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lunes, 21 de julio de 2025

Ella

Ella nunca caminará sola ...

Nunca caminará sola

Ella… es muchas en una.

Y, a veces, ninguna de las que imagina.


Julia Roberts en Notting Hill

Si alguna canción pudiera contener su esencia, sería She, de la película Notting Hill. Esa letra la describe. Totalmente. Misteriosa y luminosa. Sencilla y compleja. Humana y casi mágica a la vez.


Julia Roberts en Nothing Hill

Hubo un tiempo en que fue como Anna, el personaje de Julia Roberts en Notting Hill. Una presencia que desbordaba con su sonrisa, su sensibilidad, su forma de mirar y de sentir. Era como si tuviera una inteligencia emocional que envolvía todo. No hacía falta que hablara mucho: sabía estar. Escuchar. Abrazar con la mirada. Era esa luz suave que hace que todo a su alrededor se sienta en calma. Eso fue lo que atrapa y enamora. No un gesto concreto, su manera de estar.

Pero la vida cambia.

Y la historia también.


Julia Roberts en Erin Brockovich

Hoy es tal vez Erin Brockovich, la de la película. La que se levanta con coraje cada mañana, aunque duela. La que saca fuerza de donde parece que no hay, porque tiene hijos, y porque el mundo no se para aunque una esté rota por dentro. La que no se rinde. La que pelea. La que incomoda a veces, porque no se calla. Porque ha descubierto que tiene una voz propia y la usa, incluso cuando tiembla.

Julia Roberts en Erin Brockovich


Melanie Grifith en armas de mujer

Y también, a ratos, es Tess, la protagonista de Armas de mujer, con esa astucia intuitiva, esa forma de abrirse paso en un entorno que no siempre ayuda. Es la que encuentra soluciones inesperadas, la que piensa rápido, la que cuida, la que resuelve. La que no se deja encasillar, aunque otros intenten hacerlo.

Canción Let the river run. Esa vitalidad. Esa llamada a la acción. Porque es en el movimiento donde nos fortalecemos. La parálisis nos debilita, pero actuar nos reconstruye.

Melanie Grifith en armas de mujer

Ella no es perfecta.

Ni quiere serlo.

Pero es valiente. Es madre. Es humana. Y es muchas cosas más de las que a veces cree.

Sigue caminando, a pesar del cansancio, del duelo, de las dudas. Y en ese caminar está construyendo una nueva historia. Distinta. Llena de memoria, sí, pero también de vida por delante.

Ella es todas esas mujeres.

Y también es ella. Única.

Es alguien que ha sabido rehacerse a sí misma con un coraje sereno. Que en su esposo encontró el amor más sincero, más claro, más profundo. Pero que para ella fue poco tiempo. Porque estaba terriblemente enamorada. 

Su entorno desea estar cerca. Acompañarla. Sostenerla a ella y a sus hijos. Porque, aunque ahora no siempre lo vea, es tremendamente afortunada.

Y eso también la hace eterna.


Meryl Streep en Memorias de África

En el futuro podría ser como Meryl Streep en Memorias de África con un coraje todavía mayor y una gran capacidad para abrirse como persona.

Meryl Streep en Memorias de África

Melodía de Memorias de África. Esta melodía es la serenidad para mantener la capacidad para criar a los niños durante muchos años y, también, cuidarse a una misma. Seguir adelante cuando surgen las dudas y encomendarse a las propias fortalezas y a la ayuda de quienes nos rodean.


Meryl Streep en Mamma Mía

Pero, sobre todo Ella se merece que sea feliz en su devenir, como se describe en la canción Dancing Queen de la película Mama Mía.

Meryl Streep en Mamma Mía

Volverá a ser feliz.

Que baile.
Que ría.
Que cante.
Que sienta la alegría de estar viva.
De saberse capaz.
De saberse querida.

La vida es un tango difícil de bailar.
Pero yo sé que ella sabrá hacerlo.
Porque tiene alma de mujer fuerte.

Porque confía en ella.

Puedes leer también las entradas: 

Esta entrada, está dedicada a su esposo Esteban.

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2025

Acceso a guías y rutas (pinchar)




miércoles, 16 de julio de 2025

Dar trigo: cómo avanzar en el desarrollo económico de una ciudad

Cuando se habla de desarrollo económico en una ciudad, es fácil caer en frases hechas como: “del dicho al hecho hay un trecho” o “una cosa es predicar y otra es dar trigo”. Entre lo que se anuncia en ruedas de prensa o se redacta en un plan estratégico… y lo que realmente llega al pequeño empresario, a la emprendedora del barrio o al joven que busca una oportunidad, hay una distancia enorme.

