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domingo, 30 de agosto de 2026

Castillo de Artasona: una torre sobre el encinar y el valle del Cinca

El castillo de Artasona: una torre sobre el encinar y el valle del Cinca
Historia, paisaje y comunicación visual en uno de los rincones menos conocidos del Somontano.

En el centro de Artasona, en el entorno del valle del Cinca y rodeado por las viviendas que fueron creciendo a su alrededor, se conserva uno de esos edificios que ayudan a comprender no solo la historia de un pueblo, sino también el territorio en el que nació. La gran torre cuadrada del castillo-palacio continúa sobresaliendo sobre un caserío de calles estrechas, arcos y pasadizos. No estamos ante una fortaleza aislada en la cima de un monte: el propio pueblo terminó desarrollándose alrededor del castillo, utilizando incluso algunos de los antiguos muros defensivos como parte de construcciones posteriores. La documentación patrimonial describe precisamente un núcleo compacto cuyo trazado quedó condicionado por la fortificación y por la iglesia de la Purificación de Nuestra Señora, de estilo gótico.

Artasona al atardecer con la torre del castillo-palacio y el campanario de la iglesia
Artasona al atardecer. Sobre el caserío destacan la torre del castillo-palacio, a la derecha, y el campanario de la iglesia parroquial. Recreación mejorada mediante inteligencia artificial a partir de una fotografía publicada en Turismo Somontano, donde aparece sin indicación de autor.

Artasona y el encinar

Una de las interpretaciones tradicionales del nombre de Artasona lo relaciona con la encina y el encinar. Esa relación con el paisaje se percibe especialmente bien cuando se baja desde La Puebla de Castro, aunque el territorio actual es bastante más complejo. Hoy el pueblo aparece rodeado principalmente por campos de cultivo, resultado de siglos de roturaciones y aprovechamiento agrícola.

Sin embargo, desde la carretera de La Puebla la perspectiva cambia: los encinares de las laderas y de las zonas más elevadas forman el fondo visual de Artasona y, en determinados puntos, el castillo parece surgir entre la masa verde de los árboles. Entre el mosaico de campos, monte y encinar sobresale entonces el tono pardo de sus muros. Esa imagen ayuda a imaginar un territorio en el que el bosque debió de tener una presencia mayor antes de que generaciones sucesivas fueran ampliando las superficies destinadas al cultivo.

Un territorio recorrido mucho antes del castillo

La importancia de este lugar no comenzó en la Edad Media. Cerca de Artasona discurría el corredor que comunicaba el valle del Cinca con Labitolosa, la ciudad romana situada junto a la actual La Puebla de Castro. Durante los primeros siglos de nuestra era, las terrazas del Cinca fueron ocupándose por explotaciones agrícolas y villas, algunas documentadas en lugares próximos como San Vicente, Cuadradones o San Martín, en el entorno de El Grado, y Las Huertas, en Olvena.

Aquel paisaje combinaría zonas de monte y encinar con superficies progresivamente abiertas para la agricultura, explotaciones rurales y caminos que permitían desplazar personas y productos entre el Cinca y los núcleos del interior. Muchos siglos después, ese mismo corredor continuaría teniendo importancia, aunque las formas de controlarlo serían diferentes. Donde en época romana encontramos caminos, campos y explotaciones agrícolas, durante la Edad Media aparecen fortalezas desde las que vigilar el territorio.

Somontano romano

De la fortificación medieval al castillo-palacio

Las fuentes patrimoniales sitúan ya en 1094, durante el reinado de Sancho Ramírez, la existencia de un recinto fortificado en Artasona. Para entender realmente el significado de esa fecha conviene recordar primero cómo funcionaba aquella frontera.

La frontera no estaba permanentemente en guerra

El cine y la literatura pueden hacernos imaginar la frontera medieval como un territorio sometido a una guerra continua. La realidad era bastante más compleja. Durante largos periodos existían pactos, treguas, pagos de tributos y relaciones entre ambos lados de la frontera, mientras la población continuaba cultivando los campos, criando ganado y utilizando los caminos.

Cuando se rompía ese equilibrio eran frecuentes las incursiones o razzias. Su objetivo no siempre consistía en conquistar definitivamente un territorio. Podían buscar botín y cautivos, destruir cosechas, incendiar poblaciones o debilitar las defensas del adversario.

En Ribagorza conocemos algunos episodios que ayudan a comprender esta realidad. Hacia 908, el caudillo musulmán Muhammad al-Tawil, señor de Huesca, penetró en el condado y atacó Roda de Isábena y otras posiciones de la frontera. Años después los ribagorzanos recuperaron parte del territorio perdido. La tradición histórica sitúa en 914 el enfrentamiento de Soperún, en el que murió al-Tawil.

La frontera de Ribagorza Batalla de Soperún, 914

Casi un siglo después, en 1006, una nueva expedición dirigida por ʿAbd al-Malik al-Muzaffar, hijo de Almanzor, penetró profundamente en Ribagorza. Roda de Isábena fue saqueada y destruida y su propio obispo fue hecho prisionero. No se trataba de establecer una ocupación permanente, sino de una gran campaña destinada a golpear y debilitar el territorio cristiano.

Estos episodios ayudan a comprender por qué durante los siglos X y XI se reforzaron castillos, pasos y posiciones de vigilancia. La frontera podía permanecer tranquila durante años y, sin embargo, una incursión podía atravesarla rápidamente y penetrar decenas de kilómetros en territorio enemigo.

Durante el siglo XI el equilibrio comenzó a cambiar. Los reinos cristianos avanzaron hacia el sur y aumentaron también sus relaciones con los territorios situados al norte de los Pirineos. En 1064, un ejército con una importante participación de combatientes procedentes de fuera de la Península conquistó temporalmente Barbastro en la expedición tradicionalmente conocida como Cruzada de Barbastro. La ciudad sería recuperada por los musulmanes al año siguiente.

Cruzada de Barbastro

Recreación de la batalla de Soperún de 914 en la Sierra de Sis
Recreación gráfica de la batalla de Soperún (914), situada por la tradición histórica en la Sierra de Sis. El episodio ayuda a imaginar el tipo de incursiones que durante siglos atravesaron la frontera de Ribagorza.

Cuando llegamos a 1094, por tanto, Artasona aparece en una frontera que llevaba generaciones alternando periodos de relativa estabilidad con incursiones, conquistas y recuperaciones de territorio. Pero precisamente en esos años el equilibrio estaba cambiando con rapidez.

1094: Artasona en una frontera que avanza hacia Barbastro

Para comprender la existencia de una fortificación en Artasona hacia 1094 hay que situarse en uno de los momentos de mayor transformación de la frontera entre los territorios cristianos y musulmanes del Alto Aragón. Barbastro continuaba siendo una importante ciudad musulmana, pero las posiciones cristianas avanzaban desde Sobrarbe y Ribagorza y el espacio que la rodeaba se iba reduciendo.

EL AVANCE HACIA EL SOMONTANO

1064 — Barbastro es conquistada por primera vez por un ejército cristiano.
1065 — Los musulmanes recuperan Barbastro.
1067 — Alquézar pasa a manos cristianas.
1083 — Graus y El Grado quedan en poder cristiano.
1089 — Primera conquista cristiana de Monzón, aunque la frontera oriental seguirá siendo inestable.
1094 — ARTASONA

Está documentada la existencia de su recinto fortificado.
Barbastro y Huesca todavía permanecen en poder musulmán.
EL CERCO SE CIERRA

1096 — Pedro I conquista Huesca.
1097 — Estada queda definitivamente en manos cristianas.
1100 — Barbastro es conquistada definitivamente por Pedro I.
LA FRONTERA CONTINÚA HACIA EL ESTE Y EL SUR

1118 — Alfonso I conquista Zaragoza.
1141 — Monzón queda definitivamente en manos cristianas tras sucesivas pérdidas y recuperaciones.
1149 — Binéfar y Lleida pasan a dominio cristiano.

