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| Ermita de Riupedrós |
El camino nos lleva
en el kilómetro 6
a Ginasté. A a la entrada nos encontramos la Iglesia de San
Esteban.
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| Ginasté |
Han reconstruido la
palanca que unía con el camino y vereda que pasaba por el otro lado.
Manuel Iglesias nos habla de esta importante cabañera:
“En
el año 987 está fechado el documento que nos habla de Via Carrale,
cañada o cabañera que, remontando la sierra de Sis, entonces lamía
los muros del castillo de Bellasía y la ermita de la Virgen de
Belarta, en lo alto de la sierra. Se “trifurcaba” hasta la
montaña de Castanesa por Bonansa o hacia el Hospital
de Viella
y valle de Arán por Vilaller o
hacia los puertos de Bohí-Tahull por Pont de Suert”.
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Ginaster a Senet
El camino tradicional en este tramo
sigue teniendo dos vías por ambos lados del río, habiendo palancas
para pasar de un lado al otro.
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| Mapa ruta de 1930 |
La ruta sigue el
camino tradicional por el lado izquierdo (subiendo) hasta pasado
Viñal y luego por el derecho.
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| Mapa de Ginaster a Cierco |
Saliendo de Ginasté
vemos Viñal (kilómetro
7,3) a lo lejos.
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| Viñal a fondo |
Nos recibe la
iglesia románica de San Martín.
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| San Martín de Viñal |
Desde Viñal vemos
Vilaller y, a fondo, la Sierra de Sis.
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| Vilaller al fondo |
Una pista asfaltada
nos lleva hasta la carretera (kilómetro
8). La cruzamos para luego cruzar el río por una
represa. Enfrente vemos la Central de Bono.
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| Central de Bono |
El camino bordea el
río. Vemos Forcat al otro lado.
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| Forcat |
En el kilómetro
9,3 podemos desviarnos del camino señalizado para
pasar por Cierco (kilómetro
10) En el mapa anterior está marcado en amarillo por
donde va el camino señalizado.
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| Cierco |
Pasado Cierzo, vemos
Estet a mitad ladera al otro lado del río.
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| Estet |
En el kilómetro
10,5 retomamos la ruta señalizada.
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| Mapa de Cierco a El Salto |
Nos encontramos a
Bono al otro lado del río.
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| Bono |
En el kilómetro
12,5 seguimos un camino que acorta la ruta para volver
en el 13,2. Enfrente vemos el congosto de El Salto.
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| El Salto al fondo |
Pero se puede seguir
la ruta (en amarillo en el mapa anterior). La subida hacia El Salto
es muy bonita. Aquí se junta dos veredas. Subiendo vemos la Central
de Senet.
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| Central de Senet |
En el kilómetro
14,4 llegamos a El Salto en lo alto del
congosto. Vemos una bonita cascada.
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| El Salto |
El camino hasta
Senet continua pasando una zona arbórea.
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| Mapa de El Salto a Senet |
Vemos Senet a
lo lejos.
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| Senet al fondo |
Y al otro lado del
río, Aneto.
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| Aneto |
En el kilómetro
15,8 llegamos al Pilaret de San Sebastián
desde donde parte un camino tradicional que nos lleva hasta Senet.
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| Pilaret de San Sebastián |
Llegamos a Senet
en el kilómetro 16,4.
Es la última población del valle. Hay un Centro de Interpretación
de un aserradero donde está una oficina del Parque Nacional.
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| Iglesia de Senet |
3 Senet a Hospital de Vielha
El camino tradicional en este tramo
seguía yendo por los dos tramos.
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| Senet a Hospital (1930) |
La ruta que seguimos
sigue por el lado derecho.
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| Mapa de Senet a Presa |
Pasado Senet, vemos
enfrente los barracones de los obreros para la construcción
de la presa.
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| Barracones |
Conforme continuamos
vemos enfrente la presa de hormigón, En el kilómetro
18,2 llegamos a la pista que lleva hacia ella.
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| Presa de Senet |
Podemos seguir el
zigzag de la pista o tomar un alcorce que está indicado con
mojones en el kilómetro
18,9. En este tramo se sube pendiente hasta llegar a
lo alto de la presa en el kilómetro
19,9. Desde aquí las vistas son impresionantes tanto
hacia el sur como hacia el norte.
