domingo, 2 de agosto de 2026

El nacimiento del paisaje actual

2. Cuando llegaron los primeros agricultores

El nacimiento del paisaje actual

Recreación de la Sierra de Sis con pequeños grupos de pastores prehistóricos
Recreación de la Sierra de Sis hace unos 8.000 años. El retroceso del hielo y la expansión de los bosques abrieron nuevos espacios para pequeñas comunidades de agricultores y pastores.

Durante miles de años, el hielo fue retrocediendo lentamente. Allí donde antes dominaban los glaciares comenzaron a aparecer bosques, pastos y nuevos espacios donde vivir.

No ocurrió de un año para otro. Ni siquiera de un siglo para otro. Fueron necesarias muchas generaciones para que el Pirineo y el Somontano adquirieran un aspecto parecido al actual.

El clima se hizo más templado, los ríos ocuparon los valles que hoy conocemos y lugares antes demasiado fríos o difíciles comenzaron a ofrecer refugio, agua y alimento.

Cuando desapareció el gran glaciar comenzó a nacer el paisaje que hoy reconocemos.

El hielo deja paso a un nuevo paisaje

Hace unas 400 generaciones, el final de la última glaciación abrió una nueva etapa en la historia del paisaje. Hace unas 270 generaciones, comenzaron a llegar a nuestro territorio los primeros agricultores y pastores.

Los grandes glaciares pirenaicos fueron perdiendo extensión y quedaron cada vez más limitados a las zonas altas. Tras ellos permanecieron los valles modelados por el hielo, los ibones, las morrenas y los grandes depósitos de piedras que todavía hoy permiten reconocer aquel antiguo paisaje glaciar.

Al mismo tiempo, la vegetación avanzó lentamente. Los bosques fueron ocupando territorios antes dominados por el frío y la fauna también fue cambiando. El Pirineo y el Prepirineo comenzaron a adquirir un aspecto más próximo al que conocemos actualmente.

Las montañas seguían siendo un territorio difícil, pero ya no eran el mundo de hielo del capítulo anterior.

Un territorio habitado por muy pocas personas

El clima había cambiado, pero la población seguía siendo muy escasa.

Las comunidades humanas estaban formadas por pequeños grupos y ocupaban lugares muy separados entre sí. La mayor parte del territorio permanecía cubierta por bosques y apenas estaba transformada por la acción humana.

No existían todavía los pueblos, los campos extensos ni las redes de caminos que aparecerían mucho después.

El paisaje comenzaba a ser habitable, pero seguía siendo un espacio inmenso para muy pocas personas.

Los primeros agricultores y pastores

Hace alrededor de 8.000 años comenzaron a aparecer en nuestro territorio comunidades que practicaban la agricultura y la ganadería.

Sus asentamientos eran pequeños, al igual que sus rebaños.

Por primera vez, las personas no solo se adaptaban al paisaje. Empezaban también a transformarlo.

Aquellos primeros pastores no realizaban la gran trashumancia que siglos más tarde uniría de forma organizada los valles pirenaicos con las tierras bajas. Sus desplazamientos serían más cortos y estarían relacionados con la búsqueda de agua, refugio y pastos próximos.

Poco a poco, algunas familias fueron ocupando nuevos lugares. Una generación conocía un territorio. La siguiente ampliaba ligeramente ese espacio y alcanzaba nuevos pastos o nuevos valles.

No fue una conquista rápida de la montaña.

Fue una ocupación lenta, realizada por pequeñas comunidades a lo largo de muchas generaciones.

La Sierra de Sis: una montaña recorrida desde la Prehistoria

La Sierra de Sis ayuda a comprender este proceso.

Su relieve forma una larga barrera montañosa entre las tierras del sur y los valles pirenaicos. Sin embargo, también ofrece collados, divisorias y pasos naturales que permiten avanzar por la montaña. Su prolongada alineación entre las tierras bajas y los valles pirenaicos constituye uno de los grandes corredores naturales del Prepirineo.

Los restos arqueológicos encontrados en la sierra muestran que este territorio fue conocido y utilizado desde tiempos prehistóricos, especialmente durante el Neolítico y la Edad del Bronce.

Aquellas personas no recorrían una carretera ni seguían un camino señalizado. Avanzaban por los lugares que el relieve hacía posibles, enlazando fuentes, abrigos, zonas de pasto y pasos naturales.

La montaña seguía imponiendo las reglas, pero las personas comenzaban a conocerlas.

Vista actual de la Sierra de Sis y de los pasos naturales hacia el Pirineo
Vista actual de la Sierra de Sis. El relieve conserva los collados, lomas y pasos naturales que durante miles de años guiaron los desplazamientos humanos.

Dos grandes corredores hacia el Pirineo

El relieve del Prepirineo no estaba formado únicamente por barreras montañosas. También ofrecía largas alineaciones que permitían avanzar hacia los grandes pasos pirenaicos.

La Sierra de Sis, orientada de norte a sur, facilitó durante siglos la comunicación con la Ribagorza y el Valle de Arán. Su trazado constituye uno de los grandes corredores naturales entre las tierras del Somontano, los valles pirenaicos y la vertiente septentrional de la cordillera.

Más al oeste, la Sierra de Sevil ofrecía otra vía natural hacia los pasos del Pirineo y el puerto de Bujaruelo. La importancia de este corredor parece remontarse a la Prehistoria. Algunos hallazgos arqueológicos muestran relaciones entre comunidades situadas a ambos lados de la cordillera, como sugieren las semejanzas entre las pinturas de la Fuente del Trucho, en Colungo, y las de la cueva de Gargas, en Francia.

