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jueves, 16 de julio de 2026

Las barcas de maroma del río Cinca: historia de los antiguos pasos entre dos orillas

Las barcas de maroma del río Cinca: historia de los antiguos pasos entre dos orillas

Los puentes que existieron antes de los puentes

Durante siglos, cruzar el río Cinca fue una de las mayores dificultades para quienes recorrían los caminos del Alto Aragón. Antes de que existieran los puentes de piedra y, más tarde, los metálicos, el paso de personas, caballerías y mercancías dependía de un sistema tan sencillo como eficaz: las barcas de maroma.

Estas embarcaciones permanecían sujetas a un cable tendido entre ambas orillas y aprovechaban la fuerza de la corriente para desplazarse de un lado al otro del río. Allí donde levantar un puente resultaba demasiado costoso o técnicamente imposible, la barca se convertía en un elemento esencial de las comunicaciones.

Al igual que ocurría con los puentes, su explotación constituía un derecho concedido por la autoridad del momento. Los viajeros debían abonar un pontazgo para realizar el cruce, mientras el barquero se encargaba del mantenimiento de la embarcación y del servicio diario.

Con la construcción de nuevos puentes durante los siglos XIX y XX, estas barcas fueron desapareciendo poco a poco. Hoy apenas sobreviven algunos documentos, fotografías y topónimos que recuerdan su existencia. Sin embargo, durante muchos siglos formaron parte del paisaje cotidiano del río Cinca.

¿Cómo funcionaba una barca de maroma?

Gráfico explicativo del funcionamiento de una barca de maroma.
La corriente empujaba la embarcación lateralmente mientras el cable impedía que fuera arrastrada río abajo.

La barca permanecía unida mediante un aro o polea a un cable tendido entre ambas orillas. El barquero orientaba ligeramente la embarcación respecto a la corriente y era precisamente la fuerza del agua la que la hacía desplazarse transversalmente hacia la otra margen.

Como el cable impedía que fuese arrastrada río abajo, el movimiento se producía de forma controlada. Mediante una pértiga o un timón, el barquero regulaba el ángulo de la barca para realizar el viaje en uno u otro sentido sin necesidad de remar.

Era un sistema sencillo, económico y sorprendentemente eficaz, utilizado durante siglos en numerosos ríos europeos.

Un recorrido por las barcas del río Cinca

Aunque probablemente existieron muchas más, la documentación conservada permite localizar varias barcas de maroma a lo largo del río. Siguiendo el curso del Cinca desde el Pirineo hacia el sur encontramos algunos de los pasos más importantes.

Ligüerre

La primera barca conocida se encontraba a la salida del congosto del Entremón.

Aparece representada en la cartografía de principios del siglo XX y, gracias al fotógrafo y pirineísta Lucien Briet, conservamos una magnífica imagen de la embarcación todavía en funcionamiento. La fotografía constituye uno de los mejores testimonios gráficos de este sistema tradicional de paso en el Pirineo.

Barca de maroma de Ligüerre fotografiada por Lucien Briet a comienzos del siglo XX.
Barca de maroma de Ligüerre, a la salida del congosto del Entremón. Fotografía de Lucien Briet.

Abizanda

En las actuales Casas de la Barca existió otro importante paso sobre el Cinca, que estuvo funcionando durante dieciséis generaciones hasta la expropiación motivada por la construcción del embalse de El Grado.

También aparece señalado en los mapas antiguos. Durante décadas comunicó ambas orillas y, después de desaparecer la barca, el paso fue sustituido por un cajón suspendido de un cable.

Antigua barca de paso de las Casas de la Barca, en Abizanda.
La antigua barca de paso de las Casas de la Barca.
Cajón suspendido que sustituyó a la barca de Abizanda.
El cajón suspendido que continuó comunicando ambas orillas después de desaparecer la barca.

Más información en la entrada Las Casas de la Barca.

El Grado

Mucho antes del puente metálico inaugurado en 1865 existió aquí una barca de maroma.

La construcción del puente transformó definitivamente las comunicaciones para cruzar el río Cinca hacia la Ribagorza. Durante más de un siglo, esta carretera fue el principal itinerario entre Barbastro y Graus, hasta que en la década de 1970 se abrió el paso por el congosto de Olvena.

Más información en la entrada De Barbastro a Graus: tres caminos, tres épocas.

Estada

Antes del actual puente de Las Pilas, el paso del Cinca se realizaba mediante otra barca de maroma.

La documentación histórica demuestra la importancia de este embarcadero, utilizado tanto en tiempos de paz como durante las guerras carlistas y la Guerra Civil.

A partir de fotografías antiguas y del relieve conservado en la orilla he realizado una recreación del lugar donde probablemente permanecía amarrada la embarcación. El pequeño espigón rocoso situado junto al embarcadero habría servido como refugio natural durante las grandes crecidas del río.

Recreación histórica de la barca de maroma de Estada en el río Cinca.
Recreación del antiguo paso de barca de Estada, junto al lugar donde después se construiría el puente de Las Pilas.

Durante la expedición carlista de 1837, el cruce del Cinca se convirtió en una operación dramática. El 4 de junio, dos barcas de sirga comenzaron a transportar tropas y bagajes mientras otros soldados intentaban vadear o atravesar a nado la corriente.

Recreación del paso del río Cinca por las tropas carlistas el 4 de junio de 1837.
Recreación del paso del Cinca por las tropas carlistas el 4 de junio de 1837.

