La Carrasca de Lecina, cinco años después
Cómo se construyó una movilización de 104.264 votos y cómo la contamos después
Han pasado cinco años desde que la Carrasca de Lecina fue elegida Árbol Europeo del Año 2021 con 104.264 votos.
Durante aquellas semanas viví el concurso con una intensidad que ahora me resulta incluso sorprendente. Desde Caminos de Barbastro publicaba, preparaba gráficas y seguía continuamente el marcador. En los momentos decisivos llegué a apuntar los votos varias veces al día, incluso de madrugada. Todo aquello quedó recogido en una entrada que fui actualizando mientras se desarrollaba el concurso, hora a hora.
Cinco años después no quiero volver simplemente a contar aquella historia. Me interesa hacer algo diferente: volver a los documentos que quedaron para intentar comprender qué ocurrió y cómo hemos terminado explicándolo.
Hace un tiempo encontré un artículo publicado en 2023 que concedía una gran importancia a mi participación en aquella victoria. Después consulté Wikipedia y otras informaciones posteriores y encontré relatos bastante diferentes.
¿Cómo consiguió una carrasca de un pequeño pueblo de la Sierra de Guara movilizar a más de 100.000 personas?
Tengo inevitablemente mi propia visión porque participé en la campaña. Pero conservo algo que cinco años después resulta especialmente útil: publicaciones, estadísticas, gráficas y anotaciones realizadas mientras estaban sucediendo los acontecimientos.
En 2021 eran herramientas de campaña. Hoy son documentos.
Primero había que poder ganar
Antes de representar a España en Europa, Lecina tenía que ganar el concurso nacional.
Desde Caminos de Barbastro me impliqué desde el principio. Cuando conocí el proyecto me pareció similar al de Graus. La estrategia consistía en algo aparentemente sencillo:
Una de las publicaciones utilizadas durante la fase española: 570 reacciones y 110 compartidos.
Para mí, los compartidos eran especialmente importantes. Una publicación compartida dejaba de depender de mi propia audiencia y entraba en las redes de otras personas. Era el multiplicador necesario.
Finalmente, la Carrasca ganó la fase española con 9.929 votos.
Al terminar hice también balance de mi campaña en Facebook: aproximadamente 15.000 personas alcanzadas, 583 reacciones y 112 compartidos.
Pero había algo que no podía medir: ¿cuántos de aquellos 9.929 votos había conseguido Caminos de Barbastro?
No lo sabía entonces y tampoco puedo saberlo ahora. Podía medir alcance, reacciones y compartidos. No podía convertirlos en votos.
El seguimiento de los datos tampoco comenzó en la fase europea. Durante la votación española ya había empezado a registrar diariamente los resultados, calcular la media de votos de los últimos días y hacer proyecciones sobre la evolución de la candidatura. Aquella primera fase me sirvió también para detectar el cansancio de la votación y la necesidad de mantener activa la movilización cuando el ritmo diario empezaba a caer.
En la fase europea continué y amplié aquel método. El seguimiento se convirtió en un análisis prácticamente diario de los votos de Lecina y de sus principales rivales: posición, votos diarios, diferencias, medias de crecimiento y tendencias. Las conclusiones las trasladaba mediante informes enviados a los medios de comunicación, con el objetivo de facilitar el seguimiento del concurso y mantener el interés por la votación.
Una lección que había aprendido en Graus
Mi forma de afrontar el concurso europeo tampoco surgió de cero.
En 2015 había participado en la campaña de la Plaza Mayor de Graus en el concurso Mejor Rincón de España de la Guía Repsol.
Graus y Barruecos en 2015. Cuando Graus perdió uno de los motores de su estrategia continuó sumando votos, pero dejó de crecer al ritmo necesario para competir por la victoria. Fuente de los votos: Guía Repsol. Elaboración: Caminos de Barbastro.
