viernes, 28 de agosto de 2026

Graus contra toda España: la historia de El Mejor Rincón 2015

Cómo la Plaza Mayor de Graus llegó a disputar una final nacional a Los Barruecos y lo que aprendí participando en aquella campaña.

Plaza Mayor de Graus

La Plaza Mayor de Graus. En 2015 fue finalista de El Mejor Rincón de España y terminó en segundo lugar, por detrás de Los Barruecos.

Cuando Graus se atrevió a competir con toda España

En 2015 la Plaza Mayor de Graus se atrevió a competir para convertirse en El Mejor Rincón de España.

No era uno de tantos concursos que proliferaban entonces en Internet. Lo organizaba la Guía Repsol, una marca con una enorme notoriedad en España y estrechamente vinculada al turismo, los viajes y la gastronomía.

Para una localidad como Graus, llegar lejos suponía mucho más que conseguir un título. Durante varias semanas miles de personas podían descubrir su Plaza Mayor, situar Graus en el mapa y conocer también Ribagorza y esta parte del Pirineo aragonés.

Y el reto era considerable.

Extremadura había demostrado una extraordinaria capacidad para movilizarse en este concurso. La Iglesia de la Magdalena de Olivenza había ganado en 2012; en 2014 el Puente romano de Alcántara fue proclamado vencedor ex aequo junto a la ermita de San Felices de Haro; y en 2015 otra candidatura extremeña, Los Barruecos, acabaría encontrándose con Graus en la final.

Graus se enfrentaba, por tanto, a una competición en la que otros territorios acumulaban ya una importante experiencia de movilización. Pero llegó hasta allí.

Cuatro años buscando el Mejor Rincón de España

El concurso se celebró durante cuatro ediciones consecutivas:

2012: Iglesia de la Magdalena, Olivenza.
2013: Cueva de Pozalagua, Karrantza.
2014: Puente romano de Alcántara y ermita de San Felices de Haro, ganadores ex aequo.
2015: Monumento Natural de Los Barruecos, Malpartida de Cáceres.

La edición de 2014 ya había mostrado algunas de las dificultades que podía generar una competición basada en cientos de miles de votos por Internet.

El ex aequo no se produjo porque ambas candidaturas terminaran exactamente con el mismo número de votos. Guía Repsol decidió excepcionalmente reconocer a las dos después de una final marcada por una enorme movilización y por problemas técnicos en la votación.

Un año después llegaría la cuarta edición. Y también la última.

El camino de Graus hasta la final

El recorrido era largo. En 2015 se propusieron inicialmente más de mil lugares de toda España. Después llegaron las diferentes selecciones y eliminatorias hasta que Aragón quedó representado por la Plaza Mayor de Graus.

Graus fue superando fases y terminó alcanzando la semifinal frente a Santa María de Zumarraga La Antigua. El 18 de agosto concluyó aquella ronda con 38.146 votos y consiguió clasificarse para la final.

Los contadores volvieron entonces a ponerse a cero. A un lado estaba Graus. Al otro, el Monumento Natural de Los Barruecos, en Malpartida de Cáceres.

La final comenzó el 19 de agosto y terminaría el 10 de septiembre. Durante esas semanas se produjo una de las movilizaciones más intensas que recuerdo alrededor de una candidatura turística de la provincia de Huesca.

Vídeo de presentación de la candidatura de Graus a El Mejor Rincón de España 2015.

Votar no era precisamente sencillo

Una característica condicionaba por completo la competición: se podía votar todos los días.

No bastaba con convencer a una persona una vez. Había que conseguir que se registrara y, después, que recordara volver a votar cada día hasta terminar el concurso.

Además, registrarse por primera vez era bastante engorroso. Había que crear un nombre de usuario y una contraseña con determinadas condiciones, introducir datos personales y correo electrónico, confirmar posteriormente el registro y, finalmente, validar el voto mediante un código enviado al teléfono móvil.

