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domingo, 15 de abril de 2012

Camino del Pueyo

El camino del Pueyo nos lleva desde Barbastro al Santuario del Monasterio del Pueyo en el límite del término por el oeste. El camino deja la ciudad en la cruz del barrio de Santa Bárbara y va paralelo a la nacional 240. Es uno de los caminos más recorridos por la costumbre de la romería del lunes de Pascua. Podemos ver su recorrido en la foto de satélite de Google Maps.

Monasterio del Pueyo desde el camino

Camino del Pueyo en Amarillo

A lo largo de su recorrido nos encontramos con el inicio de dos caminos que llevan hacia el camino de la Torre Conde. El primero es el Camino de Remillón y el segundo es el Camino del Pilar.
Podemos hacer una ruta Circular al Pueyo (pinchar para ver) yendo por el camino de Enmedio y volviendo por el tradicional.

Podemos consultar la ruta de 6,5 kilómetros de ida en wikiloc:



En la foto, foto de la ruta sobre foto en satélite.


Ruta marcada sobre foto de satélite

Ruta en bicicleta
Podemos ver y descargar una ruta circular  de 16 kilómetros de los caminos de Remillón Pilar y El Pueyo en Wikiloc:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2776219

Salida de Barbastro
Hay que tomar la empinada calle Argensola (calle Mayor) dejando los Escolapios, el Ayuntamiento y la Catedral para seguir por la estrecha calle de los Hornos, donde todavía queda el de la panadería Pardina.

Desembocamos en la Plaza de la Candelera, donde en 1137 se firmaron los esponsales entre Petronila y Ramón Berenger IV que dieron lugar a la Corona de Aragón. Subimos  por la calle San Miguel donde se sitúa el Convento de las Capuchinas para seguir por la calle Virgen del Plano donde estaba el Polvorín de Santa Bárbara.

Historia
Este camino hacia el Pueyo es un camino hsitórico. La salida de Barbastro se hace por la calle San Miguel (paralelo al convento de las Capuchinas) donde estaba la puerta de la muralla llamada Corvina o Corbión, que más tarde se llamo Puerta de Huesca.

Apenas 200 metros de la puerta, en el cerro de Santa Barbara se encontraba el castillo de Entenza desde el siglo XII, desapareciendo en 1754. Con sus restos se construyo la ermita de Santa Bárbara, también desaparecida.

Posiblemente, el camino del Pueyo era el camino a Huesca. En la toma de Barbastro por los cristianos en 1064, algunos  musulmanes se establecieron en la fortificación del Pueyo hasta retomar Barbastro el siguiente año.
Para la reconquista definitiva de Barbastro en 1100, Pedro I fortaleció el castillo del Pueyo para asegurar el sitio de la ciudad.

Santa María in Podio de Barbastro es la confluencia de los peregrinos que venían desde Roda de Isábena y de La Bella. Según Bizén d'o Rio, en el entorno de Barbastro había ocho hospitales. Ver en el blog el Camino al Pueyo.

Desde El Pueyo, había tres posibles caminos. Uno sería el Camino a Berbegal, otro por El Almerge a Laluenga y, un último por Abiego, y el Monasterio de Casbas al Monasterio de Montearagón.

En la foto,replica de la espécula del Pueyo que se daba a los peregrinos para certificar que estaban haciendo el camino. En la provincia de Huesca se han encontrado 10 espéculas. Ver en el blog el Camino de las Espéculas a Santiago.

Espécula de Santa Maria in Podio

En el año 1837 fue testimonio de la Batalla de Barbastro que se describe en otra ruta de este blog.

Naturaleza
El recorrido se traza entre campos de olivos, almendros, viñas y cereales. En la mayoría del mismo tenemos una perspectiva continua del Pirineo. En lo alto del monasterio tenemos unas vistas panorámicas de 360 grados hacia el Pirineo, el Valle del Cinca y el Somontano.

Paisaje desde El Pueyo hacia Barbastro al atardecer

Es sorprende los sonidos de los pájaros a lo largo del recorrido pasando del árbol a árbol. Si salimos del camino y entramos en un campo nos podemos encontrar una culebra que la hemos encontrado inesperadamente.

Culebra al lado de una acequia

Interesante
Este camino tiene dos elementos de interés. El paisaje tanto del camino como desde lo alto del monasterio, y la visita al propio monasterio.  Existen varias  tablas de interpretación para conocer el nombre de las montañas y pueblos que se ven.

