martes, 8 de septiembre de 2026

Bolturina y Torreciudad: cuando cambió el camino

Antiguo Santuario de Torreciudad visto desde el camino de La Puebla de Castro
Antiguo Santuario de Torreciudad y torre de señales, vistos desde el camino de La Puebla de Castro una vez pasadas las Serrafinas. Fotografía: Pedro Bardají Suárez. Fuente: «Torreciudad: la vida cotidiana en los dos últimos siglos» .

En la entrada “Torreciudad y Barbastro: una historia compartida antes del conflicto” miramos Torreciudad desde Barbastro. Ahora quiero hacerlo desde el despoblado de Bolturina para ofrecer otra perspectiva.

La razón está en una fotografía de 1964 que aparece en aquella entrada, cuando empezaba a gestarse la nueva Torreciudad. En ella vemos la imagen restaurada de la Virgen de Torreciudad regresando a su antigua ermita, acompañada por el obispo de Barbastro, Jaime Flores, y por numerosos vecinos. Pero hay un detalle que cambia por completo la forma de mirar aquella escena: la romería parte de Bolturina.

Hoy puede resultar extraño. Quien visita Torreciudad llega normalmente por la carretera que conduce directamente al santuario desde El Grado y Bolturina queda fuera del recorrido habitual. Sólo vuelve a aparecer si llegamos por la carretera de La Puebla de Castro. En 1964 aquellas carreteras todavía no existían y la geografía era muy distinta. Para comprender la antigua Torreciudad hay que volver a mirar los pueblos y caminos que la rodeaban.

Y entre ellos aparece Bolturina.

Bolturina no era sólo un pueblo cercano

Hoy Bolturina aparece como un despoblado y la iglesia de Santa Ana queda casi aislada en el paisaje. Cuesta imaginar que a su alrededor hubo casas, calles, familias, cultivos y una vida cotidiana completa. A principios del siglo XX contaba con unos 140 habitantes. Las fotografías antiguas permiten recuperar esa imagen: un pequeño núcleo compacto, con la iglesia integrada en el pueblo y rodeado de bancales y campos trabajados a los pies de un tozal.

Vista antigua del pueblo de Bolturina
Estado actual de Bolturina con la iglesia de Santa Ana
La iglesia de Santa Ana permite reconocer el antiguo núcleo. Antes formaba parte del pueblo; hoy permanece sola.

La cercanía con Torreciudad no era sólo geográfica. Durante siglos, la antigua ermita estuvo vinculada eclesiásticamente al Priorato de Bolturina, y todavía a comienzos del siglo XX la Casa-Santuario y sus tierras aparecen documentadas dentro de esa jurisdicción.

Los documentos del siglo XIX permiten incluso asomarse a una Torreciudad muy distinta de la actual. Aparecen vecinos de Bolturina relacionados con la Casa-Santuario y los inventarios hablan de camas, alimentos, animales y utensilios domésticos propios de una hospedería. La ermita no era únicamente un lugar de devoción: formaba parte de una pequeña economía rural ligada al territorio.

Cuando terminaban las romerías y llegaba el invierno, Torreciudad quedaba prácticamente aislada. Una de las fuentes cuenta que, cuando había prior, éste se trasladaba entonces a Bolturina. Es un detalle pequeño, pero muy revelador: ambos lugares formaban parte de una misma vida cotidiana.

A Torreciudad se llegaba a pie o a caballo

Desde El Grado existía una senda difícil y accidentada, mientras que Bolturina ofrecía una de las rutas utilizadas por quienes viajaban con caballerías. Llegar a Torreciudad no era una ruta sencilla.

Mapa antiguo de los caminos entre Bolturina y Torreciudad
Mapa actual del entorno de Bolturina y Torreciudad
La relación entre Bolturina y Torreciudad se entendía a través de una red de caminos anterior a la carretera moderna.

La romería de 1964 conserva así mucho más que una celebración religiosa. Conserva un paisaje humano que todavía funcionaba: el pueblo, sus vecinos, la Virgen y el camino hacia la ermita.

Pero aquel mundo estaba a punto de cambiar.