Más información en la entrada De Barbastro a Graus: tres caminos, tres épocas.

La barca de Olvena, en el río Ésera

Aunque pertenece al río Ésera, merece un lugar en este recorrido porque constituye uno de los documentos gráficos más valiosos conservados sobre este tipo de embarcaciones en torno al río Cinca.

La fotografía permite observar una barca preparada para transportar caballerías y muestra con gran claridad el gran pórtico rectangular de madera por el que discurría el cable de maroma, un detalle constructivo que ayuda a comprender el funcionamiento de estas embarcaciones.

Barca de maroma de Olvena en el río Ésera con caballerías y viajeros.
Barca de Olvena en el río Ésera. La imagen permite observar el transporte de caballerías y el pórtico de madera de la maroma.

Fonz

Entre Barbastro y Fonz existió otra barca de paso cuyo recuerdo ha llegado hasta nuestros días en el nombre del Camino de la Barca, que conducía directamente al embarcadero.

Más información en la entrada Camino de la Barca.

Castejón del Puente

Antes de levantarse el puente renacentista del siglo XVI, también existió aquí una barca que permitía salvar el río. El paso mediante embarcación continuó utilizándose después de la desaparición de aquel puente histórico.

Más información en la entrada Puente de Castejón del Puente.

Albalate del Cinca

La existencia de estas embarcaciones se remonta, al menos, a la Edad Media.

Un documento fechado el 30 de mayo de 1227 menciona expresamente una barca para atravesar el río Cinca, lo que demuestra la antigüedad de este sistema de paso.

Un patrimonio casi olvidado

Las barcas de maroma desaparecieron conforme se construyeron nuevos puentes y mejoraron las carreteras. Con ellas desapareció también un oficio, el del barquero, y una forma de entender las comunicaciones adaptada al propio río.

Hoy cruzamos el Cinca en apenas unos segundos sin detenernos a pensar que, durante siglos, el viaje dependía de una sencilla embarcación de madera, de un cable tendido entre las dos orillas y de la habilidad de quien conocía cada remolino y cada crecida del río.

Las fotografías, los mapas antiguos y los documentos conservados permiten recuperar una parte de esa historia. Son el recuerdo de unos puentes flotantes que hicieron posible la comunicación entre pueblos mucho antes de que el hierro y el hormigón dominaran el paisaje.


Algunas imágenes han sido restauradas o recreadas digitalmente para facilitar la comprensión histórica de los lugares representados.

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2026

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domingo, 12 de julio de 2026

Los paisajes de Lucien Briet, 120 años después

Los paisajes de Lucien Briet, 120 años después
Siete comparaciones fotográficas para descubrir cómo han cambiado el paisaje y las comunicaciones del Alto Aragón

En estos días he visitado una exposición dedicada a Lucien Briet en Huesca. Al recorrerla comprendí que aquellas fotografías no solo muestran cómo era el Alto Aragón hace más de un siglo. También nos ayudan a interpretar el paisaje que hoy contemplamos cuando recorremos estas montañas.

Cuando Briet llegó a estas tierras, entre 1904 y 1911, fotografió pueblos, puentes, barrancos, ríos y glaciares. Lo hizo movido por su pasión por la montaña y por el deseo de dar a conocer un territorio que todavía era poco conocido fuera del Pirineo.

Probablemente nunca imaginó que, más de 120 años después, aquellas imágenes tendrían un valor añadido: permitirnos comparar dos épocas y descubrir cómo ha cambiado el paisaje.

Con esta idea he preparado siete comparaciones entre las fotografías de Lucien Briet y diferentes imágenes actuales. No siempre ha sido posible repetir exactamente el mismo encuadre. En algunos casos lo impide la vegetación; en otros, el paisaje ha cambiado tanto que ya no es posible situarse en el mismo lugar.

Cada comparación nos habla de una forma diferente de transformación: el crecimiento urbano, las nuevas comunicaciones, los embalses, el avance de la vegetación o el retroceso de los glaciares.

El paisaje cambia, pero no siempre por la misma razón

Lo primero que llama la atención es que no existe una única explicación para los cambios que observamos.

Hay lugares donde la transformación ha sido consecuencia de las grandes obras públicas. En otros, la desaparición de antiguos usos agrícolas y ganaderos ha permitido que los árboles y los arbustos ocupen espacios que hace un siglo permanecían abiertos.

En las cumbres del Pirineo, por el contrario, el retroceso de los glaciares muestra cómo el clima también está modificando profundamente el paisaje.

Aínsa

El crecimiento de una población

Comparación de Aínsa entre la fotografía de Lucien Briet de 1904 y la actualidad, mostrando el crecimiento urbano junto al río Ara.
Aínsa en 1904 y en la actualidad. Fotografía histórica de Lucien Briet.

La fotografía de Briet muestra el puente sobre el río Ara y, al otro lado, apenas unas pocas construcciones, entre ellas el antiguo mesón de Aínsa.

Hoy ese espacio se ha convertido en un barrio completo. El antiguo puente fue volado durante la Guerra Civil y en su lugar se construyó un nuevo paso que comunica las dos orillas y da acceso a la población.

El paisaje continúa siendo reconocible, pero la función del lugar ha cambiado por completo. Donde antes se extendía un espacio abierto junto al río, hoy encontramos viviendas, hoteles, calles y servicios.

Briet no pudo cruzar el puente sobre el río Cinca que se inauguró en 1914. Ver entrada Puentes históricos sobre el río Cinca.