Dar trigo en "Desarrollo Económico"

Como asesor de emprendedores, aprendí que un plan de empresa y una hoja de cálculo lo aguantan todo. Cualquier proyecto parece viable sobre el papel. Pero si no se contrasta con la realidad —con clientes reales, con recursos reales, con tiempo real—, el fracaso es casi seguro. Por eso me convertí en un defensor de metodologías ligeras como el Business Model Canvas o Lean Startup, que permiten avanzar paso a paso, trinchera por trinchera, validando y aprendiendo antes de escalar.

Y quizás con el desarrollo económico de una ciudad deberíamos hacer lo mismo.

No se trata solo de escribir un plan a largo plazo, ni de lanzar eslóganes sobre innovación o sostenibilidad. Se trata de sembrar capacidades reales en el territorio: fomentar el emprendimiento local, facilitar el acceso a capital, conectar a la formación con las necesidades del mercado, apoyar a las pymes, diversificar la economía. Y hacerlo de forma progresiva, realista y adaptativa.

Esto, lejos de ser una idea teórica, ya ha ocurrido. Y tiene nombre propio.


📍 Medellín: del eslogan a la acción

Durante décadas, Medellín fue conocida por sus dificultades sociales, violencia y desigualdad. Pero en los últimos veinte años ha protagonizado una de las transformaciones urbanas y económicas más potentes de América Latina. Y lo hizo sin fórmulas mágicas, sino aplicando una lógica muy parecida a la que usamos en los proyectos emprendedores: escuchar, probar, medir, mejorar. Y repetir.

Medellín

🌱 Crear desde abajo, no solo atraer desde fuera

Una de sus apuestas clave fue Ruta N, un centro de innovación que articula a empresas, universidades, gobierno y ciudadanía. Pero más allá de crear una institución, el verdadero cambio fue el método:

  • Probar antes de escalar: programas piloto en barrios concretos para formación, emprendimiento juvenil o reconversión productiva.

  • Poner al territorio en el centro: entender qué capacidades tenía Medellín realmente y potenciarlas, en lugar de copiar modelos externos.

  • Apoyar al que emprende, no solo al que invierte: desde capital semilla hasta mentorías y redes de contacto.

🔁 Desarrollo como proceso iterativo

Medellín se trató como una startup urbana:

  • Lanzar pequeños proyectos → Evaluar impacto → Aprender → Escalar si funciona.

  • Incorporar retroalimentación ciudadana → Corregir sin miedo → Invertir donde hay valor real.

  • Pasar de la dependencia de grandes empresas a la generación de ecosistemas de valor distribuido.

📈 Resultados visibles

Esto no convirtió a Medellín en Silicon Valley, pero sí mejoró indicadores clave de forma sostenible: mayor formalización del empleo, aumento del emprendimiento juvenil, fortalecimiento del tejido empresarial local, y atracción de inversión basada en valor, no solo en marketing.


🌍 Cerrar la brecha entre el plan y la acción

El desarrollo económico de una ciudad no se construye solo desde un despacho, ni con documentos PDF que duermen en un cajón. Se construye cuando las ideas se llevan al terreno, cuando se prototipan políticas, cuando se aprende haciendo.

Quizás deberíamos pensar nuestras ciudades como grandes startups públicas: espacios donde se experimenta, se valida y se mejora. Donde el plan estratégico no es una meta en sí mismo, sino una brújula para actuar.

Porque al final, lo que importa no es lo que se predica. Lo que transforma una ciudad es lo que se practica.

Y eso es, en definitiva, dar trigo.


🟡 Qué puede aplicar Barbastro

Barbastro —como muchas otras ciudades medianas— no necesita prometer grandes parques tecnológicos ni esperar a que lleguen empresas milagrosas. Puede, desde hoy, empezar a sembrar capacidades propias: apoyando a quienes emprenden, creando espacios donde se compartan conocimientos, apostando por la formación útil, y diseñando proyectos reales, medibles, conectados con la comunidad.

El desarrollo económico no se impone desde arriba. Se construye paso a paso, escuchando, adaptando y corrigiendo. No es una cuestión de tamaño, sino de enfoque.

