De Barbastro a Graus: tres caminos, tres épocas
Cómo el Cinca condicionó durante siglos la comunicación entre el Somontano y la Ribagorza
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| Tramo conservado del puente de Las Pilas de 1912 en el área del Batán. |
Todavía se conserva un tramo del puente metálico de Las Pilas, construido en 1912 para sustituir la antigua barca de Estada. Este puente resume perfectamente cómo fueron cambiando las comunicaciones entre Barbastro y Graus durante el siglo XX.
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| Los tres grandes trazados históricos entre Barbastro y Graus: el camino antiguo, la carretera del siglo XIX y la carretera actual por el Congosto de Olvena. |
Cada uno de estos recorridos responde a una época distinta y refleja la evolución de las infraestructuras para superar el río Cinca.
Durante siglos, el mayor obstáculo para viajar de Barbastro a Graus no era la distancia, sino el río Cinca. Cada generación encontró una forma distinta de cruzarlo: primero mediante vados y barcas, después con grandes puentes metálicos y, finalmente, con la carretera moderna que atraviesa el Congosto de Olvena.
La historia de este camino puede resumirse en tres grandes etapas. El antiguo camino podía recorrerse andando en unas cuatro leguas, según el Madoz. La carretera construida a partir de 1863 redujo el viaje a unas dos horas. Hoy, con el trazado actual por el Congosto de Olvena, el recorrido se realiza en apenas media hora.
El camino antiguo: vados y barcas
Antes de existir las carreteras modernas, el camino de Barbastro a Graus seguía un trazado muy diferente al actual. Desde Barbastro se buscaban los pasos naturales del Cinca, como los vados de Cofita o Figueruelas, que solo podían utilizarse cuando el caudal lo permitía.
Más al norte, el paso del Cinca se realizaba mediante la barca de Estada, situada en la zona de Las Pilas. Después, para continuar hacia Graus, era necesario salvar también el río Ésera mediante la barca de Olvena. Desde allí el camino seguía hacia La Puebla de Castro, donde se encontraba la antigua ciudad romana de Labitolosa, antes de llegar finalmente a Graus.
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| El camino antiguo hacia Graus obligaba a cruzar el Cinca por la barca de Estada y el Ésera por la barca de Olvena. |
El Cinca, un río difícil de cruzar
Hoy resulta difícil imaginar hasta qué punto el Cinca condicionaba la vida cotidiana. Durante siglos fue una auténtica frontera natural. Los puentes eran escasos, caros de construir y muy vulnerables ante las riadas.
En la antigüedad se utilizaron sobre todo vados naturales. Más tarde fueron apareciendo barcas de paso, imprescindibles para comunicar pueblos, caminos y zonas de comercio. Pero cuando el río bajaba crecido, ni los vados ni las barcas garantizaban el paso.
En la zona de Barbastro conocemos pasos históricos como Cofita, Figueruelas o Castejón del Puente. En este último lugar todavía se conservan restos de un puente del siglo XVI, que tuvo una vida difícil por las avenidas del río.
Es un asunto que he tratado ya en la entrada Cruzar el Cinca.
Un territorio organizado alrededor del río
Durante siglos, muchas comunicaciones importantes discurrían por la margen izquierda del Cinca, donde no era necesario cruzarlo. Por allí pasaban antiguos caminos que comunicaban Tolous, cerca de Monzón, con Ariestolas, Estada y la zona de Labitolosa desde la época romana. Ver entrada Circular Labitolosa.
También a principios del siglo XX la primera línea de automóviles hacia Graus llegaba desde Binéfar, evitando el cruce directo del Cinca desde Barbastro. Esta circunstancia explica la fuerte relación histórica de la Ribagorza con las comarcas del Cinca y La Litera.
En 1661, en Fraga había un puente de madera, impracticable con las riadas, y el siguiente puente para poder cruzar el Cinca era el de Mediano, el llamado puente del Diablo. En su transcurso únicamente había vados y barcas, con las que no se podía cruzar el río cuando estaba crecido.
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| Recreación del antiguo puente de Castejón del Puente, uno de los intentos históricos de asegurar el paso sobre el Cinca. |
Traté la situación de estas ruinas en la entrada Puente de Castejón del Puente.
La carretera de 1863 por El Grado
La gran transformación llegó en el siglo XIX con la construcción de las carreteras modernas. En 1863 se puso en servicio la carretera de Barbastro a Graus cruzando el Cinca por El Grado y continuando hacia La Puebla de Castro.
Los puentes de hierro permitieron crear estructuras resistentes sin tener que colocar pilares en el cauce principal del río. Hasta entonces había resultado muy difícil construir puentes permanentes sobre el Cinca, ya que las riadas destruían con frecuencia las estructuras tradicionales.