Entremón

Cuando el agua transforma un valle

Comparación del Entremón en el río Cinca entre la fotografía de Lucien Briet de 1904 y la actualidad con la cola del embalse de El Grado.
La salida del Entremón fotografiada por Lucien Briet en 1904 y en la actualidad.

En 1904, el río Cinca discurría libre por el desfiladero del Entremón. Para comunicar las dos orillas se utilizaba una barca.

Actualmente, las aguas de la cola del embalse de El Grado llegan hasta este lugar. El antiguo paso en barca ha desaparecido y un puente une ahora las dos márgenes.

La roca permanece prácticamente inalterada, pero la relación con el río ha cambiado por completo. Donde Briet contempló un cauce natural, hoy vemos una lámina de agua regulada por una gran obra hidráulica.

Cuando Briet estuvo no estaba realizada la senda que atraviesa el congosto. Ver entrada Entremón

El puente colgante de Jánovas

El paisaje que estuvo a punto de desaparecer

Comparación del puente colgante de Jánovas entre la fotografía de Lucien Briet de 1911 y la actualidad sobre el río Ara.
El puente colgante de Jánovas fotografiado por Lucien Briet el 22 de octubre de 1911.

El puente colgante que fotografió Lucien Briet en 1911 continúa uniendo las dos orillas del río Ara más de un siglo después.

Sin embargo, durante décadas, tanto el puente como el pueblo estuvieron condenados a desaparecer bajo las aguas de un embalse proyectado que finalmente nunca llegó a construirse.

Si aquel proyecto se hubiera llevado a cabo, hoy no podríamos realizar esta comparación. El puente habría quedado sumergido y Jánovas habría desaparecido bajo las aguas.

Actualmente, el pueblo recupera poco a poco su vida y el puente se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de su resistencia y su recuperación.

Cuando Briet visitó Sobrarbe mi abuelo todavía estaba trabajando en la central de Seira. Llegó en 1918. Muchas de sus historias que me contó me recuerdan aquella comarca que empezaba a transformarse. Ver entrada La Tartana de Turmo.

El puente de Villacantal

Cuando la vegetación cambia nuestra mirada

Comparación del puente de Villacantal en Alquézar entre la fotografía de Lucien Briet y la actualidad, mostrando el aumento de la vegetación.
El puente de Villacantal, en Alquézar, fotografiado por Lucien Briet y visto en la actualidad.

A primera vista parece que el puente apenas ha cambiado. También el caudal del río Vero resulta similar en las dos imágenes.

Sin embargo, el entorno es completamente distinto.

En la fotografía histórica pueden verse los dos arcos del puente, una amplia zona de gravas y unas laderas con muy poca vegetación. En la actualidad, los árboles y los arbustos han ocupado las orillas y las pendientes, ocultando uno de los arcos.

El crecimiento de la vegetación impide reproducir la perspectiva de Lucien Briet. El puente sigue en el mismo lugar, pero nuestra forma de contemplarlo ha cambiado.

Este puente era imprescindible en el camino hacia Lecina.

El Delfín de Mascún

Un paisaje casi igual, visto de otra manera

Comparación del Delfín de Mascún entre la fotografía de Lucien Briet de 1904 y la actualidad, mostrando la evolución de la vegetación.
El Delfín de Mascún, 120 años después.

El espectacular arco de roca conocido como el Delfín de Mascún conserva prácticamente el mismo perfil que admiró Lucien Briet en 1904.

La diferencia más visible está en la vegetación. En la fotografía actual, los árboles y arbustos ocupan zonas que hace más de un siglo aparecían mucho más abiertas.

La imagen de Briet fue tomada desde un punto algo más retrasado, pero la comparación permite apreciar cómo la vegetación ha ido colonizando las paredes y el fondo del barranco.

Son cambios lentos, casi imperceptibles durante una sola generación, pero muy claros cuando observamos dos fotografías separadas por 120 años.

Resulta sorprendente que Briet fotografiara este lugar icónico de la Sierra de Guara. Sin duda, sus fotografías ayudaron a que muchos franceses quisieran conocer estas tierras.

El Camino de las Pardas 

El paisaje permanece, el camino desaparece

Comparativa entre una fotografía de Lucien Briet de comienzos del siglo XX y una imagen actual del Camino de las Pardas, en el Valle de Barrosa. El paisaje de alta montaña apenas ha cambiado, pero el antiguo camino minero, hoy cerrado por desprendimientos, ya no puede recorrerse.
Camino de la Pardas

Estas dos imágenes muestran el mismo rincón del Valle de Barrosa con más de un siglo de diferencia.

En la fotografía de Lucien Briet a comienzos del siglo XX, la cascada y el Camino de las Pardas formaban parte del recorrido habitual por el valle. Este sendero, construido para dar servicio a las minas, discurría excavado en la roca bajo los grandes paredones calizos.

La imagen actual demuestra que la montaña apenas ha cambiado. La cascada sigue cayendo por el mismo lugar y el paisaje conserva prácticamente el mismo aspecto que conoció Briet. Sin embargo, el camino ya no puede recorrerse: los desprendimientos han obligado a cerrar uno de los itinerarios históricos más espectaculares del Pirineo.

El glaciar de Monte Perdido

El tiempo también transforma las montañas

Comparación del glaciar de Monte Perdido entre la fotografía de Lucien Briet de comienzos del siglo XX y la actualidad, mostrando el retroceso del hielo.
El glaciar de Monte Perdido fotografiado a comienzos del siglo XX y en la actualidad.