El procedimiento era tan complicado que publiqué en Caminos de Barbastro un tutorial completo con capturas de pantalla para ayudar a quienes querían votar.

Una vez realizado el registro inicial, votar los días siguientes era mucho más sencillo: identificarse, solicitar el código al móvil, introducirlo y confirmar el voto.

Terminaba aquel tutorial insistiendo en lo fundamental: VOTAR CADA DÍA hasta el 10 de septiembre.

De Internet a la calle

La movilización terminó saliendo de las pantallas.

Se instalaron puntos con ordenadores y voluntarios para ayudar a las personas a registrarse y votar. Participaron instituciones, asociaciones y numerosos vecinos. La campaña llegó también fuera de Graus.

Punto de ayuda para votar por la Plaza Mayor de Graus

Punto instalado en Huesca para facilitar el registro y la votación por la Plaza Mayor de Graus. La campaña había salido de Internet para llegar también a la calle.

Las fotografías que se conservan de aquellos días resultan hoy muy expresivas: ordenadores sobre las mesas, voluntarios ayudando y ciudadanos acercándose para participar.

Aquello empezaba a parecerse menos a un concurso turístico y más a una pequeña campaña electoral.

Y tenía su lógica. Cada nueva persona que conseguía completar aquel complicado registro podía convertirse después en un votante diario.

El voto delegado

Dentro de esa enorme movilización apareció lo que entonces conocíamos como voto delegado.

Han pasado once años y no recuerdo exactamente todos los detalles de su funcionamiento. Mi recuerdo es que se ayudaba a crear cuentas de votantes y algunas quedaban gestionadas por la organización de la candidatura. Para completar posteriormente el voto seguía siendo necesaria la validación mediante el código que Guía Repsol enviaba al teléfono móvil de aquella persona.

Lo que sí conserva mi tutorial de entonces es la mecánica técnica: para cada voto había que solicitar un código al teléfono e introducirlo posteriormente para validarlo.

Mientras aquella forma de organización funcionó, Graus consiguió mantener un extraordinario ritmo de voto. Después acabaría convirtiéndose en uno de los puntos decisivos de la final.

Una final que Graus podía ganar

El 26 de agosto apareció una imagen difícil de olvidar:

Graus: 14.661 votos.
Los Barruecos: 14.661 votos.

Exactamente empatados.

Utilicé aquel marcador en Facebook porque transmitía mejor que cualquier explicación una idea sencilla: cada voto podía importar.

Durante los días siguientes Graus consiguió ponerse por delante y llegó a alcanzar ventajas superiores a los 1.500 votos.

La Plaza Mayor tenía posibilidades reales de ganar. Pero al seguir el marcador con mayor detalle empecé a observar algo que me llamó especialmente la atención.

Lo que ocurría de madrugada

Durante las primeras horas del 2 de septiembre Graus perdió prácticamente toda la ventaja que había conseguido durante el día.

Según los datos que anoté entonces, en dos horas Graus sumó alrededor de 104 votos, mientras Los Barruecos consiguió aproximadamente 1.039.

Me pareció suficientemente llamativo como para prestar todavía más atención durante la noche siguiente.

Y volvió a suceder. Durante las dos primeras horas del 3 de septiembre, Graus consiguió 154 votos y Los Barruecos 905.

El documento que preparé aquellos días conserva todavía esas cifras: a la una aparecían 144 votos para Graus frente a 569 de Los Barruecos; a las dos, 154 frente a 905.

Aquellos datos no permiten afirmar que existiera ninguna irregularidad. Pero sí justificaban preguntarse qué estaba ocurriendo.

Durante el día Graus recuperaba terreno. En determinadas horas de la madrugada lo perdía con enorme rapidez.

El 3 de septiembre cambia la final

A pesar de aquella madrugada, Graus volvió a remontar durante la mañana.

Hacia las dos de la tarde estaba nuevamente por delante, con aproximadamente 318 votos de ventaja.