Artasona aparece, por tanto, en plena tierra de frontera: entre las posiciones cristianas del norte y una Barbastro musulmana cada vez más aislada.

Vista desde este contexto, la existencia de una fortificación en Artasona hacia 1094 adquiere otro significado. No estamos contemplando un castillo levantado en un territorio ya pacificado, sino una posición situada en una frontera activa, en unos años en los que castillos, caminos y puntos de comunicación visual podían desempeñar un papel fundamental en el control del territorio.

Sin embargo, el edificio que contemplamos actualmente no corresponde íntegramente a aquella primera fortaleza. La mayor parte de la fábrica conservada pertenece a transformaciones posteriores, especialmente del siglo XVI, aunque en la base de la torre aparecen diferencias de aparejo y una puerta situada en altura que algunos autores relacionan con su origen medieval.

Con el paso del tiempo, el castillo fue perdiendo el carácter de una fortaleza exclusivamente militar y se transformó en una residencia señorial fortificada. El conjunto quedó formado por dos grandes cuerpos unidos: una casa-palacio de planta rectangular y, adosada a su muro oriental, una poderosa torre cuadrada. Esta conserva tres plantas, aunque perdió el remate superior, que pudo constituir un nivel adicional. Desde el primer piso del palacio se accedía directamente a la torre mediante una puerta elevada, mientras las aspilleras y otros elementos defensivos recuerdan que, pese a convertirse en residencia nobiliaria, el edificio seguía manteniendo una clara función defensiva.

Castillo-palacio de Artasona
El castillo-palacio de Artasona. La torre cuadrada conserva tres plantas, aunque ha perdido su remate superior.

El plano publicado por Adolfo Castán ayuda a comprender muy bien esta organización. Palacio y torre forman prácticamente una única construcción, mientras a su alrededor las viviendas fueron ocupando progresivamente el espacio del antiguo recinto. Esa evolución explica que hoy resulte difícil separar visualmente el castillo del propio pueblo: Artasona creció con él y alrededor de él.

Planta del castillo-palacio de Artasona
Planta del castillo-palacio de Artasona según Adolfo Castán Sarasa. El palacio rectangular aparece unido a la torre cuadrada situada en su lado oriental.

Una reconstrucción orientativa

Los restos actuales permiten reconocer las grandes dimensiones del edificio, pero resulta difícil imaginar cómo pudo verse el conjunto antes de su progresivo deterioro. A partir de la planta conocida, las fotografías antiguas y actuales y los elementos que todavía se conservan, he preparado esta reconstrucción orientativa del castillo-palacio de Artasona.

No pretende ser una restitución arquitectónica exacta. Algunos elementos desaparecidos siguen siendo necesariamente hipotéticos. Su objetivo es más sencillo: ayudarnos a comprender el volumen del antiguo palacio, su relación con la gran torre y la importancia del desnivel del terreno, que hace que una parte considerable de los muros quede por debajo de la cota de acceso.

Reconstrucción orientativa del castillo-palacio de Artasona
Reconstrucción orientativa del castillo-palacio de Artasona a partir de los restos conservados, la planta del edificio y diferentes fotografías del conjunto. La imagen ha sido elaborada con ayuda de inteligencia artificial y debe entenderse como una hipótesis visual, no como una restitución arquitectónica exacta.

Los Claramunt: de Artasona a Barbastro

La historia del edificio quedó especialmente vinculada a los Claramunt o Claramonte. Patrimonio Cultural de Aragón sitúa en 1390 el comienzo de su relación con Artasona, y todavía hoy uno de los elementos más visibles de aquella presencia familiar permanece sobre el arco de entrada al recinto: el escudo de los Claramunt, rematado por una cruz. Tras aquella puerta se accedía al espacio fortificado que conducía hacia el patio de armas, el palacio y la torre.

Arco de acceso al recinto del castillo de Artasona
Arco de acceso al antiguo recinto fortificado. Sobre la entrada se conserva el escudo de los Claramunt.

La historia de esta familia se extendía mucho más allá del pequeño núcleo de Artasona. Los Claramunt quedaron emparentados con los Pérez de Suelves, reuniéndose con el tiempo ambos linajes y señoríos. En Barbastro, el apellido Suelves continúa resultando familiar por las conocidas Huertas de Suelves, mientras que los propios Claramunt dejaron también una importante residencia urbana.

Hace años dedicamos una entrada de Caminos de Barbastro al Palacio Claramunt de Barbastro, y ambos edificios pueden contemplarse ahora como partes de una misma historia: el castillo-palacio ligado al señorío de Artasona y la residencia urbana de la familia en Barbastro.

Palacio Claramunt de Barbastro

Con el paso de las generaciones, el nombre de aquella pequeña población acabaría llegando incluso a la nobleza titulada mediante el Marquesado de Artasona. No es necesario reconstruir aquí toda la genealogía; quizá resulte más interesante comprobar cómo nombres que todavía permanecen en el paisaje —Artasona, Claramunt o Suelves— continúan enlazando lugares que hoy parecen historias independientes. Es curioso que el poblado de colonización de Artasona del Llano creado en 1957 deba su nombre a la marquesa de Artasona, quien vendió los terrenos en los que posteriormente se construyó la localidad.

Una torre que miraba al Cinca

Al estudiar el castillo surgió una pregunta que no aparecía directamente en las fuentes: ¿qué territorio podía verse desde su torre?

La respuesta comenzó sobre el propio terreno. Desde las afueras de Artasona se distingue claramente, hacia el norte, la pequeña torre medieval de Torreciudad, situada junto al actual embalse del Grado. En la misma panorámica aparece, mucho más arriba, el moderno santuario, pero es la pequeña fortificación próxima al Cinca la que nos interesa en esta historia.

Torre medieval de Torreciudad vista desde Artasona
Vista desde Artasona hacia Torreciudad. Junto al embalse se distingue la pequeña torre medieval; más arriba, a la derecha, aparece el actual Santuario de Torreciudad.

Esa observación nos llevó a estudiar, mediante observación sobre el terreno y perfiles de elevación de Google Earth, la relación de Artasona con otras fortificaciones. El resultado dibujó una geografía bastante clara. Hacia el norte existe comunicación visual directa con Torreciudad y, hacia el sur, con el castillo de Estada. En cambio, las elevaciones situadas hacia La Puebla de Castro impiden la visión directa tanto de Muñones como del castillo de Castro.

A partir de Estada, la red visual puede seguirse en dos direcciones. Hacia el oeste alcanza El Pueyo de Barbastro. Esta conexión resulta especialmente significativa porque Barbastro se encuentra asentada en la hoya del Vero y su núcleo urbano no dispone de visión directa sobre el corredor del Cinca. El Pueyo, elevado sobre la ciudad, permite en cambio dominar visualmente ambos territorios.

Hacia el sur, la comunicación continúa desde Estada con el castillo de Figueruela, situado sobre las elevaciones que separan los valles del Vero y del Cinca. Desde allí existe línea visual con el castillo de Castejón del Puente y, desde este, con el castillo de Monzón.

👁️ Una cadena visual por el valle del Cinca
🏰 Samitier
↓
🏰 Torreciudad
↓
🏰 Artasona
↓
🏰 Estada
↓
🏰 Figueruela
↓
🏰 Castejón del Puente
↓
🏰 Monzón
↙️ Desde Estada, otra línea visual alcanza El Pueyo de Barbastro, enlazando el corredor del Cinca con Barbastro.