Aquellos desplazamientos no seguían carreteras ni caminos construidos. Aprovechaban las largas sierras, las divisorias, los collados y los pasos naturales que la montaña ofrecía.

Las sierras no fueron solo barreras: también guiaron durante miles de años el paso hacia el Pirineo.

Vista de la Sierra de Sevil con el Pirineo al fondo y el Tozal Blanco señalado
La Sierra de Sevil, vista hacia el norte. Su larga alineación montañosa conduce hacia los grandes pasos del Pirineo y ayuda a comprender cómo estos corredores naturales facilitaron desde la Prehistoria la comunicación entre ambas vertientes de la cordillera.

Los primeros caminos no fueron construidos

Los caminos más antiguos no nacieron de una obra. Nacieron de la repetición.

Han pasado unas 270 generaciones desde que aquellos primeros pastores comenzaron a recorrer estas montañas. Cada generación conoció un poco mejor el territorio y algunos itinerarios naturales fueron utilizándose una y otra vez, hasta convertirse con el paso del tiempo en caminos.

Cada vez que una familia o un pequeño rebaño atravesaba el mismo collado, seguía una loma o buscaba el paso más cómodo, aquel itinerario se hacía un poco más reconocible.

Antes de ser caminos fueron pasos naturales; la repetición terminó convirtiéndolos en rutas reconocibles.

Muchos siglos después, algunos de aquellos corredores naturales seguirían formando parte de rutas ganaderas, caminos entre pueblos e itinerarios históricos.

En la Sierra de Sis, uno de esos recorridos acabaría relacionado con el camino que posteriormente conoceríamos como Camino de San Ramón.

No podemos afirmar que el trazado histórico fuera exactamente el mismo que el prehistórico, pero sí que ambos aprovecharon un mismo elemento: los pasos naturales de la montaña.

Un paisaje que comienza a transformarse

Hasta entonces, el clima había sido el principal responsable de los cambios en el paisaje. Ahora las personas empezaban también a dejar su huella.

Alrededor de los pequeños asentamientos se abrieron algunos claros en el bosque. Aparecieron reducidas zonas de cultivo y espacios aprovechados por el ganado.

Pero la transformación todavía era limitada. La población era muy pequeña y la presión humana sobre el territorio seguía siendo escasa. No debemos imaginar un paisaje lleno de aldeas, campos y grandes rebaños.

La mayor parte de la montaña continuaba siendo un espacio natural apenas alterado.

Todavía faltaban miles de años

El Neolítico y la Edad del Bronce fueron etapas fundamentales para la ocupación del territorio, pero no produjeron todavía la gran transformación del paisaje.

La trashumancia organizada, las grandes redes de caminos, la expansión de los cultivos y el crecimiento de pueblos y mercados serían fenómenos mucho más tardíos.

Para que eso ocurriera era necesario que aumentara considerablemente la población. Y ese gran crecimiento llegaría durante la Edad Media.

Después de más de mil generaciones de cambios, el hielo había dejado paso a un nuevo paisaje. Hace unas 270 generaciones, las personas comenzaron a recorrerlo y transformarlo lentamente.

Durante miles de años, las personas ocuparon lentamente el territorio. Pero todavía faltaban muchas generaciones para que aparecieran las calzadas romanas, los puentes, las ciudades y la red de caminos que aún hoy seguimos recorriendo.

El crecimiento de la población y una organización cada vez más compleja transformarían el paisaje con una intensidad desconocida hasta entonces.

Ese será el siguiente paso de nuestro viaje.

📍 Visita recomendada

Para comprender el papel de la Sierra de Sevil como corredor natural entre el Somontano y el Pirineo, merece la pena recorrer la carretera que comunica Sarsa de Surta con Las Bellostas.

🚗 Sarsa de Surta y Las Bellostas

Se puede llegar en coche a ambos pueblos. El recorrido permite observar la larga alineación de la Sierra de Sevil y entender cómo estas montañas, además de actuar como barreras, servían también de guía para desplazarse de sur a norte.

Desde este territorio se avanzaba hacia los valles pirenaicos y los grandes pasos de la cordillera. El paisaje ayuda a imaginar los itinerarios seguidos durante miles de años por cazadores, pastores, viajeros y comunidades que se comunicaban entre ambas vertientes del Pirineo.

La Sierra de Sevil no fue solamente una frontera natural: también fue un camino hacia el Pirineo.

Para seguir descubriendo

La Sierra de Sis y los yacimientos prehistóricos del entorno permiten comprender cómo pequeñas comunidades fueron ocupando lentamente el territorio y aprendiendo a recorrer la montaña.

📖 Nuestra Prehistoria

Un recorrido por los principales yacimientos prehistóricos del Somontano y del Prepirineo, desde los primeros habitantes hasta las comunidades de la Edad del Bronce.

Leer «Nuestra Prehistoria»

📍 La Sierra de Sis

Una montaña que conserva numerosos testimonios de ocupación humana y que permite comprender cómo los pasos naturales fueron utilizados durante miles de años.

Descubrir la Sierra de Sis

🥾 El Camino de San Ramón

Un antiguo recorrido por la Sierra de Sis que aprovecha los pasos naturales de la montaña y conserva la memoria de siglos de desplazamientos entre el Somontano y la Ribagorza.

Recorrer el Camino de San Ramón

Continúa el viaje por El camino del clima

Este capítulo forma parte de una serie de cinco recorridos para comprender cómo el clima y las personas han construido el paisaje del Pirineo y el Somontano.