Fue entonces cuando, según recuerdo, Guía Repsol dejó de admitir el procedimiento de voto delegado que estaba utilizando la candidatura de Graus.

Coincidiendo con aquel cambio, la evolución del marcador se modificó de forma muy rápida.

Al terminar el día, Graus perdía ya por alrededor de 1.300 votos.

En unas diez horas había pasado aproximadamente de +318 a −1.319.

Evolución horaria de la ventaja de Graus el 3 de septiembre de 2015

Evolución horaria de la ventaja de Graus el 3 de septiembre de 2015. Después de volver a ponerse por delante durante la mañana, la tendencia cambia bruscamente a partir de las 14 horas. Fuente: Guía Repsol. Elaboración: Caminos de Barbastro.

El cambio no se aprecia únicamente en la ventaja acumulada.

También puede observarse en los votos obtenidos cada día. Hasta comienzos de septiembre Graus todavía mantenía una capacidad de movilización muy elevada. Después del cambio producido el día 3, su ritmo cae claramente, mientras Los Barruecos consigue mantener durante varios días cifras mucho mayores.

Votos diarios de Graus y Los Barruecos

Votos diarios obtenidos por Graus y Los Barruecos entre el 1 y el 10 de septiembre de 2015. Fuente: Guía Repsol. Elaboración: Caminos de Barbastro.

El resultado acumulado permite ver todavía mejor cómo fue separándose la final. Tras unos primeros días muy igualados, Los Barruecos fue ampliando progresivamente la diferencia hasta alcanzar los 84.207 votos, frente a los 71.544 de Graus.

Evolución acumulada de los votos de Graus y Los Barruecos

Evolución acumulada de los votos de Graus y Los Barruecos durante los últimos días de la final. Fuente: Guía Repsol. Elaboración: Caminos de Barbastro.

La última semana: como una maratón

Viéndolo ahora, la carrera final del concurso se parece bastante a una maratón.

A comienzos de septiembre las dos candidaturas llegaron prácticamente juntas al tramo decisivo. Graus había sido capaz de mantenerse a la altura de Los Barruecos e incluso de situarse por delante en distintos momentos.

Pero en la última semana cambió el ritmo de la carrera. Los Barruecos mantuvo durante buena parte de aquellos días una media cercana a los 4.500 votos diarios, mientras Graus quedó aproximadamente entre los 2.500 y 3.000.

Fue como llegar juntos a uno de los últimos kilómetros de una maratón y comprobar que uno de los corredores todavía podía mantener el ritmo mientras el otro empezaba a perderlo.

Publicación Toca remontar de la campaña de Graus Mejor Rincón 2015

4 de septiembre de 2015. Después del cambio de tendencia, la campaña entró en una nueva fase: ya no se trataba de mantener una ventaja, sino de intentar recuperar los votos perdidos.

A partir de ahí, cada jornada añadía una nueva diferencia y la recuperación se fue haciendo cada vez más difícil.

No podemos saber qué habría ocurrido si las condiciones de votación hubieran permanecido iguales hasta el final. Los Barruecos era un rival muy fuerte. Pero el cambio de tendencia fue evidente y se produjo precisamente en el momento decisivo de la competición.

Mi aportación desde Caminos de Barbastro

Yo no formaba parte de la organización de la candidatura. Me uní al proyecto en la fase final.

Mi participación fue independiente, desde Caminos de Barbastro, utilizando una herramienta que entonces conocía bastante bien: las redes sociales.

No me limité a compartir el enlace de votación. Durante aquellas semanas fui siguiendo el marcador, preparando imágenes, modificando los mensajes según evolucionaba la final y promocionando algunas publicaciones para intentar llegar mucho más allá de mis seguidores habituales.

Resumen de la campaña de Caminos de Barbastro en Facebook

Campaña independiente realizada desde Caminos de Barbastro entre el 25 de agosto y el 10 de septiembre de 2015.

Entre el 25 de agosto y el 10 de septiembre realicé 17 promociones, financiadas con 195 euros de mi propio bolsillo.