El caso de Castejón del Puente resulta especialmente revelador. Tras su conquista por Pedro I en 1099, la documentación histórica señala que allí se establecieron tenentes con la misión de vigilar el puente sobre el Cinca en dirección a Monzón. La posición de estas fortificaciones no respondía únicamente a la posibilidad de divisarse entre sí: permitía también controlar caminos, pasos y lugares estratégicos del valle.

Vista en conjunto, esta distribución ayuda a comprender el papel del valle del Cinca como gran corredor natural de comunicación. Las posiciones fortificadas se suceden de norte a sur y, al mismo tiempo, aparecen conexiones laterales como la de El Pueyo, que permitían relacionar ese corredor con Barbastro, principal centro urbano del Somontano durante buena parte de la Edad Media.

Mapa de las relaciones visuales estudiadas entre Samitier, Torreciudad, Artasona, Estada, Figueruela, Castejón del Puente, Monzón y El Pueyo de Barbastro. Las líneas representan relaciones de visibilidad directa comprobadas mediante perfiles de elevación de Google Earth y, cuando ha sido posible, mediante observación sobre el terreno.

La visibilidad entre los puntos enlazados en el mapa está comprobada. Esto no significa necesariamente que todos ellos formaran, en un mismo momento histórico, una única red organizada de transmisión de señales. Para demostrarlo sería necesaria documentación específica para cada relación. Lo que sí muestra el relieve es un conjunto de posiciones estratégicas visualmente conectadas capaces de controlar amplios sectores del Cinca, sus caminos y algunos de sus principales pasos.

Una forma medieval de comunicar el territorio

Al prolongar el estudio hacia el norte aparece otro detalle interesante. La torre medieval de Torreciudad no mantiene comunicación visual directa con Abizanda, ya que las elevaciones intermedias impiden la visión entre ambos puntos. Las comunicaciones no seguían, por tanto, necesariamente una línea continua por el fondo del valle. Pero sí tendría comunicación directa con la cercana actual ermita de San Salvador.

Sin embargo, desde Torreciudad sí existe comunicación visual directa con el castillo de Samitier, un conjunto fortificado del siglo XI situado en una extraordinaria posición elevada sobre el Cinca y el Entremón.

El relieve ayuda así a comprender cómo podían organizarse estas comunicaciones. Determinados castillos situados en grandes alturas permitían salvar obstáculos y mantener contacto visual con puntos estratégicos separados por varios kilómetros.

Más al norte conocemos además una red medieval de torres visualmente comunicadas. En otra entrada de Caminos de Barbastro estudiamos las torres de Escanilla, Abizanda, Samitier, Clamosa, Olsón o Troncedo. Su emplazamiento aprovechaba las alturas para controlar el territorio y facilitar la transmisión de avisos.

Recreación gráfica de una comunicación mediante señales entre Escanilla y Abizanda
Recreación gráfica de cómo pudo realizarse una transmisión de señales entre las torres de Escanilla y Abizanda, fortificaciones con comunicación visual directa.

No pretendemos incluir automáticamente Artasona, Estada, Figueruela, Castejón del Puente o Monzón dentro de una única red histórica documentada. Lo interesante es comprobar que todas estas posiciones responden a una lógica territorial semejante: ver, vigilar y ser visto, aprovechando el relieve para controlar caminos, pasos y valles.

Torres de comunicaciones del siglo XI

De residencia señorial a ruina

El castillo-palacio atravesó todavía varios siglos de historia antes de alcanzar el estado en el que lo encontramos actualmente. Patrimonio Cultural de Aragón señala que sufrió graves daños durante la Guerra de la Independencia. Con el progresivo abandono desaparecieron los pisos interiores, algunos muros quedaron integrados en las viviendas próximas y el antiguo recinto defensivo terminó confundiéndose con el caserío.

Cuando en 2012 se realizó la ficha del Inventario de Fortificaciones Aragonesas, el conjunto era descrito ya en estado de ruina avanzada. La torre mantenía sus grandes muros exteriores, pero había perdido los pisos interiores, mientras que del palacio permanecían fundamentalmente las paredes.

Restos del castillo-palacio de Artasona
Los restos del palacio y de la torre permanecen completamente integrados en el actual caserío de Artasona. Autor: Javier Blasco. Fuente: Gobierno de Aragón – DARA.

A pesar de ello, su tamaño sigue impresionando cuando se recorre Artasona. Torre, palacio, iglesia y viviendas forman un conjunto compacto que conserva todavía la estructura del núcleo histórico.

Desde 2006 el castillo-palacio forma parte de la relación de fortificaciones aragonesas consideradas Bien de Interés Cultural, una protección acorde con la importancia histórica de un edificio que, aun arruinado, continúa explicando el origen y la evolución del pueblo.

Lo que más me ha sorprendido

Dos cosas me llamaron especialmente la atención al visitar Artasona.

🏰 La altura de la torre del castillo.
Ya es una construcción considerable, pero al encontrarse completamente encajada entre las casas del pueblo parece todavía más alta. Desde las calles estrechas, al levantar la vista, sus grandes muros se elevan casi directamente sobre las viviendas y producen una sensación muy diferente a la de otros castillos situados de forma aislada sobre una colina.

🌄 Las vistas hacia el río Cinca.
Desde Artasona se contempla el valle desde una perspectiva poco habitual, diferente de la que tenemos desde las carreteras y lugares más conocidos. El río, las terrazas agrícolas y las montañas que cierran el horizonte permiten comprender mejor la posición estratégica del pueblo y por qué este lugar tuvo importancia durante tantos siglos.

El paisaje todavía conserva las respuestas

Quizá lo más interesante de Artasona sea que su historia no termina en los muros del castillo. Para comprender realmente el lugar hay que volver a mirar alrededor. El antiguo encinar permanece fragmentado entre los campos y las laderas; el corredor que comunicaba el Cinca con Labitolosa sigue siendo reconocible en el territorio; el castillo continúa sobresaliendo sobre las casas y, hacia el norte, todavía podemos distinguir la pequeña torre de Torreciudad.

A lo largo de los siglos cambiaron los habitantes, los caminos, los usos agrícolas y las propias funciones del castillo. La fortificación medieval se convirtió en residencia señorial, los Claramunt dieron paso a nuevas generaciones y una parte importante del bosque fue sustituida por cultivos. Sin embargo, la relación entre el castillo y el paisaje continúa siendo visible. Más de nueve siglos después de sus primeras referencias documentales, todavía podemos comprender por qué aquel edificio se levantó precisamente allí.

Artasona es, además, uno de esos lugares a los que hay que ir expresamente. La carretera termina en el pueblo y quizá por eso, a pesar de encontrarse a muy pocos kilómetros de El Grado, continúa siendo relativamente desconocido. Al llegar sorprende sobre todo la tranquilidad: las calles estrechas alrededor del castillo, el silencio y hasta los gatos, que apenas se inmutan ante la presencia del visitante y se dejan acariciar con una docilidad poco habitual.

Una vez en Artasona merece la pena acercarse también a la iglesia de la Purificación de Nuestra Señora, donde los domingos se celebra misa a las 10 de la mañana, y detenerse después en el mirador sobre el valle del Cinca. Desde allí se contempla una perspectiva diferente del territorio, probablemente desconocida para muchas personas que nunca han llegado hasta este pequeño núcleo.

Y quizá el momento que mejor resume la visita llega al atravesar el arco de entrada del antiguo recinto fortificado. Al adentrarnos bajo aquella puerta, coronada todavía por el escudo de los Claramunt, parece que durante unos instantes retrocedemos varios siglos y volvemos a entrar en la Artasona medieval.

Tal vez esa sea la mejor forma de terminar el recorrido. Después de seguir caminos romanos, castillos medievales, linajes nobiliarios y antiguas líneas de comunicación visual, Artasona continúa allí, al final de la carretera, entre los campos, el encinar y el Cinca, conservando en su paisaje buena parte de su historia.