De todas las comparaciones, probablemente esta sea la más impactante.

Aquí no han cambiado únicamente los caminos, las comunicaciones o la vegetación. Ha cambiado el propio hielo.

El glaciar superior ha perdido una parte muy importante de su grosor y de su superficie. El glaciar inferior ha reducido de manera notable su extensión y aparece hoy mucho más fragmentado.

Además, el gran serac que en la fotografía histórica descendía casi hasta la cubeta ha desaparecido por completo.

En apenas 120 años, el glaciar de Monte Perdido, el segundo del Pirineo en extensión tras el del Aneto, ha sufrido una transformación extraordinaria. Y, posiblemente, desaparecerá en apenas unas décadas.

Siete lugares, siete historias distintas. En unos casos han sido las infraestructuras las que han transformado el territorio; en otros, el abandono de antiguos usos ha permitido que avance la vegetación; y en la alta montaña, el retroceso de los glaciares muestra la huella del cambio climático. Comparar las fotografías de Lucien Briet con las actuales no es un ejercicio de nostalgia, sino una forma de comprender mejor la evolución del Alto Aragón.

Aprender a mirar el territorio

Mientras preparaba estas comparaciones recordé una conversación reciente con un alcalde de la zona.

Hablábamos de algunos de los problemas actuales del mundo rural: la vivienda, el empleo, la despoblación y el futuro de nuestros pueblos. Entonces pensé que quizá merece la pena volver a observar el territorio con los ojos de Lucien Briet.

No para sentir nostalgia ni para afirmar que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Se trata de comprender de dónde venimos, qué decisiones han transformado el paisaje y qué elementos queremos conservar para las generaciones futuras.

Las fotografías de Lucien Briet no son únicamente documentos del pasado. Son una herramienta para interpretar el presente y para formular nuevas preguntas sobre el futuro del territorio.

Aínsa nos habla del crecimiento urbano y de las comunicaciones. Entremón, del impacto de los embalses. Jánovas, de un paisaje que estuvo a punto de desaparecer. Villacantal y Mascún muestran cómo la vegetación ha recuperado espacios antes desnudos. Monte Perdido nos enfrenta al rápido retroceso de los glaciares por el cambio climático.

Cada paisaje ha seguido un camino diferente, pero todos comparten una misma enseñanza: el territorio nunca permanece inmóvil.

Quizá ese sea el mayor legado de Lucien Briet. Sus imágenes nos obligan a detenernos, comparar y mirar con más atención.

Antes de imaginar el futuro de un territorio, conviene aprender a mirar su pasado.

Las fotografías históricas pertenecen a la obra de Lucien Briet. Las imágenes antiguas coloreadas son recreaciones digitales realizadas con fines comparativos y divulgativos.

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción y tratamiento de imagen asistido.

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2026

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domingo, 7 de diciembre de 2025

Evolución del volumen embalsado en El Grado y Mediano: análisis del río Cinca

Camino del agua: Río Cinca

Un río, dos embalses y la memoria del territorio.

Río Cinca a su paso por Ainsa

INTRODUCCIÓN

1) El Cinca: un río que ha modelado la tierra

Nuestra orografía es el resultado de millones de años de erosión causada por el agua y el viento. Los ríos han ido transportando sedimentos hacia el mar y conformando grandes deltas. El Cinca, eje natural del Alto Aragón, entrega sus aguas al Ebro antes de que éste llegue al Mediterráneo, contribuyendo a uno de los paisajes fluviales más importantes de Europa.

Durante siglos fue un río vivo, con crecidas estacionales —especialmente por el deshielo— que marcaban el ritmo de la vida local. Ya en el siglo I las legiones romanas tuvieron dificultades para cruzar tanto el Segre como el Cinca.

2) Las navatas: el agua como camino

El río no era solo un obstáculo: también era una vía de transporte. Durante la primavera, el caudal torrencial permitía trasladar maderos desde los bosques pirenaicos. Los troncos se unían formando embarcaciones llamadas navatas.

Mariano Pallaruelo, junto con sus hermanos José y Luis, realizó el último descenso completo documentado desde Laspuña hasta Tortosa el 31 de julio de 1949. Aquel viaje marcó el final de una tradición milenaria.

3) La transformación hidroeléctrica del siglo XX

A comienzos del siglo XX comenzó la gran transformación del Alto Cinca: la construcción de canales hidroeléctricos y pequeños embalses para aprovechar los saltos de agua. El Cinca quedó canalizado hasta Laspuña.

Después llegarían los grandes embalses:

  • Embalse de Mediano (1959)  – capacidad inicial: 436 hm³
  • Embalse de El Grado (1969) – capacidad inicial: 400 hm³

El río dejó de comportarse como un sistema natural libre. Aun así, sigue transportando cada año miles de toneladas de sedimentos.

4) La colmatación: el problema invisible

No existen batimetrías recientes de Mediano ni de El Grado, pero sí estudios en embalses similares que dan pistas claras.

En el embalse de Mequinenza (1966), una batimetría realizada en 2022 reveló que su capacidad útil ha descendido de 1.534 a 1.373 hm³, una pérdida del 10,5% en apenas unas décadas.

El caso del embalse de Barasona es aún más revelador: entre 1932 y 1994 acumuló 25 hm³ de sedimentos, con espesores superiores a 25 metros, y perdió más del 34% de su capacidad original, según una estimación.