Mientras Bolturina se vaciaba, Torreciudad crecía

La desaparición de Bolturina no puede explicarse por Torreciudad. Forma parte de un proceso de despoblación mucho más amplio que afectó durante aquellas décadas a numerosos pueblos del Somontano, la Ribagorza y el Sobrarbe. En mi propia familia ocurrió algo parecido con Sarsa de Surta, el pueblo donde nació mi padre y que también terminó quedando abandonado.

El camino del abandono: Sarsa de Surta es, en ese sentido, otra parte de la misma historia.

La falta de oportunidades, la mecanización del campo, la marcha hacia Barbastro, Monzón, Zaragoza o Barcelona y los grandes cambios económicos de aquellos años fueron vaciando muchos pequeños núcleos rurales. Al mismo tiempo, las grandes obras que transformaban el territorio —el embalse de El Grado, los nuevos regadíos o la construcción del nuevo santuario de Torreciudad— también generaban empleo y retenían durante un tiempo a parte de aquella población.

Por eso quizá la imagen más justa no sea buscar una relación de causa y efecto, sino observar dos procesos que sucedían casi al mismo tiempo: mientras Bolturina perdía habitantes, Torreciudad ganaba visitantes.

Ortofoto antigua del núcleo de Bolturina
Ortofoto actual del antiguo núcleo de Bolturina
La comparación aérea permite reconocer el antiguo núcleo de Bolturina y comprobar hasta qué punto ha cambiado el paisaje.

Las fotografías aéreas permiten distinguir además dos momentos diferentes. Primero se produjo el abandono progresivo del pueblo. Después llegó su desaparición física.

Diversas fuentes señalan que buena parte de las propiedades fueron adquiridas durante aquellos años por sociedades o entidades vinculadas al entorno patrimonial de Torreciudad. Cuando el pueblo quedó deshabitado, muchas viviendas fueron derribadas o dinamitadas. Sobre las razones concretas aparecen versiones diferentes: unas hablan de seguridad ante el estado de las construcciones y otras recogen testimonios según los cuales también se pretendía evitar la ocupación de las casas abandonadas.

Con las fuentes que he podido localizar no parece prudente ir mucho más lejos. Lo que sí puede comprobarse en las fotografías y ortofotos es el resultado: allí donde había existido un pequeño pueblo compacto quedó finalmente la iglesia de Santa Ana sola en el paisaje. El pueblo había desaparecido físicamente.

Cuando cambió el camino

La transformación decisiva no fue únicamente la construcción del nuevo santuario. También cambió la manera de llegar hasta él.

Durante siglos, Torreciudad había estado unido a su entorno por caminos que obligaban a pasar por los pueblos, seguir el relieve y adaptarse a una geografía difícil. Bolturina era una de esas puertas de acceso. La llegada formaba parte del propio viaje.

La construcción de las nuevas carreteras alteró por completo esa relación. Torreciudad pasó a estar conectado directamente con una red viaria pensada para otro volumen de visitantes y para una forma de acceso muy distinta. El nuevo acceso quedó articulado principalmente desde El Grado, mientras Bolturina quedaba fuera del recorrido habitual.

La nueva carretera no sólo cambió el acceso a Torreciudad. Cambió también su relación con los pueblos que lo rodeaban.

El antiguo esquema podría resumirse de una forma sencilla: pueblo, camino y ermita. El nuevo era diferente: carretera, aparcamiento y santuario.

Bolturina dejó de estar en el recorrido habitual de quienes llegaban a Torreciudad. Poco a poco, también dejó de estar en la mirada.

La historia anterior seguía existiendo, pero había dejado de ser visible para la mayoría de quienes llegaban a Torreciudad.

Recuperar Bolturina

Sin embargo, Bolturina no ha desaparecido de la memoria.

En los últimos años antiguos vecinos, descendientes y personas vinculadas al lugar han comenzado a recuperar fotografías, recuerdos, nombres y espacios. La Asociación Amigos de Bolturina, creada en 2019, ha impulsado trabajos de limpieza y recuperación del entorno de la iglesia de Santa Ana, el cementerio y la fuente.

En 2021 varias jornadas de trabajo permitieron volver a acondicionar algunos de esos lugares. El lema utilizado entonces resumía bien el sentido de la iniciativa: “Tras más de 40 años de silencio, Bolturina renace”.

Después llegaron también exposiciones y encuentros destinados a recuperar la memoria del pueblo. En 2022 se organizó la muestra Recordando Bolturina, con fotografías y recuerdos de antiguos habitantes y descendientes.