La pregunta es: ¿estamos dispuestos a dar trigo… o seguiremos predicando?

Porque Barbastro tiene futuro.

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2025


Solo y sin oxígeno: lo que aprendí subiendo mi montaña más difícil

1. Introducción: El símbolo de la montaña en solitario

Cuando era adolescente, uno de los libros que más me marcó fue Solo. Nanga Parbat (1980), de Reinhold Messner. La historia de su ascensión en solitario, sin oxígeno, en una de las montañas más peligrosas del planeta, me dejó una huella profunda. No solo por la hazaña técnica, sino por el coraje silencioso que implica subir completamente solo, con la conciencia constante de que cualquier error podía ser el último.

Solo, Nanga Parbat

2. Primeras aventuras: del ideal al riesgo real

En aquellos años empezaba a adentrarme en el mundo del montañismo y alpinismo, siempre con prudencia. Aunque hubo momentos de riesgo. Uno especialmente quedó grabado: el rescate en el Pico Cabrioulets en 1984. (Ver El Afán de Explorar).

Aquel rescate me enseñó algo que nunca he olvidado: en la montaña —como en la vida— no hay épica sin riesgo, pero tampoco sin respeto.


3. Una década de soledad voluntaria: las rutas del Altoaragón

Más adelante, pasé casi diez años haciendo rutas en solitario por el Altoaragón, preparando recorridos para senderistas. La soledad, esta vez, no era una imposición, sino una herramienta de exploración interior. Aprendí a tomar decisiones sin depender de nadie, a escuchar mi cuerpo, a anticipar el peligro. A vivir sin oxígeno ajeno.

Portadas de Guías de senderismo

4. El otro Nanga Parbat: cuidar y resistir

Mi mayor cima, sin embargo, no ha sido una montaña. Fue cuidar a mi madre durante trece años hasta que dejó esta dimensión mundana. Dejé un buen trabajo tras estudiar Psicología en Barcelona y un MBA en ESADE. Lo dejé todo para estar donde más hacía falta.

Mis mentores de ESADE decían: "Pueblo pequeño, infierno grande”, me advirtieron. Y algo de razón tenían: viví el aislamiento, la incomprensión… incluso el acoso laboral. Defender tus principios en ciertos entornos puede salir caro. Muy caro (Ver La vida sin mí: lo que se ve cuando uno desaparece por un instante).

Pero lo volvería a hacer. Es mejor vivir de pie que de rodillas. Es la diferencia entre la esclavitud y la libertad. Y es la libertad lo que nos hace humanos.

5. Nueva etapa: reinicio desde la cima personal

Ahora, tras varios años sin trabajo, comienzo una nueva etapa profesional en la Seguridad Social el próximo 28 de julio. Siento que, como Messner en el Nanga Parbat, he subido mi montaña más difícil. Solo. Y sin oxígeno.

Pero también con más fuerza que nunca. Con los pies firmes. Y con la certeza de que las cimas más altas no siempre tienen nieve en la cumbre. A veces, lo más alto está en lo más cotidiano: volver a empezar con serenidad


6. Epílogo: Solo y sin oxígeno… pero vivo

Cuando leí Solo. Nanga Parbat, de Reinhold Messner, siendo apenas un adolescente, no sabía que aquella metáfora del alpinista en solitario, sin oxígeno y contra todo pronóstico, se convertiría en un símbolo de mi propia vida.

He tenido que subir mis propias montañas. Algunas de piedra y nieve, como el Cabrioulets en 1984. Otras mucho más silenciosas y largas: cuidar de mi madre durante trece años, dejar atrás una carrera prometedora, resistir situaciones laborales injustas, y volver a empezar casi desde cero.

Como en el Nanga Parbat, muchas veces caminé sin oxígeno: sin apoyos, sin reconocimiento, sin certezas. Pero seguí.

Y por eso, este mensaje no es solo mío. Es para todas esas personas que, sin hacer ruido, están escalando su montaña personal. Para quienes han tenido que parar, cuidar, callar, sostener, reinventarse. Para quienes están subiendo solos, con el corazón agotado pero la voluntad intacta.

A todos ellos, a todos vosotros, os digo: no estáis solos. Somos muchos los que caminamos así. En silencio. Con paso firme. Solo y sin oxígeno… pero vivos. Y avanzando.

“La cima más alta no siempre está en la montaña.”

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2025