Las publicaciones alcanzaron un total acumulado de 199.180 y obtuvieron 4.717 “me gusta” y 1.221 compartidos.

Pero el dato que realmente me interesaba era otro.

Aquellas publicaciones generaron 3.401 accesos a la página de Guía Repsol.

Eso no significa que consiguiera 3.401 votos.

Algunas personas entrarían y no completarían el proceso; otras podían registrarse a partir de aquel acceso y continuar votando después durante varios días.

Lo que sí sabemos es que 3.401 accesos al lugar donde se podía votar procedieron directamente de aquella campaña.

Convertir los datos en mensajes

No publicaba todos los días el mismo cartel. Intentaba observar qué estaba ocurriendo en la competición y convertirlo en un motivo para participar.

Cuando el 26 de agosto Graus y Los Barruecos aparecieron exactamente empatados a 14.661 votos, preparé una imagen mostrando ambos marcadores.

Aquella publicación transmitía por sí sola que la final estaba completamente abierta.

Fue además una de las que mejor funcionó: alcanzó a más de 19.000 personas y generó 443 accesos a Guía Repsol.

Empate entre Graus y Los Barruecos a 14.661 votos

26 de agosto de 2015. Graus y Los Barruecos estaban exactamente empatados a 14.661 votos. Aquella publicación generó 443 accesos a la página de votación.

Pero no todas las publicaciones se basaban en cifras. Uno de los grandes problemas era conseguir que la gente recordara volver a votar todos los días.

Graus está especialmente vinculada a su longaniza y se me ocurrió utilizarla para representar los días que quedaban hasta terminar el concurso. Sobre un plato fui colocando trozos de longaniza con pequeñas banderas correspondientes a cada jornada.

El mensaje era muy directo:

«Vota cada día».

Campaña Vota cada día con longaniza de Graus

Los días que quedaban hasta el final del concurso representados con trozos de longaniza, uno de los productos más conocidos de Graus. Una forma sencilla de recordar que había que votar cada día.

Era una creatividad completamente artesanal: un plato, unos trozos de longaniza, palillos y pequeñas etiquetas.

Pero representaba bastante bien la forma en que trabajábamos entonces en las redes: buscar una idea sencilla y reconocible, vinculada al territorio, que consiguiera llamar la atención.

Conforme cambió el marcador, también cambió el tono.

«No dejemos que la suerte decida».
«Toca remontar».
«Difícil pero no imposible».

Y cuando la diferencia empezó a hacerse demasiado grande, el objetivo dejó de ser solamente que siguieran votando quienes ya estaban movilizados.

Había que encontrar nuevos votantes. Visto ahora, aquella forma de trabajar tenía una lógica bastante sencilla:

mirar el marcador → entender qué estaba ocurriendo → buscar un mensaje → intentar movilizar → volver a mirar el marcador.

No lo llamaba estrategia de comunicación. Simplemente intentaba ayudar a Graus a ganar.

Buscar votos fuera de Graus

Había además un límite evidente:

Graus no podía ganar una final nacional únicamente con los votos de Graus.

Era necesario ampliar la campaña hacia Ribagorza, Huesca, Zaragoza y, en la medida de lo posible, convertir la Plaza Mayor en una candidatura de todo Aragón.

Facebook permitía entonces segmentar geográficamente las promociones. Uno de los ejemplos que conservo estaba dirigido específicamente hacia Zaragoza.

Utilicé una imagen de la Plaza Mayor de Graus junto a la Aljafería y una referencia histórica a la conquista de Zaragoza de 1118:

«Si hace 900 años, los ribagorzanos lo dieron todo en la reconquista de Aragón, ahora necesitamos el apoyo.»
Campaña de Facebook dirigida a Zaragoza para apoyar a Graus

Una de las promociones dirigidas hacia Zaragoza. La intención era ampliar la movilización y convertir la candidatura de Graus en una candidatura de Aragón.