Hasta el tercer día, Graus y Barruecos estaban prácticamente igualados. En Graus se había desarrollado una estrategia en la que el voto delegado tenía un papel fundamental. Cuando esa forma de votar dejó de admitirse, Graus continuó consiguiendo votos, pero ya no pudo mantener el ritmo de Barruecos.
Una candidatura puede seguir sumando votos y, sin embargo, haber dejado de ser competitiva. Recuperar después el ritmo de quienes van en cabeza puede resultar muy difícil.
Por eso, con Lecina, no quería reservar todos los esfuerzos para el final. Había que llegar al final con posibilidades de ganar.
Europa era empezar de nuevo
El caso del Olmo de Navajas demostraba además que ganar en España no garantizaba nada.
En 2019 había conseguido una movilización extraordinaria: 95.130 votos en la fase española. La Palmera Imperial de Elche, segunda clasificada, había alcanzado 77.182.
Sin embargo, en Europa el Olmo de Navajas obtuvo 13.622 votos y terminó en el 10.º puesto.
Dos recorridos prácticamente opuestos entre las fases española y europea. Elaboración: Caminos de Barbastro.
Navajas 2019: 95.130 en España → 13.622 en Europa.
Lecina 2021: 9.929 en España → 104.264 en Europa.
La movilización conseguida anteriormente no se trasladaba automáticamente al concurso europeo. Había que construirla de nuevo.
¿Cuántos votos podían hacer falta para ganar en Europa? No podíamos saberlo. Pero sí teníamos una referencia: en las cuatro ediciones anteriores, el ganador había pasado de 17.597 votos en 2017 a 47.226 en 2020. El listón había ido subiendo y, después de lo aprendido en Graus y Navajas, sabía que no bastaba con conseguir muchos votos: había que intentar mantener a Lecina en condiciones de competir hasta el final.
Votos obtenidos por los ganadores de las cuatro ediciones europeas anteriores a 2021. En 2021, Lecina terminaría superando ampliamente todas aquellas referencias con 104.264 votos. Elaboración: Caminos de Barbastro.
Construir una candidatura competitiva
La votación europea comenzaba el 1 de febrero de 2021, pero la campaña había empezado antes. Nunca había participado en un reto europeo —el de Graus había sido también nacional—, por lo que veía positivamente que se fueran incorporando instituciones a la campaña.
25 de enero de 2021. La difusión de la candidatura europea comenzó antes de que se abriera la votación.
Aquella publicación consiguió 33 reacciones y 65 compartidos. Todavía no podía producir votos porque la votación no estaba abierta. Su función era otra: crear audiencia y conseguir que cuando comenzara el concurso hubiera ya personas pendientes de la candidatura.
El 1 de febrero comenzó la votación.
Una de mis preocupaciones era que la campaña no quedara limitada a quienes ya seguían Caminos de Barbastro o a una audiencia local.
El 7 de febrero, apenas una semana después de comenzar la votación, conseguí que la Carrasca apareciera en el principal informativo de una televisión nacional.
7 de febrero de 2021. Apenas una semana después de comenzar la votación, la candidatura llegó a un informativo nacional.
No puedo saber cuántos votos produjo aquella aparición. Su importancia estaba en otro lugar: todavía quedaban tres semanas de concurso y permitía llevar la candidatura a una audiencia completamente diferente.
12 de febrero. «Te necesitamos»: 1.300 reacciones, 76 comentarios y 361 compartidos.
Pero más importante que cualquiera de aquellas cifras aisladas era lo que estaba ocurriendo en el marcador.
Evolución de la votación europea durante los 28 días del concurso. Durante la primera mitad Lecina consiguió mantenerse entre las candidaturas de cabeza. A partir de mitad de febrero aumenta la tensión de la competición y posteriormente se produce una fuerte aceleración. Elaboración: Caminos de Barbastro a partir del seguimiento del marcador durante el concurso.
Mirada cinco años después, la primera mitad de la gráfica puede parecer poco espectacular frente al enorme crecimiento final. Pero probablemente sea una de las partes más importantes para comprender lo que ocurrió.
