lunes, 28 de septiembre de 2026

¿Quién mantiene el GR-17?

Cinco años después de su creación, la Vía Arán-Pirineos empieza a perder continuidad a su paso por Barbastro.

Hace apenas cinco años se terminó de señalizar el GR-17 Vía Arán-Pirineos, una gran ruta transfronteriza que atraviesa el Pirineo central y comunica Francia con Aragón a través del Valle de Arán, Ribagorza, Graus, Barbastro y Berbegal a lo largo de 246 kilómetros. Creo que no se ha dado suficiente protagonismo precisamente a ese carácter de gran ruta transfronteriza.

Conozco bien este proyecto porque participé directamente en una parte de su desarrollo, buscando la continuidad del recorrido desde Roda de Isábena hacia el sur. Por eso estos días he querido volver a recorrer su paso por Barbastro.

Lo que he encontrado me lleva inevitablemente a otra pregunta: ¿quién mantiene el GR-17?

Entrar en Barbastro y perder el camino

El recorrido llega a Barbastro desde Costean. En la entrada de la ciudad, una de las señales que debería recibir al caminante se encuentra actualmente caída entre la vegetación. Alguien que entrara en Barbastro siguiendo la ruta no sabría cómo continuar. El problema es que la señal lleva ya muchos meses en esta situación.

Señal del GR-17 caída a la entrada de Barbastro desde Costean
Entrada del GR-17 en Barbastro desde Costean. La señal se encuentra caída entre la vegetación desde hace meses.

Durante aproximadamente tres kilómetros no hay ninguna señal y no se vuelve a localizar una referencia hasta la zona de Santa Bárbara.

Señalización del GR-17 en la zona de Santa Bárbara de Barbastro
La señalización vuelve a aparecer en la zona de Santa Bárbara, después de atravesar Barbastro sin indicaciones.

Quien conozca Barbastro puede continuar sin demasiados problemas, y quien lleve previamente el recorrido cargado en un teléfono o en un GPS tampoco tendrá grandes dificultades. Pero no debería ser necesario. Una ruta señalizada tiene precisamente la función de permitir que alguien que llega a un territorio que no conoce pueda seguirla.

Desde Santa Bárbara vuelve a aparecer la señalización, aunque también encontramos algunos postes caídos —alguno de ellos aparentemente afectado por trabajos de limpieza o acondicionamiento— y faltan indicaciones en lugares donde es necesario decidir por dónde continuar. Esto ocurre, por ejemplo, al llegar a la carretera en dirección a El Pueyo y nuevamente después de atravesar la N-240.

Punto del GR-17 en dirección a El Pueyo donde falta una indicación
Llegada a la carretera en dirección a El Pueyo. Ha desaparecido la indicación para continuar el recorrido hacia Berbegal.
Cruce de la N-240 en el recorrido del GR-17
Después de atravesar la N-240 vuelve a faltar una referencia del GR-17. La señal ha desaparecido y no se ha repuesto desde hace meses.

Vistas aisladamente son incidencias pequeñas: una señal caída, un poste tumbado o una indicación que falta en un cruce. Sin embargo, un sendero de largo recorrido depende precisamente de la continuidad de esas pequeñas referencias. Además, para quien lo recorre, la consideración como Sendero Turístico implica la expectativa de encontrar un itinerario señalizado, fácil de seguir y adecuadamente mantenido.

Si empezamos a asfaltar las pistas rurales, poco a poco les estamos quitando parte de la esencia que tenían como caminos. En este caso, el caminante que llega a Barbastro tiene que atravesar ahora unos 5 kilómetros por asfalto, cuando antes eran 3. Por la misma regla de tres, los propietarios de fincas situadas junto al camino de Costean podrían pedir al Ayuntamiento su asfaltado durante otros 3 kilómetros más, de forma que acabarían siendo 8 kilómetros.

De ahí la importancia de preservar, siempre que sea posible, el carácter no asfaltado de los caminos por los que discurren los grandes recorridos: se trata también de evitar que caminar por un GR acabe convirtiéndose en caminar durante kilómetros sobre asfalto.

Una ruta que costó mucho crear

Conozco especialmente bien el esfuerzo que hubo detrás del GR-17, presentado también como Camino de Santiago Arán-Pirineos, porque participé en una parte de su desarrollo. La idea inicial procedente del Valle de Arán pretendía recuperar la conexión histórica con Roda de Isábena, y mi participación comenzó precisamente allí, intentando encontrar una continuidad hacia el sur que permitiera atravesar Ribagorza y el Somontano hasta llegar finalmente a Berbegal.

Conforme avanzó el proyecto fue adquiriendo una dimensión cada vez más turística y también jacobea. Se enlazaron caminos de distinto origen hasta conseguir una gran ruta continua a través del Pirineo central. No se estaba recuperando un antiguo Camino de Santiago que históricamente hubiera seguido exactamente todo el trazado actual, pero sí se consiguió algo difícil: crear una gran ruta transfronteriza de más de doscientos kilómetros y conectar territorios muy diferentes.