Vista del Pirineo desde El Pueyo

El Pueyo ya fue asentamiento íbero y después en su falda se sitúo una villa romana ( Ver Somontano Romano). Javier Subías descubrió lo que parece fue un pozo artesano en esa zona. Parece que fue un intento fallido de los Padres Benedictinos.

En esta área se encuentran una balsa y varios hornos de cal. Se han encontrado resto de cerámica romana en los campos cercanos. (Ver Camino de Berbegal al Pueyo)

Pozo artesano

Este monasterio surge de la aparición en el año 1101 (tras la conquista de Barbastro) de la virgen a un pastor llamado San Balandrán. Hasta el año 1889 el santuario estaba a cargo de la diócesis. A partir de entonces hubo vida monacal de los monjes Benedictinos hasta 1962, que le suceden los Misioneros Claretianos. A partir de setiembre del 2009 su lugar lo ocupan religiosos del Verbo Encarnado.

Barbastro desde El Pueyo

Curioso
En un sala aneja al santuario está una imagen de San Balandrán. La tradición dice que las mozas no se podrán casar hasta que consigan abarcar con sus manos desde la cabeza hasta los pies.

Reflexión
El Camino del Pueyo es un camino casi milenario de reflexión. Su paisaje y la figura del monasterio en lo alto animan a ello. En el itinerario nos encontramos varias cruces que nos van llevando hacia el destino desde Barbastro. 

Cruces en el camino de Barbastro al Pueyo

Además de Barbastro, otros pueblos de Somontano y de la Hoya de Huesca mantienen viva la romería: Berbegal. Morilla, Antillón, Abiego, Laperdiguera, Laluenga, Fornillos, Permisán, Castillazuelo, Bespén, Blecua,...

Pedro Casaldáliga , poeta y reconocido obispo claretiano vinculado a la teología de la liberación en Brasil, recuerda su paso por el Monasterio del Pueyo en su libro de 1975 Yo creo en la Justicia y en la Esperanza;
Medio año después, en 1961 —después de tres años de ministerio en Barcelona—, con el billete de la Iberia ya sacado para regresar a la Guinea, me llegó «el destino », en viraje redondo, de Prefecto del Seminario Claretiano de Barbastro. Había de coger la Renfe, la «Burreta» en el último tramo del trayecto, y pasaría a ser el responsable de los seminaristas claretianos de Humanidades superiores, en aquel rincón de Huesca, casi en la falda del Pirineo Aragonés, al socaire de «El Pueyo» de los olivares y los almendros de Nuestra Señora, bajo las sombras aún presentes de los cincuenta y tantos mártires hermanos del 36...
En El Cruzado Aragonés del 14 de agosto del 2020 se publica su poema "Los Olivares del Pueyo", que ya se había publicado en este mismo semanario en el año 1963. Se hace por motivo de su reciente fallecimiento.

"Los olivares del Pueyo"

Otras rutas cercanas en el blog:

Rutas desde la Plaza del Sol

+ Ascensión al Pueyo (circular)
+ Vuelta al Pueyo (circular)
+ Camino Medio del Pueyo (circular)
+ La ciudad muerta, Almerge (circular)


 Daniel Vallés Turmo, abril de 2012

jueves, 6 de febrero de 2014

Batalla de Barbastro (2 de junio de 1837)

El 2 de junio de 1837 tuvo lugar a las afueras de Barbastro una batalla entre las tropas carlistas y las isabelinas. Cada bando tenía un ejército similar de 12.500 infantes y 1.400 caballos aproximadamente (según Madoz). Ramón Guirao ofrece unos datos más precisos en su artículo sobre la batalla.



En esta ruta de 17 kilómetros transcurre por los escenarios de esta batalla. Se puede consultar y descargar la ruta en wikiloc: Batalla de Barbastro (pinchar vínculo para acceder)

Ruta por el escenario de la batalla de Barbastro, el 2 de junio de 1837

Esta batalla está enmarcada dentro La Primera Guerra Carlista (explicación en wikipedia): 

"Fue una guerra civil que se desarrolló en España entre 1833 y 1840 entre los carlistas, partidarios del infante Carlos María Isidro de Borbón y de un régimen absolutista, y los isabelinas, defensores de Isabel II y de la regente María Cristina de Borbón, cuyo gobierno fue originalmente absolutista moderado y acabó convirtiéndose en liberal para obtener el apoyo popular".

En la batalla de Barbastro, el frente isabelino estaba en las colinas de las Chesas y el carlista en las colinas de Remillón. Duró todo el día. Al no poder avanzar los realistas, retrocedieron por la noche a la retaguardia en Fornillos, Berbegal y Lagunarrota.

