Torreciudad antes de Torreciudad
Cuando hoy contemplamos Torreciudad resulta fácil pensar que el gran santuario nació como un proyecto perfectamente definido desde el principio. Sin embargo, al reconstruir su historia aparece un proceso bastante más gradual.
Antes hubo una pequeña ermita sobre el Cinca, un recuerdo de infancia de Josemaría Escrivá, una consulta realizada desde Roma en 1956, la restauración de la antigua Torreciudad, un primer proyecto junto a la ermita, un cambio de emplazamiento, una iglesia más pequeña y, finalmente, un santuario preparado para recibir a numerosos peregrinos.
Esta entrada intenta responder a dos preguntas: ¿por qué se eligió precisamente Torreciudad y cómo se llegó, paso a paso, al santuario que vemos hoy?
Para reconstruir ese proceso utilizaremos como hilo conductor un reportaje publicado por Torreciudad en 2024 con motivo del cincuentenario del nuevo templo. Sus imágenes de archivo y los testimonios de quienes participaron o conocieron aquella historia permiten seguir la evolución del proyecto desde dentro. A ese relato añadiremos documentos y otras fuentes que ayudan a ordenar sus diferentes etapas.
1. Antes del nuevo Torreciudad
Antes del gran santuario, Torreciudad era un lugar muy distinto.
Sobre una atalaya rocosa junto al Cinca se encontraban la antigua torre que dio nombre al lugar y una pequeña ermita dedicada a la Virgen. Hasta allí llegaban vecinos, familias y romerías por caminos muy diferentes de los accesos actuales.
El reportaje conserva fotografías y películas de aquel mundo anterior. Vecinos de la zona recuerdan las romerías, el difícil camino y una relación con la ermita integrada con naturalidad en la vida familiar y religiosa de los pueblos próximos.
También la Virgen tenía entonces una apariencia distinta.
Torreciudad, por tanto, no nació en 1975. Mucho antes del nuevo edificio ya existían un lugar, una devoción y una historia.
2. ¿Por qué precisamente Torreciudad?
Para responder a esta pregunta hay que separar dos historias que terminaron encontrándose.
Josemaría Escrivá tenía desde años antes el deseo de dejar construida una iglesia dedicada a la Virgen como agradecimiento por la protección recibida. Pero todavía no había concretado dónde debía estar.
Torreciudad pertenecía, entretanto, a una historia mucho más personal.
Escrivá había estado gravemente enfermo durante su infancia en Barbastro. Tras recuperarse, su madre lo llevó a Torreciudad para dar gracias a la Virgen.
Muchos años después, en 1956, volvió a interesarse por aquel lugar.
Desde Roma preguntó si existía una ermita denominada Nuestra Señora de Torreciudad, dónde se encontraba y cuál era su estado. La consulta llegó a Barbastro y permitió recuperar información sobre aquel lugar ligado a su infancia.
En 1956 todavía no tenemos diseñado el gran santuario actual. Tenemos algo mucho más sencillo: un deseo previo de construir una iglesia mariana y un antiguo lugar de devoción ligado a un recuerdo personal que vuelve a aparecer.
Torreciudad empezaba a convertirse en el lugar donde aquel deseo podía tomar forma.
3. 1956–1964: recuperar primero lo antiguo
Tras la consulta de 1956 comenzaron los contactos que acabarían convirtiendo aquel interés en una actuación concreta.
El 24 de septiembre de 1962 se formalizó en Barbastro un acuerdo mediante censo enfitéutico. La diócesis mantenía la propiedad de la ermita, mientras se establecía un marco para su conservación, restauración y culto.
En 1962 el centro del proyecto seguía siendo la antigua ermita.
Una de las primeras actuaciones fue precisamente la restauración de la imagen. Tras ser intervenida en Talleres de Arte Granda, regresó en mayo de 1964 en una romería desde Bolturina presidida por el obispo Jaime Flores.
La fotografía resulta reveladora: todavía no existe el nuevo santuario. La Virgen regresa a su pequeña ermita rodeada de vecinos y peregrinos.
Pero, mientras se recuperaba aquella Torreciudad antigua, ya comenzaba a proyectarse otra.
4. 1963–1967: un proyecto que fue creciendo
Aquí se encuentra probablemente la parte menos conocida de la historia.
En 1963, Heliodoro Dols recibió el encargo de proyectar una casa de actividades o formación social junto a la antigua ermita.
Era un proyecto considerablemente más pequeño que el conjunto actual.
El problema apareció al intentar hacerlo encajar en el terreno. La ermita ocupaba una estrecha atalaya rocosa y añadir allí habitaciones, servicios y espacios comunes obligaba a alterar excesivamente aquel entorno.
