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miércoles, 30 de julio de 2025

Vivir Varias Vidas

El Padre Vallés habla de la bendición que, en el Oriente, se conoce como «vivir tres vidas en una». Se refiere a esos grandes cambios que transforman nuestra forma de estar en el mundo, de entenderlo, de habitarlo.

«Por encima de todo, he sido un ser sensible, un animal pensante, en este hermoso planeta, y eso en sí ha sido un enorme privilegio y aventura»
Oliver Sacks

Ambos —desde orillas distintas— apuntan a una vida vivida con conciencia. No una existencia automática, sino una atención despierta a lo que somos y lo que dejamos de ser con el paso del tiempo.

A John Lennon se le atribuye una frase reveladora:
«La vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes»

Y Enrique Urquijo, en su canción Pero a tu lado, expresa la nostalgia de no haber vivido otra vida. Yo, en cambio, empiezo ahora otra. Y al hacerlo, me detengo a mirar atrás. Llevado por el espíritu de Michel de Montaigne, y como ha sido siempre el objetivo, voy a reflexionar sobre este tema.

Como si de un tren se tratara, mi vida ha ido deteniéndose en distintas estaciones. Algunas me invitaron a bajar, otras a mirar por la ventanilla, otras a cambiar completamente de dirección. El reciente fallecimiento de uno de mis mejores amigos, me ha hecho volver la vista atrás y contemplar cada andén en el que estuve.

Estación de tren de Barbastro

Si quieres ir a una estación determinada:

🚉Estación 1: Formarme (hasta los 27 años)

Siempre me ha gustado conocer cosas nuevas. Por eso estudié Magisterio, Psicología, Ergonomía, y Administración de Empresas. Cada vez que concluía un ciclo, descubría otro que me llamaba. Aprendía, no por obligación, sino por curiosidad intelectual.

La infancia y la juventud suelen recordarse como una etapa feliz, despreocupada, llena de descubrimientos y vitalidad. Es el tiempo de la iniciación, del asombro ante lo nuevo. Como escribió Antonio Machado en los versos encontrados en su chaqueta: 

«Estos días azules y este sol de la infancia…»
Es también el tiempo del recuerdo, de una luz que nunca se apaga del todo.

💡Concepto
La etapa formativa representa un periodo de desarrollo cognitivo expansivo, en el que la curiosidad impulsa la adquisición de conocimientos y competencias diversas. La exposición a múltiples disciplinas permite construir una base amplia que sustenta futuros desempeños personales y profesionales. Esta fase está marcada por la exploración, la experimentación y la construcción de identidad.

📅 Planificar
En esta fase, la planificación suele ser difusa y está más guiada por intereses que por metas fijas. Sin embargo, es útil identificar áreas de afinidad, explorar entornos diversos y mantenerse abierto a múltiples caminos. Más que elegir una única vía, se trata de diseñar un marco flexible donde el aprendizaje continuo sea el eje. La clave está en escuchar la curiosidad interna, sin temor al ensayo y error.

🛠️Hacer
Es el momento de desarrollar habilidades amplias y diversas que más adelante nos servirán en múltiples ámbitos. También es una etapa ideal para probar, explorar y, sobre todo, aprender a equivocarnos. Ese aprendizaje temprano —incluido el de la frustración— será una herramienta esencial para la vida adulta. 

🧮Verificar
Con el avance de la digitalización y la globalización, la formación se ha vuelto un proceso continuo debido a la aceleración del cambio. En generaciones anteriores, como la mía, el aprendizaje seguía un recorrido más largo antes de incorporarse al mundo laboral. En cambio, la tendencia actual es acortar ese periodo e incorporarse antes al ámbito profesional, asumiendo que gran parte del aprendizaje se realizará ya trabajando.

🔧 Ajustar
A medida que se avanza en la formación, es frecuente reajustar expectativas iniciales: cambiar de carrera, replantear objetivos o descubrir nuevas pasiones. Este proceso de corrección es valioso, porque evita caminos inerciales. Cultivar una actitud flexible y revisar periódicamente nuestras elecciones formativas permite alinear mejor el crecimiento con el propósito vital.