Mapa general del GR-17 Vía Arán-Pirineos
Recorrido general del GR-17 Vía Arán-Pirineos.

Cinco años después, aquella dimensión jacobea no parece haberse consolidado con un flujo importante de peregrinos. En Berbegal pregunté a la persona responsable del albergue por quienes habían llegado siguiendo la Vía Arán-Pirineos desde el Valle de Arán y no recuerda, entre las personas alojadas durante estos años, ninguna que haya manifestado haber realizado todo ese recorrido. La mayoría procede del Camino que llega desde Barcelona.

Esto no significa que el GR-17 no se utilice, sino que no parece haberse consolidado como un itinerario jacobeo con un flujo apreciable de peregrinos. Pero creo que su futuro no debería depender de eso. El resultado del proyecto fue también una gran ruta senderista transfronteriza y, solo por ello, merece ser conservada.

¿Quién mantiene el GR-17?

La creación de una ruta de esta longitud necesitó la participación de diferentes administraciones, territorios y entidades. Esa colaboración permitió sacar adelante un proyecto complejo, aunque posiblemente también haga menos evidente quién debe ocuparse después de las pequeñas incidencias que aparecen con el paso de los años.

No pretendo resolver aquí el reparto de responsabilidades entre unas administraciones y otras. La pregunta del título quiere plantear algo mucho más sencillo: ¿quién se ocupa de que el GR-17 siga pudiendo recorrerse?

Actualmente, a su paso por Barbastro, bastaría con una revisión relativamente sencilla:

  1. Recuperar la señal caída de la entrada desde Costean.
  2. Dar continuidad a la señalización durante la travesía urbana o, al menos, indicar claramente que el recorrido continúa en la Cruz de Santa Bárbara.
  3. Revisar los postes existentes y reponer o reparar los que estén caídos o deteriorados.
  4. Reponer las tres placas indicadoras que actualmente faltan.
  5. Realizar una revisión mensual del recorrido para comprobar que la señalización continúa en buen estado.

No estamos hablando de una gran obra ni de recuperar un sendero desaparecido. Precisamente ahora, cuando los problemas todavía son pequeños, es cuando resulta más fácil intervenir. Una señal puede reponerse, un poste puede levantarse y un cruce puede volver a indicarse. Si dejamos pasar los años, esas pequeñas deficiencias pueden terminar convirtiéndose en la pérdida de continuidad del recorrido.

El GR-45, los Caminos Naturales y la nueva Vía Verde

Muy cerca tenemos un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando dejamos pasar el tiempo. En la explanada del Santuario de El Pueyo todavía permanece un antiguo panel del GR-45.

Panel del antiguo GR-45 en el Santuario de El Pueyo
Panel del antiguo GR-45 en la explanada del Santuario de El Pueyo. El panel permanece, pero el recorrido ha perdido prácticamente su continuidad como sendero señalizado. Apenas quedan señales residuales.

El panel continúa allí, pero hoy resulta difícil reconocer sobre el terreno aquel itinerario como un gran recorrido señalizado hace décadas. Seguramente no hubo un momento concreto en el que alguien decidiera que debía desaparecer. Estas cosas suelen ocurrir lentamente: una señal deja de reponerse, después otra, un tramo pierde continuidad y, poco a poco, el sendero termina existiendo más en los mapas y en el recuerdo que sobre el terreno.

Y, sin embargo, el GR-45 sigue apareciendo señalado en mapas y referencias como las del IGN, Wikipedia o los senderos de la FAM, aunque hoy resulte muy difícil seguirlo sobre el terreno sin recurrir a un GPS.

Ha habido intentos de evitar que desaparezca por completo. En 2019, por ejemplo, Montañeros de Aragón de Barbastro trabajó en la recuperación del Sendero del Somontano. Pero el estado actual de la señalización demuestra hasta qué punto resulta difícil recuperar una ruta cuando durante años no ha tenido un mantenimiento continuado.

El GR-17 está todavía muy lejos de esa situación. Precisamente por eso merece la pena actuar ahora, cuando mantenerlo continúa siendo relativamente sencillo.

En el Somontano tenemos además otro antecedente. El Camino Natural del Somontano de Barbastro fue acondicionado hace años dentro del Programa de Caminos Naturales del Ministerio de Agricultura. Cuando recorrí parte de este itinerario mientras preparaba mi libro sobre Guara encontré algunas de sus infraestructuras muy deterioradas o desaparecidas, a pesar de que habían supuesto actuaciones importantes y costosas.

Aquella experiencia me hizo pensar en un problema que vuelve a aparecer ahora: crear una ruta puede resultar relativamente sencillo cuando existe un proyecto y financiación, pero lo verdaderamente difícil comienza después, cuando hay que mantener durante años las señales, paneles, pasarelas, áreas de descanso y demás elementos instalados. Si ese mantenimiento falla, una inversión importante puede ir desapareciendo poco a poco.

