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viernes, 8 de agosto de 2025

Trazar el camino interior

Fotografía de un sendero natural rodeado de árboles, bañado por luz suave. Una figura camina en solitario hacia el fondo, evocando introspección, silencio y conexión con la naturaleza. Representa el inicio simbólico del camino interior.
Trazar el camino interior

No sé si la expresión “el camino interior” es una reminiscencia de mis creencias católicas o si es algo que podría entender cualquier persona. Tal vez se ha ido interiorizando en la sociedad con lo que Maslow llamó la autorrealización en su pirámide de la motivación. O quizás es un constructo que crea nuestra mente para no entrar en disonancia consigo misma.

O tal vez sea el camino que recorremos cuando el andar de la vida nos va empujando, poco a poco, a tomar consciencia de nuestra identidad. Ese momento en que surge una necesidad genuina de transitar un trayecto propio, íntimo, que nos lleva —inevitablemente— a la introspección.

Tampoco sé si es fruto del desarrollo intelectual tras una vida dedicada al estudio, a la escritura y a la reflexión sobre la realidad. Y me pregunto si, en cambio, quienes no han transitado ese tipo de recorrido vital perciben este “camino interior” de otro modo —o quizás no lo perciben en absoluto—.

El caso es que, tras muchos años dedicado al senderismo y a proponer cientos de rutas en este blog, siento ahora la necesidad de explorar este otro camino. Me viene a la mente la imagen de los ascetas que se retiraban del mundo para comenzar su búsqueda interior. Así surgieron, por ejemplo, los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola.

Sin embargo, no siento la necesidad de una “meditación contemplativa”. Ya en mi juventud opté por la “meditación en acción” que proponía Chögyam Trungpa Rinpoche con su tercera vía. En mis miles de horas de senderismo ya he experimentado el silencio de la meditación, y ese silencio se ha ido integrando hasta convertirse en una parte esencial de mi personalidad.

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🛤 Cómo comenzar —o continuar— ese viaje interior

Creo que hace años que comencé ese viaje, pero a mis 59 me gustaría ahora conocer mejor su recorrido… y su destino. Y también, en la medida de lo posible, acompañar con mis palabras a quienes se encuentren con la misma inquietud.

Fotografía con luz cálida de amanecer filtrándose entre los árboles, iluminando un sendero de tierra. La escena transmite calma, esperanza y apertura, evocando la idea de iniciar o continuar un viaje interior.
Comenzar ese viaje interior

Siempre me ha gustado empezar desde la experiencia y desde el presente, para no crear mundos imaginarios. Hace una semana comencé un nuevo trabajo, muy distinto al anterior en contenido, aunque similar en propósito: en ambos casos se trata de ayudar a las personas de forma gratuita desde el ámbito público.

Como todo comienzo en una nueva área de conocimiento, estos días están suponiendo una gran dedicación mental: adquirir nuevos saberes, adaptarme a formas de trabajo diferentes y asimilar rutinas que me son ajenas. Lo hago desde la serenidad, pero muchos días llego a casa cansado, porque hay un trabajo intelectual intenso que exige mucha atención.

Me ha sorprendido comenzar este nuevo camino desde la serenidad, sin sentir ansiedad alguna. Y es precisamente esto lo que me ha llevado a escribir esta reflexión sobre el camino interior.

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❓¿Realmente existe un camino interior?

Desde mi formación filosófica, no puedo evitar comenzar por la duda: ¿realmente existe un camino interior, tal como lo he planteado en la introducción? Podría acudir a la bibliografía especializada, pero sé que correría el riesgo de contaminarme con lo que se escribió en otros momentos históricos y desde las circunstancias particulares de otras personas.

Persona sola de pie en una encrucijada de caminos dentro de un bosque cubierto de niebla, evocando reflexión y duda sobre qué dirección tomar.
Encrucijada en la niebla

El espíritu de este blog, sin embargo, siempre ha sido otro: ayudar a la reflexión en los términos que propusieron filósofos como Michel de Montaigne y Erich Fromm, y ejercitar nuestra propia libertad de pensamiento.

La psicología habla del diálogo interior como un proceso cognitivo, mientras que la religión se refiere a la espiritualidad como una relación con un ser superior. Así, nos encontramos con discursos interiores de distinta naturaleza, y me pregunto si realmente son compatibles entre sí.

Vemos que hay, al menos, un discurso interior, aunque surja desde diferentes enfoques. ¿Pero eso implica que exista un camino interior? ¿O, como decía el poeta Antonio Machado:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

Quizá, más que buscar un camino, lo estamos trazando.

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📍 Rastrear el camino recorrido

Desde mi experiencia trazando rutas para que otras personas puedan seguirlas con GPS, me planteo ahora cómo podríamos rastrear nuestro propio camino interior. ¿Sería como hacer una biografía? ¿O tal vez un currículum? ¿Un listado de las competencias que hemos ido adquiriendo?