Señal de límite de velocidad


🚉Estación 2: Empezar (27–29 años)

Mi primera experiencia laboral fue como Analista de Nuevos Proyectos en una multinacional en Barcelona. Fue un mundo fascinante: empresas, estrategias, cifras, personas con experiencia que sabían mirar más allá. A esa edad, cada día era un descubrimiento.

El primer trabajo nos da una sensación nueva: la de autosuficiencia. Es la puerta de entrada a la edad adulta, al mundo real, donde se acaban los juegos y aparecen responsabilidades, desafíos, sonrisas… y también lágrimas. Pero todo se vive con una energía apasionante, con la convicción de que somos capaces de afrontar cualquier situación. Porque aún llevamos dentro la fuerza intacta de quien empieza.

💡Concepto
El ingreso al mundo laboral supone el tránsito simbólico hacia la adultez funcional. Esta etapa se caracteriza por la necesidad de autonomía económica, la validación social de las habilidades y la definición inicial del proyecto de vida. La energía disponible, unida a la plasticidad emocional, facilita la adaptación a nuevas responsabilidades y al descubrimiento del entorno profesional.

📅 Planificar
Al comenzar la vida laboral, es importante reflexionar sobre qué tipo de actividades nos resultan significativas y qué estilo de vida queremos construir. Aunque no siempre se tenga claridad total, planificar con intención —más allá de lo inmediato— ayuda a no caer en automatismos. Una planificación flexible permite detectar oportunidades de aprendizaje, definir prioridades y empezar a moldear la propia identidad profesional.

🛠️Hacer
El inicio de la etapa laboral es una primera toma de contacto con la realidad profesional. Nos ayuda a pensar qué queremos realmente hacer. Es un momento propicio para cambiar de entorno, explorar distintas opciones y comprobar en qué tipo de trabajo nos sentimos realizados. Todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo.

🧮Verificar
El inicio de la etapa laboral tiende a producirse cada vez antes, a menudo en paralelo con el proceso formativo. Esta dualidad entre estudio y trabajo favorece una mayor flexibilidad a la hora de definir el rumbo profesional, algo especialmente valioso en un entorno caracterizado por el cambio constante y la transformación continua del mercado laboral.

🔧 Ajustar
Una vez adquirida experiencia inicial, conviene revisar si el entorno elegido se ajusta a nuestras expectativas y valores. Este es un momento ideal para hacer pequeños cambios, redirigir intereses o adquirir nuevas competencias. Ajustar en esta etapa evita quedarse atrapado en dinámicas insatisfactorias a largo plazo y permite reorientar la trayectoria con agilidad.

Señal de semáforo


🚉Estación 3: Emprender y acompañar (hasta los 53 años)

Durante más de dos décadas fui asesor de emprendedores. Acompañé a miles de personas a construir sus propios caminos. También compartí conocimiento en medios de comunicación y creé este blog, Caminos de Barbastro, como una herramienta de ejemplo para divulgar el proceso de digitalización.

Se dice que, tras diez años en una profesión, se alcanza un conocimiento profundo, el que permite no solo entender, sino también crear. Es el momento de aportar, de dejar huella. Y muchas veces, coincide con otro paso vital: formar una familia, dar vida a una nueva generación. Una etapa de plenitud, donde construir y compartir se convierten en el centro.

💡Concepto
Tras una fase de consolidación profesional, se activa el principio de aportación: transferir conocimiento, asumir responsabilidades estructurales y generar impacto. Es un momento en que el individuo combina productividad con sentido, mediante iniciativas propias o el acompañamiento de otros en su desarrollo. Este enfoque se complementa muchas veces con la dimensión relacional y familiar, ampliando el sentido de pertenencia.

