 metros por encima del terreno de la rampa.

Justo a la altura del salto.

Todavía faltaba algo

Conseguir que Danny pasara por delante del Sol no bastaba.

Tenía que caber dentro.

Visto desde la Tierra, el Sol ocupa aproximadamente 0,53°.

A 456 metros de distancia, ese ángulo equivale a un círculo de aproximadamente 4,2 metros de diámetro en el plano donde estaba Danny.

Simulación frontal del encuadre de Danny León dentro del Sol

A esa distancia, Danny tenía el tamaño aparente necesario para quedar completamente dentro del disco solar.

Y un teleobjetivo Sony FE 200–600 mm, montado sobre una Sony Alpha 7S III, permitía cerrar el encuadre sobre aquella pequeña parte de la escena.

La geometría creaba la alineación.
El teleobjetivo creaba el encuadre.

Y todo tenía que funcionar en 20 segundos

Podían calcular la distancia, elegir el objetivo y colocar cuidadosamente la cámara.

Pero el eclipse no esperaba.

Según el cálculo del Instituto Geográfico Nacional para el punto donde estaba situada la rampa, la totalidad comenzó a las 20:28:52, alcanzó su máximo a las 20:29:02 y terminó a las 20:29:12.

20 segundos.

Datos del eclipse total del 12 de agosto de 2026 según el IGN

Datos del eclipse calculados por el Instituto Geográfico Nacional para el punto donde estaba situada la rampa.

Danny tenía que tomar velocidad, llegar a la rampa y saltar. A 456 metros, el fotógrafo esperaba el instante en que su silueta atravesara exactamente el disco solar.

Pero aquí apareció una pequeña trampa

En los vídeos y explicaciones que utilizamos al comenzar la búsqueda se hablaba de unos 30 segundos de totalidad.

Sin embargo, al introducir en el IGN el punto que finalmente hemos localizado, el resultado es de aproximadamente 20 segundos.

Diez segundos parecen poca cosa. Pero cuando intentas localizar un lugar desconocido utilizando la duración de un eclipse, pueden hacerte buscar en el sitio equivocado.

Pero esa será la segunda historia.

Solo faltaba comprobarlo

Habíamos reconstruido la fotografía y creíamos haber localizado el lugar.

Pero una cosa era verlo sobre mapas y fotografías.

Y otra, llegar hasta allí.

Ocho días después del eclipse fuimos a comprobarlo.

La rampa ya había desaparecido.

Pero había dejado su huella.

Huella en el terreno donde estuvo instalada la rampa

Huella del lugar donde estuvo instalada la rampa, fotografiada ocho días después del eclipse.

Habíamos acertado.


Pero todavía quedaba otra pregunta

Ya comprendíamos cómo habían conseguido la fotografía.

¿Cómo podíamos encontrar el lugar exacto donde habían colocado la rampa y las cámaras?

Para conseguirlo tuvimos que volver a las imágenes, reconocer montañas, seguir pistas agrícolas, medir distancias en Google Earth y aprender a distinguir carrascas y bancales.

También nos equivocamos. Durante unas horas buscamos en lugares que no eran e incluso llegamos a dudar de que el salto se hubiera realizado realmente en Novales.

Hasta que todas las pistas comenzaron a señalar el mismo punto.


El making of: ahora podemos ver cómo lo hicieron

Cuando ya habíamos terminado esta reconstrucción, el equipo de Danny León publicó 30 SECONDS | THE ECLIPSE STORY, un making of de más de 35 minutos que permite ver todo el trabajo realizado para conseguir la imagen.

Y verlo después de haber localizado el lugar resulta especialmente interesante.

El vídeo confirma buena parte de lo que habíamos reconstruido. La rampa estaba situada en el borde del saso y los fotógrafos trabajaban abajo, junto a la pista y en los campos de rastrojo. En el propio vídeo la distancia entre ambos puntos se redondea en unos 500 metros; nuestra medición entre los puntos localizados es de aproximadamente 456 metros.

Fotógrafos, Danny León sobre la rampa y Sol durante la preparación de la fotografía del eclipse

Tres elementos que tenían que quedar perfectamente alineados: los fotógrafos abajo, Danny León sobre la rampa y el Sol. Fotograma del making of 30 SECONDS | THE ECLIPSE STORY.

El documental permite descubrir, además, todo el trabajo que no se veía en el vídeo viral.

El día anterior limpiaron el terreno y montaron una rampa de unos dos metros de altura. Mientras se construía, los fotógrafos fueron buscando desde abajo la posición adecuada y comunicándose continuamente por teléfono con el equipo situado en lo alto del saso.

Esperaron hasta el atardecer para comprobar la alineación con el Sol y continuaron haciendo pruebas incluso de noche. Colocaron focos detrás de la rampa para estudiar cómo quedaría recortada la silueta de Danny durante la oscuridad del eclipse.

Al día siguiente volvieron a ensayar una y otra vez. Para conseguir la velocidad necesaria utilizaron un winch: un motor que, mediante una cuerda, arrastraba a Danny antes de llegar a la rampa y le permitía repetir los saltos con rapidez.

Mientras tanto, los fotógrafos ajustaban sus posiciones en los rastrojos. Habían estudiado y marcado previamente varios puntos, pero en los últimos minutos todavía tuvieron que desplazarse para mantener correctamente el encuadre mientras el Sol iba descendiendo.

¿Y los famosos 30 segundos?

El propio making of se titula 30 SECONDS y muestra que el plan era aprovechar aquella brevísima ventana para intentar más de un salto.

Sin embargo, el cálculo del Instituto Geográfico Nacional para el punto donde hemos localizado la rampa da aproximadamente 20 segundos de totalidad.

Por eso preferimos mantener ambas cosas separadas: los 30 segundos forman parte del relato y de la planificación del equipo; los 20 segundos son el resultado astronómico que obtenemos para ese punto concreto.

Precisamente esta diferencia fue una de las pistas que más nos confundió cuando intentábamos localizar el lugar.

