viernes, 27 de enero de 2017

Sierra de La Carrodilla

La Sierra de la Carrodilla es una de las denominadas sierras exteriores que dan pie a los somontanos. Situada en la parte oriental de la provincia de Huesca, recorre 20 kilómetros en línea recta desde el río Cinca hasta la nacional 230, ya cerca del límite con la provincia de Lleida. 

Tanto en su perímetro como en su interior 16 poblaciones habitan o tienen terreno en la sierra. Así, Olvena, Puebla de Castro, Aguinaliu, Juseu, Torres del Obispo, Aler, Benabarre, Purroy, Gabasa, Peralta de la Sal, Calasanz, Azanuy, Alins del Monte, Fonz, Estadilla y Estada.

Estas poblaciones pertenecen a cuatro comarcas distintas: Ribagorza, La Litera, Cinca Medio y Somontano.

En la Sierra de la Carrodilla podemos contemplar la evolución histórica desde la etapa prehistórica más antigua que se conoce en Aragón hasta la historia más cercana.



Trazado de las rutas del libro en wikiloc:

El hipertexto del nombre de la ruta da acceso al trazado en GPS en wikiloc donde se puede consultar y descargar.:

Nº  Nombre ruta  
OLVENA

PUEBLA DE CASTRO

BARASONA y CANCER

AGUINALIU

JUSEU

ALER

PURROY

GABASA

PERALTA DE LA SAL
26. Zurita

CALASANZ

ALINS DEL MONTE

FONZ

ESTADILLA

ESTADA

El congosto de Olvena: una frontera vigilada

Congosto de Olvena. Siglo IX

El congosto de Olvena, paso natural entre el Somontano y la Ribagorza, fue durante los siglos IX y X un espacio de defensivo entre al-Ándalus y los territorios cristianos del norte. En un tiempo en el que el control visual del territorio era esencial, los puntos elevados dominaban caminos, ríos y pasos estratégicos.


Las actuales ermitas de Castro y Lumbierres ocupan precisamente esos lugares privilegiados. Antes de su cristianización, estos enclaves debieron de funcionar como puntos de vigilancia musulmana, probablemente torres o pequeñas fortificaciones destinadas a controlar el tránsito por el valle y alertar ante posibles incursiones.

La comunicación se realizaba mediante señales visuales: humo durante el día, fuego en la noche. Desde Lumbierres se mantiene contacto visual con El Pueyo de Barbastro y con los sistemas defensivos del entorno de Graus, lo que demuestra la integración del congosto dentro de una red más amplia de vigilancia territorial.

Tras la consolidación cristiana del territorio, muchos de estos antiguos enclaves defensivos fueron reutilizados simbólicamente mediante la construcción de ermitas. El espacio militar se transformó en espacio espiritual, pero el dominio visual y la elección estratégica del lugar permanecieron.

La recreación histórica que acompaña esta entrada pretende evocar ese momento de frontera: la vigilancia constante, la dureza del clima, la tensión ante cualquier movimiento en el valle. Más que una escena bélica, es una imagen de control territorial en una época de equilibrio inestable.

Hoy el visitante puede recorrer estos mismos puntos siguiendo las rutas 8 y 9 de la guía Sierra de la Carrodilla. A Castro se accede en vehículo; a Lumbierres, en un breve paseo de unos treinta minutos. El paisaje es el mismo. La historia, silenciosa, sigue ahí.


Daniel Vallés Turmo