Todo indica que Mediano y El Grado siguen el mismo camino. No es un proceso rápido, pero sí inevitable.

5) Por qué medir hoy

Vivimos un momento único: el SAIH Ebro permite consultar en tiempo real el estado de los ríos y los embalses, pero esta información no queda recogida de forma pública en informes comparables. Los técnicos la usan; la ciudadanía, no.

Según la información de los embalses, el río Cinca aporta a Mediano 1.279 hm³ (106 hm³ al mes)  y a El Grado 1.420 hm³ (118 hm³ al mes)

Si he encontrado un estudio sobre el comportamiento del embalse de Mediano y El Grado respecto al río Cinca de J.I. López Moreno y  J.M. García Ruiz de 200.

Comportamiento río Cinca mensualmente en el embalse de Mediano

Vemos que los meses de Octubre y Noviembre la aportación son de 80 hm³, para ir descendiendo hasta mediados de Febrero a 40 hm³. Luego se van produciendo las lluvias de la primavera y el deshielo hasta llegar a 160  hm³ a mediados de Mayo. Después viene el estiaje descendiendo hasta 50 hm³.

El embalse llega su máxima capacidad en el mes de junio para luego ir vaciándose durante el periodo de riego para luego recuperarse.

La aportación al Grado viene directamente regulada por Mediano. Sigue así, un similar patrón, aunque el embalse no se vacía tanto como Mediano.
Comportamiento río Cinca mensualmente en el embalse de El Grado

El vaciado parcial e histórico del embalse de El Grado en otoño de 2025 despertó mi interés por entender la evolución del volumen almacenado. Ese fue el origen de la entrada: Embalse de El Grado: nivel actual, fotos y recorrido por el embalse semivacío.

Ahora comienzo esta serie para seguir la variación neta diaria del volumen embalsado en Mediano y El Grado, mediante gráficas mensuales.

En el video siguiente vemos el llenado del Embalse de El Grado

MEDICIONES

El sistema Mediano y El Grado forman un sistema de regulación común. Veamos su variación neta mensual. Desde octubre han almacenado 93 hm³.

Variación neta mensual conjunta en hectómetros

Mediano ha ido almacenando los meses de noviembre y mediados de diciembre durante el semivaciado de El Grado por obras de mantenimiento. Su almacenamiento neto ha sido de 29,6 hm³.

Variación neta Mediano en hectómetros

El Grado ha reducido su volumen desde octubre a mediados de diciembre por obras. Su almacenamiento neto ha sido de 63,51 hm³.

Variación neta El Grado en hectómetros

Diciembre 2025

Embalse de Mediano

La variación neta acumulada durante diciembre de 2025 ha sido de - 67,19 hm³ pasando de 364,83 hm³ a 297,64 hm³ sobre una capacidad de 436 hm³.  (Fuente: SAIH Ebro – Estación Mediano)

Variación neta del volumen embalsado en Mediano durante diciembre de 2025

Embalse de El Grado

El embalse de El Grado muestra una variación neta acumulada de +103,33 hm³ pasando de 91,87 hm³ a 195,2 hm³ sobre una capacidad de 400 hm³. (Fuente: SAIH Ebro – Estación El Grado)

Variación neta del volumen embalsado en El Grado durante diciembre de 2025

Noviembre 2025

Embalse de Mediano

La variación neta acumulada durante noviembre de 2025 ha sido de +96,88 hm³ pasando de 268,04 hm³ a 364,83 hm³ sobre una capacidad de 436 hm³.  (Fuente: SAIH Ebro – Estación Mediano)

Variación neta del volumen embalsado en Mediano durante noviembre de 2025

Embalse de El Grado

El embalse de El Grado, aún en proceso de vaciado excepcional, muestra una variación neta acumulada de –39,83 hm³ pasando de 131,69 hm³ a 91,87 hm³ sobre una capacidad de 400 hm³. (Fuente: SAIH Ebro – Estación El Grado)


Variación neta del volumen embalsado en El Grado durante noviembre de 2025

Otros artículos sobre esta temática en el blog:


Entrada elaborada a partir de datos del autor y del SAIH Ebro. Contenido redactado con apoyo de herramientas asistidas.

Daniel Vallés Turmo

Noviembre de 2025


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domingo, 28 de septiembre de 2025

Romper la brecha digital en el Alto Aragón

Más allá del acceso: la comprensión

La brecha digital no solo afecta a quienes no tienen acceso o competencias básicas. También alcanza a quienes, aun disponiendo de conexión y conocimientos tecnológicos, no logran comprender los procesos administrativos digitales. Muchos ciudadanos con buena formación intelectual no entienden del todo los pasos que realizan al tramitar un expediente o completar una solicitud en línea. Esta situación convierte la digitalización en una carga: se responsabiliza a la persona de gestiones que no domina, del mismo modo que si tuviera que reparar su propio vehículo para poder usarlo.

En estos casos, no basta con ofrecer un teléfono de ayuda. Es necesario un acompañamiento humano, cercano, que asegure que el proceso se realiza correctamente y que el ciudadano entiende lo que está haciendo. La digitalización no puede sustituir la mediación personal cuando el sistema administrativo es complejo o poco intuitivo.

La digitalización avanza rápido, pero en el Alto Aragón muchas personas siguen quedando atrás. Mayores, pueblos pequeños y familias sin recursos afrontan barreras que no son solo tecnológicas, sino sociales. Romper esta brecha digital es clave para garantizar igualdad de derechos y oportunidades.