Esta reflexión llega en un momento especialmente oportuno porque dentro de pocos meses Barbastro dispondrá del Camino Natural Vía Verde de Barbastro-Castejón del Puente-Monzón, otra importante infraestructura para caminar y desplazarse en bicicleta.

Su propia denominación refleja una situación peculiar. El proyecto nació sobre el antiguo trazado ferroviario Barbastro-Selgua y fue planteado como Vía Verde. De hecho, la Fundación de los Ferrocarriles Españoles redactó el proyecto constructivo para acondicionarlo como Vía Verde. Posteriormente, su ejecución se integró en el Programa de Caminos Naturales del Ministerio de Agricultura, de donde procede la denominación actual de Camino Natural Vía Verde.

Camino Natural Vía Verde entre Barbastro y Monzón
El Camino Natural Vía Verde de Barbastro-Castejón del Puente-Monzón recupera parte del antiguo trazado ferroviario y permitirá ampliar las posibilidades para caminar y desplazarse en bicicleta.

La nueva ruta conserva, por tanto, su carácter de Vía Verde, pero administrativamente forma parte también de otro programa y está previsto que su mantenimiento posterior recaiga sobre los municipios que reciben los distintos tramos. Eso vuelve a situarnos ante la misma cuestión que plantea el GR-17: una infraestructura no termina cuando se inaugura. Su verdadero futuro depende de lo que ocurra durante los años siguientes.

El Camino Natural Vía Verde y el GR-17 son proyectos distintos, con señalizaciones diferentes, y no tendría sentido intentar uniformarlos. Pero eso no impide que puedan complementarse. Lo interesante sería que quien llegue a Barbastro por uno de ellos pueda conocer la existencia del otro y continuar su recorrido si lo desea.

También se ha planteado la posibilidad de continuar el Camino Natural hacia Alquézar, pero de nuevo nos encontramos con la creación de nuevas redes de caminos con señalizaciones distintas. El reto no debería ser únicamente seguir creando nuevos recorridos, sino conseguir que se conecten entre sí y que todos ellos puedan mantenerse en el tiempo.

Los proyectos nuevos concentran lógicamente más atención, inversión e ilusión, pero una ruta no demuestra su verdadero valor el día que se inaugura. Lo hace cinco, diez o veinte años después, cuando alguien que nunca la ha recorrido todavía puede seguirla. Por eso sería una pena inaugurar ahora una magnífica infraestructura mientras una ruta creada apenas cinco años antes comienza a perder su continuidad.

Barbastro debe implicarse en su conservación

El Camino Natural Vía Verde de Barbastro-Castejón del Puente-Monzón nace con un compromiso de mantenimiento por parte de los municipios. Creo que esa misma preocupación debería existir con el GR-17 a su paso por Barbastro.

Puede que el Ayuntamiento no sea el responsable directo de cada señal ni de todas las actuaciones necesarias en este sendero. Pero el GR-17 atraviesa el municipio, forma parte de sus posibilidades senderistas y turísticas y no debería ir deteriorándose sin que se actúe. Si una reparación corresponde a otra administración, el Ayuntamiento puede comunicar la incidencia y procurar que se resuelva; y si existen actuaciones que puedan realizarse directamente, facilitar que se hagan.

Resulta llamativo que se esté realizando una inversión importante en el nuevo Camino Natural Vía Verde mientras siguen pendientes pequeñas actuaciones de mantenimiento del GR-17 que permitirían recuperar fácilmente la continuidad de la ruta.

Lo importante es que la complejidad administrativa no termine convirtiéndose en falta de mantenimiento. Barbastro debería implicarse en vigilar el estado del GR-17 y procurar que conserve su continuidad, del mismo modo que deberá cuidar el nuevo Camino Natural Vía Verde.

No se trata de elegir entre caminos nuevos y caminos antiguos. Barbastro dispone de caminos rurales, un sendero de gran recorrido como el GR-17 y pronto tendrá también el Camino Natural Vía Verde. Su potencial senderista y turístico no depende solamente de seguir creando nuevas rutas, sino también de conservar las que ya existen y facilitar que puedan conectarse entre ellas.

En el caso del GR-17, lo verdaderamente difícil ya está hecho: se consiguió establecer una continuidad a través del Pirineo central, conectar territorios muy diferentes y señalizar una gran ruta transfronteriza. Hoy, a su paso por Barbastro, los problemas son todavía pequeños y fácilmente corregibles.

Lo difícil fue atravesar el Pirineo; lo que no debería resultar difícil es atravesar Barbastro.

Porque un camino no existe solamente porque aparezca dibujado en un mapa. Un camino existe mientras pueda seguirse.


Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial para la documentación, contraste de información y edición del texto.

Daniel Vallés Turmo
Caminos de Barbastro
Septiembre de 2026

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