Cómo ha ido muriendo el río Cinca

Río Cinca en su nacimiento en Pineta sin agua en invierno
El río en invierno: cuando el
Cinca duerme

Cada invierno, el río Cinca parece apagarse. No muere de golpe: se duerme. Las precipitaciones en su cabecera se transforman en nieve y el agua queda retenida en las montañas. En el circo de Pineta, el cauce aparece prácticamente seco. En febrero, el mes de menor aportación, el embalse de Mediano apenas recibe 40 hm³, cuando su media mensual ronda los 100 hm³.
Este comportamiento es natural. Así ha sido siempre el Cinca: un río de régimen nival, con inviernos silenciosos y primaveras desbordantes. Pero no es la naturaleza quien lo ha matado.
Las primeras heridas: el Alto Cinca (1923–1932)
Las primeras heridas llegan en 1923, con la puesta en servicio de la central de Lafortunada-Cinca, construida para llevar electricidad al País Vasco por la empresa Iberduero. Para ello se construye el canal del Cinca, que desvía gran parte del caudal hacia el embalse de Pineta y posteriormente al valle de Barrosa. El río, por primera vez, deja de ser río durante largos tramos.
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| Salto hidráulico de Lafortunada con el río Cinca |
El golpe se extiende al afluente Cinqueta, que baja del valle de Gistaín. En 1932, en Plandescún, nace el canal que alimenta la central de Lafortunada-Cinqueta. Otro río herido.
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| Salto hidráulico de Lafortunada con el río Cinqueta |
Canalizaciones sucesivas: Lafortunada y Laspuña (1965)
En Lafortunada, el Cinca vuelve a ser canalizado hasta el salto de Laspuña, inaugurado en 1965. El patrón se repite: canal, turbina, tramo seco.
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| Salto hidráulico de Laspuña |
Mediano: el gran corte del río (1950–1965)
El embalse de Mediano se proyecta en 1927 dentro del Plan de Riegos del Alto Aragón, con tres objetivos: regular el Cinca, generar electricidad y desarrollar la zona. La Guerra Civil retrasa las obras y no será hasta después de 1950 cuando se construya realmente.
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| Embalse de Mediano |
Antes de que el río quedara definitivamente cortado, el 31 de julio de 1949, Mariano Pallaruelo, junto a sus hermanos José y Luis, realizó el último descenso completo documentado desde Laspuña hasta Tortosa en navatas, transportando troncos. Fue el final de una cultura milenaria ligada al río.
En 1965, el recrecimiento de la presa en 10 metros inunda definitivamente Mediano y alcanza los sótanos de las casas del puente de Aínsa. La herida ya es irreversible.
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| Presa de Mediano |
El Ara: el último río vivo
El afluente río Ara se salva. El proyecto de embalse de Jánovas, planeado en 1917, es finalmente descartado en 2005 tras la modificación del Plan Hidrológico Nacional. Gracias a ello, el Ara sigue siendo el último gran río pirenaico libre.
El Grado: regular para regar (1969)
En 1969 se finalizan las obras del embalse de El Grado, cuya función principal es servir de regulación para el canal del Cinca. La cola del embalse llega hasta la presa de Mediano, formando un sistema conjunto.
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| Embalse de El Grado |
Afluentes también sometidos
Los afluentes tampoco se libran. El río Ésera es canalizado hasta Campo mediante saltos hidroeléctricos y posteriormente regulado por el embalse Joaquín Costa. Aguas abajo aparecen los canales de Arias I, Arias II y Ariéstolas, que alimentan varios saltos hasta la altura de Castejón del Puente. Más abajo ya no hay centrales eléctricas, únicamente acequias de riego.
Un río domesticado por completo
Los embalses de Mediano y El Grado almacenan 836 hm³, cerca del 60 % del volumen anual del río Cinca, lo que les da una enorme capacidad de regulación.
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| Embalse de Mediano |
Las aportaciones anuales siguen un patrón claro: en octubre y noviembre rondan los 80 hm³, descienden progresivamente hasta febrero, cuando apenas alcanzan los 40 hm³, y vuelven a crecer con las lluvias primaverales y el deshielo hasta llegar a 160 hm³ a mediados de mayo. Después comienza el estiaje, descendiendo hasta unos 50 hm³. Mediano alcanza su máxima capacidad en junio y se vacía durante la campaña de riego para luego recuperarse.