📅 Planificar
Planificar en esta etapa implica definir un propósito profesional claro: saber no solo qué se quiere hacer, sino por qué. Es un buen momento para alinear objetivos personales y laborales, establecer límites saludables y proyectar un equilibrio sostenible entre las distintas áreas de la vida. También es fundamental anticipar el crecimiento: ¿cómo crecer sin perderse?

🛠️Hacer
La vida se compone de distintas dimensiones: la laboral, la familiar, la personal y la social. Para no caer en lo que Herbert Marcuse llamó “el hombre unidimensional”, es fundamental mantener un equilibrio entre todas ellas. Cultivar cada ámbito nos permite crecer de forma más completa y vivir con mayor plenitud.

🧮Verificar
El ritmo acelerado en el que vivimos impulsa cambios constantes en todas las dimensiones de la vida: laboral, familiar, personal y social. Esta dinámica complica su conciliación, pero al mismo tiempo abre una mayor diversidad de posibilidades. Esa ampliación de opciones trae consigo una complejidad que exige mayor capacidad de adaptación y toma de decisiones conscientes.

🔧 Ajustar
En este punto, es necesario revisar la distribución del tiempo, la energía y el compromiso. Ajustar puede significar delegar, reducir la carga, emprender con nuevos formatos o incluso cerrar ciclos. Detectar el desgaste emocional o físico a tiempo y reconfigurar la manera de estar presentes permite seguir aportando sin perder vitalidad ni sentido.

Señal de teléfono


🚉Estación 4: Reinventarme (hasta los 59 años)

En un momento de cambio, decidí estudiar un Máster en Prevención de Riesgos Laborales. Quería abrir nuevas posibilidades. Finalmente, me presenté a unas oposiciones. Fue un tiempo de incertidumbre, pero también de esperanza: la semilla de algo nuevo.

Lo inesperado y la pérdida también forman parte del viaje. Nos obligan a adaptarnos, a cambiar de rumbo, a reinventarnos en lo personal y en lo profesional. Como Ulises frente al canto de las sirenas, a veces hay que atarse al mástil de la voluntad para no dejarnos arrastrar por la desesperación. Y seguir adelante, incluso con el viento en contra.

💡Concepto
Las transiciones forzadas o elegidas activan procesos de reconversión personal y profesional. La reinvención implica reformular objetivos, adquirir nuevas competencias y gestionar la incertidumbre desde una lógica de adaptación. Esta etapa suele coincidir con un mayor autoconocimiento y una revisión profunda del propósito, en busca de coherencia entre lo vivido y lo deseado.

📅 Planificar
Planificar esta etapa requiere una lectura honesta del momento vital. ¿Qué ciclos se han agotado? ¿Qué necesidades emergen? Es útil identificar tanto las limitaciones como las nuevas posibilidades. La planificación ya no gira solo en torno a la ambición, sino también al sentido, al equilibrio y a la sostenibilidad emocional. Prepararse para cambios reales implica repensarse por completo, con una mentalidad abierta.

🛠️Hacer
Conforme cumplimos años, tendemos a ser menos flexibles, y esa rigidez puede llevarnos a quebrarnos ante la adversidad. La resiliencia —la capacidad de adaptarse a situaciones difíciles y salir fortalecidos— requiere conservar cierta flexibilidad interior. Es fundamental seguir cultivándola para reinventarnos cuando la vida lo exige.

🧮Verificar
La capacidad de reinventarse será una habilidad cada vez más necesaria en el futuro, como ya se ha comentado, debido al ritmo acelerado de los cambios. Supone estar dispuestos a adquirir nuevas competencias y actitudes que nos permitan adaptarnos a contextos personales y profesionales en transformación constante.

🔧 Ajustar
Durante la reinvención, es común que no todo salga según lo previsto. Por eso, ajustar significa aceptar que algunos intentos requerirán correcciones. También implica adaptar expectativas, reconocer nuevas fortalezas y redefinir el propio valor. El proceso no es lineal: avanzar implica corregir, desaprender y redefinir prioridades.