Los colectivos más vulnerables

En nuestra tierra, la brecha digital golpea con especial dureza a tres colectivos:

  • Las personas mayores, que no siempre logran adaptarse a un mundo en el que lo que antes era una libreta de ahorros ahora es una pantalla llena de claves, menús y códigos SMS.
  • Las personas con discapacidad cognitiva, que encuentran barreras técnicas y de comprensión insalvables en muchos de estos trámites.
  • Los migrantes, que además de enfrentarse al idioma, suelen carecer de equipos y programas ofimáticos para preparar documentos, escanearlos y enviarlos.
Pareja de personas mayores usando un ordenador portátil en casa
La brecha digital afecta especialmente a las personas mayores en el Alto Aragón (Pexels)

Por qué las soluciones actuales no bastan

Algunas entidades, como la banca, han sido obligadas a mantener la atención presencial para estas personas, pero con horarios muy limitados y poco prácticos. En la administración ocurre algo parecido: con plantillas reducidas, se exige cita previa —generalmente online—, y quienes no pueden acceder se ven atrapados en procesos telefónicos largos, engorrosos y en muchos casos ineficaces.

Existen medidas sobre el papel, pero en la práctica no garantizan el derecho al acceso: siguen siendo insuficientes y demasiado burocráticas para los colectivos más vulnerables.

Propuestas prácticas desde lo local

1. Ayuntamientos: la primera puerta

En los municipios medianos y grandes, los ayuntamientos deberían habilitar un servicio de apoyo a la digitalización ciudadana:

  • Un espacio con ordenador, conexión a Internet, escáner e impresora.
  • Personal de apoyo que ayude a rellenar formularios, pedir citas o subir documentos.
  • Horarios amplios, pensados especialmente para las personas mayores.
Fachada del Ayuntamiento de Barbastro, edificio institucional de ladrillo con banderas en el balcón
Instituciones locales como el Ayuntamiento de Barbastro pueden liderar el cambio hacia una digitalización inclusiva

2. Comarcas: respaldo para los pueblos pequeños

En los municipios pequeños, donde apenas hay personal, este servicio podría asumirlo la comarca:

  • Una oficina comarcal de referencia.
  • Un sistema itinerante, con personal que se desplace periódicamente a los pueblos más alejados.

3. Servicios sociales y centros de mayores

Las personas mayores necesitan un acompañamiento cercano y continuo. Aquí los servicios sociales de base y los centros de mayores son fundamentales:

  • Talleres de alfabetización digital adaptados al ritmo de los mayores.
  • Acompañamiento individual en trámites complejos.
  • Espacios seguros donde preguntar sin miedo a “molestar”.

El Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), a través de las entidades concertadas, debería reforzar el apoyo digital como parte de la atención social básica.

4. Aliados necesarios

Las asociaciones locales, ONGs, universidades populares o incluso institutos y universidades pueden colaborar formando voluntariado digital o programas de prácticas que acompañen a los más vulnerables.

Un futuro más accesible

La digitalización debe ser inclusiva. Es el momento de que instituciones, asociaciones y ciudadanía sumen esfuerzos para que ningún vecino del Somontano, Ribagorza o Sobrarbe quede desconectado de sus derechos.

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.

Daniel Vallés Turmo

Septiembre de 2025

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lunes, 4 de agosto de 2025

Siete hermanos y un éxodo: historia de la despoblación del Alto Aragón

La generación que llenó los pueblos

En las décadas de 1920 y 1930 nacieron muchas personas en los pueblos del Alto Aragón. Las casas estaban llenas, las familias eran numerosas y, gracias a la llegada de los antibióticos, la mortalidad infantil —que antes era muy alta— comenzó a disminuir notablemente.

Aquella generación alcanzó la edad adulta en los años posteriores a la Guerra Civil Española. Fue entonces cuando las grandes ciudades, como Barcelona, comenzaron a demandar mano de obra. Poco a poco, los pueblos se fueron vaciando: los hijos emigraban en busca de oportunidades laborales, dejando atrás la tierra y el hogar familiar.

La ruta de los hermanos de mi madre

La historia de los hermanos de mi madre refleja ese proceso de emigración rural que vivieron miles de familias en el Alto Aragón. Ellos fueron siete: Antonio, José María, Amparo, Margarita, Consuelo, Emilio y María Teresa.

  • Antonio, el mayor, fue el heredero y se quedó en Labuerda. Hoy sus descendientes regentan una panadería y un hotel-restaurante, ambos con el nombre de Turmo.

  • José María se casó en Serraduy, en Casa Peix. Sus descendientes también tienen un hotel-restaurante y una panadería.

  • Amparo, mi madre, fue la mayor de las hermanas. Permaneció en la casa familiar hasta que todos sus hermanos se casaron o emigraron. Luego se trasladó a vivir a Barbastro. Sus hijos (mis hermanos y yo) vivimos hoy en Logroño y Barbastro.

  • Margarita se fue a trabajar de peluquera a Barcelona. Tuvo tres hijos: dos siguen viviendo en la ciudad condal y el tercero es sacerdote en el Arzobispado de Toledo.

  • Consuelo se casó en Binéfar, provincia de Huesca. Tuvo tres hijos. El más pequeño ya ha fallecido, y los otros dos viven en Binéfar.