La intención era utilizar una referencia compartida para que la candidatura dejara de percibirse como algo exclusivamente local.

Recuerdo haber planteado que se destinara un presupuesto de alrededor de 2.000 euros para ampliar las campañas segmentadas y captar nuevos votantes. No se hizo. Según recuerdo, entonces se confiaba mucho más en la capacidad de movilización que estaba proporcionando el voto delegado.

Por mi parte continué financiando las promociones realizadas desde Caminos de Barbastro. No podemos saber qué habría ocurrido con una inversión mayor, pero los resultados de aquellos 195 euros permiten comprobar que Facebook era una vía eficaz para conseguir nuevos accesos a la votación.

Cuando cambió la situación del voto delegado, captar nuevos votantes adquirió mucha más importancia. Pero entonces quedaba muy poco tiempo.

Mucho más que 195 euros

El dinero es fácil de contabilizar. El tiempo, no.

Detrás de aquellas cifras hubo muchas horas consultando el marcador, anotando resultados, preparando imágenes, escribiendo publicaciones, siguiendo las estadísticas de Facebook, actualizando el blog y pensando cuál podía ser el siguiente mensaje.

También había preparado el tutorial para facilitar un procedimiento de votación especialmente engorroso.

Y terminé siguiendo el marcador hora a hora. Aquello permitió observar no solamente quién estaba ganando, sino cómo se estaba produciendo el resultado.

Un informe en un momento delicado

Ese seguimiento horario adquirió especial importancia cuando surgió el conflicto relacionado con el voto delegado.

Recuerdo que llegó a plantearse la posibilidad de que Graus pudiera tener problemas graves para continuar en el concurso.

Preparé entonces un informe comparando la evolución horaria de ambas candidaturas.

Mi intención era sencilla: si se iba a analizar la forma en que estaba votando Graus, parecía razonable observar también algunos movimientos muy llamativos en la candidatura contraria.

1:00 h — Graus 144 / Los Barruecos 569
2:00 h — Graus 154 / Los Barruecos 905

Aquellas cifras no demuestran ninguna irregularidad.

Pero sí justificaban pedir que se analizara el conjunto de la votación antes de adoptar una decisión extrema contra una candidatura.

Según recuerdo, envié aquel documento al responsable de Graus. No conservo el correo. Han pasado más de diez años y hace tiempo que eliminé aquellos mensajes. Por eso no puedo demostrar documentalmente que aquel informe fuera determinante para que Graus continuara participando.

Sí puedo demostrar algo más limitado: el informe existió y aquellos datos fueron registrados durante la propia competición. Finalmente Graus siguió hasta el último día.

Los Barruecos ganan

La remontada no llegó.

El 10 de septiembre de 2015 terminó la final de El Mejor Rincón de España.

1.º Los Barruecos: 84.207 votos
2.º Plaza Mayor de Graus: 71.544 votos

La Plaza Mayor de Graus terminó en segundo lugar y fue finalista de El Mejor Rincón de España 2015. La diferencia con Los Barruecos fue de 12.663 votos.

Pero esa cifra necesita ponerse en contexto.

En este concurso una misma persona podía votar una vez cada día. Por tanto, esos 12.663 votos de diferencia no equivalían a 12.663 personas distintas.

Si tomamos como referencia aproximadamente los seis días efectivos que quedaban después del cambio producido el 3 de septiembre, la diferencia final equivale a unos 2.100 votos diarios.

Dicho de otra manera, para neutralizar aquella distancia habría sido necesario recuperar del orden de 2.000 votantes diarios adicionales durante la última parte de la competición.

Y ahí estuvo uno de los principales problemas de Graus. Según recuerdo, al dejar de utilizarse el sistema de voto delegado se perdió una base de alrededor de 3.000 votantes que venían participando regularmente.

Durante los días que quedaban no se consiguió reconstruir por completo aquella capacidad de movilización mediante nuevos votantes.