Vista en primera persona de una persona sosteniendo un mapa detallado mientras camina por un sendero forestal, simbolizando la reflexión y el rastreo del propio camino recorrido.
Rastrear el camino recorrido

En cualquier caso, es necesario clarificar cómo queremos plasmar ese camino recorrido, con el objetivo de que nos sirva para seguir avanzando. Tal vez se trate, simplemente, de responder a las clásicas preguntas trascendentales: ¿de dónde venimos? ¿A dónde vamos?

Aquí me encuentro con una duda, desde el punto de vista intelectual: ¿desde dónde partimos al mirar nuestro camino? Porque, según el instrumento con el que observemos la realidad, encontraremos una versión u otra de ella. De ahí que se desarrollara el método científico: para acotar esa subjetividad y construir un conocimiento más verificable.

Así, parece evidente que no hay una sola forma de trazar ese camino interior, y que su forma dependerá de muchos factores: la cultura, la personalidad, las creencias… Por eso, voy a partir desde mi experiencia personal.

Uno de mis filósofos de cabecera es Ignacio Ellacuría, continuador de la obra de Xavier Zubiri. En su obra póstuma Filosofía de la realidad histórica, expone con claridad su pensamiento. Tenía muy presente que "la realidad y la verdad han de hacerse y descubrirse, y que han de hacerse y descubrirse en la complejidad colectiva y sucesiva de la historia, de la humanidad".

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🧶 Mi camino recorrido

En la entrada de este blog titulada Vivir otras vidas, hago un repaso reflexivo de mi biografía, estructurándola en distintas etapas que llamo “vidas”. Ya en esa decisión hay una postura epistemológica: elegir una forma determinada de organizar el camino recorrido. Otra persona, desde otra mirada o sensibilidad, podría haberlo hecho de manera muy distinta.

Escritorio de madera con cuaderno abierto, fotografías antiguas, brújula y taza de café, simbolizando la reflexión personal sobre las etapas y recuerdos del camino recorrido.
Recuerdos sobre la mesa

Quizás tomé esa decisión influido por mi experiencia diseñando rutas, en las que uno va de un lugar a otro como si cerrara distintas etapas. Esta metodología encaja con mi postulado filosófico de que nuestra vida forma parte de la realidad histórica, y que es precisamente esa dimensión la que le otorga trascendencia a nuestra existencia.

Así, mi camino recorrido lo he propuesto como una sucesión de etapas vitales, cada una con sus aprendizajes y sentidos. En este marco, el camino interior no sería algo externo o separado, sino el trayecto que estamos recorriendo, con plena conciencia. Y ahí entran en juego las distintas herramientas que cada uno puede emplear, según su cultura o creencias: ya sea la psicología, la filosofía o la religión.

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🧭 La importancia de ser consciente de este camino interior

En un momento de realidad histórica acelerada, donde conviven la teoría del caos y la posverdad, más que nunca se hace necesaria una brújula interior. Una guía propia que nos permita no dejarnos arrastrar por los múltiples mensajes que recibimos a través de diversos canales de comunicación, muchos de ellos cargados de intenciones claras por parte de quienes los difunden.

Una mano sostiene una brújula de latón con esfera negra, enfocada en primer plano, mientras al fondo se extiende un camino de tierra serpenteante entre colinas doradas iluminadas por la luz cálida del atardecer.
Brújula en mano al atardecer

Voy a ejemplificarlo con un caso concreto. En España llevamos décadas escuchando el mensaje de que “no vamos a cobrar las pensiones”. Este discurso, repetido sistemáticamente, ha calado profundamente en la población, independientemente de su nivel de formación. La consecuencia es que muchas personas adoptan decisiones —a menudo vitales— en función de esa creencia, sin haberla sometido a una reflexión crítica o haber contrastado su fundamento real.

Al llegar a este punto, veo con claridad la necesidad de tomar conciencia del camino recorrido. Solo desde ahí —desde nuestra propia experiencia de la existencia— podremos contrastar la información que nos llega y decidir con mayor libertad. Esa conciencia es, quizá, el primer paso para no vivir a la deriva.

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🛠 Herramientas para reconocer el camino recorrido

En este apartado quiero recopilar algunas herramientas que pueden resultar útiles para que cada persona pueda empezar a tomar conciencia del camino que ha recorrido hasta ahora:

  1. Escribir una biografía personal. No tiene que ser extensa ni detallada, sino un intento de poner en palabras quiénes hemos sido, en qué momentos clave, y cómo hemos cambiado.
  2. Identificar las etapas vividas. Pensar en qué momentos se produjeron rupturas, giros, comienzos o cierres, y cómo los percibimos ahora.
  3. Analizar esas etapas. En mi entrada Vivir otras vidas, utilicé la metodología del círculo de calidad —Planificar, Hacer, Verificar y Ajustar— como una forma de lectura reflexiva de la vida. Pero podrían usarse otras metodologías que se adapten mejor a nuestra forma de pensar o sentir.