Se tomó entonces una decisión que cambiaría toda la historia posterior:
El proyecto salió de la antigua ermita y pasó al emplazamiento donde hoy se encuentra el santuario.
Pero ni siquiera entonces apareció inmediatamente el Torreciudad actual.
Dols recuerda una fase intermedia: en el nuevo emplazamiento se pensó inicialmente en un centro de actividades acompañado por una iglesia pequeña. La imagen de la Virgen se trasladaría allí y en la antigua ermita quedaría una representación.
Era otro Torreciudad posible que finalmente tampoco llegó a realizarse de aquella manera.
De una pequeña iglesia a un gran santuario
En 1966, la documentación entre el Obispado y el Patronato ya habla expresamente de la construcción de un nuevo santuario en el que recibiría culto la imagen de Nuestra Señora de Torreciudad.
La idea había dejado atrás el simple centro de actividades junto a la antigua ermita.
Pero tampoco aquel proyecto tenía todavía necesariamente la escala que conocemos hoy.
En 1967, Heliodoro Dols volvió a tratar el proyecto con Josemaría Escrivá en Roma. El propio arquitecto explicaría posteriormente que el programa fue ampliándose. Escrivá pensaba en un lugar al que acudirían numerosos peregrinos.
«Aquí va a venir mucha gente.»
Hasta la gran explanada, hoy inseparable de nuestra imagen de Torreciudad, surgió como consecuencia de ese aumento de escala.
Cambió el lugar: de construir junto a la antigua ermita a hacerlo en otro emplazamiento cercano.
Cambió la función: de una casa de actividades con una pequeña iglesia a un santuario.
Cambió la escala: de un proyecto relativamente reducido a un gran centro de peregrinación.
El Torreciudad actual no estaba dibujado desde el principio. Fue apareciendo a medida que cambiaba lo que se esperaba que aquel lugar llegara a ser.
5. 1970–1975: construir el nuevo Torreciudad
Durante los años sesenta Dols fue desarrollando un proyecto sometido a numerosas modificaciones. A partir de 1970 comienza la gran fase constructiva que se prolongaría hasta 1975.
Las fotografías permiten contemplar algo difícil de imaginar hoy: el enorme santuario cuando todavía era simplemente una obra levantándose sobre el monte.
Mientras Torreciudad cambiaba, también estaba transformándose el territorio que lo rodeaba.
El embalse de El Grado modificó profundamente el antiguo paisaje del Cinca. La ermita que durante siglos había contemplado el río pasó a quedar sobre una gran lámina de agua.
6. Las personas que lo hicieron posible
Una obra de estas dimensiones no se explica sólo por quienes la imaginaron o proyectaron.
El documental dedica una parte importante a los trabajadores y a quienes contribuyeron económicamente. Llegaron obreros de diferentes localidades de la comarca y de la provincia. Sus recuerdos hablan de grúas, andamios, esfuerzo y unas condiciones de trabajo muy distintas de las actuales, pero también del orgullo de haber participado en una obra que permanecería después de ellos.
La financiación ofrece otra dimensión humana. El reportaje recoge aportaciones muy diferentes: dinero obtenido mediante horas extraordinarias, una joya familiar, pequeños ahorros, familias que buscaban donativos o personas que renunciaban a algo propio para contribuir a la construcción.
Entre esos recuerdos aparece incluso el de un trabajador que vendió su Seat 600 y entregó 60.000 pesetas.
El gran santuario fue también el resultado de muchas pequeñas decisiones: trabajar, ahorrar, donar y construir.
7. Dar forma al santuario
Cuando la estructura estaba levantada todavía quedaba definir el carácter interior del templo. Uno de los elementos fundamentales fue el gran retablo.
Heliodoro Dols recuerda que llegó a plantearse la utilización de un retablo antiguo, pero finalmente se optó por realizar uno nuevo. Joan Mayné trabajó en un conjunto de alabastro concebido para narrar escenas religiosas de una manera comprensible y favorecer la oración.
La intención era que Torreciudad no fuese únicamente un edificio monumental. Su arquitectura y su decoración debían responder a la finalidad religiosa para la que había sido construido.
8. 1975: termina la obra, comienza Torreciudad
El 26 de mayo de 1975, Josemaría Escrivá visitó Torreciudad cuando el nuevo santuario estaba prácticamente terminado.
El documental conserva el recuerdo del momento en que se encendieron las luces del templo y pudo contemplar el resultado de un proceso iniciado casi veinte años antes.
Escrivá murió en Roma el 26 de junio de 1975.
El 7 de julio de 1975 estaba previsto el comienzo de la actividad del nuevo templo. Josemaría Escrivá había fallecido apenas once días antes, por lo que aquel inicio quedó inevitablemente marcado por su muerte y por la celebración de una misa funeral.