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| Embalse de Baserca |
Una cascada de
hielo junto al camino nos advierte de la dureza que era pasar
estos caminos en el invierno.
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| Cascada de hielo |
En el kilómetro
21,3, a mitad embalse se encuentra la caseta
forestal de Rases. Antes del pantano, aquí había una palanca
para pasar el río. En este paso, el camino tradicional pasaba al
otro lado del río.
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| Mapa Embalse de Baserca |
Donde finaliza el
embalse, kilómetro 22,6
, nos juntamos con el trazado de la GR 11 hasta casi el final
del recorrido. Ya vemos más cerca el final del valle.
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| Final del valle al fondo |
En el kilómetro
23,5 cruzamos la Palanca del Besiberri. En el
kilómetro 24,7
pasamos por el Refugio de Conangles.
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| Mapa hasta Refugio de Conangles |
Ya estamos muy
cerca. En el kilómetro 25,8
llegamos a una “gravera”. Las indicaciones nos hacen subir para
después. Si no se quiere hacer, se puede bordear la gravera por la
parte inferior (en amarillo en el mapa).
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| Mapa hasta Hospital de Vielha |
La nieve nos hace
ver la función que cumplía este hospital en el paso del puerto
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| Hospital de Vielha |
Llegamos en el
kilómetro 26,5
al Hospital de Viella. El llamado San
Nicolás de Pontells. En el mapa de
1930 a esta partida se le llama San Nicolau. Fue fundado por Alfonso
II posiblemente. Manuel Iglesias nos habla de su origen e
importancia:
“A
los dos años tan solo de su elevación al trono (junio de 1198),
también presente en San Andrés del Barrabés, Pedro el Católico
dictó un privilegio a favor del hospital de San Nicolás de Pontells
(hospital
de Viella) concediendo “al señor Dios y a
la iglesia del hospital de San Nicolás, edificado bajo el puerto de
Barrabés y de Arán, y a ti Bernardo, hospitalario del mismo y todos
tus sucesores en dicho hospital llamado Pontells y a los demás
hermanos que allí sirvieren tanto clérigos como laicos, el capmanso
que tú tienes en mi villa de Viella”. El privilegio fue ratificado
y ampliado por Jaime I, agregándole una partida con sus albergues en
el monte de Giminells y la facultad de paso y pasto por todas las
tierras de la reserva real.
En
las dos concesiones y otras posteriores se vislumbra la amplia
facultad otorgada a los hospitalarios de San Nicolás de Pontells de
disponer para sí y sus ganados de todo el producto y herbaje de los
montes, ambos vinculados a dicho hospital y acaso aún hoy parte de
las montañas de Viella al norte del puerto. Son todavía ricos
pastizales veraniegos, pero resulta imposible aprovecharlos en el
invierno a causa de las intensas nevadas. Los ganados entonces tienen
que trashumar a tierras llanas y cálidas como son las de Giminells,
cercanas a Lérida. El monarca proveía a todo el ciclo ganadero con
miras a garantizar el socorro y salvaguarda de aquel paso difícil
pero necesario en orden a mantener la comunicación con sus Estados
ultrapirenaicos”.
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| Edificios del Hospital de Vielha |
La iglesia de
Santa Quiteria nos la encontramos a la entrada. El día 22 de
mayo hay una romería a la ermita de Santa Quiteria del Hospital de
Viella. (Ahora se hace el curto domingo). Es la fecha cuando se
supone el puerto es transitable.
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| Iglesia de Santa Quiteria |
En días como el de
hoy sólo se puede pasar el puerto con esquís de montaña y
raquetas. Intento andar un poco y me hundo hasta la rodillas. Haremos
esta etapa con el buen tiempo. Al ver esta estampa comprendemos como
Alfonso II, su hijo Pedro II y Jaime I potenciaran este hospital para
garantizar el paso hacia Francia.
Alfonso II y Pedro
II tuvieron en Roda y en su priorato de San Andrés de Barrabés un
punto de referencia básico para sus desplazamientos al valle de Arán
y el Midi francés, que le estuvieron sometidos durante sus reinados.