Paso a nivel desprotegido

🚉Estación 5: Servir (empieza ahora)

Hoy inicio una nueva etapa como servidor público. Mi misión: facilitar a las personas los trámites administrativos que tanto influyen en sus vidas. En momentos difíciles o decisivos, quiero estar ahí. Es un reto, sí, pero también una forma de devolver lo mucho que he recibido.

Toda nueva etapa despierta una mezcla de ilusión y temor. Es, en cierto modo, volver al principio… pero llevando a cuestas todo el bagaje de lo vivido. Como escribió Kavafis en su poema Ítaca:

 «Pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias». 
Porque lo importante no es solo llegar, sino cómo viajamos.

💡Concepto
El paso hacia roles de servicio marca un cambio de eje: del logro individual al aporte colectivo. Esta fase pone en valor la experiencia acumulada y la convierte en recurso útil para los demás. Implica una vocación relacional orientada a facilitar procesos ajenos y aportar claridad en contextos de complejidad, desde un enfoque empático y resolutivo.

📅 Planificar
Al planificar esta etapa, conviene reflexionar sobre cómo transformar la experiencia propia en utilidad social. ¿Qué puedo ofrecer desde lo que sé? ¿Dónde puedo generar impacto positivo? El plan no se basa en la ambición personal, sino en la contribución significativa. También requiere definir límites para no desbordarse emocionalmente en el servicio.

🛠️Hacer
Sentir miedo ante lo desconocido es natural: cumple una función protectora. El problema surge cuando ese miedo se vuelve excesivo y nos paraliza. La mejor forma de superarlo no es evitarlo, sino atravesarlo. Solo así descubrimos lo que hay al otro lado.

🧮Verificar
La percepción del miedo al cambio ha evolucionado. En el contexto actual, los cambios ya no suelen ser bruscos, sino que se manifiestan como una sucesión de microcambios que apenas notamos. El verdadero riesgo ahora es el agotamiento —el llamado burnout—, como en la metáfora de la rana que no salta del agua porque se calienta gradualmente hasta hervir.

🔧 Ajustar
Servir no implica sacrificarse hasta la extenuación. Ajustar significa cuidar los ritmos, proteger la motivación y mantener el sentido del rol. Si se detecta desgaste o frustración, es clave revisar métodos, reforzar apoyos o introducir pausas que regeneren la energía. El servicio sostenible nace de un equilibrio bien cuidado.

Señal de paso de nivel


🚉La próxima estación

No sé cuánto tiempo durará este viaje. En principio, hasta la jubilación. Pero sé que la vida está llena de acontecimientos inesperados a los que debemos adaptarnos. Y, a veces, toca subir a otro tren sin saber exactamente a dónde nos llevará. Lo importante es estar dispuesto a continuar el trayecto, con los ojos abiertos y el corazón dispuesto.

Recuerdo el estribillo de la canción de la película La próxima estación:

«Siempre hay una próxima estación,
siempre hay un lugar donde llegar,
siempre hay un amigo y una solución…»

En estos andenes y trenes que recorremos, vamos conociendo a nuestros compañeros de viaje. Algunos se quedan un tramo, otros nos acompañan mucho más. Al final, son ellos quienes hacen que el trayecto merezca la pena.

💡Concepto
El futuro se proyecta como una sucesión de etapas no siempre previsibles. En este escenario, la apertura al cambio, la disposición a seguir aprendiendo y la calidad de los vínculos humanos se convierten en los pilares que sostienen la continuidad del sentido vital. La noción de trayecto prevalece sobre la de destino.

📅 Planificar
Planificar lo incierto no consiste en fijar metas rígidas, sino en diseñar estructuras de flexibilidad. Conviene preguntarse: ¿qué tipo de persona quiero ser si cambia el entorno?, ¿qué valores deseo preservar? El futuro ya no se construye con certezas, sino con disposición adaptativa, visión ética y preparación emocional para afrontar lo inesperado.