Los 12.663 votos finales parecen una gran distancia.
En una votación diaria equivalían, aproximadamente, a unos dos mil votantes mantenidos durante los últimos días.

Mi última publicación decía: «Enhorabuena Graus: Finalista #MejorRincon2015. No ha sido posible ganar, pero muchísima gente conoce lo bonita que es la Plaza Mayor de Graus.»

Publicación final de Caminos de Barbastro sobre Graus Mejor Rincón 2015

10 de septiembre de 2015. La última publicación de la campaña: Graus no había ganado, pero había llegado a la final y durante semanas su Plaza Mayor había conseguido una enorme difusión.

Hubo decepción, naturalmente. Después de varias semanas siguiendo diariamente el marcador y de haber llegado a estar por delante, perder la final resultó difícil.

Pero también quedó en Graus la sensación de haberlo intentado de verdad. La Plaza Mayor había llegado hasta una final nacional, había movilizado a miles de personas y durante semanas había conseguido que se hablara de Graus dentro y fuera de Aragón.

El concurso no se ganó, pero la campaña sí había cumplido otro de sus objetivos: promocionar Graus y dar a conocer su Plaza Mayor.

El último Mejor Rincón de España

La edición de 2015 fue la cuarta y última del concurso. No he encontrado una explicación pública de Guía Repsol que permita saber con seguridad por qué el certamen no continuó.

En 2014 hubo una final problemática que terminó excepcionalmente con dos ganadores después de una movilización enorme y de problemas técnicos en la votación.

En 2015 volvió a producirse una final extraordinariamente disputada y, durante su desarrollo, hubo cambios en la forma en que se admitían determinados procedimientos de voto.

En 2016 ya no hubo concurso.

Hoy tampoco existe aquella página de votación. Quedan algunas noticias en la hemeroteca, pero buena parte de la memoria de aquella competición ha desaparecido.

¿Tendría hoy sentido un concurso así?

Visto desde 2026, resulta interesante preguntarse si un concurso como El Mejor Rincón de España funcionaría hoy de la misma manera.

En 2015 todavía era relativamente posible movilizar a una comunidad alrededor de una página de Facebook, un blog, una asociación o un territorio. Una publicación podía circular durante días mediante compartidos, comentarios y recomendaciones entre personas.

Hoy el escenario es mucho más fragmentado. Facebook ha perdido parte de aquel papel central, Instagram y TikTok funcionan con otras lógicas y una parte importante de la comunicación cotidiana se ha desplazado hacia WhatsApp, Telegram y otros espacios privados.

En un mundo digital cada vez más global resulta también más difícil mantener durante días una movilización local. Las personas reciben continuamente llamadas a votar, compartir, firmar o apoyar iniciativas. La atención se ha convertido en un recurso escaso.

Y existe además un problema todavía más importante: cómo saber qué representa realmente un voto.

En este tipo de concursos aparece una dificultad que podríamos describir como la de los «votos fantasma»: un contador puede mostrar miles de votos, pero desde fuera no siempre es posible conocer cuántas personas distintas hay realmente detrás, cómo se han organizado esos votos o hasta qué punto determinados sistemas pueden multiplicar la capacidad de participación.

Eso no significa que podamos atribuir una irregularidad concreta a una candidatura. Los movimientos llamativos de un marcador no demuestran por sí solos que existan votos falsos.

Pero sí muestran una debilidad importante de estas votaciones: podemos conocer cuántos votos registra una plataforma, pero no necesariamente cuántas personas reales y autónomas representan esos votos ni cómo se han generado.

En 2015 nosotros mismos utilizábamos sistemas muy intensivos de organización, como el voto delegado, que permitían mantener diariamente a miles de personas dentro de la competición. Al observar únicamente el contador de otra candidatura era imposible conocer con la misma precisión cómo estaba consiguiendo sus votos.