Dos rutas para completar la visita

Si disponemos de algo más de tiempo, podemos completar la visita a Artasona recorriendo algunos lugares próximos que ayudan a comprender todavía mejor el paisaje y las distintas épocas históricas que hemos seguido a lo largo de esta entrada.

Ruta 1 · Labitolosa, Castro y Olvena

Si tenemos una mañana o una tarde, podemos comenzar acercándonos a Labitolosa. Antes de llegar merece la pena detenerse en la ermita de San Roque, desde donde se disfruta de una magnífica vista sobre el valle y se percibe especialmente bien la presencia del encinar que caracteriza estas laderas.

Después podemos continuar hasta la iglesia y el castillo de Castro, otro emplazamiento elevado estrechamente relacionado con el control del territorio. Finalmente, podemos subir hasta Olvena, desde donde obtenemos una perspectiva diferente de este mismo espacio y volvemos a encontrarnos con dos de los grandes hilos de este recorrido: la presencia romana y la frontera medieval.

De esta forma, en pocos kilómetros podemos recorrer un paisaje que conserva testimonios de más de dos mil años de historia: desde la ciudad romana de Labitolosa hasta los castillos y fortificaciones levantados durante los siglos de la frontera medieval.

Ruta por Labitolosa Ver ruta en Google Maps


Ruta 2 · Torreciudad y Estada

Si disponemos de menos tiempo, podemos hacer una ruta más corta siguiendo precisamente las comunicaciones visuales que hemos estudiado desde Artasona. Al salir del pueblo en coche y mirar hacia el norte destaca la gran silueta del actual Santuario de Torreciudad y, mucho más pequeña junto al embalse, la antigua torre medieval.

Podemos acercarnos a la ermita de Torreciudad. Desde este entorno se obtiene una nueva perspectiva sobre el valle y podemos volver la mirada hacia Artasona, comprendiendo sobre el propio terreno la relación visual entre ambas posiciones. También es un buen lugar para observar cómo la comunicación continúa hacia el norte, en dirección a las fortificaciones que dominaban el Cinca.

Ermita de Torreciudad

Si todavía disponemos de tiempo y ganas, podemos continuar hasta el castillo de Estada. Desde allí tendremos otra perspectiva del río Cinca y podremos comprobar visualmente el amplio territorio que domina esta posición, tanto hacia el norte como hacia el este y el sur.

Esta segunda ruta permite convertir en paisaje real buena parte de lo estudiado en el mapa: Artasona, Torreciudad y Estada dejan de ser puntos aislados y pasan a entenderse como posiciones relacionadas por la propia geografía del valle.

Ver ruta Artasona · Torreciudad · Estada


Fuentes y documentación consultada

Patrimonio Cultural de Aragón: Castillo-Palacio de Artasona .
DARA / SIPCA: Castillo-palacio de los Claramonte .
Inventario de Fortificaciones Aragonesas (A.R.C.A.), ficha del Castillo de Artasona, 2012.
Castán Sarasa, Adolfo: Torres y castillos del Alto Aragón.
SIPCA: Castillo de Figueruela .
Patrimonio Cultural de Aragón: Castillo de Castejón del Puente .
Patrimonio Cultural de Aragón: Castillo de Samitier .
Patrimonio Cultural de Aragón: Castillo de Monzón .
Ayuntamiento de Barbastro: Historia de Barbastro .
Reino de Monzón , para las sucesivas conquistas y pérdidas de Monzón.
Cruzada de Barbastro .

Para el estudio de la visibilidad se han utilizado observaciones realizadas sobre el terreno y perfiles de elevación de Google Earth.

Contenido elaborado por el autor con apoyo de herramientas de inteligencia artificial para la documentación, contraste de información, análisis cartográfico y edición del texto.

Daniel Vallés Turmo

Agosto de 2026

Acceso a guías y rutas (pinchar)




jueves, 20 de agosto de 2026

¿Cómo consiguieron meter a Danny León dentro del Sol? Novales

¿Cómo consiguieron meter a Danny León dentro del Sol? Novales

Tenían 20 segundos.

Danny León debía lanzarse por una rampa y saltar en el instante preciso.

A 456 metros de distancia, un fotógrafo esperaba con un teleobjetivo apuntando hacia él.

Y detrás de Danny, a solo 5,84° sobre el horizonte, el Sol estaba a punto de desaparecer por completo.

Todo estaba preparado para conseguir, durante una fracción de segundo, una imagen que parecía imposible.

Simulación de Danny León dentro del Sol durante el eclipse

Un salto. Un eclipse.
Una sola oportunidad.

Antes de seguir, merece la pena ver el salto que dio la vuelta al mundo.

▶ Ver el vídeo Publicación original

Vídeo en RTVE · Publicación original de Danny León en Instagram

El detalle que lo explica todo

Al final del vídeo aparece una imagen que puede pasar desapercibida.

La cámara se aleja y descubrimos algo sorprendente:

El fotógrafo está lejísimos de Danny.

¿Por qué?

Simulación lateral con fotógrafo, rampa, Danny León y Sol

Simulación de la posición del fotógrafo, la rampa, Danny y el Sol.

456 metros.

Aquella distancia no era un problema.
Era una de las claves de la fotografía.

Pero había que colocar la cámara en el lugar exacto

No bastaba con alejar al fotógrafo.

La cámara estaba aproximadamente a 481 metros de altitud y la rampa a 521 metros: unos 40 metros de desnivel.

Durante la totalidad, el Sol se encontraba muy bajo, a solo 5,84° sobre el horizonte.

¿Podían coincidir realmente el salto y el Sol?

Simulación matemática del perfil lateral del eclipse

Al hacer el cálculo aparece la respuesta.

Desde la cámara, el centro del Sol quedaba aproximadamente 8,2 metros por encima del terreno de la rampa.

Justo a la altura del salto.

Todavía faltaba algo

Conseguir que Danny pasara por delante del Sol no bastaba.

Tenía que caber dentro.

Visto desde la Tierra, el Sol ocupa aproximadamente 0,53°.

A 456 metros de distancia, ese ángulo equivale a un círculo de aproximadamente 4,2 metros de diámetro en el plano donde estaba Danny.

Simulación frontal del encuadre de Danny León dentro del Sol

A esa distancia, Danny tenía el tamaño aparente necesario para quedar completamente dentro del disco solar.

Y un teleobjetivo Sony FE 200–600 mm, montado sobre una Sony Alpha 7S III, permitía cerrar el encuadre sobre aquella pequeña parte de la escena.

La geometría creaba la alineación.
El teleobjetivo creaba el encuadre.

Y todo tenía que funcionar en 20 segundos

Podían calcular la distancia, elegir el objetivo y colocar cuidadosamente la cámara.

Pero el eclipse no esperaba.

Según el cálculo del Instituto Geográfico Nacional para el punto donde estaba situada la rampa, la totalidad comenzó a las 20:28:52, alcanzó su máximo a las 20:29:02 y terminó a las 20:29:12.

20 segundos.

Datos del eclipse total del 12 de agosto de 2026 según el IGN

Datos del eclipse calculados por el Instituto Geográfico Nacional para el punto donde estaba situada la rampa.

Danny tenía que tomar velocidad, llegar a la rampa y saltar. A 456 metros, el fotógrafo esperaba el instante en que su silueta atravesara exactamente el disco solar.

Pero aquí apareció una pequeña trampa

En los vídeos y explicaciones que utilizamos al comenzar la búsqueda se hablaba de unos 30 segundos de totalidad.

Sin embargo, al introducir en el IGN el punto que finalmente hemos localizado, el resultado es de aproximadamente 20 segundos.

Diez segundos parecen poca cosa. Pero cuando intentas localizar un lugar desconocido utilizando la duración de un eclipse, pueden hacerte buscar en el sitio equivocado.