🛠️Hacer
A veces, la niebla no nos deja ver el camino y podemos caer en la desesperación. Pero hay algo que debemos creer firmemente: siempre hay una salida. Como dice el refrán, “no hay guerra que dure cien años”. Con paciencia y confianza, el horizonte acaba despejándose.

🧮Verificar
En este nuevo paradigma de cambio constante, la autoestima se convierte en un recurso esencial para afrontar el futuro con confianza. El consejo de San Ignacio de Loyola —“en tiempo de desolación, no hacer mudanza”— pierde fuerza en un contexto como el actual, definido por la “modernidad líquida” que ya anticipó Zygmunt Bauman, donde la estabilidad es la excepción y no la norma.

🔧 Ajustar
Ajustar en esta etapa implica reconciliarse con la incertidumbre. Es clave revisar los apegos, cuestionar las narrativas heredadas y hacer espacio para lo emergente. El ajuste no siempre es externo: muchas veces ocurre dentro, en la manera de percibir y afrontar lo que viene. Aceptar lo incierto también es una forma de madurez.

Señal de proximidad


🚉La última estación

Conforme cumplimos años, vamos despidiendo a compañeros de viaje. Algunos se van de forma inesperada, otros se consumen lentamente, como una vela que se apaga al final. Como creyente, confío en que nos reencontraremos en otra estación, una que ahora no podemos imaginar.

No es fácil aceptar que así es la vida. Por eso, debemos centrarnos en el presente. Como decía un maestro budista que conocí: “La vida se va desgastando como la suela de los zapatos”. Al hacerlo, adquirimos una sensación de plenitud y nos volvemos conscientes del proceso de vivir.

💡Concepto
La última etapa vital está atravesada por el reconocimiento de la finitud. El envejecimiento plantea una transformación del tiempo percibido y la reconfiguración del significado de vivir. La integración de las pérdidas y la aceptación del ciclo biológico permiten resignificar la existencia desde una mirada serena, centrada en el presente y en el legado.

📅 Planificar
Planificar esta etapa no significa anticipar fechas, sino prepararse emocional y espiritualmente. Implica cultivar vínculos que perduren, ordenar lo que se deja (material y simbólicamente) y cuidar la calidad del presente. También es momento para revisar el legado: ¿qué dejo?, ¿a quién se lo entrego?, ¿con qué intención?

🛠️Hacer
Aceptar la finitud no es fácil. Pero la naturaleza, en su sabiduría, nos prepara poco a poco: el envejecimiento nos muestra que algunas facultades se van debilitando con el tiempo. Sin embargo, eso no significa que debamos detenernos. Al contrario, mantenernos activos —física, mental y emocionalmente— es uno de los mejores antídotos para afrontar el devenir.

🧮Verificar
El concepto de finitud y envejecimiento también está cambiando en este nuevo contexto. La prolongación de la vida activa redefine lo que entendemos por “última etapa”. Al mismo tiempo, el proceso de secularización deja a muchas personas sin el refugio que tradicionalmente ofrecían las creencias para afrontar la muerte, lo que plantea nuevos desafíos emocionales y existenciales.

🔧 Ajustar
Ajustar en esta estación significa soltar expectativas no cumplidas, reconciliarse con lo que fue y redimensionar las pérdidas. También supone resignificar el tiempo que queda, poniendo el foco en lo que todavía se puede aportar, agradecer o cerrar. La sabiduría final no siempre viene de saber más, sino de aceptar mejor.

Señal parada absoluta


🚉Reflexión final

Como mencioné al comienzo de esta entrada, su objetivo es invitar a la reflexión, tal como ha sido siempre el propósito de este blog. Cuando pensamos, reordenamos nuestra memoria, y nuestras neuronas establecen nuevas conexiones que nos ayudan a crecer, a comprendernos mejor y a seguir avanzando como personas.