  • Emilio se trasladó primero a Barcelona y luego a Palma de Mallorca. No se casó ni tuvo hijos. Pasó sus últimos años de vida con su hermana Margarita en Barcelona.

  • María Teresa vivió en Santa Coloma de Gramenet, donde abrió su propia peluquería. Tras jubilarse, ella y su marido se retiraron a Jaca. Él falleció antes que ella, y María Teresa pasó sus últimos años en una residencia. Su hija vive en Huesca.

De la emigración a la inmigración

Me gustaría que este relato familiar sirviera como testimonio de lo que vivieron tantas familias aragonesas durante el siglo XX. El éxodo rural vació nuestros pueblos, y el trabajo, los servicios y el futuro se fueron concentrando en las ciudades.

Paradójicamente, hoy el Alto Aragón está muy despoblado, pero es tierra de acogida. Son centenares los inmigrantes que llegan cada año, ocupando trabajos que de otra forma quedarían vacantes. Gracias a ellos, muchos pueblos continúan habitados. Gracias a ellos, hay esperanza.

Un futuro que ya no depende de los hijos nacidos aquí, sino de aquellos que eligieron este lugar para vivir y decidieron quedarse.

🌱 Raíces invisibles: ¿por qué el pasado parece no importar a los jóvenes?

A menudo percibo en las nuevas generaciones un cierto desapego hacia el pasado. No es tanto que lo rechacen abiertamente, sino que parece no formar parte de sus prioridades. Y me pregunto si esto se debe, en parte, a la forma en que hoy se percibe la realidad.

Vivimos en una sociedad acelerada, donde lo inmediato impone su lógica. La digitalización ha cambiado la manera en que recibimos y procesamos la información: todo es rápido, fragmentado, y a veces superficial. En ese contexto, detenerse a mirar hacia atrás, a escuchar historias antiguas, a comprender los caminos que nos han traído hasta aquí... parece casi un lujo.

Pero creo que hay algo más profundo. Muchos jóvenes sienten que su vida es difícil, incierta, plagada de desafíos que no acaban de entender. ¿Cómo pedirles que miren al pasado si ni siquiera el presente les ofrece claridad?

Y sin embargo, ahí está la paradoja: cuanto más difícil es el presente, más necesario es el pasado. No para idealizarlo, ni para aferrarnos a él, sino para reconocer que venimos de una historia común, de raíces compartidas. En esas raíces hay dolor, sí, pero también fuerza, resistencia, comunidad y sentido.

Contar el pasado no es una nostalgia vacía. Es un acto de cuidado. Es decir: “esto también es tuyo”. Porque aunque a veces no se vea, hay raíces que siguen vivas bajo tierra. Basta con recordarlas para que puedan volver a dar fruto.


🕯️ Cien años después: ¿Cómo sentirían los hermanos la muerte de Teresa?

Han pasado cien años desde el nacimiento de Teresa, la hermana menor. Entre su generación y la nuestra hay ya tres eslabones: sus hijos, sus nietos y sus bisnietos. Tres generaciones de cambio, de avances, de rupturas, pero también de silencios.

Hoy, al recordar su historia, me pregunto: ¿cómo vivieron sus hermanos la muerte de la pequeña Teresa? ¿Qué lugar ocupó su ausencia en una época marcada por la emigración, la lucha por sobrevivir y el peso de lo no dicho?

Es difícil imaginarlo. No solo por el tiempo transcurrido, sino porque en estas tres generaciones han cambiado profundamente las creencias, los valores, las formas de ver la vida y la muerte. Lo que entonces era cotidiano —el duelo, el silencio, la fe— hoy ha sido reemplazado por otras formas de comprender el mundo, más racionales, más digitales, a veces más solitarias.

Este pensamiento me lleva inevitablemente a la brecha generacional que estamos viviendo en nuestros días. En un tiempo dominado por la digitalización y la inteligencia artificial, cada vez resulta más difícil comprender cómo sentían los que vinieron antes. Nos alejamos no solo de sus palabras, sino también de su forma de mirar la vida.

Y sin embargo, al volver sobre su memoria, me doy cuenta de algo esencial: aunque cambien los lenguajes y los paradigmas, el amor y el dolor, la familia y el recuerdo, siguen teniendo una raíz común. Y esa raíz es la que nos une, incluso a través de un siglo.


📜 Mensaje a las nuevas generaciones

Nuestro abuelo Antonio Turmo Turno nació en 1890, y su mujer María en el año 1900. Se casaron en 1918, al término de una guerra mundial que apenas entendían desde su mundo rural. A partir de 1921, comenzaron a llegar sus siete hijos. Hoy, más de cien años después, tres generaciones nos separan de aquel matrimonio que echó raíces en Labuerda, un rincón del Alto Aragón.

Para las nuevas generaciones, resulta difícil imaginar el mundo en el que vivieron Antonio y María. No había luz eléctrica, ni agua corriente, ni transporte más allá de una mula o unos buenos zapatos. La vida era dura, marcada por el esfuerzo, el hambre muchas veces, el trabajo constante y un fuerte sentido de comunidad.

Ese tiempo está ya muy lejos del que viven hoy nuestros hijos y nietos. Las palabras que lo describen se parecen poco al mundo digital, urbano y veloz en el que han crecido. Por eso no es fácil hacer una transposición justa, porque no se trata solo de comparar cosas: se trata de entender modos de vida, valores y silencios.

