Caminos de Vida 54: Barbastro, cruce espiritualDonde hay un cruce de caminos, nos encontramos un crucero que nos lo indica. Sobre los pilares romanos, se pusieron las cruces con el cristianismo.
Barbastro es un lugar privilegiado donde se ha juntado el camino de muchos
líderes espirituales de implicación internacional a lo largo de los
siglos.
El primero de ellos es San Valero, obispo de Zaragoza, que en el siglo IV fue desterrado a la cercana población de Enate. En época medieval sus restos fueron llevados a Roda de Isábena.
El segundo es el primer obispo de Barbastro, San Poncio,
tras la reconquista cristiana de la ciudad definitiva en el año
1100 por Pedro I. La toma de Barbastro la puso en manos de la mártir francesa Santa Fe. Así, la segunda mezquita fue dedicada a esta santa. Hoy tenemos el portal de esta iglesia románica en el cementerio de la ciudad.
Antes, hubo una reconquista temporal en el año 1063 que fue la
“primera” cruzada, llamada por el Papa Alejandro VI, que
duro menos de un año. Se dice que fue un antecedente de las que
luego se llevaron a cabo en Tierra Santa.
En
el siglo XII, San Ramón es obispo de Barbastro Roda de 1104 a
1116, cuando es desterrado por el rey Alfonso I por las pretensiones
del obispo Esteban de Huesca. A él debemos el mejor románico tanto
en arquitectura como en pinturas.
En el siglo XIV, Alfonso II para en la ciudad a "los Pastorell", provenientes de Francia, que habían devastado la comunidad judía de Monclús y que acudían a Sarrión a la cruzada convocada por el rey. Volvieron por Somport a su país.
Ya
en el sigo XVII, San José de Calasanz, fundador de las
Escuelas Pías en 1617 en Roma, que fue sacerdote en la reciente
inaugurada Catedral de la ciudad pagada por los ciudadanos con un
impuesto sobre la carne. En Barbastro se construyó el primer colegio
de esta orden religiosa,
Fundación
en Barbastro de las Hermanitas de los Pobres Desamparados por
Saturnino López Novoa y Teresa de Jesús Jornet e Ibars
en 1872 en la actual plaza de la Constitución.
Fundación
en Madrid en 1928 del Opus Dei por Josemaría Escrivá deBalaguer, nacido en Barbastro.
Cientos
de sacerdotes martirizados
en la Guerra Civil entre 1936 y 1939, representados por el beato
Obispo Florentino Asensio Barroso,
con capilla en la Catedral. Así, como el primer beato gitano,
Ceferino Giménez Malla, “El
Pelé”, con capilla en la Iglesia de San Francisco.
Menos
conocido es el paso por Barbastro de Pedro Casaldáliga, en
1961, como Prefecto del Seminario Claretiano de Barbastro en el Pueyo
y la Calle Conde. Los Claretianos se hacen cargo del Monasterio del
Pueyo cuando lo dejan los Benedictinos.
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Foto antigua del Pueyo (Fototeca de Huesca)
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Como él dice:
Medio
año después, en 1961 -después de tres años de ministerio en
Barcelona-, con el billete de Iberia ya sacado para regresar a la
Guinea, me llegó “el destino”, en viraje redondo, de Prefecto
del Seminario Claretiano de Barbastro. Había de coger la Renfe, la
“Burreta” en el último tramo del trayecto, y pasaría a ser el
responsable de los seminaristas claretianos de Humanidades
superiores, en aquel rincón de Huesca, casi en la falda del Pirineo
Aragonés, al socaire de “El Pueyo” de los olivares y los
almendros de Nuestra Señora, bajo las sombras aún presentes de los
cincuenta y tantos mártires hermanos del 36…
La
sujeción y la responsabilidad, casi obsesiva, del cargo de formador
-yo había de ser ejemplo de mis formandos-, la quieta soledad del
viejo caserón de la calle Conde -el más destartalado seminario que
pudiera existir, por aquellas calendas, en la España postridentina-
fueron para mí un segundo noviciado, bastante más consciente y no
menos austero y apasionado. Volví a la oración intensa, a la
fidelidad de las pequeñas cosas, a los cilicios y disciplinas y
velas nocturnas y ayunos. Pero tuve que arriesgarme, también a una
revisión, comprometida con la práctica, de los moldes de la Vida
Religiosa y Apostólica. Porque yo era un formador. Un formador
iconoclasta. De entrada quemé todas las flores de plástico del
seminario, retiré varios santos acumulados en el altarcico de la
capilla y revolucioné – otra vez a contrapelo de los superiores:
¡paciente, virgiliano, Padre Mir!- horarios y costumbres, rezos,
lecturas, orientaciones y perspectivas.
Eran
llegados los buenos días del Vaticano II. Las crónicas y las
noticias del Concilio, las intervenciones renovadoras en el aula de
las sesiones, las opiniones libres de los expertos, lo que el
Concilio de hecho era y lo que uno deseaba que fuese para el futuro
de la Iglesia, me enloquecían de entusiasmo y de generosidad.
A
esas alturas, estando de acampada con mis seminaristas en el amado
Pirineo, me llegó el nuevo destino: a Madrid, a la capital, a
dirigir la centenaria revista “El Iris de Paz”.
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Pedro Casaldáliga (Wikipedia)
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En El Cruzado Aragonés del 14 de agosto del 2020 se publica su poema "Los Olivares del Pueyo", que ya se había publicado en este mismo semanario en el año 1963.
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"Los Olivares del Pueyo"
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En
1968, viaja a Brasil. Seguidor de la Teología de la Liberación,
Casaldáliga ha sido obispo de la Prelatura de la Amazonía durante
cuarenta años. En todo este tiempo, junto a su equipo, ha construido
una iglesia popular, abierta, comprometida, coherente y que opta
decidida y abiertamente por los más pobres. Ahora tiene 92 años.
Otro,
seguidor de la Teología de la Liberación, Ignacio Ellacuría,
filósofo y religioso, fue asesinado en El Salvador en 1989 junto a
otros jesuitas y personas de servicio de la comunidad.
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Ignacio Ellacuría (Wikipedia)
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Precisamente,
es un prestigioso abogado barbastrense nacido en 1972 quien está
defendiendo esta causa de asesinato, Manuel Ollés Sesé.
También es conocido por su defensa de los derechos humanos en el
ámbito internacional. Tiene su gabinete de abogados en Madrid
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Manuel Ollés Sesé (Ollés Abogados) |
Tras
dejar los Claretianos El Pueyo, lo mantiene el Instituto del Verbo
Encarnado. Su mantenimiento es impecable. Pero cosas de la dialéctica
de la historia, han puesto en la explanada un busto del Papa Juan
Pablo II, uno de los que más lucharon para desmontar la Teología de
la Liberación. Se echa de menos, que quede constancia del paso de
Pedro Casaldáliga por
este monasterio.
Daniel Vallés Turmo, 11 de julio de 2020