Cuando llegó el momento decisivo, todo tenía que funcionar a la vez: Danny, el winch, la rampa, los focos, las cámaras, los teleobjetivos y las comunicaciones entre arriba y abajo.

Danny siguió saltando mientras desde abajo le pedían un intento tras otro. Hasta que, finalmente, llegó la confirmación:

«La tenemos».

Después llegaron los abrazos y la euforia. Meses de preparación y dos días de trabajo sobre el terreno habían desembocado en unos pocos segundos.

El making of permite ver cómo consiguieron la fotografía.
Nuestra investigación ha permitido reconstruir dónde se hizo y por qué aquel lugar hacía posible la alineación.

Merece la pena ver el making of completo:

▶ Ver 30 SECONDS | THE ECLIPSE STORY

Nota: las simulaciones de esta entrada han sido elaboradas por Caminos de Barbastro a partir de la localización estudiada, las cotas aproximadas del terreno y los datos astronómicos del eclipse. Son recreaciones explicativas y no reproducen la fotografía original.

Daniel Vallés Turmo

Agosto de 2026

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domingo, 16 de agosto de 2026

Mirador Starlight de Arcusa: de las Tres Sorores a la Estrella Polar

Mirador Starlight del Mesón de Arcusa: un lugar para mirar el cielo

De las Tres Sorores a la Estrella Polar, una excursión para disfrutar de día y de noche.

Indicador de Polaris en el Mirador Starlight del Mesón de Arcusa
El indicador de Polaris fue lo primero que me llamó la atención al llegar al mirador.
🌟 Mirador Starlight del Mesón de Arcusa
📍 Sobrarbe · Huesca
🏔️ Panorámica del Pirineo durante el día
⭐ Observación del cielo durante la noche
🥾 Dolmen de Pueyoril a unos 300 metros
🪨 Ruta de los Tres Dólmenes: 8,5 km. Requiere GPS
🚗 Posibilidad de realizar una excursión circular desde Barbastro
🍴 Restaurante en Arcusa
🛏️ Alojamientos próximos en Arcusa y Paúles de Sarsa

Hay miradores a los que acudimos para contemplar un paisaje. El Mirador Starlight del Mesón de Arcusa, en Sobrarbe, propone algo un poco diferente: mirar el paisaje durante el día y volver a levantar la vista cuando llega la noche.

Cuando lo visité, el cielo estaba bastante cubierto y las nubes ocultaban buena parte del Pirineo. Pero conocía bien estas vistas y sabía lo que había detrás.

En un día despejado, desde esta meseta se contempla una extraordinaria panorámica del Pirineo, con las Tres Sorores —Monte Perdido, Cilindro y Añisclo— y las Tres Marías dominando el horizonte.

De hecho, la aproximación a Arcusa ya merece por sí sola el viaje. En determinados puntos de la carretera, el macizo del Monte Perdido aparece directamente frente a nosotros, como si la carretera nos llevara hasta él. Tenemos esta sensación durante casi 1,5 kilómetros.

Carretera llegando a Arcusa con el macizo de Monte Perdido al fondo
Llegando a Arcusa, el macizo del Monte Perdido aparece directamente frente a nosotros.

Pero al llegar al mirador descubrí que aquel lugar había sido preparado para contemplar un paisaje todavía mayor.

Había dos bancos inclinados para mirar cómodamente hacia arriba, paneles explicativos, un gran planisferio y, sobre todo, un indicador que inmediatamente llamó mi atención.

POLARIS — 431 años luz

La flecha señalaba hacia la Estrella Polar.

Uno de los 12 Miradores Starlight de Sobrarbe

El del Mesón de Arcusa forma parte de una red de 12 Miradores Starlight repartidos por toda la comarca de Sobrarbe, desde los valles del Pirineo hasta las sierras situadas al sur de Aínsa.

En el mapa podemos ver su distribución. El Mesón de Arcusa es el número 5, situado en la parte meridional de Sobrarbe, muy cerca de la Sierra de Sevil.

Mapa de los 12 Miradores Starlight de Sobrarbe
Los 12 Miradores Starlight de Sobrarbe. El nº 5 corresponde al Mesón de Arcusa.

📍 Cómo llegar al Mirador Starlight del Mesón de Arcusa

El Mirador Starlight del Mesón de Arcusa (nº 5 del mapa) se encuentra junto a la carretera, en las proximidades de Arcusa, y se puede llegar directamente en coche.

Desde Barbastro podemos convertir la visita en una bonita excursión circular: ir por Colungo y Lecina y regresar por El Grado. Así podemos combinar el mirador con otros lugares de interés de la zona.

Cuando llega la noche

Durante el día nuestra mirada termina en las montañas. Cuando oscurece, el horizonte desaparece y el paisaje cambia completamente.

Los bancos del mirador están pensados precisamente para sentarse o reclinarse y mirar el cielo. Los paneles ayudan a conocer la Luna y algunos de sus principales accidentes, mientras que un gran planisferio permite descubrir qué estrellas y constelaciones podemos observar dependiendo del día y de la hora.

Bancos inclinados del Mirador Starlight del Mesón de Arcusa
Dos bancos inclinados permiten observar cómodamente el cielo nocturno.

No hace falta ser aficionado a la astronomía. Quizá precisamente lo interesante de un lugar como este sea poder comenzar por algo tan sencillo como intentar reconocer una constelación.

O encontrar una estrella.

Y si hay una estrella especialmente apropiada para comenzar, es Polaris, la Estrella Polar.

¿Por qué la Estrella Polar nos señala el norte?

La Tierra gira sobre sí misma y, debido a ese movimiento, durante la noche tenemos la impresión de que las estrellas se desplazan lentamente por el cielo.

Sin embargo, hay una que parece permanecer prácticamente en el mismo lugar.

Es la Estrella Polar.

La razón es que Polaris se encuentra muy próxima a la prolongación hacia el norte del eje de rotación terrestre. Por ello, mientras las demás estrellas parecen girar a su alrededor a lo largo de la noche, ella apenas cambia aparentemente de posición.