Durante aproximadamente quince días, España, Italia y Rusia avanzaron con cifras relativamente próximas.
El 15 de febrero, mi seguimiento registraba:
España — 37.323 votos
Italia — 35.961 votos
Rusia — 35.410 votos
Lecina seguía primera, pero Italia estaba a solamente 1.362 votos y Rusia a 1.913.
La primera victoria había sido llegar a la segunda mitad del concurso manteniendo intacta la posibilidad de ganar.
A mitad de febrero llega el vídeo de Alfonso Palomares
En ese momento se incorporó una de las acciones que posteriormente tendría mayor protagonismo en el relato de la campaña. Se trataba ya de una campaña institucional, realizada con fondos públicos.
El 14 de febrero, Turismo de Aragón difundía el vídeo protagonizado por Alfonso Palomares y vecinos de Bárcabo. La propia información señalaba que Lecina había conseguido más de 35.000 apoyos y se encontraba entre los primeros puestos del concurso.
Al día siguiente, 15 de febrero, Huesca La Magia publicó el vídeo en Facebook.
15 de febrero. Huesca La Magia publica el vídeo de Alfonso Palomares. La publicación obtuvo 388 reacciones y 251 compartidos.
El vídeo tuvo una difusión importante y apareció además en un momento especialmente interesante de la competición. Además, era un contenido de calidad que podía ser reutilizado y compartido por quienes estábamos difundiendo la candidatura.
Pero la cronología permite situarlo correctamente: cuando comenzó a difundirse, Lecina llevaba ya dos semanas movilizada y había superado los 35.000 votos. Mi registro del día 15 señalaba exactamente 37.323.
No partía de cero.
La tensión ganadora
A partir de aproximadamente el 16 de febrero empecé a utilizar de manera mucho más directa la evolución de la clasificación y la rivalidad entre las candidaturas como elemento de movilización. La experiencia de Graus me había enseñado el riesgo de que un rival consiguiera escaparse o de que una modificación de las reglas alterase por completo la competición.
Ya no se trataba solamente de decir «Vota a Lecina».
Ahora podía transmitirse algo mucho más movilizador: «Podemos ganar». Y poco después: «Rusia se acerca» o «Rusia nos ha adelantado».
La propia competición empezaba a generar información. Los medios tenían nuevos motivos para hablar de la Carrasca y cada movimiento del marcador proporcionaba otro argumento para movilizar.
Rusia
La experiencia de Graus explica por qué seguía tan atentamente aquella evolución.
El 17 de febrero, a las cinco de la mañana, tenía anotado:
España — 41.498 votos
Rusia — 39.645 votos
Italia — 37.979 votos
Lo que me preocupaba no era solamente la diferencia. Era la velocidad a la que estaba creciendo Rusia.
Con la tendencia que observaba, mis cálculos de aquellos días apuntaban a que Rusia podía terminar ganando, y así lo advertí durante la propia campaña. Su ritmo de crecimiento mostraba que tenía una estrategia de movilización de votos muy potente.
No es una interpretación realizada ahora, conociendo el resultado. Aquellas gráficas las estaba haciendo precisamente para intentar anticipar lo que podía ocurrir.
Al día siguiente Rusia llegó a superar a Lecina.
El 19 de febrero la organización retiró alrededor de 10.000 votos a la candidatura rusa ante sospechas de irregularidades en la votación.
No conozco con detalle qué comprobaciones realizó la organización y prefiero no ir más allá de lo que podemos documentar. Lo que sí conocemos es el efecto sobre la clasificación: Lecina recuperó el liderato.
19 de febrero. La corrección del marcador ruso se convirtió inmediatamente en noticia. La publicación del Diario del Altoaragón obtuvo 353 reacciones y 161 compartidos.
Lo que unas horas antes era un cambio en el marcador se había convertido en una noticia capaz de llegar a nuevas audiencias.
Pero Rusia no había desaparecido. Continuó creciendo con mucha fuerza.