Mapa Batalla de Barbastro del 2 de junio de 1837

Se adjunta un mapa del combate basado en el plano del general Oráa que aparece en el artículo sobre la batalla de Ramón Guirao.

Plano de la batalla del General Oráa

A las 8 horas, se juntan las tropas isabelinas en la conjunción de los caminos que vienen de Fornillos y Bebegal hacia Barbastro. A las 11 horas, tras esperar a todas las tropas se establece la formación inicial en las colinas de las chesas.

Primera orden: Ir hacia las alturas inmediatas a Barbastro (Remillón). Oráa ve tropas carlistas que se van camino de Graus y que abandonan la posición del Pueyo, ordenando  así que la brigada de la izquierda ocupe esta posición. La estrategia es llegar a Barbastro por la parte izquierda.
Pero un vivo fuego de los batallones carlistas que vienen de Barbastro ahuyenta a la brigada de centro, e intentan envolver a la columna de la derecha.

Segunda orden: Oráa llega a la zona de combate y se encuentra a los carlistas en vez de a sus tropas. Reorganiza tropas y ordena avanzar a las reservas. Oráa entra en combate para animar, logrando retomar posiciones.
La brigada de la izquierda de Van Halen avanza hacia Barbastro por el camino de Huesca, pero se para al ver que las otras brigadas están paralizadas. Los carlistas rodean a Van Halen. Conrad lo ve desde el Pueyo y envía a la reserva a socorrerlo.

Tercera orden: Oráa, al ver que el ataque ha sido neutralizado y ya no dispone de tropas de reserva, manda un ataque de la caballería ligera para proteger la retirada de la vanguardia. Conrad establece al batallón de la legión extranjera en un olivar donde se da un enfrentamiento con el batallón de legionarios de los carlistas.
Ante el ataque isabelino, los carlistas ceden terreno, pero la legión extranjera huye desordenadamente. Conrad entra en combate para animar a sus tropas pero es tiroteado a muerte. Llega la noche y ambos bandos desisten de los ataques. 

Cuarta orden: Oráa manda la retirada de las tropas al ver que no es posible mantener la posición por falta de agua, comida y posibilidad para vivaquear. Vuelvan a Berbegal, Fornillos y Lagunarrota.

Nota: Este relato es un resumen del artículo de 1995 sobre la batalla de Ramón Guirao, basado en el parte oficial del general Oráa del bando isabelino.

Actualización del plano de la batalla del general Oráa sobre un mapa de 1931

Desgraciadamente, fue una batalla con muchas bajas, sobre todo de las legiones extranjeras de ambos bandos que lucharon a bayoneta entre los mismos olivares que hoy podemos contemplar. Madoz habla de 877 bajas y otros autores lo incrementan a 1.200 en la batalla y 300 en el paso del río Cinca. Ramón Guirao adjunta los partes de la batalla de ambos bandos.


Pascual Madoz lo cuenta así:

"Tal fue el término de la batalla de Barbastro, en la que, a más del brigadier Conrad, murieron 9 oficiales y 68 individuos de tropa, siendo heridos 3 jefes, 33 oficiales y 583 de tropa; contusos 14 oficiales y 30 de tropa; prisioneros 16 de esta última clase. Los carlistas confesaron haber tenido 800 bajas, y ambos ejércitos probaron este día, que eran españoles animados de un mismo valor en tan sangrienta lid, que quedó indecisa la victoria."

Gran parte de la lucha se hizo entre estos olivares

En la siguiente foto aérea vemos marcado en naranja el itinerario. En amarillo se ha marcado el antiguo camino a Berbegal.

Mapa de la ruta de los escenarios de la Batalla de Barbastro

1. Palacio del Marqués de Artasona

Palacio del Marqués de Artasona en Barbastro

Iniciamos la ruta en el Palacio del Marqués de Artasona en Barbastro. Es el palacio de la izquierda en la foto. Actualmente únicamente queda el torreón, en los bajos está la Cafetería El Cortés.

En la ruta Palacio de Claramunt se explica más el Palacio
Don Carlos llegó a Barbastro a las 9 de la noche el día 27 de mayo procedente de Huesca. Se le entregó las llaves de la ciudad hospedándose en el Palacio del Marqués de Artasona. 

Ramón Guirao Larrañaga detalla esta estancia y la batalla en el artículo titulado "UNA ACCION DE LA 1ª GUERRA CARLISTA (1833-1840). LA BATALLA DE BARBASTRO DEL 2 DE JUNIO DE 1837" publicado en la Revista del Centro de Estudios del Somontano de Barbastro de 1995. 