⭐ ¿Por qué es tan importante Polaris?

Durante siglos ha servido para orientarse en el hemisferio norte porque su posición nos indica aproximadamente el norte geográfico.

Incluso su altura sobre el horizonte proporciona una información sorprendente: coincide aproximadamente con la latitud desde la que estamos observando.

Pero primero tenemos que encontrarla.

Una manera muy sencilla de encontrar Polaris

Cuando era scout me enseñaron una forma de localizar la Estrella Polar que todavía recuerdo.

Primero hay que buscar una de las figuras más fáciles de reconocer del cielo: la Osa Mayor, ese enorme «carro» formado por siete estrellas.

Después buscamos las dos estrellas situadas en el extremo del carro, Merak y Dubhe.

Imaginamos la distancia que existe entre ambas y prolongamos esa línea unas cinco veces en la dirección que va desde Merak hacia Dubhe.

Al final encontraremos una estrella.

Esa es Polaris.

Recreación nocturna del Mirador Starlight del Mesón de Arcusa mostrando la Osa Mayor, la Osa Menor y Polaris
Recreación nocturna: prolongando unas cinco veces la distancia entre Merak y Dubhe, en la Osa Mayor, podemos localizar Polaris.

La Estrella Polar forma parte en realidad de otra constelación, la Osa Menor, y se encuentra en el extremo de su «cola».

Décadas después de haber aprendido aquel pequeño truco, encontrarme en el Mesón de Arcusa con un enorme indicador señalando hacia Polaris me hizo recordar inmediatamente aquellas noches de scout en las que aprendíamos a orientarnos mirando el cielo.

El osito de la Osa Mayor

Y la Osa Mayor me trae también otro recuerdo.

Quienes fuimos niños a finales de los años setenta y comienzos de los ochenta seguramente recordamos a Félix Rodríguez de la Fuente y aquella canción que Enrique y Ana le dedicaron después de su muerte.

Amigo Félix hablaba del cielo y de aquel entrañable «osito de la Osa Mayor».

Para muchos niños de aquella generación, probablemente fue una de las primeras veces que escuchamos hablar de la Osa Mayor, aunque entonces supiéramos muy poco de astronomía.

Muchos años después seguimos levantando la mirada buscando aquel «carro» en el cielo.

Y ahora sabemos además que puede conducirnos hasta la Estrella Polar. Escuchar la canción es volver a la infancia.

Mirar lejos durante el día

Merece la pena visitar el mirador también antes de que llegue la noche.

El Mesón de Arcusa se encuentra sobre una amplia meseta desde la que, cuando la atmósfera está limpia, el Pirineo ocupa buena parte del horizonte.

Las Tres Sorores y las Tres Marías aparecen al fondo, y el macizo de Monte Perdido acompaña también buena parte de la aproximación hacia Arcusa.

Arcusa con las Tres Sorores y las Tres Marías al fondo
Recreación de la panorámica del Pirineo desde el mirador en un día despejado.

El día que hice las fotografías del mirador las nubes impidieron disfrutar de toda la panorámica. Pero quizá eso me permitió fijarme más en algo que probablemente habría pasado a segundo plano en un día completamente despejado: aquel gran indicador que apuntaba hacia el cielo.

Durante el día podemos mirar montañas situadas a decenas de kilómetros.

Durante el día podemos mirar hacia el Pirineo. Cuando llega la noche, la misma mirada puede continuar muchísimo más lejos.

La luz de Polaris que vemos desde Arcusa ha necesitado alrededor de cuatro siglos para llegar hasta nosotros.

Y muy cerca, mirar miles de años hacia atrás

El entorno del Mesón de Arcusa permite además realizar otro viaje, esta vez hacia nuestro pasado.

Muy cerca se encuentran varios monumentos megalíticos que ya recorrimos en la Guía de la Sierra de Guara Oriental de Caminos de Barbastro.

La visita más sencilla es el dolmen de Pueyoril. Pasado el Mesón de Arcusa en dirección a Paúles de Sarsa encontramos el acceso y, mediante un sendero señalizado de apenas unos 300 metros, llegamos hasta el dolmen. Esta pequeña excursión al dolmen de Pueyoril es sencilla y muy recomendable.

Dolmen de Pueyoril cerca del Mesón de Arcusa
Dolmen de Pueyoril, a apenas 300 metros del Mesón de Arcusa.
🪨 Ruta de los Tres Dólmenes

Capilleta · Balanzas · Pueyoril

⚠️ Importante
La ruta completa de los Tres Dólmenes no está señalizada y algunos tramos discurren sin sendero definido. Es necesario llevar el recorrido GPS.
🪨 Ruta de los Tres Dólmenes: 8,5 km · requiere GPS
↕️ 260 metros de desnivel acumulado
⏱️ Unas 2 horas y 30 minutos 🥾 VER LA RUTA DE LOS TRES DÓLMENES

Resulta difícil no pensar que las personas que habitaron estas tierras hace miles de años también levantaban la mirada hacia un cielo que, sin iluminación artificial, debía de ser extraordinario.

No sabemos qué significado otorgaban a aquellas estrellas, pero sí podemos imaginar la importancia que el cielo, las estaciones y la orientación tuvieron para quienes vivían mucho más ligados que nosotros a los ciclos de la naturaleza.

Entre la Sierra de Sevil y el Pirineo

Apenas unos kilómetros separan este lugar de la Sierra de Sevil, un territorio que hemos recorrido también en Caminos de Barbastro al intentar comprender el nacimiento del paisaje actual.

🏔️ EL NACIMIENTO DEL PAISAJE ACTUAL

Aquí se encuentran, por tanto, escalas de tiempo extraordinariamente diferentes.

La geología nos lleva a millones de años.
Los dólmenes, a miles.
La carrasca de Lecina, a siglos.
Y cuando levantamos la mirada hacia las estrellas, comenzamos a medir las distancias en años luz.

Quizá uno de los atractivos de recorrer este territorio sea precisamente ese: descubrir que el paisaje que contemplamos es el resultado de historias escritas a escalas de tiempo muy diferentes.