Este nuevo trazado era más largo que el antiguo camino directo, pero ofrecía una ventaja decisiva: permitía un paso más seguro y regular. El viaje dejaba de depender tanto de las barcas, de los vados y del estado del río.
A partir de ese momento, el itinerario por El Grado se convirtió en la vía principal para comunicar Barbastro con Graus. Durante más de un siglo, esta fue la carretera habitual hacia la Ribagorza.
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| Puente de El Grado sobre el río Cinca, 1867. |
La barca de Estada y el puente de Las Pilas
Aunque la carretera principal pasaba por El Grado, el antiguo paso de Estada continuó teniendo importancia. Allí funcionaba la barca de Las Pilas, utilizada para cruzar el Cinca en el camino más directo hacia la zona de Olvena y Graus.
Esta situación cambió con la construcción del puente metálico de Las Pilas, que permitió sustituir definitivamente la barca. El puente se terminó en 1912 y supuso un avance importante para las comunicaciones locales.
Aunque la carretera principal continuó pasando por El Grado, el nuevo puente facilitó enormemente los desplazamientos de la zona y puso fin al histórico servicio de la barca. En la imagen vemos el espigón donde se refugiaba la barca cuando había riadas.
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| Construcción del puente metálico de Las Pilas, que sustituyó la antigua barca de paso de Estada. |
La presa de El Grado ha cambiado totalmente el estado del río Cinca, ya que ha dejado de ser un río vivo. Es un asunto que he tratado en la entrada Cómo ha ido muriendo el río Cinca. Hoy hay mucha vegetación que impide ver cómo era este lugar. Al lado del área del Batán podemos ver las puertas de una acequia que coinciden con el lugar donde está la grúa de la fotografía.
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| Compuerta junto a la antigua situación de la barca de Estada. |
La barca de Olvena
Además del Cinca, el camino antiguo debía salvar también el río Ésera. Para ello se utilizaba la barca de Olvena, situada cerca de la desembocadura del Ésera en el Cinca.
La imagen de la barca permite comprender muy bien cómo eran estos pasos fluviales. Personas, caballerías y mercancías debían cruzar en pequeñas embarcaciones, en un paisaje que hoy ha cambiado profundamente por las carreteras, los puentes y los embalses.
La barca funcionó durante siglos y desapareció cuando los nuevos puentes hicieron innecesario este sistema tradicional de paso.
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| Barca de Olvena, hacia comienzos del siglo XX. Antes de los puentes modernos, las barcas eran esenciales para cruzar el Cinca y el Ésera. |
Desde el área de servicio antes de llegar a Olvena podemos ver el lugar donde se encontraba este paso de barca.
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| Situación de la barca de Olvena. |
La carretera actual por el Congosto de Olvena
La última gran transformación llegó en la segunda mitad del siglo XX, cuando la carretera pasó a utilizar el trazado actual por el Congosto de Olvena.
Este nuevo recorrido permitió acortar notablemente el viaje entre Barbastro y Graus. En cierto modo, la carretera moderna recuperó el sentido del antiguo camino directo, aunque sustituyendo los pasos de barca por puentes, túneles y obras de ingeniería mucho más seguras.
Lo que durante siglos fue un trayecto condicionado por ríos, barcas y rodeos, hoy se realiza en apenas media hora.
Ver entrada Congosto de Olvena para conocer este entorno.
Un camino que explica el territorio
La evolución del camino de Barbastro a Graus muestra cómo las infraestructuras transforman el territorio. Cada puente, cada barca y cada carretera modificaron los recorridos, acercaron pueblos y cambiaron la importancia de algunos lugares.
El camino antiguo nos habla de un tiempo en que el río mandaba. La carretera de 1863 refleja la voluntad de comunicar de forma estable Barbastro con la Ribagorza. Y la carretera actual por el Congosto de Olvena muestra cómo la ingeniería terminó venciendo una dificultad que había condicionado durante siglos la vida de esta zona.
Cada puente sustituyó a una barca y cada nueva carretera cambió la vida de los pueblos por los que pasaba. Por eso, cuando hoy viajamos de Barbastro a Graus en apenas media hora, recorremos en realidad más de dos mil años de historia de las comunicaciones.
Visita con el coche
Muchos viajeros recorren hoy esta carretera sin imaginar que, bajo su trazado, todavía permanecen las huellas de caminos, barcas y puentes que durante siglos hicieron posible la comunicación entre el Somontano y la Ribagorza.
Podemos ver el lugar donde se encontraban las barcas de Olvena y Estada parando en el área del Batán (1) y en el área de Olvena (2), situadas en el mapa adjunto.
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| Situación de las barcas en el mapa actual. |
Las imágenes históricas han sido restauradas y coloreadas digitalmente para facilitar su interpretación. El color es una recreación aproximada basada en los elementos visibles de las fotografías originales.
Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.
Daniel Vallés Turmo
Julio de 2026
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