martes, 20 de enero de 2026

Catedral de Barbastro

La Catedral de la Asunción de Barbastro es, en muchos sentidos, la catedral del pueblo. No fue el capricho de un rey ni el gesto de un obispo poderoso: fue pagada por los vecinos, mediante un impuesto sobre la carne. Un esfuerzo colectivo que explica su escala, su ambición y su profunda vinculación con la ciudad.

Su interior gótico del siglo XVI impresiona desde el primer paso. Es uno de los mejores ejemplos aragoneses de planta salón, con las naves a la misma altura, pilares esbeltos y un techo de bóvedas estrelladas que envuelve el espacio con una armonía excepcional. La sensación es de amplitud, luz y equilibrio. No es casual que Gaudí visitara Barbastro para estudiar su cubierta, buscando inspiración en esta solución estructural tan avanzada para su tiempo.

La catedral fue también el símbolo del renacer de una ciudad viva, empeñada en recuperar su obispado, perdido en el siglo XII. Piedra a piedra, Barbastro levantó no solo un templo, sino una declaración de identidad y futuro.

Interior de la Catedral de Barbastro

Sin embargo, su emplazamiento urbano hace que la catedral no muestre todo su esplendor exterior. Rodeada de edificaciones, sus volúmenes quedan fragmentados y su lectura arquitectónica se pierde desde la calle. Hoy, gracias a la inteligencia artificial, podemos imaginar con facilidad cómo se vería liberada de esos obstáculos.

  • Fachada oeste: limpia, rotunda, con el gran rosetón dominando el conjunto y devolviendo a la catedral su papel de hito urbano.

Fachada oeste de la catedral de Barbastro

  • Vista sur: una perspectiva poderosa, donde se aprecia la complejidad de volúmenes, capillas y cubiertas, y la verdadera escala del edificio.

Fachada sur de la catedral de Barbastro
  • Vista este: se ve su torre exenta, su fachada norte y el ábside tras la sacristía.
Fachada este de la catedral de Barbastro

  • Vista nortese ve su torre exenta la torre a su derecha y la fachada norte.
Fachada norte de la catedral de Barbastro

Hubo un momento en que el ayuntamiento planteó derribar las casas del lado sur para abrir su fachada al Coso y permitir una visión completa de la catedral. Llegaron a existir dos solares sin edificar, pero la presión de los constructores y la falta de decisión política acabaron frustrando el proyecto. Viendo hoy estas recreaciones, es difícil no pensar que hubiera valido la pena: Barbastro habría ganado uno de los espacios monumentales más potentes del Alto Aragón.

Catedral de Barbastro sin las casas del Paseo del Coso

La Catedral de Barbastro sigue ahí, discreta por fuera y sublime por dentro, recordándonos que las grandes obras no siempre nacen del poder, sino del empuje colectivo de una ciudad que cree en sí misma.

Contenido elaborado con apoyo de herramientas de redacción asistida.

Daniel Vallés Turmo

Enero de 2026

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