Una excursión circular desde Barbastro

El Mirador Starlight del Mesón de Arcusa puede ser también el centro de una bonita excursión circular.

🚗 UNA EXCURSIÓN PARA TODO EL DÍA

Barbastro → Colungo → Lecina → Mesón de Arcusa → El Grado → Barbastro

🌳 Carrasca de Lecina
🪨 Dólmenes del entorno de Arcusa
🏔️ Panorámicas del Monte Perdido
🌅 Atardecer desde el mirador
⭐ Observación de Polaris y del cielo nocturno 🗺️ VER RUTA EN GOOGLE MAPS

Desde Barbastro podemos dirigirnos hacia Colungo y Lecina. Allí merece la pena detenerse para conocer su extraordinaria carrasca, un lugar al que ya dedicamos la entrada Un día en Lecina. La Carrasca de Lecina fue elegida Árbol Europeo del Año en 2021, después de una campaña en la que desde Caminos de Barbastro pusimos mucho empeño para ayudar a conseguirlo. Aquí puedes recordar cómo vivimos aquel concurso.

🌳 DESCUBRIR LA CARRASCA DE LECINA

Desde Lecina continuamos hacia el Mesón de Arcusa.

Podemos acercarnos al dolmen de Pueyoril, visitar Arcusa o simplemente disfrutar del paisaje y esperar en el mirador a que se acerque el atardecer.

Si disponemos de más tiempo y tenemos experiencia en senderismo, podemos realizar la Ruta de los Tres Dólmenes. Si preferimos continuar en coche, otra posibilidad es acercarnos a Santa María de Buil o Las Bellostas. La carretera nos permite adentrarnos en la Sierra de Sevil y descubrir algunos miradores extraordinarios sobre este territorio.

Después podemos regresar hacia Barbastro por El Grado, completando así una ruta circular por carretera.

Pero existe otra posibilidad que quizá permita disfrutar todavía más del lugar.

Esperar a que oscurezca completamente.

Comer en Arcusa

Si queremos convertir la visita en una excursión de día completo, podemos comer en el propio Arcusa, a pocos kilómetros del Mirador Starlight.

🍴 El Fogón de Arcusa
Restaurante situado en Arcusa, muy cerca del mirador. 🍴 VER RESTAURANTE

Dormir cerca del mirador

Observar las estrellas requiere tiempo.

Nuestros ojos necesitan acostumbrarse a la oscuridad y el cielo necesita alejarse de las últimas luces del atardecer.

Quien quiera disfrutar tranquilamente del Mirador Starlight sin tener que regresar después de noche hasta Barbastro dispone de alojamientos muy próximos.

🛏️ El Cóndor · Paúles de Sarsa
A pocos kilómetros del Mirador Starlight. VER ALOJAMIENTO
🛏️ Hotel Tierra Buxo · Arcusa
En el propio entorno de Arcusa. VER ALOJAMIENTO

Eso permite convertir la excursión en una pequeña escapada: recorrer durante el día algunos de estos lugares, contemplar el atardecer sobre el Pirineo y regresar después al mirador cuando el cielo esté completamente oscuro.

Entonces solo queda sentarse.

Y mirar hacia arriba.


De las Tres Sorores a Polaris

Quizá eso sea lo que más me gustó del Mirador Starlight del Mesón de Arcusa.

No es únicamente un lugar para aficionados a la astronomía.

Es un lugar que nos invita a mirar.

Durante el día, la carretera nos conduce visualmente hacia el macizo de Monte Perdido. Desde el mirador contemplamos las Tres Sorores y las Tres Marías.

A pocos kilómetros podemos caminar entre restos dejados por personas que vivieron aquí hace miles de años.

Y cuando desaparece la última luz del día, podemos sentarnos en uno de esos bancos, levantar la cabeza y buscar aquel viejo carro que algunos aprendimos a reconocer cuando éramos niños.

Localizamos la Osa Mayor.
Buscamos Merak y Dubhe.
Prolongamos cinco veces la distancia entre ellas.

Y allí estará Polaris.

Prácticamente inmóvil mientras el cielo parece girar a su alrededor, señalándonos el norte como ha hecho durante generaciones.

Quizá entonces recordemos también aquella canción de nuestra infancia y al pequeño osito de la Osa Mayor.

Y durante un rato, simplemente, volvamos a mirar el cielo.


Las fotografías pertenecen a la colección personal del autor. Las recreaciones del mirador durante el día y la noche han sido realizadas para mostrar la panorámica del Pirineo en un día despejado y explicar la localización de la Estrella Polar.

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.

Daniel Vallés Turmo

Agosto de 2026

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¿Cómo se hizo la famosa fotografía del eclipse total sobre el Pilar de Zaragoza?

🌑 ¿Cómo se hizo la famosa fotografía del eclipse total sobre el Pilar de Zaragoza?

Al día siguiente del eclipse total del 12 de agosto de 2026, la NASA seleccionó como Astronomy Picture of the Day una espectacular fotografía realizada en Zaragoza por Ruiyu Zhang (DuskPiper), que tuvo una gran repercusión en Aragón y en el resto de España.

Esta fotografía despertó especialmente mi curiosidad porque durante los días anteriores al eclipse había estado estudiando su recorrido y buscando lugares desde los que observar la totalidad.

🌌 Descubre otras imágenes seleccionadas por NASA

La fotografía del Pilar forma parte del archivo de Astronomy Picture of the Day (APOD), donde NASA publica cada día una imagen astronómica acompañada de una breve explicación.

👉 Ver el archivo completo de APOD

Ese trabajo terminó convirtiéndose en la entrada ¿Dónde ver el eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026? , en la que recorrí distintos puntos de Los Monegros para elegir desde dónde contemplarlo.

Después de haber estudiado el eclipse sobre el mapa y, sobre todo, después de haberlo visto con mis propios ojos, la fotografía del Pilar me produjo una enorme curiosidad. Sobre todo al no encontrar ninguna que se acercara a su belleza y he buscado bien. Si alguien encuentra alguna, me gustaría conocerla.