La fotografía nos lleva a un momento completamente diferente del que habíamos visto al comenzar.
Ya no tenemos una obra.
Tenemos un santuario funcionando.
Dos imágenes para comprender el cambio
Yo nací en 1966. Cuando miro la fotografía aérea de Torreciudad de 1957 estoy viendo, por tanto, el paisaje inmediatamente anterior al mundo que he conocido durante toda mi vida.
Después de recorrer casi veinte años de historia, quizá la transformación pueda entenderse mejor mirando simplemente dos fotografías aéreas.
Entre ambas imágenes no ha cambiado sólo Torreciudad. Ha cambiado todo el paisaje que lo rodea.
Cincuenta años después
El reportaje que ha servido como hilo conductor de esta entrada fue publicado por Torreciudad en octubre de 2024, cuando se preparaba el cincuentenario del nuevo templo.
Su valor está en las imágenes históricas, pero también en algo mucho más difícil de recuperar mediante documentos: la memoria de quienes participaron o estuvieron cerca de aquella historia.
Es una narración realizada desde el propio Torreciudad. Por eso no pretende ser una mirada externa. Precisamente esa característica la convierte también en una fuente interesante: permite conocer cómo Torreciudad explica sus propios orígenes cincuenta años después.
El reportaje apareció en 2024, cuando el conflicto entre el Obispado de Barbastro-Monzón y el Opus Dei sobre Torreciudad ya estaba abierto. Ese contexto forma parte inevitablemente de nuestra lectura actual, aunque el documental fue presentado con otro propósito: recuperar la memoria de la construcción ante el cincuentenario del nuevo templo.
Después de todo el recorrido, podemos volver a la pregunta inicial.
El Torreciudad que vemos hoy no nació de una sola decisión ni estuvo dibujado desde el principio. Fue creciendo durante casi veinte años: cambió de lugar, cambió de función y cambió de escala hasta transformar también el paisaje que lo rodeaba.
De cómo nació Torreciudad a lo que ahora debe resolver Roma
Reconstruir cómo fue creciendo el nuevo Torreciudad ayuda también a comprender el conflicto actual. Los acuerdos se fueron produciendo en momentos distintos, mientras cambiaban el proyecto, el emplazamiento y la propia escala del conjunto.
Por eso, cincuenta años después de la apertura del nuevo templo, la pregunta ya no es solamente cómo se construyó Torreciudad, sino cómo deben interpretarse ahora aquellos acuerdos y qué tiene que decidir la Santa Sede.
Un recorrido desde los acuerdos de 1962 y 1966 hasta la situación actual: la imagen de la Virgen, los derechos derivados de aquellos documentos, la configuración canónica del nuevo templo y las cuestiones que siguen pendientes de resolución.
Fuentes y documentación
Esta entrada se ha construido principalmente a partir del reportaje publicado por Torreciudad en 2024 y se ha completado con documentación sobre las distintas etapas del proyecto.
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Reportaje sobre la construcción del nuevo templo de Torreciudad.
Publicado por Torreciudad en octubre de 2024.
Ver el reportaje completo en YouTube -
El acuerdo de 1962 y la antigua ermita.
Historia de Torreciudad: el acuerdo de 1962 -
De la antigua ermita al nuevo santuario.
Preguntas y respuestas sobre Torreciudad -
Heliodoro Dols y la evolución del proyecto.
El reto de una arquitectura moderna y tradicional -
La restauración de la Virgen.
Arte en Torreciudad: la imagen de la Virgen -
Carta de Josemaría Escrivá sobre Torreciudad.
Carta sobre el santuario de Torreciudad, 17 de junio de 1967
Salvo la fotografía de la romería de 1964 y las dos ortofotos comparativas finales, las imágenes utilizadas en esta entrada son fotogramas extraídos del reportaje sobre la construcción del nuevo templo de Torreciudad publicado en 2024. Se han seleccionado para acompañar visualmente las distintas etapas del relato y facilitar la comprensión de cómo fue evolucionando el proyecto.
Torreciudad en Caminos de Barbastro
Una serie de entradas para recorrer la historia, el paisaje y el conflicto actual de Torreciudad:
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Torreciudad
Una primera mirada publicada en Caminos de Barbastro en 2015. -
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De la antigua ermita sobre el Cinca al gran santuario junto al embalse. -
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La antigua ermita, la Virgen y el nuevo santuario vistos desde la historia y la posición del Obispado de Barbastro-Monzón. -
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Contenido elaborado por el autor con apoyo de herramientas de inteligencia artificial para la documentación, contraste de información, análisis de fuentes y edición del texto.