Pero esa será la segunda historia.

Solo faltaba comprobarlo

Habíamos reconstruido la fotografía y creíamos haber localizado el lugar.

Pero una cosa era verlo sobre mapas y fotografías.

Y otra, llegar hasta allí.

Ocho días después del eclipse fuimos a comprobarlo.

La rampa ya había desaparecido.

Pero había dejado su huella.

Huella en el terreno donde estuvo instalada la rampa

Huella del lugar donde estuvo instalada la rampa, fotografiada ocho días después del eclipse.

Habíamos acertado.


Pero todavía quedaba otra pregunta

Ya comprendíamos cómo habían conseguido la fotografía.

¿Cómo podíamos encontrar el lugar exacto donde habían colocado la rampa y las cámaras?

Para conseguirlo tuvimos que volver a las imágenes, reconocer montañas, seguir pistas agrícolas, medir distancias en Google Earth y aprender a distinguir carrascas y bancales.

También nos equivocamos. Durante unas horas buscamos en lugares que no eran e incluso llegamos a dudar de que el salto se hubiera realizado realmente en Novales.

Hasta que todas las pistas comenzaron a señalar el mismo punto.


El making of: ahora podemos ver cómo lo hicieron

Cuando ya habíamos terminado esta reconstrucción, el equipo de Danny León publicó 30 SECONDS | THE ECLIPSE STORY, un making of de más de 35 minutos que permite ver todo el trabajo realizado para conseguir la imagen.

Y verlo después de haber localizado el lugar resulta especialmente interesante.

El vídeo confirma buena parte de lo que habíamos reconstruido. La rampa estaba situada en el borde del saso y los fotógrafos trabajaban abajo, junto a la pista y en los campos de rastrojo. En el propio vídeo la distancia entre ambos puntos se redondea en unos 500 metros; nuestra medición entre los puntos localizados es de aproximadamente 456 metros.

Fotógrafos, Danny León sobre la rampa y Sol durante la preparación de la fotografía del eclipse

Tres elementos que tenían que quedar perfectamente alineados: los fotógrafos abajo, Danny León sobre la rampa y el Sol. Fotograma del making of 30 SECONDS | THE ECLIPSE STORY.

El documental permite descubrir, además, todo el trabajo que no se veía en el vídeo viral.

El día anterior limpiaron el terreno y montaron una rampa de unos dos metros de altura. Mientras se construía, los fotógrafos fueron buscando desde abajo la posición adecuada y comunicándose continuamente por teléfono con el equipo situado en lo alto del saso.

Esperaron hasta el atardecer para comprobar la alineación con el Sol y continuaron haciendo pruebas incluso de noche. Colocaron focos detrás de la rampa para estudiar cómo quedaría recortada la silueta de Danny durante la oscuridad del eclipse.

Al día siguiente volvieron a ensayar una y otra vez. Para conseguir la velocidad necesaria utilizaron un winch: un motor que, mediante una cuerda, arrastraba a Danny antes de llegar a la rampa y le permitía repetir los saltos con rapidez.

Mientras tanto, los fotógrafos ajustaban sus posiciones en los rastrojos. Habían estudiado y marcado previamente varios puntos, pero en los últimos minutos todavía tuvieron que desplazarse para mantener correctamente el encuadre mientras el Sol iba descendiendo.

¿Y los famosos 30 segundos?

El propio making of se titula 30 SECONDS y muestra que el plan era aprovechar aquella brevísima ventana para intentar más de un salto.

Sin embargo, el cálculo del Instituto Geográfico Nacional para el punto donde hemos localizado la rampa da aproximadamente 20 segundos de totalidad.

Por eso preferimos mantener ambas cosas separadas: los 30 segundos forman parte del relato y de la planificación del equipo; los 20 segundos son el resultado astronómico que obtenemos para ese punto concreto.

Precisamente esta diferencia fue una de las pistas que más nos confundió cuando intentábamos localizar el lugar.

Cuando llegó el momento decisivo, todo tenía que funcionar a la vez: Danny, el winch, la rampa, los focos, las cámaras, los teleobjetivos y las comunicaciones entre arriba y abajo.

Danny siguió saltando mientras desde abajo le pedían un intento tras otro. Hasta que, finalmente, llegó la confirmación:

«La tenemos».

Después llegaron los abrazos y la euforia. Meses de preparación y dos días de trabajo sobre el terreno habían desembocado en unos pocos segundos.

El making of permite ver cómo consiguieron la fotografía.
Nuestra investigación ha permitido reconstruir dónde se hizo y por qué aquel lugar hacía posible la alineación.

Merece la pena ver el making of completo:

▶ Ver 30 SECONDS | THE ECLIPSE STORY
🔎 Te puede interesar

También hemos reconstruido dónde se hizo el salto de Danny León durante el eclipse de 2026 en Novales , localizando la posición aproximada de la rampa y de las cámaras.

→ Ver la localización del salto

Nota: las simulaciones de esta entrada han sido elaboradas por Caminos de Barbastro a partir de la localización estudiada, las cotas aproximadas del terreno y los datos astronómicos del eclipse. Son recreaciones explicativas y no reproducen la fotografía original.

🏘️ Y después del eclipse... visitamos Novales

La búsqueda del lugar donde se realizó el salto nos llevó hasta Novales. Nueve días después del eclipse regresamos para conocer el pueblo: su castillo, la iglesia románica, el río Guatizalema, el Molino de Ferrer y el antiguo Azud de Novales.

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Daniel Vallés Turmo

Agosto de 2026

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domingo, 16 de agosto de 2026

¿Cómo se hizo la famosa fotografía del eclipse total sobre el Pilar de Zaragoza?

🌑 ¿Cómo se hizo la famosa fotografía del eclipse total sobre el Pilar de Zaragoza?

Al día siguiente del eclipse total del 12 de agosto de 2026, la NASA seleccionó como Astronomy Picture of the Day una espectacular fotografía realizada en Zaragoza por Ruiyu Zhang (DuskPiper), que tuvo una gran repercusión en Aragón y en el resto de España.

Esta fotografía despertó especialmente mi curiosidad porque durante los días anteriores al eclipse había estado estudiando su recorrido y buscando lugares desde los que observar la totalidad.

🌌 Descubre otras imágenes seleccionadas por NASA

La fotografía del Pilar forma parte del archivo de Astronomy Picture of the Day (APOD), donde NASA publica cada día una imagen astronómica acompañada de una breve explicación.

👉 Ver el archivo completo de APOD

Ese trabajo terminó convirtiéndose en la entrada ¿Dónde ver el eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026? , en la que recorrí distintos puntos de Los Monegros para elegir desde dónde contemplarlo.

Después de haber estudiado el eclipse sobre el mapa y, sobre todo, después de haberlo visto con mis propios ojos, la fotografía del Pilar me produjo una enorme curiosidad. Sobre todo al no encontrar ninguna que se acercara a su belleza y he buscado bien. Si alguien encuentra alguna, me gustaría conocerla.

¿Cómo había conseguido el fotógrafo construir una imagen tan espectacular?

Así que decidí hacer el camino al revés: partir de la fotografía y tratar de reconstruir cómo pudo realizarse.

El eclipse aparece sobre la basílica del Pilar de Zaragoza y toda la escena se prolonga en las aguas del Ebro.

Eclipse total de Sol sobre la basílica del Pilar de Zaragoza
Eclipse total de Sol sobre la basílica del Pilar y reflejado en el río Ebro en Zaragoza. Fotografía: Ruiyu Zhang (DuskPiper). Seleccionada por NASA como Astronomy Picture of the Day.

Es una de esas fotografías que parecen haber reunido en un instante todos los elementos necesarios: el eclipse, el Pilar, el río y el reflejo.