¿Cómo había conseguido el fotógrafo construir una imagen tan espectacular?

Así que decidí hacer el camino al revés: partir de la fotografía y tratar de reconstruir cómo pudo realizarse.

El eclipse aparece sobre la basílica del Pilar de Zaragoza y toda la escena se prolonga en las aguas del Ebro.

Eclipse total de Sol sobre la basílica del Pilar de Zaragoza
Eclipse total de Sol sobre la basílica del Pilar y reflejado en el río Ebro en Zaragoza. Fotografía: Ruiyu Zhang (DuskPiper). Seleccionada por NASA como Astronomy Picture of the Day.

Es una de esas fotografías que parecen haber reunido en un instante todos los elementos necesarios: el eclipse, el Pilar, el río y el reflejo.

Pero precisamente por eso me surgió una pregunta:

¿Cómo se consigue una fotografía así?

Quienes contemplamos el eclipse aquella tarde vimos un Sol muy bajo sobre el horizonte y un paisaje enorme a nuestro alrededor.

La cámara de Ruiyu Zhang nos muestra algo muy diferente: el Pilar ocupa gran parte del encuadre y el eclipse aparece perfectamente situado sobre sus torres.

Una imagen así difícilmente puede ser fruto de la casualidad.

Vivimos rodeados de imágenes extraordinarias. Cada día pasan ante nosotros fotografías, vídeos y otros contenidos realizados con una calidad que hace apenas unos años habría resultado difícil de imaginar.

Los vemos durante unos segundos y enseguida pasamos al siguiente.

Pero consumir continuamente trabajos tan buenos también puede tener un efecto curioso: podemos terminar contemplando la creatividad como espectadores y pensar que hacer algo así está fuera de nuestro alcance.

Por eso me apetecía detenerme en esta fotografía.

Pocas veces Zaragoza tendrá la oportunidad de convertirse en escenario de una imagen astronómica tan espectacular y difundida. Y esta vez tenemos algo especialmente interesante: el escenario sigue ahí.

Podemos buscar el lugar, recorrerlo, medir las direcciones, probar el zoom de nuestro móvil y tratar de comprender las decisiones que pudo tomar el fotógrafo.

No se trata de intentar repetir su fotografía, sino de descubrir que detrás de una imagen extraordinaria hay ideas, planificación, conocimientos, pruebas y decisiones que podemos intentar comprender.

Quizá comprender cómo se hizo esta gran imagen pueda ser también una manera de ejercitar parte de nuestra propia creatividad.

1. ¿Dónde estaba realmente el Sol?

Para averiguarlo necesitamos conocer dónde se encontraba exactamente el Sol.

En Zaragoza, la totalidad comenzó a las 20:29:03. El máximo del eclipse se produjo a las 20:29:45 y la totalidad terminó a las 20:30:26.

En el momento del máximo, el Sol se encontraba:

☀️ Elevación: 6,03°
🧭 Azimut: 284,58°
Posición del Sol durante el máximo del eclipse en Zaragoza
Posición del Sol durante el máximo del eclipse: 6,03° de elevación y 284,58° de azimut en Zaragoza. IGN

Los 6,03° explican perfectamente por qué recordamos el eclipse tan próximo al horizonte.

Pero para reconstruir la fotografía resultaba todavía más interesante el segundo dato:

284,58°

Si queríamos fotografiar el eclipse sobre el Pilar, había que buscar desde qué lugar de Zaragoza la basílica se encontraba aproximadamente en esa misma dirección.

☀️ Puedes comprobarlo tú mismo

El Instituto Geográfico Nacional permite consultar en su visualizador los datos del eclipse para cualquier lugar de España.

Puedes situarte en Zaragoza y comprobar los horarios, la altura y la dirección del Sol que hemos utilizado en esta entrada.

Pero puedes hacer algo todavía más interesante: busca el lugar desde el que tú viste el eclipse. Así podrás recuperar los datos de aquel momento y comparar tu propia experiencia con la que estamos reconstruyendo aquí.

👉 Abrir el visualizador de eclipses del IGN

2. Siguiendo al Sol con Google Earth

Abrimos Google Earth y comenzamos a desplazarnos río abajo.

Fuimos probando diferentes posiciones.

280°... 282°... 284°...

Hasta que llegamos a una zona donde la dirección hacia el Pilar prácticamente coincidía con la posición que tenía el Sol durante el eclipse y hacía posible aquella composición:

el Puente de la Unión.

Desde esa zona, situada aproximadamente a 1,3 kilómetros del Pilar, obtuvimos una dirección hacia la basílica de alrededor de:

284,5°

Dirección desde la zona del Puente de la Unión hacia el Pilar
Reconstrucción con Google Earth: desde la zona del Puente de la Unión en Zaragoza, la dirección hacia el Pilar se aproxima a los 284,5°.

🧭 Puedes probarlo tú mismo en Google Earth

Abre Google Earth y escribe en el buscador: «Puente de la Unión, Zaragoza».

Desde esa zona utiliza la herramienta de medición y traza una línea en dirección a la basílica del Pilar.

Después desplázate ligeramente por el puente y sus alrededores y repite la medición.

El pequeño reto consiste en encontrar por ti mismo un punto desde el que la dirección hacia el Pilar se aproxime todo lo posible a los 284,58° que tenía el Sol durante el máximo del eclipse.

La coincidencia con los 284,58° que tenía el Sol durante el eclipse es extraordinaria.

No sabemos el punto exacto en el que Ruiyu Zhang colocó su cámara, ni es necesario conocerlo.

Lo importante es que habíamos encontrado la zona desde la que aquella alineación era posible.

3. Ahora sí: vayamos al lugar

Ya tenemos un posible lugar desde el que aquella alineación era posible.

Ahora podemos hacer algo mucho más sencillo: situarnos aproximadamente allí y mirar hacia el Pilar.

Google Earth Street View nos permite aproximarnos a esa perspectiva.