El 21 de febrero, a las 23:59, justo antes de comenzar la última semana con el marcador oculto, anoté:
España — 66.442 votos
Rusia — 55.917 votos
Italia — 51.824 votos
Aquella misma noche escribí: «Si no se hubieran quitado los votos a Rusia, sería el primero».
En las cinco horas anteriores Rusia había sumado 2.290 votos, frente a los 1.080 de España.
Era exactamente la clase de situación que había aprendido a observar en Graus: no bastaba con mirar quién iba primero. Había que mirar a qué velocidad crecía cada candidatura.
Mirando ahora la gráfica creo que una parte importante de la extraordinaria movilización final puede comprenderse mediante algo que podríamos llamar la tensión ganadora.
Durante las primeras dos semanas había sido necesario conseguir que Lecina permaneciera entre las candidaturas de cabeza. A partir de mitad de febrero, la propia posibilidad de victoria comenzó a convertirse en otro motor de movilización.
Rusia se acercaba. Rusia adelantaba. Se corregía su marcador. Lecina recuperaba el liderato. Los medios aumentaban su atención, aparecían nuevas publicaciones, se difundía el vídeo de Palomares y los mensajes circulaban por Facebook y WhatsApp.
La campaña ya era mucho mayor que cualquiera de quienes participábamos en ella.
Primero hubo que conseguir que Lecina pudiera ganar. Después, la posibilidad de ganar ayudó a que cada vez más gente quisiera hacerla ganar.
El 22 de febrero comenzó la última semana y el marcador dejó de ser público. Ya no podíamos saber qué estaba ocurriendo.
Solo quedaba continuar movilizando.
Cuando finalmente se hicieron públicos los resultados, la Carrasca de Lecina había conseguido:
Resultado final: la Carrasca de Lecina, Árbol Europeo del Año 2021 con 104.264 votos.
Había pasado de 37.323 votos el 15 de febrero a 66.442 al comenzar la semana de voto secreto y finalmente a 104.264.
La aceleración de la segunda mitad había sido extraordinaria.
¿Quién consiguió los 104.264 votos?
Cinco años después, mi respuesta es sencilla:
Sé lo que hice desde Caminos de Barbastro.
Conservo publicaciones que durante la fase europea acumularon en conjunto más de 120.000 de alcance, 2.700 reacciones y 1.300 compartidos.
Sé que conseguí llevar muy pronto la candidatura a una televisión nacional, que trasladaba información sobre la evolución del concurso a medios y que seguía continuamente el crecimiento de las principales candidaturas.
También sé que, a partir de mitad de febrero, utilicé conscientemente la rivalidad con Rusia e Italia como elemento de movilización.
Pero no sé cuántos votos produjo todo aquello.
Una cosa es demostrar que una acción tuvo difusión y otra muy distinta saber cuántos votos produjo.
Durante febrero habían participado instituciones, profesionales de la comunicación, medios, colegios, asociaciones, páginas particulares y, sobre todo, miles de personas que votaron y compartieron la candidatura.
Además, unas acciones alimentaban a otras.
Pero después de ganar comenzó un proceso diferente: había que explicar por qué se había ganado.
Los primeros relatos aparecieron inmediatamente. El 18 de marzo de 2021, al día siguiente de conocerse el resultado, el editorial de Diario del AltoAragón hablaba de una «conjunción de voluntades»: instituciones, voluntarios, medios de comunicación, redes sociales y WhatsApp. Entre ellos citaba expresamente a Caminos de Barbastro.
18 de marzo de 2021. Diario del AltoAragón explicaba la victoria como resultado de una «conjunción de voluntades» de instituciones y voluntarios, junto con la difusión en medios de comunicación, redes sociales y WhatsApp.
Un día después, Javier García Antón ponía el foco mucho más directamente en mi participación. Recordaba el seguimiento diario que había realizado de la votación, la difusión en redes, el contacto con medios nacionales y la búsqueda de personas que ayudaran a extender la campaña por WhatsApp.