Pero precisamente por eso me surgió una pregunta:

¿Cómo se consigue una fotografía así?

Quienes contemplamos el eclipse aquella tarde vimos un Sol muy bajo sobre el horizonte y un paisaje enorme a nuestro alrededor.

La cámara de Ruiyu Zhang nos muestra algo muy diferente: el Pilar ocupa gran parte del encuadre y el eclipse aparece perfectamente situado sobre sus torres.

Una imagen así difícilmente puede ser fruto de la casualidad.

Vivimos rodeados de imágenes extraordinarias. Cada día pasan ante nosotros fotografías, vídeos y otros contenidos realizados con una calidad que hace apenas unos años habría resultado difícil de imaginar.

Los vemos durante unos segundos y enseguida pasamos al siguiente.

Pero consumir continuamente trabajos tan buenos también puede tener un efecto curioso: podemos terminar contemplando la creatividad como espectadores y pensar que hacer algo así está fuera de nuestro alcance.

Por eso me apetecía detenerme en esta fotografía.

Pocas veces Zaragoza tendrá la oportunidad de convertirse en escenario de una imagen astronómica tan espectacular y difundida. Y esta vez tenemos algo especialmente interesante: el escenario sigue ahí.

Podemos buscar el lugar, recorrerlo, medir las direcciones, probar el zoom de nuestro móvil y tratar de comprender las decisiones que pudo tomar el fotógrafo.

No se trata de intentar repetir su fotografía, sino de descubrir que detrás de una imagen extraordinaria hay ideas, planificación, conocimientos, pruebas y decisiones que podemos intentar comprender.

Quizá comprender cómo se hizo esta gran imagen pueda ser también una manera de ejercitar parte de nuestra propia creatividad.

1. ¿Dónde estaba realmente el Sol?

Para averiguarlo necesitamos conocer dónde se encontraba exactamente el Sol.

En Zaragoza, la totalidad comenzó a las 20:29:03. El máximo del eclipse se produjo a las 20:29:45 y la totalidad terminó a las 20:30:26.

En el momento del máximo, el Sol se encontraba:

☀️ Elevación: 6,03°
🧭 Azimut: 284,58°
Posición del Sol durante el máximo del eclipse en Zaragoza
Posición del Sol durante el máximo del eclipse: 6,03° de elevación y 284,58° de azimut en Zaragoza. IGN

Los 6,03° explican perfectamente por qué recordamos el eclipse tan próximo al horizonte.

Pero para reconstruir la fotografía resultaba todavía más interesante el segundo dato:

284,58°

Si queríamos fotografiar el eclipse sobre el Pilar, había que buscar desde qué lugar de Zaragoza la basílica se encontraba aproximadamente en esa misma dirección.

☀️ Puedes comprobarlo tú mismo

El Instituto Geográfico Nacional permite consultar en su visualizador los datos del eclipse para cualquier lugar de España.

Puedes situarte en Zaragoza y comprobar los horarios, la altura y la dirección del Sol que hemos utilizado en esta entrada.

Pero puedes hacer algo todavía más interesante: busca el lugar desde el que tú viste el eclipse. Así podrás recuperar los datos de aquel momento y comparar tu propia experiencia con la que estamos reconstruyendo aquí.

👉 Abrir el visualizador de eclipses del IGN

2. Siguiendo al Sol con Google Earth

Abrimos Google Earth y comenzamos a desplazarnos río abajo.

Fuimos probando diferentes posiciones.

280°... 282°... 284°...

Hasta que llegamos a una zona donde la dirección hacia el Pilar prácticamente coincidía con la posición que tenía el Sol durante el eclipse y hacía posible aquella composición:

el Puente de la Unión.

Desde esa zona, situada aproximadamente a 1,3 kilómetros del Pilar, obtuvimos una dirección hacia la basílica de alrededor de:

284,5°

Dirección desde la zona del Puente de la Unión hacia el Pilar
Reconstrucción con Google Earth: desde la zona del Puente de la Unión en Zaragoza, la dirección hacia el Pilar se aproxima a los 284,5°.

🧭 Puedes probarlo tú mismo en Google Earth

Abre Google Earth y escribe en el buscador: «Puente de la Unión, Zaragoza».

Desde esa zona utiliza la herramienta de medición y traza una línea en dirección a la basílica del Pilar.

Después desplázate ligeramente por el puente y sus alrededores y repite la medición.

El pequeño reto consiste en encontrar por ti mismo un punto desde el que la dirección hacia el Pilar se aproxime todo lo posible a los 284,58° que tenía el Sol durante el máximo del eclipse.

La coincidencia con los 284,58° que tenía el Sol durante el eclipse es extraordinaria.

No sabemos el punto exacto en el que Ruiyu Zhang colocó su cámara, ni es necesario conocerlo.

Lo importante es que habíamos encontrado la zona desde la que aquella alineación era posible.

3. Ahora sí: vayamos al lugar

Ya tenemos un posible lugar desde el que aquella alineación era posible.

Ahora podemos hacer algo mucho más sencillo: situarnos aproximadamente allí y mirar hacia el Pilar.

Google Earth Street View nos permite aproximarnos a esa perspectiva.

Vista del Pilar desde la zona del Puente de la Unión
Vista aproximada del Pilar desde la zona del Puente de la Unión en Zaragoza. Google Earth

Esta vista nos ayuda a comprender aproximadamente la amplitud del paisaje que contempla una persona desde esa zona.

El Pilar aparece al fondo, relativamente pequeño. Delante tenemos una enorme extensión del Ebro y, alrededor, una parte considerable de la ciudad.

La distancia hasta la basílica supera el kilómetro.

El 12 de agosto, durante la totalidad, habría que añadir a este paisaje un pequeño Sol eclipsado situado muy bajo sobre el horizonte.

La fotografía de Ruiyu Zhang no empieza acercándose al Pilar. Empieza alejándose de él.

🚶 Puedes comprobarlo tú mismo

Si estás en Zaragoza, puedes recorrer andando la distancia entre la basílica del Pilar y la zona del Puente de la Unión desde la que hemos reconstruido esta perspectiva. Son aproximadamente 1,8 kilómetros andando.

👉 Ver recorrido a pie en Google Maps

4. Para acercarse, primero había que alejarse

Aquí aparece otra de las claves de la fotografía.

El Sol estaba solamente a 6,03° sobre el horizonte. Puede parecernos muy poco, pero desde más de un kilómetro de distancia las torres del Pilar ocupan una altura visual mucho menor que cuando las contemplamos desde cerca.

La imagen de Street View que acabamos de ver permite comprenderlo sin necesidad de hacer más cálculos: desde la zona del Puente de la Unión, el Pilar forma parte de un paisaje enorme.

Por eso, desde esa distancia, un Sol situado a seis grados sobre el horizonte puede aparecer perfectamente por encima de las torres.

Y entonces entra en juego la otra gran clave de la fotografía:

el teleobjetivo.

Nuestros ojos contemplan una escena muy amplia: el río, la ciudad, el cielo y un pequeño eclipse sobre el horizonte.

Un teleobjetivo hace algo muy diferente: selecciona solamente una pequeña parte de ese paisaje y permite que el Pilar y el eclipse llenen el encuadre.

El fotógrafo se aleja más de un kilómetro del Pilar y después utiliza una focal larga para acercar visualmente aquella pequeña parte de la escena.

Para acercar el eclipse al Pilar, primero había que alejarse del Pilar.

📱 Puedes probarlo tú mismo con el móvil

Cuando llegues a la zona del Puente de la Unión, mira primero hacia el Pilar sin utilizar el zoom. La basílica aparecerá relativamente pequeña dentro de un paisaje enorme.