Vista del Pilar desde la zona del Puente de la Unión
Vista aproximada del Pilar desde la zona del Puente de la Unión en Zaragoza. Google Earth

Esta vista nos ayuda a comprender aproximadamente la amplitud del paisaje que contempla una persona desde esa zona.

El Pilar aparece al fondo, relativamente pequeño. Delante tenemos una enorme extensión del Ebro y, alrededor, una parte considerable de la ciudad.

La distancia hasta la basílica supera el kilómetro.

El 12 de agosto, durante la totalidad, habría que añadir a este paisaje un pequeño Sol eclipsado situado muy bajo sobre el horizonte.

La fotografía de Ruiyu Zhang no empieza acercándose al Pilar. Empieza alejándose de él.

🚶 Puedes comprobarlo tú mismo

Si estás en Zaragoza, puedes recorrer andando la distancia entre la basílica del Pilar y la zona del Puente de la Unión desde la que hemos reconstruido esta perspectiva. Son aproximadamente 1,8 kilómetros andando.

👉 Ver recorrido a pie en Google Maps

4. Para acercarse, primero había que alejarse

Aquí aparece otra de las claves de la fotografía.

El Sol estaba solamente a 6,03° sobre el horizonte. Puede parecernos muy poco, pero desde más de un kilómetro de distancia las torres del Pilar ocupan una altura visual mucho menor que cuando las contemplamos desde cerca.

La imagen de Street View que acabamos de ver permite comprenderlo sin necesidad de hacer más cálculos: desde la zona del Puente de la Unión, el Pilar forma parte de un paisaje enorme.

Por eso, desde esa distancia, un Sol situado a seis grados sobre el horizonte puede aparecer perfectamente por encima de las torres.

Y entonces entra en juego la otra gran clave de la fotografía:

el teleobjetivo.

Nuestros ojos contemplan una escena muy amplia: el río, la ciudad, el cielo y un pequeño eclipse sobre el horizonte.

Un teleobjetivo hace algo muy diferente: selecciona solamente una pequeña parte de ese paisaje y permite que el Pilar y el eclipse llenen el encuadre.

El fotógrafo se aleja más de un kilómetro del Pilar y después utiliza una focal larga para acercar visualmente aquella pequeña parte de la escena.

Para acercar el eclipse al Pilar, primero había que alejarse del Pilar.

📱 Puedes probarlo tú mismo con el móvil

Cuando llegues a la zona del Puente de la Unión, mira primero hacia el Pilar sin utilizar el zoom. La basílica aparecerá relativamente pequeña dentro de un paisaje enorme.

Después aumenta progresivamente el zoom de tu teléfono e intenta buscar un encuadre parecido al de la fotografía de Ruiyu Zhang. Verás cómo desaparece buena parte del paisaje y el Pilar comienza a ocupar cada vez más espacio en la imagen.

Probablemente no conseguirás la misma calidad ni el mismo detalle que con una cámara y un buen teleobjetivo: estamos fotografiando la basílica desde aproximadamente 1,3 kilómetros de distancia, y muchos móviles recurren al zoom digital cuando superan el alcance de sus cámaras ópticas.

Pero eso es lo menos importante. El ejercicio permite comprender el principio: al aumentar el zoom reducimos el campo de visión hasta que una pequeña parte del paisaje llena toda la fotografía.

5. Otra fotografía nos proporciona una pista

Mientras buscaba imágenes realizadas aquella tarde en Zaragoza encontré otra fotografía especialmente interesante. Es de una persona que conoce muy bien Zaragoza y es reconocida en las redes sociales. Es una fotografía muy bonita, con un encuadre más amplio, que nos permite contemplar mejor el conjunto del paisaje.

Fue publicada por DStyleZgz  en Facebook y muestra el eclipse, las dos catedrales, el río Ebro y su reflejo.

Eclipse sobre Zaragoza visto desde el Puente de la Unión
El eclipse visto desde el Puente de la Unión. Con un encuadre más amplio, el Pilar, el eclipse y el Ebro aparecen formando parte de un paisaje mucho mayor. Fotografía: DStyleZgz. Fuente: publicación de D.Style / DStyleZgz en Facebook, 14 de agosto de 2026.

Pero lo más interesante para nuestra pequeña investigación estaba en la propia publicación.

DStyleZgz indicaba que las imágenes del eclipse habían sido captadas desde el Puente de la Unión.

«En imágenes, las fases del Eclipse Solar en Zaragoza capturadas desde el Puente de la Unión».

Precisamente la zona a la que nosotros habíamos llegado siguiendo los 284,58° del Sol sobre Google Earth.

La fotografía resulta además muy útil para comprender lo que estaba ocurriendo. Con un campo de visión más amplio, el eclipse aparece relativamente pequeño y podemos reconocer una parte considerable del paisaje: las catedrales, el río y su reflejo.

La fotografía de Ruiyu Zhang parte de esa misma geometría, pero realiza una elección completamente diferente: cierra mucho más el encuadre sobre el Pilar y el eclipse.

Y así empezamos a comprender cómo dos fotografías realizadas desde una zona semejante y durante el mismo eclipse pueden producir imágenes tan distintas.

El eclipse es el mismo. El Pilar es el mismo.
Lo que cambia es la forma de encuadrar el paisaje.

🔎 Busca tus imágenes favoritas del eclipse

Seguro que después del eclipse tú también has buscado algunas de las fotografías más espectaculares realizadas aquella tarde.

Prueba a buscar imágenes del eclipse total del 12 de agosto de 2026 añadiendo el nombre de una ciudad o un lugar: Zaragoza, Huesca, Teruel, Los Monegros...

Después fíjate en algo que ahora ya conocemos: ¿desde dónde se hizo la fotografía?, ¿cuánto paisaje aparece?, ¿parece realizada con un teleobjetivo?, ¿se parece a lo que habría visto una persona desde allí?

Quizá encuentres otra imagen que merezca ser investigada.

6. Tres maneras de mirar el mismo paisaje

Ahora podemos comparar tres formas diferentes de contemplar aquella misma escena.

