Golondrinas, aviones y vencejos
Observaciones desde Barbastro, Graus, Alquézar, Aínsa y otros pueblos del entorno.
Esta entrada nació en mayo de 2019, cuando pensé que unas golondrinas habían construido un nido en mi galería. Poco después comprobé que en realidad se trataba de un avión común. Desde entonces he ido añadiendo observaciones sobre estas aves que cada primavera llenan de vida nuestras calles, plazas y balcones.
Golondrinas, aviones y vencejos: cómo distinguirlos
En nuestras poblaciones es fácil confundir golondrinas, aviones y vencejos. Los tres forman parte del paisaje de primavera y verano, pero su comportamiento y sus nidos son distintos.
La golondrina
La golondrina común suele construir nidos abiertos, de barro, a menudo en lugares protegidos bajo aleros, balcones o porches. En algunos pueblos todavía pueden verse sus nidos en calles interiores, cobertizos o zonas menos expuestas.
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| Golondrina. Foto de Malene en Wikipedia. |
El avión común
Los nidos que habitualmente vemos en balcones, fachadas y aleros suelen ser de avión común. Su nido está más cerrado que el de la golondrina y normalmente presenta una pequeña abertura de entrada.
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| Avión común. Fuente: Wikipedia. |
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| Nido de avión. Fuente: Wikipedia. |
El vencejo
El vencejo es otra ave que podemos confundir con las golondrinas. A diferencia de ellas, pasa casi toda su vida en el aire y no construye nidos de barro en las fachadas.
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| Vencejo. Fuente: Wikipedia. |
El nido de avión de mi terraza
En mayo de 2019 observé la construcción de un nido en mi terraza. Al principio pensé que era de golondrina, pero al verlo terminado comprobé que era un nido de avión común.
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| Nido de avión en mi terraza. |
Durante semanas evité entrar en la terraza por miedo a que abandonaran el nido. Poco a poco fui observando la evolución: la madre asomando, las crías en el interior, los excrementos bajo el nido y, finalmente, los primeros vuelos.
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| Madre asomando en el nido. |
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| Dos crías asomando desde el nido. |
El mejor insecticida es tener un nido en la terraza. Cada mañana me gustaba ver a la madre en la entrada y escuchar a las crías en el interior.
Daniel Vallés Turmo. Observaciones realizadas entre mayo y agosto de 2019.
Aviones y golondrinas en otros pueblos
En los años siguientes seguí observando aviones y golondrinas en distintos pueblos. En Alquézar, por ejemplo, un vecino me contó que en la plaza había varios nidos de golondrina y que ya habían salido dos tandas de crías.
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| Nido de golondrina en Alquézar. |
También me llamó la atención cómo algunos vecinos cuidan los nidos y colocan papeles o protecciones para evitar que se ensucien los balcones. Esa pequeña tolerancia permite que las aves sigan encontrando espacios para criar en nuestros pueblos.
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| Nidos de aviones en Barbastro. |
Daniel Vallés Turmo. Observaciones de 2020 y 2021.
Una semana de junio: el primer vuelo
En junio de 2026 tuve la oportunidad de observar durante varios días un nido de golondrinas en una calle de Graus. Estaba construido sobre un grueso cable, protegido bajo el alero de un balcón, una ubicación que lo resguardaba del sol y de la lluvia.
En el nido había cinco polluelos. Los primeros días apenas asomaban la cabeza para recibir la comida que les traían sus padres. Poco a poco comenzaron a salir del nido y a posarse en los cables cercanos.
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| Recreación del nido con los cinco polluelos. |
Después llegaron los primeros vuelos cortos: algunos ya se atrevían a revolotear mientras otros seguían esperando en el nido. Cada jornada el nido aparecía un poco más vacío: primero quedaban cuatro, luego dos, después uno solo... hasta que una mañana ya no quedaba ninguno.
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| Algunos polluelos comienzan a salir del nido. |
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| Primeros vuelos alrededor del nido. |
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| El nido queda vacío y los polluelos ya vuelan alrededor. |
Lo que más me llamó la atención fue el comportamiento de los padres. No abandonaron al grupo cuando los primeros aprendieron a volar, sino que continuaron alimentando y guiando al último polluelo hasta que también estuvo preparado. Solo entonces la familia desapareció del nido.
Fue una escena sencilla, pero difícil de olvidar. En apenas una semana pude contemplar todo el proceso: desde la dependencia absoluta de los polluelos hasta su primer vuelo y su incorporación a la vida en libertad.
Las imágenes y el vídeo que acompañan este apartado son una recreación basada en las escenas reales observadas durante esos días, realizada para ilustrar una evolución que resultaba imposible fotografiar completa.
Daniel Vallés Turmo, 28 de julio de 2026.
Esta entrada forma parte de la serie Caminos de Vida.
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