Este autor ha publicado en el 2012 el libro: Las guerras carlistas en el Altoaragón.


2. Convento de las Capuchinas

Convento de las Capuchinas

Del Palacio del Marqués subimos por la calle General Ricardos hasta llegar al Coso. A su final está la Catedral donde Don Carlos iba a misa. Subimos por la avenida Navarra para coger el camino del Pueyo.

Aquí nos encontramos el Convento de las Capuchinas que, como otros conventos de la ciudad tuvieron que acoger a los heridos de la batalla.

Al otro lado del puente de las Capuchinas estaba el Convento de la Trinidad, donde los carlistas tenían un escuadrón, lo mismo que en la Ermita de Santa Barbara. Estaba en un altozano que nos encontramos subiendo a la derecha.

3. Monasterio del Pueyo

Monasterio del Pueyo de Barbastro

Seguimos por el camino al Pueyo, que era el camino por donde vinieron las tropas carlistas. En el Monasterio del Pueyo se establecieron tropas carlistas al comienzo de la batalla.

Nos encontramos tres cruces en el camino hasta que llegaremos al Camino del Pilar que cruza la carretera. El camino viejo está cortado. Seguimos por el borde de un campo de olivos por donde iba

Detalle del paso del camino del Pueyo al del Pilar

4. Campo de batalla

Campo de batalla desde El Pueyo

Desde el altozano del Pueyo podemos contemplar donde tuvo lugar la batalla. De hecho, los carlistas tenían aquí parte de sus tropas. Podemos ver todavía islas de bosques de carrascas. Hace casi 200 años estaría más tupido. Los carlistas utilizaron estos carrascales y olivares para esconderse y engañar a los isabelinos. Pasear por estos caminos entre carrascas y olivares nos permite observar la facilidad para emboscarse.

Pascual Madoz, que estudió en Barbastro, (1845) nos cuenta la disposición de las fuerzas antes de la batalla:

"Esta ciudad fue testigo de la famosa batalla que lleva su nombre, dada el día 2 de junio de 1837, entre las tropas de D. Carlos y las de la Reina Doña Isabel II. Ocupaban éstas, el día anterior, con su cuartel general, a Berbegal, con la división de Navarra, mandada por Conrad , constante de 6 batallones; la tercera división del Norte, y de igual fuerza, acantonaba en Selgua y Fornidos, mandada por Buerens, y una brigada de vanguardia, compuesta de tropas del ejército del Centro , ascendentes a 4 batallones y 3 escuadrones, bajo el mando de Villapadiema, se hallaban en Castejon y Morillo; estando la división de caballería de 11 escuadrones a las órdenes de D. Diego León, también en Berbegal, Selgua y Fortuitos, cuyo total de fuerzas componían sobre 12,500 infantes y 1,400 caballos, con 2 baterías de campana y 1 de montaña. 

Ocupaban los carlistas la dicha ciudad, mandados por el pretendiente, quien tenía en 4 divisiones la infantería: la primera compuesta de los batallones navarros 9 , 10, 12 y el de guías; la segunda de guías alaveses 3 , 4 y 5 ; la tercera del batallón de granaderos de la Guardia Real /del Argelino y del 1 y 2 de Aragón; y la cuarta de los batallones 1, 2, 3, 4 de Castilla: la caballería constaba de l4 escuadrones que mandaba Quílez, formando su total un número casi igual a sus contrarios después de la batalla de Huesca."

Ramón Guirao hace una descripción exhaustiva de las tropas.

5. Campo de batalla

Campo de batalla desde La Valle

El transcurso del camino del Pilar, a través de campos de olivos, almendros, carrascas y cereales nos pone en el mismo escenario donde tuvo lugar la batalla.

Este camino desemboca en el camino de Laluenga. La autovía ha roto el trazado antiguo y es necesario pasar por encima.

6. Torre Sipán

Torre Sipán en las Chesas

Nos desviamos por el antiguo camino que iba de Fornillos al Pueyo hasta que alcanzamos las colinas de las Chesas. Llegamos a la carretera que lleva al vertedero para luego coger una pista que nos lleva a la Torre Sipán.

Situación inicial de las tropas isabelinas

Las tropas isabelinas acometieron la batalla desde las colinas de las Chesas. Ramón Guirao Larrañaga,  incluye un plano donde, como Madoz, también cita las ruinas de la torre de Gracia como lugar donde estaban posicionadas.