Vista del Pilar desde la zona del Puente de la Unión

Street View

Desde la zona del Puente de la Unión, el Pilar aparece relativamente pequeño dentro de un paisaje enorme.

Eclipse fotografiado por DStyleZgz desde el Puente de la Unión

DStyleZgz

Una cámara registra el eclipse manteniendo todavía una parte considerable de Zaragoza y del Ebro.

Eclipse sobre el Pilar fotografiado por Ruiyu Zhang

Ruiyu Zhang

Un encuadre mucho más cerrado convierte el Pilar, el eclipse y su reflejo en los protagonistas absolutos.

Las tres imágenes hablan del mismo lugar.

Lo que cambia es la manera de mirarlo.

Y esto explica también por qué las fotografías realizadas aquella tarde desde distintos lugares de Zaragoza pueden ser tan diferentes.

El Sol estaba siempre en el mismo lugar del cielo.
Lo que cambiaba era el lugar desde el que cada persona lo contemplaba.

7. La fotografía comenzó mucho antes de apretar el disparador

Llegados hasta aquí, probablemente podemos reconstruir una parte importante del posible making of.

Antes del eclipse había que conocer la trayectoria que seguiría el Sol.

Había que imaginar un elemento del paisaje con el que pudiera relacionarse.

El Pilar era un candidato extraordinario.

Pero después había que resolver la pregunta decisiva:

¿desde dónde?

El fotógrafo tenía que buscar un lugar desde el cual, durante los breves instantes de totalidad, la dirección del Sol coincidiera con la basílica.

Después debía elegir la focal, preparar el encuadre y esperar.

Todo para un fenómeno cuya totalidad en Zaragoza duró apenas 83 segundos.

Un precedente: otro eclipse cuidadosamente planificado

Hay además un antecedente que ayuda a comprender mejor esta forma de trabajar.

Durante el eclipse anular del 14 de octubre de 2023, Ruiyu “Jerry” Zhang (DuskPiper) participó en la preparación de otra fotografía muy especial en el lago Abert, Oregón.

La escena había sido cuidadosamente preparada para que, durante el anillo de fuego del eclipse, Zhang pudiera pedir matrimonio a su pareja mientras ambos aparecían como pequeñas siluetas dentro del disco solar.

La fotografía fue realizada por su amigo Baolong Chen, situado a gran distancia de la pareja, y también terminó siendo seleccionada por NASA como Astronomy Picture of the Day.

Aquel precedente resulta especialmente interesante: antes de la fotografía del Pilar, DuskPiper ya había participado en otra imagen de un eclipse cuya composición dependía de elegir con precisión el lugar, la distancia y el momento.

🌑 Mira la otra fotografía seleccionada por NASA

Ahora que conocemos la importancia de la planificación, merece la pena detenerse unos segundos en aquella otra fotografía del eclipse anular de 2023.

Obsérvala pensando no solo en el resultado final, sino en todo lo que tuvo que ocurrir antes: elegir el lugar, calcular la posición del Sol, separar al fotógrafo de la pareja una gran distancia y conseguir que las siluetas quedaran exactamente dentro del anillo en el momento previsto.

👉 Ver Eclipse Rings — NASA APOD, 16 de octubre de 2023

No demuestra exactamente cómo preparó la fotografía de Zaragoza, pero sí muestra que la planificación previa de una alineación durante un eclipse no era algo nuevo para él.

No he encontrado una explicación del autor de cómo hizo la fotografía. Si alguien la encuentra, me gustaría conocerla.

Nosotros hemos hecho exactamente el camino contrario.

Partimos de la fotografía.

Buscamos dónde estaba el Sol.

Seguimos sus 284,58° sobre Google Earth.

Y terminamos aproximadamente en el Puente de la Unión. Después encontramos una segunda fotografía realizada precisamente desde allí.

8. Lo que ve el ojo y lo que puede hacer una cámara

La fotografía de Ruiyu Zhang no es exactamente la imagen que habría percibido una persona simplemente mirando hacia el Pilar desde aquella zona.

Y no tiene por qué serlo.

Nuestros ojos abarcan un campo visual muy amplio: el río, la ciudad, el cielo y, dentro de todo ese paisaje, un eclipse relativamente pequeño.

Un teleobjetivo hace algo diferente: reduce enormemente el campo de visión y llena el encuadre con una pequeña parte de aquella escena.

Comparación entre la visión humana y una cámara con teleobjetivo durante el eclipse sobre el Pilar
El mismo paisaje visto de dos maneras. Nuestros ojos abarcan un campo visual muy amplio; un teleobjetivo selecciona una pequeña parte de esa escena y hace que ocupe prácticamente todo el encuadre. Recreación explicativa.

Por eso el Pilar y el eclipse, que a simple vista ocupaban una parte relativamente pequeña de todo el paisaje, aparecen mucho mayores y adquieren todo el protagonismo en la fotografía.

El lugar no cambia.
El eclipse no cambia.
Lo que cambia es cuánto paisaje decide mostrar la cámara.

¿Cuánto podía acercar el teleobjetivo?

Podemos hacer una estimación aproximada utilizando el propio eclipse como referencia.

El Sol y la Luna ocupan en el cielo aproximadamente medio grado. En la fotografía publicada, el disco eclipsado ocupa solo una pequeña parte del ancho total de la imagen.

Comparando aproximadamente ambas proporciones, el encuadre publicado parece corresponder a un campo visual horizontal del orden de 10°.

En una cámara de formato completo, un campo visual de ese orden sería compatible aproximadamente con un teleobjetivo cercano a los 200 mm.

No podemos afirmar que esa fuera exactamente la focal utilizada, porque desconocemos el tamaño del sensor de la cámara y la fotografía pudo haber sido recortada posteriormente.

Pero la estimación sirve para comprender la magnitud del efecto: la cámara estaba mostrando solamente una pequeña parte del paisaje que una persona habría abarcado con la mirada.

