lunes, 19 de febrero de 2018

Automotivación

Los periódicos hablan del 90 aniversario del obispo Pedro Casaldáliga. Estuvo en 1961 como Prefecto del Seminario Claretiano de Barbastro en el Monasterio del Pueyo de Barbastro. (Ver entrada blog Camino del Pueyo). Le encantaba el paisaje de almendros y olivos.

Mantiene el fuego vivo de lo que fue la Teología de la Liberación en Latinoamérica. En la entrevista en El Mundo el 18 de febrero de 2018 dice que guarda en su oratorio dos reliquias de los mártires Cardenal Romero e Ignacio Ellacuría. Le automotivan a recordar la historia y nos invoca, sobretodo, a no olvidarla.

Porque la única motivación posible es la automotivación, la capacidad de allá donde nos encontremos construir un entorno que nos sea motivante. En ocasiones, como hemos comentado con Casaldáliga, esta motivación viene del recuerdo de personas que admiramos.

Para mí, Ignacio Ellcacuría también es un referente en su doble faceta de filósofo (fue discípulo de Zubiri)  y de compromiso con la transformación social hasta las últimas consecuencias. Sin duda, tenía una gran capacidad de automotivación.

Otro referente es el explorador ártico Ernest Shacketon, conocido por su liderazgo centrado en las personas. Es conocida la manera como salvo a sus hombres en la Expedición Imperial Transatlántica de 1914 a 1917.

Con una tripulación de 5 personas el 24 de abril de 1916, en la barca James Caird, tomo rumbo al sur para buscar un rescate. Cuando estaba ya cerca de llegar a una estación ballenera de las islas Georgia del Sur y después de 36 horas de caminar con dos compañeros por glaciares en plena tormenta de nieve, medio muertos de frío y hambre, notó cómo había una cuarta persona que les acompañaba a una cierta distancia y que le infundía la seguridad necesaria de seguir adelante. Este fenómeno (el tercer hombre) lo han relatado también otros aventureros y personas en situaciones límite. Sin duda, es un elemento de automotivación.

Bote James Caird para intentar el rescate
En el 2013 se conmemoró este viaje en un bote replicándolo. Seb Coulthard fue uno de los que estuvieron en la tripulación. Una vez le pregunté a este aventurero qué hacía para motivarse en los momentos críticos que había pasado. Me dijo que "intentaba serenarse y centrarse únicamente en el siguiente paso necesario para salir de la situación. Y así, sucesivamente". Es un buen consejo que sigo.

Ellacuría afrontó libremente un fatal destino que todos le presagiaban, Shackenton no tenía otra posibilidad sino la de actuar y Casaldáliga sigue actuando con su sola presencia. Pero cómo nos automotivamos cuando estamos "en dique seco", cuando nos toca recuperarnos y rehacernos "fuera de la acción".


Mi kayack en dique seco
Centrarnos en la recuperación como si estuviéramos actuando y preparados para actuar en el futuro. Plantear una seria de rutinas de los ejercicios que tenemos que hacer de una forma motivante e ir constatando como vamos evolucionando. Posiblemente es más motivante una ruta en BTT que en bicicleta estática, pero si lo hacemos viendo nuestra serie favorita, la cosa cambia.


Bicicleta Estática
Algo parecido le pasa a algunos profesionales (bomberos, policías y médicos) que hacen guardias en espera de actuar en cualquier momento, descansando pero manteniendo la alerta.

Daniel Vallés Turmo, 19 de febrero de 2018


La muerte de Steve Hawking, físico teórico, el 14 de marzo me hace recordar aquel 26 de octubre de 1988 cuando asistí a la conferencia que impartió en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona. Recuerdo que quedamos fascinados por sus enseñanzas sobre su teoría de los agujeros negros viniendo de la fragilidad que transmitía y la pasión de sus palabras. Ahora veo la foto de La Vanguardia y me vienen los recuerdos. Un gran ejemplo de automotivación.

Página de La Vanguardia de la visita (fuente: hemeroteca)
Busco el libro "Historia del Tiempo" que compré. Lo veo todo subrayado y a la memoria llega aquella motivación que tenía por los temas tecnológicos en aquellos años.

Lomo de Historia del Tiempo (1988)




Daniel Vallés Turmo, 23 de marzo de 2018