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| Hacia el Puerto de Vielha |
Jaime I hizo
este recorrido en el año 1265. Manuel Iglesias nos los cuenta:
“Tan
solo una comarca pudo soslayar el barrido que los poderes franceses
aplicaron a los intereses de la Corona de Aragón: el valle de Arán.
Pese a las múltiples tentativas de los condes de Commenges y a la
dirección que marca el fluir de sus aguas, la voluntad de los
araneses quiso permanecer vinculada a la vertiente hispánica del
mediodía de la cordillera. Los hechos subsiguientes ofrecen pocas
dudas al respecto, así como que en ese momento todo el territorio
aranés no venía a ser otra cosa que un apéndice de Ribagorza. Se
unía a esta por el cordón umbilical que, cruzando el puerto de
Viella, alcanzaba el hospital de San Nicolás de Pontells y se
internaba por los valles de Noguera Ribagorzana e Isábena.
Para
afianzar el pleno dominio sobre el valle de Arán, Jaime I hizo
donación del mismo a su noble pariente ribagorzano Guillermo de
Entenza. Este, acompañado por su hermano Bernardo de Entenza, se
personó un día en el santuario de Santa María de Medio Arán,
donde fueron congregados los araneses, a quienes exhibió la
acreditación real. Pero, rechazado el de Entenza, aquellos
manifestaron que nunca tolerarían que nadie les separara de la
Corona de Aragón.
Aquel
gesto hizo primero que el Conquistador, en carta dirigida a los
araneses desde Montpellier, les agradeciese el que “no quisieran
aceptar otro señor que a él”, y como signo de gratitud les rebajó
el subsidio que les había pedido de 15 000 sueldos morlais a 11 000.
En segundo lugar, les confió la defensa del valle de Bohí, en la
Ribagorza oriental, a través del puerto de Caldes, contra los
señores de Erill, que se sumaban a las revueltas nobiliarias al
norte de Cataluña. Jaime I, a la vista de las fidelidades apuntadas,
dispuso que en ningún caso el valle de Arán debía separarse del
reino de la Corona de Aragón y dictó normas para su integración,
como eran que el valle quedase integrado en la “junta de Ribagorza
y en el área monetaria del sueldo jaqués y el que los araneses
pudieran transitar libremente por el resto de la Corona de Aragón”.
Jaime
I se decidió un día a visitar personalmente el valle de Arán. Era
el año 1265. Salió de Lérida el 15 de julio y llegó a San Andrés
del Barrabés el día 20, donde fue recibido por el canónigo de Roda
Poncio de Aguinaliu, que ostentaba entonces el priorato de San Andrés
del Barrabés, a quien el rey manifestó que después de haber
recorrido todos sus dominios solo le quedaba por visitar el valle de
Arán.
Hasta
el día 23 no llegó a Viella y los dos días de su estancia en San
Andrés sirvieron al rey para hacer saber a los del valle de su
llegada. Estos le prepararon un recibimiento apoteósico. Nombraron a
tres comisionados, que se trasladaron a Senet, al lado sur del puerto
de Viella, para dar la bienvenida al monarca y prestarle juramento en
nombre de todo el valle. Pasado el puerto, el recibimiento en Viella
fue caluroso. Más de 500 personas cantando y bailando al son de
tambores vitoreaban a Jaime I. En la manifestación figuraba una
procesión de sacerdotes y clérigos portando vestimentas y
ornamentación sagrada.
Bajó
luego al pueblo de Les, cuyo señor, Auger de Les, era favorable a la
anexión del valle a Francia y acaudillaba un partido aranés de
tendencia francófila. Pero ante la persona del rey y a su pregunta
de por quién quería tener el castillo que regía contestó que por
el rey de Aragón. Y Auger de Les ofreció una comida al rey en su
castillo. A la vista de ello el rey ordenó a tres emisarios para que
en su nombre y en el del señor del lugar escalaran la torre, desde
donde vocearon tres veces el nombre de “¡Aragón!” mientras
izaban allí el estandarte real”.
Daniel Vallés Turmo, 20 de febrero de 2016