Sin embargo, en esa distancia también hay un mensaje. Hay algo que permanece: el arraigo, la familia, la dignidad del trabajo, el valor de los pequeños gestos. Aunque haya cambiado el escenario, la memoria de Antonio y María puede seguir hablando, si sabemos escucharla. Porque no se trata de nostalgia, sino de herencia. Y esa herencia no está hecha solo de tierras o apellidos, sino de ejemplos y caminos abiertos.

Boda de Antonio y María en 1918

📉 La despoblación rural en Aragón durante el siglo XX: un éxodo silencioso

Durante el siglo XX, Aragón vivió uno de los procesos de despoblación rural más intensos de España. En 1900, la comunidad tenía algo más de 900.000 habitantes, con una fuerte presencia en el medio rural. Sin embargo, a partir de los años 1950, comenzó un éxodo masivo hacia las ciudades, motivado por la mecanización del campo, la falta de servicios básicos y el auge industrial en zonas urbanas como Zaragoza, Barcelona o Madrid.

Entre 1950 y 1980, más de 300 municipios aragoneses perdieron la mitad o más de su población, especialmente en provincias como Huesca y Teruel, donde se vaciaron valles enteros. Comarcas como Sobrarbe, Ribagorza y Alto Gállego fueron algunas de las más afectadas. Muchos pueblos quedaron reducidos a unas pocas familias o desaparecieron completamente del mapa.

Este fenómeno no fue sólo económico, sino también cultural: se rompieron redes familiares, se abandonaron formas de vida tradicionales y se debilitó la transmisión oral de la memoria rural. Hoy, el patrimonio humano y territorial del Aragón despoblado sigue siendo objeto de investigación y recuperación.

🧭 Reflexión

Hoy, que nos ha tocado vivir en tiempos acelerados, me gustaría que estas palabras sirvieran para recordar el pasado, un pasado necesario para entender este presente y proyectarnos hacia el futuro.

Nos encontramos en una época en la que la información nos desborda y donde la inteligencia artificial, cada vez más presente en nuestras vidas, corre el riesgo de desplazar nuestra capacidad de detenernos a pensar.

Por eso son importantes entradas como esta en un blog: para poner rostro y mirada al pasado, al presente y al futuro. Hoy más que nunca es necesaria la reflexión.

Siempre he creído que lo más importante del ser humano es su libertad. Sin embargo, vivimos un momento histórico en el que la desinformación —y también la información dirigida con fines explícitos— dificultan más que nunca que podamos ejercer un pensamiento libre. Aunque suene paradójico, hoy es más difícil ser líderes de nuestras propias decisiones.

✍️ Despedida

Ojalá que esta historia familiar sirva para mirar con más calma lo que somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. Porque el futuro también se escribe con memoria.

Entradas de la familia:

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.

Daniel Vallés Turmo

Agosto de 2025

Acceso a guías y rutas (pinchar)

viernes, 11 de julio de 2025

Barbastro: Puerta turística del Alto Aragón

 Objetivo general

Unir esfuerzos entre destinos turísticos complementarios (Torreciudad, Barbastro, Alquézar, Aínsa, Benasque, Ordesa) para aumentar la estancia media de los visitantes, desestacionalizar el turismo y crear una identidad conjunta del Alto Aragón como espacio diverso, accesible y culturalmente rico con entrada principal desde Barbastro.

Parque Nacional de Ordesa

Destinos y fortalezas

DestinoTipo de TurismoVisitantes 2023–2024
Ordesa    Naturaleza / Patrimonio    +650 000
Alquézar            Aventura / Histórico    ~256 000
Torreciudad            Religioso / Cultural            ~185 000
Aínsa    Cultural / Familiar    ~92 000
Benasque    Deportivo / Montaña    ~31 000 (verano)
Barbastro        Enoturismo / Patrimonio    Nodo central

Destinos turísticos

Propuesta de colaboración

1. Marca territorial unificada

"Rutas del Alto Aragón" o "Corazón del Pirineo"

  • Logo común y materiales compartidos.

  • Presencia conjunta en ferias (FITUR, Aratur).

2. Rutas temáticas combinadas

  • Ruta Espiritual: Torreciudad – Barbastro – El Pueyo – Graus – Obarra.

  • Ruta Aventura y Naturaleza: Alquézar – Aínsa – Benasque – Ordesa.

  • Ruta Gastronómica y de Vino: Barbastro – Bodegas Somontanos.

  • Ruta Histórica: Alquézar – Aínsa – Roda de Isábena – Catedral de Barbastro.

3. Paquetes turísticos combinados

  • Experiencias de 2 a 4 noches.

  • Descuentos cruzados entre servicios.

  • Presencia en plataformas de reservas.

4. Mejorar conexión y señalización

  • Señalética coordinada desde la A-22, A-138.

  • Barbastro como "puerta de entrada" al Alto Aragón.


Ventajas para Barbastro

  • Papel reforzado como nodo central y ciudad de servicios.

  • Atractivo para el turismo de paso.

  • Protagonismo en turismo religioso, cultural y enogastronómico.

Resumen

Conclusión

Una estrategia turística unificada permitiría a estas comarcas aprovechar su complementariedad natural. Barbastro y su entorno pueden beneficiarse como punto de encuentro, descanso y referencia en el corazón del Alto Aragón.

Posiblemente has leído en este blog artículos que llaman a la sensibilización y a la dinamización:

El objetivo de estos artículos es romper la apatía en materia de desarrollo que se respira en la ciudad y que debemos romper.

Porque Barbastro tiene futuro.

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2025