Después aumenta progresivamente el zoom de tu teléfono e intenta buscar un encuadre parecido al de la fotografía de Ruiyu Zhang. Verás cómo desaparece buena parte del paisaje y el Pilar comienza a ocupar cada vez más espacio en la imagen.

Probablemente no conseguirás la misma calidad ni el mismo detalle que con una cámara y un buen teleobjetivo: estamos fotografiando la basílica desde aproximadamente 1,3 kilómetros de distancia, y muchos móviles recurren al zoom digital cuando superan el alcance de sus cámaras ópticas.

Pero eso es lo menos importante. El ejercicio permite comprender el principio: al aumentar el zoom reducimos el campo de visión hasta que una pequeña parte del paisaje llena toda la fotografía.

5. Otra fotografía nos proporciona una pista

Mientras buscaba imágenes realizadas aquella tarde en Zaragoza encontré otra fotografía especialmente interesante. Es de una persona que conoce muy bien Zaragoza y es reconocida en las redes sociales. Es una fotografía muy bonita, con un encuadre más amplio, que nos permite contemplar mejor el conjunto del paisaje.

Fue publicada por DStyleZgz  en Facebook y muestra el eclipse, las dos catedrales, el río Ebro y su reflejo.

Eclipse sobre Zaragoza visto desde el Puente de la Unión
El eclipse visto desde el Puente de la Unión. Con un encuadre más amplio, el Pilar, el eclipse y el Ebro aparecen formando parte de un paisaje mucho mayor. Fotografía: DStyleZgz. Fuente: publicación de D.Style / DStyleZgz en Facebook, 14 de agosto de 2026.

Pero lo más interesante para nuestra pequeña investigación estaba en la propia publicación.

DStyleZgz indicaba que las imágenes del eclipse habían sido captadas desde el Puente de la Unión.

«En imágenes, las fases del Eclipse Solar en Zaragoza capturadas desde el Puente de la Unión».

Precisamente la zona a la que nosotros habíamos llegado siguiendo los 284,58° del Sol sobre Google Earth.

La fotografía resulta además muy útil para comprender lo que estaba ocurriendo. Con un campo de visión más amplio, el eclipse aparece relativamente pequeño y podemos reconocer una parte considerable del paisaje: las catedrales, el río y su reflejo.

La fotografía de Ruiyu Zhang parte de esa misma geometría, pero realiza una elección completamente diferente: cierra mucho más el encuadre sobre el Pilar y el eclipse.

Y así empezamos a comprender cómo dos fotografías realizadas desde una zona semejante y durante el mismo eclipse pueden producir imágenes tan distintas.

El eclipse es el mismo. El Pilar es el mismo.
Lo que cambia es la forma de encuadrar el paisaje.

🔎 Busca tus imágenes favoritas del eclipse

Seguro que después del eclipse tú también has buscado algunas de las fotografías más espectaculares realizadas aquella tarde.

Prueba a buscar imágenes del eclipse total del 12 de agosto de 2026 añadiendo el nombre de una ciudad o un lugar: Zaragoza, Huesca, Teruel, Los Monegros...

Después fíjate en algo que ahora ya conocemos: ¿desde dónde se hizo la fotografía?, ¿cuánto paisaje aparece?, ¿parece realizada con un teleobjetivo?, ¿se parece a lo que habría visto una persona desde allí?

Quizá encuentres otra imagen que merezca ser investigada.

6. Tres maneras de mirar el mismo paisaje

Ahora podemos comparar tres formas diferentes de contemplar aquella misma escena.

Vista del Pilar desde la zona del Puente de la Unión

Street View

Desde la zona del Puente de la Unión, el Pilar aparece relativamente pequeño dentro de un paisaje enorme.

Eclipse fotografiado por DStyleZgz desde el Puente de la Unión

DStyleZgz

Una cámara registra el eclipse manteniendo todavía una parte considerable de Zaragoza y del Ebro.

Eclipse sobre el Pilar fotografiado por Ruiyu Zhang

Ruiyu Zhang

Un encuadre mucho más cerrado convierte el Pilar, el eclipse y su reflejo en los protagonistas absolutos.

Las tres imágenes hablan del mismo lugar.

Lo que cambia es la manera de mirarlo.

Y esto explica también por qué las fotografías realizadas aquella tarde desde distintos lugares de Zaragoza pueden ser tan diferentes.

El Sol estaba siempre en el mismo lugar del cielo.
Lo que cambiaba era el lugar desde el que cada persona lo contemplaba.

7. La fotografía comenzó mucho antes de apretar el disparador

Llegados hasta aquí, probablemente podemos reconstruir una parte importante del posible making of.

Antes del eclipse había que conocer la trayectoria que seguiría el Sol.

Había que imaginar un elemento del paisaje con el que pudiera relacionarse.

El Pilar era un candidato extraordinario.

Pero después había que resolver la pregunta decisiva:

¿desde dónde?

El fotógrafo tenía que buscar un lugar desde el cual, durante los breves instantes de totalidad, la dirección del Sol coincidiera con la basílica.

Después debía elegir la focal, preparar el encuadre y esperar.

Todo para un fenómeno cuya totalidad en Zaragoza duró apenas 83 segundos.

Un precedente: otro eclipse cuidadosamente planificado

Hay además un antecedente que ayuda a comprender mejor esta forma de trabajar.

Durante el eclipse anular del 14 de octubre de 2023, Ruiyu “Jerry” Zhang (DuskPiper) participó en la preparación de otra fotografía muy especial en el lago Abert, Oregón.

La escena había sido cuidadosamente preparada para que, durante el anillo de fuego del eclipse, Zhang pudiera pedir matrimonio a su pareja mientras ambos aparecían como pequeñas siluetas dentro del disco solar.

La fotografía fue realizada por su amigo Baolong Chen, situado a gran distancia de la pareja, y también terminó siendo seleccionada por NASA como Astronomy Picture of the Day.

Aquel precedente resulta especialmente interesante: antes de la fotografía del Pilar, DuskPiper ya había participado en otra imagen de un eclipse cuya composición dependía de elegir con precisión el lugar, la distancia y el momento.

🌑 Mira la otra fotografía seleccionada por NASA

Ahora que conocemos la importancia de la planificación, merece la pena detenerse unos segundos en aquella otra fotografía del eclipse anular de 2023.

Obsérvala pensando no solo en el resultado final, sino en todo lo que tuvo que ocurrir antes: elegir el lugar, calcular la posición del Sol, separar al fotógrafo de la pareja una gran distancia y conseguir que las siluetas quedaran exactamente dentro del anillo en el momento previsto.

👉 Ver Eclipse Rings — NASA APOD, 16 de octubre de 2023

No demuestra exactamente cómo preparó la fotografía de Zaragoza, pero sí muestra que la planificación previa de una alineación durante un eclipse no era algo nuevo para él.

No he encontrado una explicación del autor de cómo hizo la fotografía. Si alguien la encuentra, me gustaría conocerla.

Nosotros hemos hecho exactamente el camino contrario.

Partimos de la fotografía.

Buscamos dónde estaba el Sol.

Seguimos sus 284,58° sobre Google Earth.

Y terminamos aproximadamente en el Puente de la Unión. Después encontramos una segunda fotografía realizada precisamente desde allí.

8. Lo que ve el ojo y lo que puede hacer una cámara

La fotografía de Ruiyu Zhang no es exactamente la imagen que habría percibido una persona simplemente mirando hacia el Pilar desde aquella zona.

Y no tiene por qué serlo.

Nuestros ojos abarcan un campo visual muy amplio: el río, la ciudad, el cielo y, dentro de todo ese paisaje, un eclipse relativamente pequeño.

Un teleobjetivo hace algo diferente: reduce enormemente el campo de visión y llena el encuadre con una pequeña parte de aquella escena.