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| Embalse de El Grado |
El Grado sigue un patrón similar, aunque con menor oscilación, al estar regulado directamente por Mediano.
La otra cara: las riadas
El control del río también evitó grandes catástrofes. La riada de agosto de 1942 alcanzó los 4.500 m³ por segundo, arrasando puentes y pueblos a lo largo del Cinca. Para que sirva de referencia, cuando se escribe esta entrada el caudal en Fraga ronda los 9,7 m³ por segundo.
Según los datos históricos de la serie 1928-2020, el caudal medio anual es de aproximadamente 73,2 m³ por segundo. Aquella riada multiplicó por 70 el caudal medio y por 500 el de un día normal de verano. Junto a la carretera de Barbastro a El Grado puede verse una placa que indica que el nivel del agua alcanzó 1,6 metros de altura a unos 500 metros del cauce.
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| Caseta donde se ve la altura alcanzada |
Si el río Cinca mantuviera de forma constante el caudal de la riada de 1942, sería capaz de llenar el embalse de Mediano en poco más de un día. En condiciones normales, con un caudal medio de 70 m³ por segundo, ese mismo embalse tardaría unos 72 días en llenarse.
Mi madre me dijo que la riada había arrasado con toda la huerta de Labuerda dejándoles sin comida para alimentarse y alimentar a los cerdos. El cauce llegó a tener una anchura de más de 300 metros.
Esta gran riada fue un factor decisivo para acelerar la construcción de los embalses de Mediano y El Grado.
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| Inundación de las huertas de Labuerda en 1942 |
Cómo pudo circular un caudal de 4.500 m³/s
Un caudal de 4.500 m³ por segundo no puede explicarse como una ola estrecha ni como un frente de pocos metros. No se trata de una “pared de agua”, sino de una gran avenida que ocupa el cauce y toda la llanura de inundación.
En esta zona del Cinca, junto a El Grado, el cauce se sitúa en torno a la cota 355 m, mientras que la llanura adyacente presenta cotas entre 356 y 358 m. Durante la riada de 1942, el nivel del agua alcanzó aproximadamente la cota 359,6 m, como demuestra la marca de 1,60 m de altura en una caseta situada a unos 500 metros del cauce.
Esto implica que el agua no solo ocupó el canal principal, sino una franja inundada de varios cientos de metros. Con un ancho inundado del orden de 500–600 m y una profundidad media de 2 a 4 metros, basta una velocidad de entre 2 y 4 m/s para alcanzar el caudal máximo estimado de la riada.
La siguiente imagen muestra un perfil transversal simplificado del valle del Cinca durante la avenida, con distintos escenarios posibles de profundidad y velocidad compatibles con un caudal de 4.500 m³/s.
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| Gráfico |
Perfil transversal simplificado del río Cinca durante la riada de 1942.
La inundación ocupa una franja cercana a los 600 m, alcanzando cotas próximas a 359,6 m.
Con profundidades medias de 2–4 m, el caudal de 4.500 m³/s se explica con velocidades fluviales realistas.
Epílogo: un río que ya no es río
El río Cinca ha muerto para posibilitar la producción eléctrica en la primera mitad del siglo XX y el regadío en la segunda. Solo nos queda el río Ara como afluente verdaderamente vivo.
El precio ha sido alto: un río convertido en canal, en depósito y en válvula de regulación. Un río que ya no decide cuándo nacer ni cuándo crecer pero, también, ha posibilitado desarrollo y regulación de las riadas.
Otros artículos sobre esta temática en el blog:
- Embalse de El Grado: nivel actual, fotos y recorrido por el embalse semivacío.
- La Expropiación del Embalse de El Grado: un éxodo planificado.
- Evolución del volumen embalsado en El Grado y Mediano: análisis del río Cinca.
Contenido elaborado con apoyo de herramientas de redacción asistida.
Daniel Vallés Turmo
Enero de 2026
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