Si se permite votar repetidamente, adquiere mucho peso la capacidad de organización de cada candidatura. Si se exige registro, teléfono móvil y verificaciones complejas, se dificulta la participación. Y si votar es demasiado sencillo, aumenta el riesgo de cuentas múltiples, automatización o sistemas capaces de generar una apariencia de movilización mayor que la real.

Cuanto más fácil es votar, más difícil puede resultar garantizar la fiabilidad.
Cuanto más segura es la votación, más difícil puede resultar movilizar a la gente.

Hoy esa dificultad sería todavía mayor. Las herramientas de automatización son mucho más accesibles que hace una década y cualquier concurso basado fundamentalmente en un contador público necesitaría sistemas de comprobación mucho más sofisticados.

También cabe preguntarse qué mide realmente un concurso popular de este tipo.

No necesariamente cuál es objetivamente el rincón más bonito, sino qué candidatura consigue organizar mejor a su comunidad, mantenerla movilizada y convertir esa movilización en votos.

Eso no le resta valor. Al contrario: puede convertirse en una extraordinaria herramienta de promoción territorial. Pero conviene entender qué es lo que realmente se está midiendo.

La experiencia de Graus en 2015 lo mostró con bastante claridad. La Plaza Mayor no se volvía más o menos hermosa según subiera o bajara el marcador. Lo que cambiaba cada día era la capacidad de dos territorios para movilizar personas alrededor de un lugar que querían dar a conocer.

Al perder, dejó de importar

Después del 10 de septiembre todo terminó muy deprisa.

Las mesas desaparecieron, las redes dejaron de pedir votos y las instituciones pasaron a otros asuntos.

Yo mismo dejé de pensar en ello durante años. Pero había guardado los archivos.

Las hojas de cálculo.
Las capturas de Facebook.
Los marcadores horarios.
El tutorial.
Los gráficos.
El informe.

Once años después, esa documentación permite reconstruir con bastante precisión una historia que, de otro modo, habría quedado reducida a una sola frase:

Graus fue finalista de El Mejor Rincón de España 2015.
Y ocurrió mucho más que eso.

Una derrota de la que aprendí mucho

Graus no ganó. Pero aquella campaña me enseñó que una red social podía utilizarse no solo para comunicar, sino para movilizar.

Aprendí a medir qué mensajes funcionaban, a segmentar territorialmente una campaña y a comprobar cuántas personas llegaban realmente al lugar donde queríamos que actuaran.

Aprendí también que un marcador servía para algo más que conocer quién iba ganando.

Y, sobre todo, aprendí a mirar cómo se producía el resultado y no solamente el resultado final.

Seis años después, Lecina

En 2021 apareció otra historia: la candidatura de la Carrasca de Lecina al Árbol Europeo del Año.

Era otro concurso, con otras reglas y otro contexto. Pero ahora, al comparar ambas campañas, veo muchas similitudes.

Volví a observar marcadores. Volví a comparar ritmos de voto. Volví a utilizar las redes sociales para movilizar personas.

Esta vez el resultado fue diferente. La Carrasca de Lecina ganó con 104.264 votos.

Once años después, al recuperar todos estos archivos, comprendo mejor que algunas de las cosas que utilicé en aquella campaña de 2021 las había aprendido seis años antes.

En 2015 Graus no ganó El Mejor Rincón de España. Pero allí aprendí una forma de observar, comunicar y movilizar que volvería a utilizar años después.

Todo había comenzado cuando Graus se atrevió a competir contra toda España.

Plaza Mayor de Graus

Once años después, el concurso ha desaparecido. La Plaza Mayor de Graus sigue allí.


Esta entrada reconstruye la campaña de 2015 a partir de documentación, gráficos, estadísticas y publicaciones conservadas por el autor. Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida e inteligencia artificial.

Entradas relacionadas:

📖 Plaza de Graus, Mejor Rincón 2015 — entrada publicada durante la propia campaña de 2015.

🌳 La Carrasca de Lecina: anatomía de una victoria colectiva — la campaña de 2021, reconstruida cinco años después.

Daniel Vallés Turmo

Agosto de 2026

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