Supongo que es el plano que aparece en el libro "Guerra Civil de 1833 a 1840 en Aragón y Valencia: Campañas del General Oráa (1837-1838)" del Teniente General Marqués de San Román. Ramón Guirao, también, ha publicado en el 2012 el libro "Las guerras carlistas en el Alto Aragón (1833-1875)"

No he encontrado información sobre esta torre de Gracia (creo que podría ser la actual torre Bielsa) y las tropas establecerse en las grandes llanuras de la derecha que se ven en la foto encima de la torre Plana. La autovía parte por la mitad esta zona. En primavera el paisaje es excepcional. Recuerda las planicies de la película Ran de Akiro Kurosawa.

Relato de Pascual Madoz sobre el establecimiento de las tropas isabelinas:

"Al amanecer de dicho día 2, previas instrucciones a los jefes subalternos, empezaron su movimiento de concentración los de Oráa sobre las confluencias de los caminos que conducen a Barbastro por Berbegal y Fornillos, llegando a las 9 de la mañana, y tardó 2 horas más la brigada de vanguardia (aunque estaba más próxima) por demora en racionarse, lo que harto influyó en el éxito de la jornada, preparándose mejor a su defensa los carlistas. 

Dispusiéronse los de la Reina en 2 líneas de a 3 columnas cada una, desde el edificio arruinado que llaman la torre de Gracia en la cordillera de sierras, distante 1 hora de Barbastro. La brigada de vanguardia formaba las 2 columnas de la derecha; la división de Navarra con 6 escuadrones, 1 batería de campaña y otra de montaña formaba las 2 de la izquierda, y la división del Norte con 5 escuadrones, y otra batería de campaña hacían la del centro."

7. Camino de Berbegal

Collado del camino de Berbegal

Siguiendo por las Chesas llegamos al collado del Camino de Berbegal por donde vinieron las tropas isabelinas.

Relato de Pascual Madoz sobre la batalla:

"A las 12 de dicho día emprendieron su marcha las 2 líneas, precedida la primera de tiradores con sus reservas, sostenidas por las compañías de cazadores de sus columnas respectivas, y protegiéndolas en las del centro y la izquierda eI escuadrón ligero. Entre las 2 líneas quedaba el correspondiente claro para en su caso poder sostener la segunda a la primera; y a la cabeza de las columnas que formaban ambas líneas, marchaba la artillería.
La caballería estaba a retaguardia, y en tercera línea el hospital de sangre y equipajes. Al movimiento de las líneas de Oráa desde la cordillera de la Torre de Gracia, permanecieron quietos los carlistas, y ocultando parle de sus fuerzas; lo que presumiendo Oráa, dispuso avanzaran sus columnas hasta que la cabeza de su vanguardia ocupase las cumbres de aquella cordillera, donde subió también dicho general, y observó, que de la dicha ciudad salían tropas y equipaje por el camino de Graus, evacuando la población. 

Mandó entonces continuar el movimiento a sus 2 líneas, hasta que la primera se situase en el lugar que ocupaba la vanguardia. La columna de la izquierda que guiaba Conrad, lo ejecutó , y este observó que los carlistas abandonaban la posición de la ermita del Pueyo, por lo cual se dirigió a ocuparla con 1 batallón, participándolo al general en jefe , el que viendo asegurada la espalda de su línea y poseyendo la llave de la posición, previno al brigadier Conrad variase de dirección sobre la derecha, adelantando el ala izquierda para ponerse más en contacto con las del centro y dirigirse sobre Barbastro por el estribo que deslinda la población.

Mas la columna del centro de la primera línea al tiempo de marchar a la posición que se le había indicado, fue rechazada por el fuego do los carlistas apostados al otro lado del camino, los cuales aprovecharon esta primera ventaja, y sus masas de infantería, sostenidas por la caballería, ocuparon rápidamente el terreno abandonado por las tropas de la Reina, cuyo arrojo carlista hizo titubear a los tiradores de la columna de la derecha, y se replegaron sobre ella desordenadamente. 
Animados los carlistas, amenazaron romper el centro de Oráa, envolviendo su derecha; pero el brigadier Villapadiema, advertido, mandó cargar a los escuadrones del 4º ligero, y este vuela a salvar sus hermanos; no obstante el escuadrón quedó roto, 4 jinetes muertos y 7 caballos, teniendo que retirarse a retaguardia del escuadrón del 6º ligero, que había quedado en reseña, arrastrándole también en su desorden por el mortífero fuego carlista y desventajoso terreno. 