Apenas un mes después ya podía observarse cómo aquellos relatos empezaban a divergir. El 20 de abril de 2021 publiqué una carta al director de Heraldo de Aragón, después de que una información publicada diez días antes sobre la Carrasca, en que se mencionaba a muchas personas e instituciones que posibilitaron el triunfo, no mencionara mi participación.
20 de abril de 2021. Carta al director publicada en Heraldo de Aragón, en la que reivindicaba el trabajo realizado desde Caminos de Barbastro y recordaba la experiencia previa de la campaña de Graus de 2015.
La discusión sobre cómo atribuir los méritos de la campaña había comenzado apenas unas semanas después de la victoria.
De una movilización colectiva a una campaña premiada
Meses después, la campaña institucional tuvo también su propio recorrido profesional.
Cuando TuHuesca presentó la campaña a los Premios Agripina en noviembre de 2021, su propia nota de prensa explicaba el resultado de una forma mucho más directa. Señalaba que el vídeo protagonizado por Alfonso Palomares había sido el que logró mayor difusión, «facilitando esa votación masiva de más de 104.264 votos populares» con la que la Carrasca consiguió el título europeo.
Fernando Blasco, director gerente de TuHuesca, destacaba además el trabajo de La Colmena, Alfonso Palomares, Clara Bosch y otros profesionales, definiéndolo como un «trabajo colaborativo, coordinado» que había dado sus frutos.
La campaña terminaría obteniendo el Premio Agripina a Mejor Campaña del Año 2021.
No pretendo cuestionar ese reconocimiento profesional. Lo que me interesa, cinco años después, es distinguir entre el éxito de una campaña publicitaria y la explicación de cómo se consiguieron los 104.264 votos.
La cronología aporta un contexto importante: cuando el vídeo comenzó a difundirse a mitad de la campaña, Lecina había superado ya los 35.000 votos. Mi registro del día 15 señalaba exactamente 37.323.
Ya habían transcurrido 14 días de competición en los que Lecina había conseguido mantenerse como una candidatura con posibilidades reales de ganar.
Después llegó una aceleración extraordinaria a la que aquella acción pudo contribuir, junto con muchas otras, en un efecto acumulativo de toda la campaña.
Lo que los datos no permiten es utilizar los 104.264 votos finales como medida del efecto de una sola actuación.
Fuente: Nota de prensa de TuHuesca, 5 de noviembre de 2021 .
Y en 2023 encontré la historia contraria
Un relato posterior en el que mi participación desde Caminos de Barbastro adquiría un protagonismo mucho mayor.
«Lecina: fueron forasteros en su pueblo», publicada el 8 de marzo de 2023 en El Diario de Huesca.
Podría quedarme con esa versión: "... quien dio todo el impulso a la candidatura al Mejor Árbol Europeo, Daniel Vallés Turmo ..." Incluso resulta agradable encontrar reconocido un trabajo al que dediqué tantas horas, parte de mis ahorros y no percibir ninguna remuneración.
Pero tendría exactamente el mismo problema.
Mis documentos demuestran que participé intensamente desde la fase nacional. No demuestran cuántos votos conseguí.
Los 104.264 votos no pertenecen a un vídeo.
Tampoco pertenecen a Caminos de Barbastro.
Una misma persona podía conocer la candidatura por una publicación de Caminos de Barbastro, verla después en televisión, encontrarse el vídeo de Palomares, leer una noticia del Diario del Altoaragón y recibir finalmente por WhatsApp el enlace que la llevó a votar.
¿Quién consiguió ese voto?
Probablemente nadie por separado.
Cinco años después
Cinco años después resulta relativamente sencillo encontrar las páginas institucionales, las noticias de los medios o la documentación de una campaña posteriormente premiada.
Es mucho más difícil reconstruir todo lo demás.
Buena parte de los mensajes de WhatsApp ha desaparecido. Las conversaciones personales no dejaron registro. Muchas publicaciones particulares están enterradas entre miles de contenidos.
Las instituciones, los medios y las empresas tienen además una capacidad mucho mayor para publicar y conservar su actividad. Con el paso del tiempo, esos documentos son precisamente los que encuentra quien intenta reconstruir lo sucedido.