Y en 2024 el Museo Diocesano Barbastro-Monzón acogió la exposición De Bolturina a Torreciudad, el peregrinar de una Virgen , que recuperaba precisamente algunos de los vínculos históricos entre ambos lugares.

Recuperar Bolturina no significa necesariamente reconstruir el pueblo tal como fue. Significa también recuperar los nombres, las fotografías, las historias familiares, los caminos y la función que aquel lugar tuvo dentro de su territorio.

Volver a caminar la historia

Hoy todavía es posible acercarse a esa antigua geografía de una forma distinta a la habitual. El GR 17 atraviesa La Puebla de Castro, Ubiergo y Bolturina antes de llegar al Santuario de Torreciudad y continuar hacia El Grado.

No podemos afirmar que el sendero actual reproduzca metro a metro los caminos utilizados durante siglos, pero sí recupera, al menos en parte, su lógica: llegar a Torreciudad atravesando el territorio y pasando por algunos de los lugares que formaban parte de su antigua geografía humana.

GR 17: La Puebla de Castro – Ubiergo – Bolturina – Santuario de Torreciudad – El Grado

Quien hoy llega andando por este camino contempla Torreciudad de una manera muy diferente a quien llega directamente en coche. Aparecen el relieve, las distancias, los barrancos, los antiguos pueblos y esa sensación de aproximarse poco a poco a un lugar que durante siglos estuvo mucho más aislado.

Y vuelve a aparecer Bolturina. Durante siglos fue uno de los lugares desde los que se entendía y se alcanzaba Torreciudad. Después perdió habitantes, desaparecieron sus casas y la nueva carretera dejó el antiguo pueblo fuera del recorrido habitual. Pero la historia no desapareció con las casas. Permanece en los documentos, en las fotografías, en la iglesia de Santa Ana, en los recuerdos de quienes nacieron allí o descendieron de sus habitantes y también en los caminos que todavía atraviesan este paisaje.

Para comprender del todo Torreciudad, hay que volver a mirar el camino que venía de Bolturina.


Fuentes y más información

Antonio Torres Rausa, Torreciudad: propiedad y patrimonio en los siglos pasados .

Antonio Torres Rausa, Torreciudad: la vida cotidiana en los dos últimos siglos .

Constantino Ánchel, La primera romería de san Josemaría a la Virgen de Torreciudad .

Museo Diocesano Barbastro-Monzón, De Bolturina a Torreciudad, el peregrinar de una Virgen .

Diario del AltoAragón, La ilusión ya marca la rehabilitación del núcleo deshabitado de Bolturina .

Senderos Turísticos de Aragón, GR 17: La Puebla de Castro – Ubiergo – Bolturina – Santuario de Torreciudad – El Grado .


Cómo llegar a Bolturina en coche

Bolturina puede alcanzarse en coche desde la carretera que une Torreciudad con La Puebla de Castro. A unos 3,3 kilómetros de Torreciudad hay que abandonar la carretera y tomar la pista que conduce hacia el antiguo núcleo. Para facilitar la localización, he preparado la ruta en Google Maps:

Torreciudad en Caminos de Barbastro

Una serie de entradas para recorrer la historia, el paisaje y el conflicto actual de Torreciudad:

Torreciudad
Una primera mirada publicada en Caminos de Barbastro en 2015.

Torreciudad: dos paisajes y una misma Virgen
De la antigua ermita sobre el Cinca al gran santuario junto al embalse.

Torreciudad y Barbastro: una historia compartida antes del conflicto
Los vínculos históricos entre Torreciudad, Barbastro y la diócesis.

Bolturina y Torreciudad: cuando cambió el camino
Los pueblos, caminos y relaciones humanas que rodeaban a la antigua Torreciudad.

Torreciudad y Barbastro: un camino de restitución, reconciliación y futuro
Una primera reflexión sobre el conflicto y la búsqueda de una salida compartida.

Torreciudad: una solución para que nadie tenga que desaparecer
Una reflexión más reciente sobre una posible salida al conflicto preservando las distintas realidades de Torreciudad.

Contenido elaborado por el autor con apoyo de herramientas de inteligencia artificial para la documentación, contraste de información, análisis cartográfico y edición del texto.

Daniel Vallés Turmo

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