Cuadro inglés de la Batalla de Barbastro

El general de la Reina, mandó avanzar la segunda línea, y que la caballería del centro y de la izquierda cayese sobre los carlistas, mientras él voló a dirigir al sitio de más riesgo por sí mismo la pelea. Esta cambió de aspecto repentinamente. Los escuadrones de cazadores y lanceros de la Guardia, Borbón y Húsares, conducidos por León, contuvieron a los carlistas con sus repetidas cargas y les obligaron a retroceder a sus primitivas posiciones. 
Los batallones del Rey, Infante y segundo de fusileros Aragón, ocuparon la altura de la derecha, haciéndose firmes, a despecho del horroroso fuego que recibían. El regimiento de la Princesa carga con ardor a la bayoneta, se apodera del bosque donde se apoyaban los expedicionarios, y Córdoba y Almansa corren a reforzar el centro. Almansa intentó una carga a la bayoneta, y se detuvo porque vio correr parte de la caballería carlista a forzar el nuevo centro de la Reina, a las cuales escarmentó Zabala con los cazadores y lanceros de la guardia, hasta hacerle desistir de su empeño, y los batallones que cedieron al principio se rehicieron, aunque en estado de poco ardimiento. 

Así se mantuvo la batalla todo el día, mientras en la izq. ocurrían otros sucesos. Aquí, observando Conrad el desorden del centro , mandó un escuadrón del 1º ligero que contuviera a los carlistas que amenazaban envolver su izquierda; los contuvo, si bien con alguna pérdida, y a la vez adelantaba su primera línea, compuesta del 2º regimiento de la Guardia Real de infantería y 1 batallón de África, sostenido por 30 caballos del 1º ligero; conforme a las órdenes que tenía rechazó los expedicionarios, y para sostener en su movimiento retrógrado a estas tropas, que no podían permanecer tan adelantadas, mandó escalonar 4 compañías de la legión auxiliar francesa, pero por la anomalía que produjo la escena del centro, los franceses abandonaron sin motivo sus posiciones. 

Vanos fueron los esfuerzos de sus jefes para contenerlos, y allí en estos críticos momentos pereció Conrad. Apurada era la situación de la izquierda, que con incomparable valentía la atacaron los carlistas; más el 2º  regimiento de la Guardia Real de infantería correspondida la confianza que inspiraban. Dirigidos sus granaderos por el jefe que reemplazó al general en el mando del ejército del centro, contuvieron serenamente el arrojo de los carlistas, imitando este ejemplo los demás cuerpos de Navarra y aun los legionarios, que se rehicieron a su abrigo, retirándose la columna a sus anteriores posiciones protegida por un nutrido fuego de artillería. 

Chesas y El Pueyo vistos desde Fornillos

Restablecido el orden en la derecha y centro hubo ocasión de general ataque en toda la línea , pero Oráa razonadamente no aventuró la sangre de sus soldados; advertía que por un incidente empleó sus reservas desde el principio de la batalla, al paso que los carlistas tenían estas fuerzas intactas, y partió del axioma militar (que la victoria se inclina al último que emplea sus reservas; y así regresó a sus cantones sin incomodarle sus contrarios en la marcha, tanto por su igual descalabro, cuanto por la caballería que cubría la retirada, contra la cual no se atrevían a aventurar los carlistas un ataque."

Ramón Guirao describe la batalla siguiendo el parte oficial del General Oráa. Parece que las tropas isabelinas no pudieron con las carlistas al sorprenderles en los bosques de carrascas y olivos y hacer retroceder a las tropas isabelinas.

Para evitar una derrota, Oráa tuvo que intervenir el mismo en el combate para dirigir y animar a sus tropas. Este caos de batalla acabó en la masacre en los olivares de las legiones extranjeras de ambos bandos.

8. Torre Bielsa

Pozo de la Torre Bielsa

En el collado del camino de Berbegal nos encontramos la Torre Bielsa, que cuenta con dos edificios. El primero que nos encontramos es el pozo.

9. Torre Bielsa

Torre Bielsa y el Pueyo

Siguiendo la cresta de las Chesas nos encontramos el edificio principal de la torre Bielsa que predomina en el horizonte.

10. Torre Plana

Carrascal de la Torre Plana

Dejamos la cresta para bajar por el camino de Fornillos hacia Barbastro. Descendemos por el estupendo carrascal de la Torre Plana para llegar a la carretera del canal, torcer a la izquierda y volver a coger el camino viejo.