Lo que mejor se conserva no tiene por qué ser toda la historia.
Una hemeroteca que no sabía que estaba construyendo
En febrero de 2021 no hacía aquellas gráficas pensando que algún día servirían para explicar la historia de la Carrasca.
Las hacía porque las necesitaba para la campaña.
Cuando el 17 de febrero anoté a las cinco de la mañana los votos de España, Rusia e Italia, no estaba documentando el pasado. Estaba intentando anticipar el futuro.
Cinco años después, aquellas gráficas, publicaciones y capturas se han convertido involuntariamente en una pequeña hemeroteca.
Reconstruir una votación como reconstruir un antiguo camino
Hay algo en todo este proceso que me resulta familiar.
Muchas veces, en Caminos de Barbastro, intento averiguar por dónde discurría un antiguo camino comparando mapas de diferentes épocas, fotografías aéreas, documentos, topónimos y lo que todavía puede observarse sobre el terreno.
Ninguna fuente contiene toda la respuesta. Hay que ponerlas unas junto a otras.
Con la Carrasca me ha ocurrido algo parecido. Para esta reconstrucción he intentado localizar también información que permitiera analizar el alcance de las distintas acciones institucionales, pero no he encontrado datos equivalentes a los que conservo de mi propia actividad.
Solo que esta vez los documentos tienen cinco años y yo estaba dentro de la historia que intento reconstruir.
Precisamente por eso mis propias fuentes también deben tratarse con prudencia.
Volver a Wikipedia
Con el paso del tiempo, las fuentes que permanecen accesibles adquieren un peso especial en la forma en que reconstruimos una historia.
Wikipedia es probablemente uno de los primeros lugares a los que llegará dentro de unos años quien quiera conocer la historia de la Carrasca.
Creo que aquella parte puede explicarse mejor.
No para sustituir el relato actual por el mío. Ni para decidir quién consiguió los votos.
Lo interesante sería utilizar fuentes publicadas y verificables para reflejar mejor la dimensión colectiva de aquella movilización.
Porque los 104.264 votos adquieren todavía más significado cuando los ponemos en perspectiva:
Lecina — España 2020: 9.929 votos
Lecina — Europa 2021: 104.264 votos
Navajas — España 2019: 95.130 votos
Navajas — Europa 2019: 13.622 votos
Dos candidaturas españolas y dos recorridos completamente diferentes.
En Lecina ocurrió algo excepcional: una candidatura que había necesitado menos de 10.000 votos para ganar en España terminó movilizando a más de 100.000 personas en Europa.
Cuando empecé a revisar todo este material pensaba que estaba intentando comprender mejor quién había conseguido aquellos votos.
Ahora creo que esa es precisamente la pregunta que no podemos responder.
Y quizá tampoco sea la más importante.
Podemos reconstruir cómo durante las primeras semanas se consiguió mantener a Lecina entre las candidaturas capaces de ganar. Podemos observar cómo después la competición fue generando una tensión cada vez mayor. Podemos ver cómo se incorporaron nuevos actores, aumentó la atención de los medios y la movilización se aceleró extraordinariamente.
Pero los votos pertenecen finalmente a las personas que decidieron votar.
Participamos muchos. Ninguno puede apropiarse de aquello.
Primero hubo que conseguir que Lecina pudiera ganar. Después, la posibilidad de ganar ayudó a que cada vez más gente quisiera hacerla ganar.
Cinco años después podemos seguir intentando contar mejor aquella historia.
La Carrasca, mientras tanto, continúa donde llevaba siglos antes de que existieran Facebook, Wikipedia, los concursos europeos o las campañas de comunicación.
En Lecina.
Daniel Vallés Turmo
Agosto de 2026
Esta entrada ha sido realizada con ayuda asistida de inteligencia artificial en tareas de búsqueda, contraste de información, organización de contenidos y edición, bajo revisión y responsabilidad del autor.
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