Como dice Stephen R. Covey en su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, necesitamos «afilar la sierra» para no perder eficacia. Lo mismo ocurre con nuestra mente: también necesita ser afinada, renovada. Pensar, reflexionar, detenernos un momento… es una forma de cuidar el pensamiento y mantenerlo vivo.

💡Concepto
El pensamiento reflexivo actúa como mecanismo de integración personal y aprendizaje profundo. A través del acto de pensar, se reorganiza la memoria, se fortalece la conciencia crítica y se renueva la identidad. En contextos de alta velocidad e hiperconexión, detenerse a conceptualizar la propia experiencia se vuelve una forma esencial de cuidado interior y eficacia sostenida.

📅 Planificar
Frente a la multiplicación de estímulos y urgencias, es necesario reservar tiempo y espacio para el pensamiento deliberado. Establecer hábitos regulares de revisión personal, lectura significativa o diálogo interior permite mantener afinado el juicio y orientado el propósito. La planificación de una vida reflexiva no requiere grandes estructuras, sino pequeñas decisiones diarias con intención.

🛠️Hacer

Con frecuencia, lo urgente nos roba el tiempo para lo importante. Así, olvidamos lo esencial: “afilar la sierra”. Una forma de hacerlo es establecer hábitos diarios o semanales que nos permitan cuidarnos y seguir creciendo. No basta con saberlo: hay que reservarle un lugar en nuestra agenda.

🧮Verificar
La imagen de “afilar la sierra” como símbolo del cuidado y renovación personal ha ganado aún más relevancia. Vivimos en un tiempo en el que ya no usamos una sola herramienta, sino decenas de aplicaciones que se actualizan sin cesar. Lo mismo ocurre con nosotros: en este paradigma líquido, como lo definió Bauman, el afilado no es periódico, sino continuo. Renovarnos se ha vuelto parte esencial de seguir siendo eficaces y plenos.

🔧 Ajustar
Revisar nuestras formas de pensar también implica desinstalar viejas creencias, ajustar la mirada y flexibilizar nuestros juicios. Reflexionar no significa repetir, sino reinterpretar. En este sentido, pensar bien es aprender a ajustar el foco: para ver con más claridad, sentir con más hondura y actuar con más coherencia.



Afiladora. Fuente

🧭 Cierre
Quizás no todos vivamos tres vidas. Algunos viajamos por cinco estaciones. Pero lo esencial no es cuántas sean, sino cómo las habitamos. El pensamiento lúcido, la acción coherente y la capacidad de ajustar lo vivido forman parte de ese arte silencioso de estar en el mundo con conciencia.

Dedico este texto a mi amigo Esteban, que me acompañó en tantas estaciones. Su tren siguió otro rumbo, pero me deja el recuerdo de su amistad y su manera de estar presente en cada andén, con una sonrisa.

Puedes leer la entrada: Los últimos metros son los más difíciles

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2025

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lunes, 21 de julio de 2025

Los últimos metros son los más difíciles

Siempre se dice que el principio cuesta, que empezar es lo más duro. Pero con el tiempo he aprendido que no: los últimos metros son los más difíciles.


1. Cuando parece que ya lo has superado todo...

Llevo siete años atravesando una etapa compleja, personal y profesionalmente. Y ahora, que solo queda una semana para saber a qué puesto me van a asignar, descubro algo inesperado: es justo ahora cuando todo me pesa más.

Esos últimos metros antes de cruzar la línea de llegada son los que más dudas generan, los que más ansiedad arrastran. No porque falte fuerza, sino porque todo lo vivido antes pasa por dentro como una avalancha: ¿valió la pena?, ¿llegaré?, ¿qué me espera?

Y hay que seguir. A paso lento, quizás. Pero seguir.


2. Cuando hablar es remar contracorriente

Durante semanas he estado informando a mis vecinos sobre los riesgos y consecuencias de las plantas de biometano en la zona. Cada conversación, cada publicación, ha sido como subir una cuesta empinada. Y cuanto más me acerco a que se tome una decisión o a que se escuche algo diferente, más cuesta subir.