Al llegar a la carretera, en vez de seguir por el viejo camino que enlaza con el camino de Berbegal, torcemos a la derecha para llegar al monumento de lo mártires de la guerra civil, que fueron fusilados en este entorno cien años después de la batalla carlista de Barbastro.

11. Hospital de Barbastro

Hospital de Barbastro

Subimos por el trazado de la cabañera que luego comparte el trazado con el camino de Berbegal hasta llegar a Barbastro.

El complejo actual de San Julián (donde está la oficina de turismo) era entonces el Hospital de Barbastro, donde se atendieron los heridos primero de la batalla. Cien años después, el conocido escritor George Orwell también fue atendido en el mismo hospital durante la guerra civil española.

En la batalla carlista también hubo un escritor extranjero. Entre las muertes de legionarios extranjeros estuvo la del poeta romántico irlandés Patrick Wallis, cuya historia se narra en este artículo De Limerick a Barbastro: el duelo Oliver-Wallis. 


12. Convento de la Merced

Bajando por la avenida de la Merced, nos encontramos las ruinas de Convento de la Merced, que fue utilizado para cuidar también heridos. 

Convento de la Merced

Llegamos a la plaza de la Tallada y giramos a la izquierda para coger la Calle Pablo Sahún donde estaba el Convento de las Claras, que también se utilizó para cuidados de heridos.

Convento de la Claras

Al torcer hacia la calle San Hipólito, vemos el puente del Amparo (entonces llamado de la Misericordia) donde estaba la Casa de la Misericordia, también utilizada por las tropas carlistas.

Casa de la Misericordia

En un cruce la calle San Hipólito está la Calle Conde, donde daban las cuadras del Palacio del Marqués de Artasona. En esta misma calle se encuentra el museo de los mártires Claretianos, cuyo monumento hemos mencionado.

Al final de la calle volvemos al punto de partida a la Cafetería El Cortés, donde estaba el Palacio del Marqués de Artasona.

Don Carlos abandonó la ciudad el 4 de junio a las 5 de la tarde en dirección a la barca para cruzar el río Cinca. En este lugar también hubo unos 500 fallecimientos de las tropas carlistas.

Daniel Vallés Turmo

viernes, 10 de julio de 2020

Barbastro, cruce espiritual

Caminos de Vida 54: Barbastro, cruce espiritual
Donde hay un cruce de caminos, nos encontramos un crucero que nos lo indica. Sobre los pilares romanos, se pusieron las cruces con el cristianismo.

Barbastro es un lugar privilegiado donde se ha juntado el camino de muchos líderes espirituales de implicación internacional a lo largo de los siglos.

El primero de ellos es San Valero, obispo de Zaragoza, que en el siglo IV fue desterrado a la cercana población de Enate. En época medieval sus restos fueron llevados a Roda de Isábena.

El segundo es el primer obispo de Barbastro, San Poncio, tras la reconquista cristiana de la ciudad definitiva en el año 1100 por Pedro I. La toma de Barbastro la puso en manos de la mártir francesa Santa Fe. Así, la segunda mezquita fue dedicada a esta santa. Hoy tenemos el portal de esta iglesia románica en el cementerio de la ciudad.

Antes, hubo una reconquista temporal en el año 1063 que fue la “primera” cruzada, llamada por el Papa Alejandro VI, que duro menos de un año. Se dice que fue un antecedente de las que luego se llevaron a cabo en Tierra Santa.

En el siglo XII, San Ramón es obispo de Barbastro Roda de 1104 a 1116, cuando es desterrado por el rey Alfonso I por las pretensiones del obispo Esteban de Huesca. A él debemos el mejor románico tanto en arquitectura como en pinturas.

En el siglo XIV, Alfonso II para en la ciudad a "los Pastorell", provenientes de Francia, que habían devastado la comunidad judía de Monclús y que acudían a Sarrión a la cruzada convocada por el rey. Volvieron por Somport a su país.

Ya en el sigo XVII, San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías en 1617 en Roma, que fue sacerdote en la reciente inaugurada Catedral de la ciudad pagada por los ciudadanos con un impuesto sobre la carne. En Barbastro se construyó el primer colegio de esta orden religiosa,

Fundación en Barbastro de las Hermanitas de los Pobres Desamparados por Saturnino López Novoa y Teresa de Jesús Jornet e Ibars en 1872 en la actual plaza de la Constitución.

Fundación en Madrid en 1928 del Opus Dei por Josemaría Escrivá deBalaguer, nacido en Barbastro.

