jueves, 16 de julio de 2026

Las barcas de maroma del río Cinca: historia de los antiguos pasos entre dos orillas

Las barcas de maroma del río Cinca: historia de los antiguos pasos entre dos orillas

Los puentes que existieron antes de los puentes

Durante siglos, cruzar el río Cinca fue una de las mayores dificultades para quienes recorrían los caminos del Alto Aragón. Antes de que existieran los puentes de piedra y, más tarde, los metálicos, el paso de personas, caballerías y mercancías dependía de un sistema tan sencillo como eficaz: las barcas de maroma.

Estas embarcaciones permanecían sujetas a un cable tendido entre ambas orillas y aprovechaban la fuerza de la corriente para desplazarse de un lado al otro del río. Allí donde levantar un puente resultaba demasiado costoso o técnicamente imposible, la barca se convertía en un elemento esencial de las comunicaciones.

Al igual que ocurría con los puentes, su explotación constituía un derecho concedido por la autoridad del momento. Los viajeros debían abonar un pontazgo para realizar el cruce, mientras el barquero se encargaba del mantenimiento de la embarcación y del servicio diario.

Con la construcción de nuevos puentes durante los siglos XIX y XX, estas barcas fueron desapareciendo poco a poco. Hoy apenas sobreviven algunos documentos, fotografías y topónimos que recuerdan su existencia. Sin embargo, durante muchos siglos formaron parte del paisaje cotidiano del río Cinca.

¿Cómo funcionaba una barca de maroma?

Gráfico explicativo del funcionamiento de una barca de maroma.
La corriente empujaba la embarcación lateralmente mientras el cable impedía que fuera arrastrada río abajo.

La barca permanecía unida mediante un aro o polea a un cable tendido entre ambas orillas. El barquero orientaba ligeramente la embarcación respecto a la corriente y era precisamente la fuerza del agua la que la hacía desplazarse transversalmente hacia la otra margen.

Como el cable impedía que fuese arrastrada río abajo, el movimiento se producía de forma controlada. Mediante una pértiga o un timón, el barquero regulaba el ángulo de la barca para realizar el viaje en uno u otro sentido sin necesidad de remar.

Era un sistema sencillo, económico y sorprendentemente eficaz, utilizado durante siglos en numerosos ríos europeos.

Un recorrido por las barcas del río Cinca

Aunque probablemente existieron muchas más, la documentación conservada permite localizar varias barcas de maroma a lo largo del río. Siguiendo el curso del Cinca desde el Pirineo hacia el sur encontramos algunos de los pasos más importantes.

Ligüerre

La primera barca conocida se encontraba a la salida del congosto del Entremón.

Aparece representada en la cartografía de principios del siglo XX y, gracias al fotógrafo y pirineísta Lucien Briet, conservamos una magnífica imagen de la embarcación todavía en funcionamiento. La fotografía constituye uno de los mejores testimonios gráficos de este sistema tradicional de paso en el Pirineo.

Barca de maroma de Ligüerre fotografiada por Lucien Briet a comienzos del siglo XX.
Barca de maroma de Ligüerre, a la salida del congosto del Entremón. Fotografía de Lucien Briet.

Abizanda

En las actuales Casas de la Barca existió otro importante paso sobre el Cinca, que estuvo funcionando durante dieciséis generaciones hasta la expropiación motivada por la construcción del embalse de El Grado.

También aparece señalado en los mapas antiguos. Durante décadas comunicó ambas orillas y, después de desaparecer la barca, el paso fue sustituido por un cajón suspendido de un cable.

Antigua barca de paso de las Casas de la Barca, en Abizanda.
La antigua barca de paso de las Casas de la Barca.
Cajón suspendido que sustituyó a la barca de Abizanda.
El cajón suspendido que continuó comunicando ambas orillas después de desaparecer la barca.

Más información en la entrada Las Casas de la Barca.

El Grado

Mucho antes del puente metálico inaugurado en 1865 existió aquí una barca de maroma.