Porque el miedo al cambio, la comodidad de lo conocido o el silencio aprendido pesan más de lo que parece.
Pero creo que vale la pena resistir esos últimos metros, aunque parezca que uno habla solo.


3. Cuando acompañar duele más que callar

También estoy acompañando a una persona amiga en duelo. Y si al principio todo parecía natural —escuchar, estar, sostener sin hablar demasiado—, con el paso de los días se hace más difícil. Porque las palabras se agotan. Porque duele verla seguir viviendo entre ausencias. Y porque uno mismo, a veces, ya no sabe qué más ofrecer.

Pero justo ahí, cuando parece que uno no puede más, es cuando más necesario es quedarse. Estar, aunque solo sea con la presencia. Callar, aunque uno también esté cansado. Porque en esos últimos metros, lo que salva no es la fuerza, sino la compañía.


4. ¿Por qué son tan difíciles los últimos metros?

Porque arrastramos todo el peso de lo vivido.
Porque ya no hay novedad, ni impulso, ni expectativas.
Solo queda la realidad cruda: el cuerpo cansado, el alma sin adornos, la mente llena de preguntas.

Y sin embargo, es en esos últimos metros donde se decide todo.
Donde uno se encuentra consigo mismo.
Donde las decisiones son más puras.
Y donde la resistencia deja de ser épica para volverse necesaria.


5. Conclusión: resistir esos últimos metros

Así que si estás ahí, en ese momento en el que ya has hecho casi todo y te queda solo ese tramo final, recuerda: no estás solo.

A veces se trata solo de aguantar un poco más. De confiar, incluso sin certezas.
De respirar hondo y no dar la vuelta.
Porque después de esos últimos metros —duros, solitarios, honestos—, llega el llano. O la cima. O la salida. O simplemente, el descanso.

Y todo empieza a tener sentido.

Puedes leer la entrada: Vivir Varias Vidas

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2025

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miércoles, 16 de julio de 2025

De vuelta a la carretera sin rencor

El 28 de julio me incorporo de nuevo al trabajo. No como quien vuelve al punto de partida, sino como quien retoma el rumbo con otra mirada. Con nueva energía, con la mochila más ligera y el corazón un poco más entero.

Esta vez, la canción que me acompaña es On the Road Again, de Willie Nelson (Pinchar para escuchar la canción en YouTube). Suena optimista, libre, casi celebratoria. Tiene ese aire de quien se sube al coche con la ventanilla bajada y el viento en la cara. Una melodía que invita a seguir, a reencontrarse con lo cotidiano como si fuera nuevo. Me gusta pensar que la vida también tiene esos compases alegres que nos empujan hacia adelante.

De nuevo en la carretera

Pero no siempre fue así.

Hace años, cuando salía de un momento difícil, la canción que me sostenía era otra: 1.000 pedazos, de Christina y los Subterráneos (Pinchar para escuchar la canción en YouTube). Aquella melodía no animaba a correr, sino a respirar. Me acompañaba en la reconstrucción, en el duelo silencioso. Me enseñó que a veces hay que tocar fondo para poder nadar hacia la superficie. Era una canción que no pedía nada, solo estar. Y eso era suficiente.

Corazón en pedazos

Hoy, ya sin rencor, miro hacia atrás con respeto. Agradezco aquellas etapas difíciles que me enseñaron a escucharme, a parar, a recomenzar. Las heridas ya no duelen, solo cuentan.

Y ahora, con el motor en marcha y la música sonando, vuelvo a la carretera. Con la certeza de que no se vuelve igual, pero sí más sabio. Más agradecido. Más libre.

Nos vemos en el camino.

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2025

Solo y sin oxígeno: lo que aprendí subiendo mi montaña más difícil

1. Introducción: El símbolo de la montaña en solitario

Cuando era adolescente, uno de los libros que más me marcó fue Solo. Nanga Parbat (1980), de Reinhold Messner. La historia de su ascensión en solitario, sin oxígeno, en una de las montañas más peligrosas del planeta, me dejó una huella profunda. No solo por la hazaña técnica, sino por el coraje silencioso que implica subir completamente solo, con la conciencia constante de que cualquier error podía ser el último.