Comparación entre la visión humana y una cámara con teleobjetivo durante el eclipse sobre el Pilar
El mismo paisaje visto de dos maneras. Nuestros ojos abarcan un campo visual muy amplio; un teleobjetivo selecciona una pequeña parte de esa escena y hace que ocupe prácticamente todo el encuadre. Recreación explicativa.

Por eso el Pilar y el eclipse, que a simple vista ocupaban una parte relativamente pequeña de todo el paisaje, aparecen mucho mayores y adquieren todo el protagonismo en la fotografía.

El lugar no cambia.
El eclipse no cambia.
Lo que cambia es cuánto paisaje decide mostrar la cámara.

¿Cuánto podía acercar el teleobjetivo?

Podemos hacer una estimación aproximada utilizando el propio eclipse como referencia.

El Sol y la Luna ocupan en el cielo aproximadamente medio grado. En la fotografía publicada, el disco eclipsado ocupa solo una pequeña parte del ancho total de la imagen.

Comparando aproximadamente ambas proporciones, el encuadre publicado parece corresponder a un campo visual horizontal del orden de 10°.

En una cámara de formato completo, un campo visual de ese orden sería compatible aproximadamente con un teleobjetivo cercano a los 200 mm.

No podemos afirmar que esa fuera exactamente la focal utilizada, porque desconocemos el tamaño del sensor de la cámara y la fotografía pudo haber sido recortada posteriormente.

Pero la estimación sirve para comprender la magnitud del efecto: la cámara estaba mostrando solamente una pequeña parte del paisaje que una persona habría abarcado con la mirada.

Los aproximadamente 1,3 kilómetros no indican cuánto “acerca” el objetivo. Esa es simplemente la distancia entre la zona del Puente de la Unión y el Pilar.

La focal determina otra cosa: qué porción angular de todo ese paisaje llena finalmente la fotografía.

Después pueden existir también los habituales ajustes del revelado fotográfico: exposición, contraste, luces, sombras, color o nitidez.

Sin conocer el archivo original y el proceso seguido por su autor, no podemos determinar exactamente qué tratamiento recibió la imagen.

Pero para comprender la composición no necesitamos modificar la posición del eclipse ni del Pilar.

La geometría básica que hemos reconstruido era posible: el Sol estaba a 6,03° de altura y 284,58° de azimut, y río abajo existía una zona desde la que podía alinearse con la basílica.

La cámara hizo después el resto: seleccionar aquella pequeña parte del paisaje y convertirla en toda la fotografía.

☀️ Puedes volver a comprobarlo

Hay una última curiosidad. El eclipse terminó, pero el Sol volverá a pasar prácticamente por el mismo lugar del cielo que ocupaba durante la totalidad del 12 de agosto de 2026.

Desde la zona del Puente de la Unión, podremos volver a verlo aproximadamente a los mismos 6° de altura y 284,6° de azimut en dos momentos especialmente interesantes:

☀️ 30 de abril de 2027, alrededor de las 20:22 h

y de nuevo, prácticamente un año después del eclipse,

☀️ 12 de agosto de 2027, alrededor de las 20:30 h

Será una oportunidad para regresar al Puente de la Unión, mirar hacia el Pilar y comprobar con nuestros propios ojos la alineación que hemos reconstruido en esta entrada.

Podremos incluso volver a utilizar nuestras gafas del eclipse, siempre que estén homologadas, se encuentren en buen estado y no presenten arañazos ni deterioros.

Naturalmente, ya no estará la Luna ocultando el Sol ni volveremos a vivir aquellos 83 segundos de oscuridad. Pero sí podremos contemplar el Sol prácticamente en el mismo lugar del cielo y revivir la geometría que hizo posible aquella fotografía.

Importante: las gafas para eclipses sirven únicamente para observar el Sol directamente. No deben utilizarse para mirar a través de cámaras, teleobjetivos, prismáticos o telescopios, que necesitan filtros solares específicos colocados delante de la óptica.

9. Volvamos a mirar la fotografía

Después de hacer este pequeño recorrido podemos volver al principio y mirar otra vez la fotografía de Ruiyu Zhang.

Ahora sabemos dónde estaba el Sol.

Hemos seguido su dirección sobre Zaragoza.

Hemos visto cómo aparece realmente el Pilar desde la zona del Puente de la Unión.

Hemos encontrado otra fotografía del eclipse realizada desde ese mismo puente.

Y hemos comprendido el papel que pueden desempeñar la distancia, el teleobjetivo, el encuadre y el tratamiento fotográfico.

Sobre todo, hemos descubierto que probablemente esta fotografía comenzó mucho antes de aquellos 83 segundos de totalidad.

Alguien tuvo que imaginarla, buscar el lugar desde donde podía hacerse y estar allí cuando el Sol llegó al punto previsto.

Fotografía del eclipse total sobre la basílica del Pilar
Eclipse total sobre el Pilar. Fotografía: Ruiyu Zhang (DuskPiper). Fuente: NASA, Astronomy Picture of the Day.

Y ahora que sabemos un poco mejor cómo pudo hacerse, quizá podamos entender también por qué esta fotografía ha resultado tan poderosa.

La imagen de Ruiyu Zhang no muestra exactamente lo que habría visto una persona con sus propios ojos desde aquel lugar. Nuestra mirada habría abarcado un paisaje mucho mayor: el Ebro, Zaragoza, el cielo y, dentro de todo ello, un eclipse relativamente pequeño.

El teleobjetivo hizo otra cosa. Seleccionó una pequeña parte de aquella escena y convirtió el Pilar, el eclipse y su reflejo en los protagonistas absolutos.

Pero quizá ahí esté precisamente una de las razones por las que la fotografía nos impresiona tanto.

Porque una fotografía no tiene por qué reproducir exactamente lo que abarcaron nuestros ojos para representar lo que sentimos.

🌑 Y tú, ¿cómo vas a guardar este eclipse?

Dentro de unos años alguien puede preguntarte cómo fue el eclipse total del 12 de agosto de 2026.

Quizá entonces busques las fotografías que hiciste con el móvil. Quizá recuerdes dónde estabas, con quién lo viste o qué ocurrió cuando llegó la oscuridad.

Puede ser un buen momento para guardar una fotografía, escribir unas líneas o simplemente anotar dónde lo viste y qué fue lo que más te impresionó.

¿Qué imagen elegirías tú para recordar aquel momento dentro de diez o veinte años?

Quizá esta fotografía no muestre exactamente lo que vio el ojo humano.

Pero sí consigue transmitir algo de la emoción y el asombro que sentimos quienes contemplamos aquel eclipse total.

Y quizá por eso, entre miles de fotografías realizadas aquella tarde, esta imagen terminó dando la vuelta al mundo.

No porque reproduzca exactamente lo que vieron nuestros ojos,

sino porque quizá consigue representar mejor lo que sentimos.

Porque una cosa parece clara: quien contempló un eclipse total difícilmente olvidará dónde estaba y con quién lo compartió.

Hay momentos que no necesitamos fotografiar para conservarlos. Se quedan guardados en la memoria. Y aquellos segundos en los que el Sol desapareció, cayó la oscuridad y el paisaje cambió ante nuestros ojos fueron, para muchos de nosotros, uno de esos momentos.

🔎 Te puede interesar

También hemos reconstruido dónde se hizo el salto de Danny León durante el eclipse de 2026 en Novales , localizando la posición aproximada de la rampa y de las cámaras.

→ Ver la localización del salto

Los datos sobre la posición y los horarios del eclipse proceden del visualizador de eclipses del Instituto Geográfico Nacional (IGN). La reconstrucción de la dirección hacia el Pilar se ha realizado con Google Earth. Las fotografías utilizadas mantienen indicada su autoría y procedencia en los correspondientes pies de imagen.

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.

Daniel Vallés Turmo

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