Cientos de sacerdotes martirizados en la Guerra Civil entre 1936 y 1939, representados por el beato Obispo Florentino Asensio Barroso, con capilla en la Catedral. Así, como el primer beato gitano, Ceferino Giménez Malla, “El Pelé”, con capilla en la Iglesia de San Francisco.

Menos conocido es el paso por Barbastro de Pedro Casaldáliga, en 1961, como Prefecto del Seminario Claretiano de Barbastro en el Pueyo y la Calle Conde. Los Claretianos se hacen cargo del Monasterio del Pueyo cuando lo dejan los Benedictinos.


Foto antigua del Pueyo (Fototeca de Huesca)

Como él dice:

Medio año después, en 1961 -después de tres años de ministerio en Barcelona-, con el billete de Iberia ya sacado para regresar a la Guinea, me llegó “el destino”, en viraje redondo, de Prefecto del Seminario Claretiano de Barbastro. Había de coger la Renfe, la “Burreta” en el último tramo del trayecto, y pasaría a ser el responsable de los seminaristas claretianos de Humanidades superiores, en aquel rincón de Huesca, casi en la falda del Pirineo Aragonés, al socaire de “El Pueyo” de los olivares y los almendros de Nuestra Señora, bajo las sombras aún presentes de los cincuenta y tantos mártires hermanos del 36…

La sujeción y la responsabilidad, casi obsesiva, del cargo de formador -yo había de ser ejemplo de mis formandos-, la quieta soledad del viejo caserón de la calle Conde -el más destartalado seminario que pudiera existir, por aquellas calendas, en la España postridentina- fueron para mí un segundo noviciado, bastante más consciente y no menos austero y apasionado. Volví a la oración intensa, a la fidelidad de las pequeñas cosas, a los cilicios y disciplinas y velas nocturnas y ayunos. Pero tuve que arriesgarme, también a una revisión, comprometida con la práctica, de los moldes de la Vida Religiosa y Apostólica. Porque yo era un formador. Un formador iconoclasta. De entrada quemé todas las flores de plástico del seminario, retiré varios santos acumulados en el altarcico de la capilla y revolucioné – otra vez a contrapelo de los superiores: ¡paciente, virgiliano, Padre Mir!- horarios y costumbres, rezos, lecturas, orientaciones y perspectivas.

Eran llegados los buenos días del Vaticano II. Las crónicas y las noticias del Concilio, las intervenciones renovadoras en el aula de las sesiones, las opiniones libres de los expertos, lo que el Concilio de hecho era y lo que uno deseaba que fuese para el futuro de la Iglesia, me enloquecían de entusiasmo y de generosidad.

A esas alturas, estando de acampada con mis seminaristas en el amado Pirineo, me llegó el nuevo destino: a Madrid, a la capital, a dirigir la centenaria revista “El Iris de Paz”. 


Pedro Casaldáliga (Wikipedia)

En El Cruzado Aragonés del 14 de agosto del 2020 se publica su poema "Los Olivares del Pueyo", que ya se había publicado en este mismo semanario en el año 1963.

"Los Olivares del Pueyo"

En 1968, viaja a Brasil. Seguidor de la Teología de la Liberación, Casaldáliga ha sido obispo de la Prelatura de la Amazonía durante cuarenta años. En todo este tiempo, junto a su equipo, ha construido una iglesia popular, abierta, comprometida, coherente y que opta decidida y abiertamente por los más pobres. Ahora tiene 92 años.

Otro, seguidor de la Teología de la Liberación, Ignacio Ellacuría, filósofo y religioso, fue asesinado en El Salvador en 1989 junto a otros jesuitas y personas de servicio de la comunidad.


Ignacio Ellacuría (Wikipedia)

Precisamente, es un prestigioso abogado barbastrense nacido en 1972 quien está defendiendo esta causa de asesinato, Manuel Ollés Sesé. También es conocido por su defensa de los derechos humanos en el ámbito internacional. Tiene su gabinete de abogados en Madrid


Manuel Ollés Sesé (Ollés Abogados)

Tras dejar los Claretianos El Pueyo, lo mantiene el Instituto del Verbo Encarnado. Su mantenimiento es impecable. Pero cosas de la dialéctica de la historia, han puesto en la explanada un busto del Papa Juan Pablo II, uno de los que más lucharon para desmontar la Teología de la Liberación. Se echa de menos, que quede constancia del paso de Pedro Casaldáliga por este monasterio.


Daniel Vallés Turmo, 11 de julio de 2020