La construcción del puente transformó definitivamente las comunicaciones para cruzar el río Cinca hacia la Ribagorza. Durante más de un siglo, esta carretera fue el principal itinerario entre Barbastro y Graus, hasta que en la década de 1970 se abrió el paso por el congosto de Olvena.

Más información en la entrada De Barbastro a Graus: tres caminos, tres épocas.

Estada

Antes del actual puente de Las Pilas, el paso del Cinca se realizaba mediante otra barca de maroma.

La documentación histórica demuestra la importancia de este embarcadero, utilizado tanto en tiempos de paz como durante las guerras carlistas y la Guerra Civil.

A partir de fotografías antiguas y del relieve conservado en la orilla he realizado una recreación del lugar donde probablemente permanecía amarrada la embarcación. El pequeño espigón rocoso situado junto al embarcadero habría servido como refugio natural durante las grandes crecidas del río.

Recreación histórica de la barca de maroma de Estada en el río Cinca.
Recreación del antiguo paso de barca de Estada, junto al lugar donde después se construiría el puente de Las Pilas.

Durante la expedición carlista de 1837, el cruce del Cinca se convirtió en una operación dramática. El 4 de junio, dos barcas de sirga comenzaron a transportar tropas y bagajes mientras otros soldados intentaban vadear o atravesar a nado la corriente.

Recreación del paso del río Cinca por las tropas carlistas el 4 de junio de 1837.
Recreación del paso del Cinca por las tropas carlistas el 4 de junio de 1837.

Más información en la entrada De Barbastro a Graus: tres caminos, tres épocas.

La barca de Olvena, en el río Ésera

Aunque pertenece al río Ésera, merece un lugar en este recorrido porque constituye uno de los documentos gráficos más valiosos conservados sobre este tipo de embarcaciones en torno al río Cinca.

La fotografía permite observar una barca preparada para transportar caballerías y muestra con gran claridad el gran pórtico rectangular de madera por el que discurría el cable de maroma, un detalle constructivo que ayuda a comprender el funcionamiento de estas embarcaciones.

Barca de maroma de Olvena en el río Ésera con caballerías y viajeros.
Barca de Olvena en el río Ésera. La imagen permite observar el transporte de caballerías y el pórtico de madera de la maroma.

Fonz

Entre Barbastro y Fonz existió otra barca de paso cuyo recuerdo ha llegado hasta nuestros días en el nombre del Camino de la Barca, que conducía directamente al embarcadero.

Más información en la entrada Camino de la Barca.

Castejón del Puente

Antes de levantarse el puente renacentista del siglo XVI, también existió aquí una barca que permitía salvar el río. El paso mediante embarcación continuó utilizándose después de la desaparición de aquel puente histórico.

Más información en la entrada Puente de Castejón del Puente.

Albalate del Cinca

La existencia de estas embarcaciones se remonta, al menos, a la Edad Media.

Un documento fechado el 30 de mayo de 1227 menciona expresamente una barca para atravesar el río Cinca, lo que demuestra la antigüedad de este sistema de paso.

Un patrimonio casi olvidado

Las barcas de maroma desaparecieron conforme se construyeron nuevos puentes y mejoraron las carreteras. Con ellas desapareció también un oficio, el del barquero, y una forma de entender las comunicaciones adaptada al propio río.

Hoy cruzamos el Cinca en apenas unos segundos sin detenernos a pensar que, durante siglos, el viaje dependía de una sencilla embarcación de madera, de un cable tendido entre las dos orillas y de la habilidad de quien conocía cada remolino y cada crecida del río.

Las fotografías, los mapas antiguos y los documentos conservados permiten recuperar una parte de esa historia. Son el recuerdo de unos puentes flotantes que hicieron posible la comunicación entre pueblos mucho antes de que el hierro y el hormigón dominaran el paisaje.


Algunas imágenes han sido restauradas o recreadas digitalmente para facilitar la comprensión histórica de los lugares representados.

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2026

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