Los aproximadamente 1,3 kilómetros no indican cuánto “acerca” el objetivo. Esa es simplemente la distancia entre la zona del Puente de la Unión y el Pilar.

La focal determina otra cosa: qué porción angular de todo ese paisaje llena finalmente la fotografía.

Después pueden existir también los habituales ajustes del revelado fotográfico: exposición, contraste, luces, sombras, color o nitidez.

Sin conocer el archivo original y el proceso seguido por su autor, no podemos determinar exactamente qué tratamiento recibió la imagen.

Pero para comprender la composición no necesitamos modificar la posición del eclipse ni del Pilar.

La geometría básica que hemos reconstruido era posible: el Sol estaba a 6,03° de altura y 284,58° de azimut, y río abajo existía una zona desde la que podía alinearse con la basílica.

La cámara hizo después el resto: seleccionar aquella pequeña parte del paisaje y convertirla en toda la fotografía.

☀️ Puedes volver a comprobarlo

Hay una última curiosidad. El eclipse terminó, pero el Sol volverá a pasar prácticamente por el mismo lugar del cielo que ocupaba durante la totalidad del 12 de agosto de 2026.

Desde la zona del Puente de la Unión, podremos volver a verlo aproximadamente a los mismos 6° de altura y 284,6° de azimut en dos momentos especialmente interesantes:

☀️ 30 de abril de 2027, alrededor de las 20:22 h

y de nuevo, prácticamente un año después del eclipse,

☀️ 12 de agosto de 2027, alrededor de las 20:30 h

Será una oportunidad para regresar al Puente de la Unión, mirar hacia el Pilar y comprobar con nuestros propios ojos la alineación que hemos reconstruido en esta entrada.

Podremos incluso volver a utilizar nuestras gafas del eclipse, siempre que estén homologadas, se encuentren en buen estado y no presenten arañazos ni deterioros.

Naturalmente, ya no estará la Luna ocultando el Sol ni volveremos a vivir aquellos 83 segundos de oscuridad. Pero sí podremos contemplar el Sol prácticamente en el mismo lugar del cielo y revivir la geometría que hizo posible aquella fotografía.

Importante: las gafas para eclipses sirven únicamente para observar el Sol directamente. No deben utilizarse para mirar a través de cámaras, teleobjetivos, prismáticos o telescopios, que necesitan filtros solares específicos colocados delante de la óptica.

9. Volvamos a mirar la fotografía

Después de hacer este pequeño recorrido podemos volver al principio y mirar otra vez la fotografía de Ruiyu Zhang.

Ahora sabemos dónde estaba el Sol.

Hemos seguido su dirección sobre Zaragoza.

Hemos visto cómo aparece realmente el Pilar desde la zona del Puente de la Unión.

Hemos encontrado otra fotografía del eclipse realizada desde ese mismo puente.

Y hemos comprendido el papel que pueden desempeñar la distancia, el teleobjetivo, el encuadre y el tratamiento fotográfico.

Sobre todo, hemos descubierto que probablemente esta fotografía comenzó mucho antes de aquellos 83 segundos de totalidad.

Alguien tuvo que imaginarla, buscar el lugar desde donde podía hacerse y estar allí cuando el Sol llegó al punto previsto.

Fotografía del eclipse total sobre la basílica del Pilar
Eclipse total sobre el Pilar. Fotografía: Ruiyu Zhang (DuskPiper). Fuente: NASA, Astronomy Picture of the Day.

Y ahora que sabemos un poco mejor cómo pudo hacerse, quizá podamos entender también por qué esta fotografía ha resultado tan poderosa.

La imagen de Ruiyu Zhang no muestra exactamente lo que habría visto una persona con sus propios ojos desde aquel lugar. Nuestra mirada habría abarcado un paisaje mucho mayor: el Ebro, Zaragoza, el cielo y, dentro de todo ello, un eclipse relativamente pequeño.

El teleobjetivo hizo otra cosa. Seleccionó una pequeña parte de aquella escena y convirtió el Pilar, el eclipse y su reflejo en los protagonistas absolutos.

Pero quizá ahí esté precisamente una de las razones por las que la fotografía nos impresiona tanto.

Porque una fotografía no tiene por qué reproducir exactamente lo que abarcaron nuestros ojos para representar lo que sentimos.

🌑 Y tú, ¿cómo vas a guardar este eclipse?

Dentro de unos años alguien puede preguntarte cómo fue el eclipse total del 12 de agosto de 2026.

Quizá entonces busques las fotografías que hiciste con el móvil. Quizá recuerdes dónde estabas, con quién lo viste o qué ocurrió cuando llegó la oscuridad.

Puede ser un buen momento para guardar una fotografía, escribir unas líneas o simplemente anotar dónde lo viste y qué fue lo que más te impresionó.

¿Qué imagen elegirías tú para recordar aquel momento dentro de diez o veinte años?

Quizá esta fotografía no muestre exactamente lo que vio el ojo humano.

Pero sí consigue transmitir algo de la emoción y el asombro que sentimos quienes contemplamos aquel eclipse total.

Y quizá por eso, entre miles de fotografías realizadas aquella tarde, esta imagen terminó dando la vuelta al mundo.

No porque reproduzca exactamente lo que vieron nuestros ojos,

sino porque quizá consigue representar mejor lo que sentimos.

Porque una cosa parece clara: quien contempló un eclipse total difícilmente olvidará dónde estaba y con quién lo compartió.

Hay momentos que no necesitamos fotografiar para conservarlos. Se quedan guardados en la memoria. Y aquellos segundos en los que el Sol desapareció, cayó la oscuridad y el paisaje cambió ante nuestros ojos fueron, para muchos de nosotros, uno de esos momentos.


Los datos sobre la posición y los horarios del eclipse proceden del visualizador de eclipses del Instituto Geográfico Nacional (IGN). La reconstrucción de la dirección hacia el Pilar se ha realizado con Google Earth. Las fotografías utilizadas mantienen indicada su autoría y procedencia en los correspondientes pies de imagen.

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.

Daniel Vallés Turmo

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