Solo, Nanga Parbat

2. Primeras aventuras: del ideal al riesgo real

En aquellos años empezaba a adentrarme en el mundo del montañismo y alpinismo, siempre con prudencia. Aunque hubo momentos de riesgo. Uno especialmente quedó grabado: el rescate en el Pico Cabrioulets en 1984. (Ver El Afán de Explorar).

Aquel rescate me enseñó algo que nunca he olvidado: en la montaña —como en la vida— no hay épica sin riesgo, pero tampoco sin respeto.


3. Una década de soledad voluntaria: las rutas del Altoaragón

Más adelante, pasé casi diez años haciendo rutas en solitario por el Altoaragón, preparando recorridos para senderistas. La soledad, esta vez, no era una imposición, sino una herramienta de exploración interior. Aprendí a tomar decisiones sin depender de nadie, a escuchar mi cuerpo, a anticipar el peligro. A vivir sin oxígeno ajeno.

Portadas de Guías de senderismo

4. El otro Nanga Parbat: cuidar y resistir

Mi mayor cima, sin embargo, no ha sido una montaña. Fue cuidar a mi madre durante trece años hasta que dejó esta dimensión mundana. Dejé un buen trabajo tras estudiar Psicología en Barcelona y un MBA en ESADE. Lo dejé todo para estar donde más hacía falta.

Mis mentores de ESADE decían: "Pueblo pequeño, infierno grande”, me advirtieron. Y algo de razón tenían: viví el aislamiento, la incomprensión… incluso el acoso laboral. Defender tus principios en ciertos entornos puede salir caro. Muy caro (Ver La vida sin mí: lo que se ve cuando uno desaparece por un instante).

Pero lo volvería a hacer. Es mejor vivir de pie que de rodillas. Es la diferencia entre la esclavitud y la libertad. Y es la libertad lo que nos hace humanos.

5. Nueva etapa: reinicio desde la cima personal

Ahora, tras varios años sin trabajo, comienzo una nueva etapa profesional en la Seguridad Social el próximo 28 de julio. Siento que, como Messner en el Nanga Parbat, he subido mi montaña más difícil. Solo. Y sin oxígeno.

Pero también con más fuerza que nunca. Con los pies firmes. Y con la certeza de que las cimas más altas no siempre tienen nieve en la cumbre. A veces, lo más alto está en lo más cotidiano: volver a empezar con serenidad


6. Epílogo: Solo y sin oxígeno… pero vivo

Cuando leí Solo. Nanga Parbat, de Reinhold Messner, siendo apenas un adolescente, no sabía que aquella metáfora del alpinista en solitario, sin oxígeno y contra todo pronóstico, se convertiría en un símbolo de mi propia vida.

He tenido que subir mis propias montañas. Algunas de piedra y nieve, como el Cabrioulets en 1984. Otras mucho más silenciosas y largas: cuidar de mi madre durante trece años, dejar atrás una carrera prometedora, resistir situaciones laborales injustas, y volver a empezar casi desde cero.

Como en el Nanga Parbat, muchas veces caminé sin oxígeno: sin apoyos, sin reconocimiento, sin certezas. Pero seguí.

Y por eso, este mensaje no es solo mío. Es para todas esas personas que, sin hacer ruido, están escalando su montaña personal. Para quienes han tenido que parar, cuidar, callar, sostener, reinventarse. Para quienes están subiendo solos, con el corazón agotado pero la voluntad intacta.

A todos ellos, a todos vosotros, os digo: no estáis solos. Somos muchos los que caminamos así. En silencio. Con paso firme. Solo y sin oxígeno… pero vivos. Y avanzando.

“La cima más alta no siempre está en la montaña.”

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2025