No se trata de llegar de inmediato a grandes claridades. Lo importante es empezar a ser conscientes, a observar sin juicio. Poco a poco iremos puliendo lo que emerja.

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🧭 El destino de nuestro camino

Una vez que hemos identificado el camino recorrido —o al menos una parte de él—, llega una nueva fase: preguntarnos en qué punto del camino nos encontramos y si es posible vislumbrar cuál podría ser la próxima etapa.

Este ejercicio no es sencillo, y no deberíamos angustiarnos si no lo vemos con claridad. Se trata, más bien, de tomar conciencia de que estamos atravesando una etapa, y que, como en todo camino, habrá otra después.

Persona de pie sobre una cima rocosa al atardecer, mirando un camino serpenteante que se pierde entre colinas doradas y montañas lejanas.
Contemplando el horizonte

La verdad es que los seres humanos no somos especialmente buenos anticipando el futuro. Estamos más preparados para resolver los problemas del presente. Pero aun así, detenernos a observar dónde estamos nos puede ayudar a caminar con mayor intención y atención.

Ya hemos comentado que este destino no es igual para todas las personas, pues depende de sus circunstancias —como ya señaló el filósofo Ortega y Gasset—. Nunca caigamos en la trampa de compararnos con los demás: esa comparación casi siempre desemboca en la envidia, y la envidia no es una buena compañera de viaje.

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🧭 Calibrar la brújula interior

No quiero cerrar esta reflexión dejando una sensación de subjetivismo que nos vuelva vulnerables ante lo que nos sucede. Nuestra forma de actuar, aunque a menudo no lo parezca, está guiada por numerosos automatismos de los que no siempre somos conscientes.

Podríamos decir que, a lo largo de la vida, vamos construyendo una brújula interior que nos orienta. Pero como toda brújula, necesita calibrarse de vez en cuando: revisar sus referencias, cuestionar sus giros, afinar su sensibilidad. Ese ejercicio no es sólo personal, sino también histórico, cultural y, en muchos casos, colectivo.

Manos adultas sosteniendo una brújula antigua sobre un fondo natural desenfocado, simbolizando la reflexión y ajuste de la orientación vital.
Calibrando la brújula interior

¿Cómo calibramos esa brújula interior? Pues dependerá de cada uno. Cuando estudiaba en ESADE, con los jesuitas, nos decían que la realidad no es ni blanca ni negra, pero que, al llegar a casa, nos laváramos las manos. Con esto querían decir que nuestro círculo más íntimo —la familia, los afectos, el hogar— es donde esa brújula se contrasta, se reordena y se limpia.

En mi caso, tengo algunos lugares de reposo donde calibro esa brújula. En el blog expongo siete de ellos. El primero es Capella. Son espacios que me invitan a la reflexión por distintos motivos. Cada persona, claro está, tiene los suyos.

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Infografía titulada 'Herramientas para comenzar tu camino interior'. Presenta siete herramientas clave: escribir una biografía personal, identificar etapas de vida, analizarlas con metodologías reflexivas, observar el presente con atención, apoyarse en referencias filosóficas o espirituales, visitar lugares de reposo para calibrar la brújula interior, y contrastar la información con la experiencia vivida. Estilo cálido, con iconos y aspecto hecho a mano.
Herramientas para comenzar tu camino interior

🌿 Mis 7 lugares de reposo

Son espacios donde mi brújula interior se calma y se orienta. Lugares a los que vuelvo una y otra vez, cada uno con su propio silencio y belleza.

  • 1️⃣ Capella — El inicio de muchos caminos y un lugar donde respirar la historia.
  • 2️⃣ El Pueyo de Barbastro — Mirador sereno donde la vista se funde con el horizonte.
  • 3️⃣ Embalse de Pineta — Agua y montaña en un abrazo de calma.
  • 4️⃣ Ermita de las Terrazas — Silencio que se asoma al valle desde lo alto.
  • 5️⃣ Ermita del Pilar — Lugar de recogimiento entre campos y cielos abiertos.
  • 6️⃣ Tella — Pueblo de piedra y aire puro, guardián del Pirineo.
  • 7️⃣ Obarra — Un rincón donde la historia y la naturaleza dialogan en paz.

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En la entrada Cómo mantener el hábito de la reflexión se trata la pragmática de la reflexión.

Contenido desarrollado por el autor con el apoyo de herramientas de redacción asistida.

Daniel Vallés Turmo

Agosto de 2025

Acceso a guías y rutas (pinchar)

martes, 15 de julio de 2025

Circular a Barrosa con Esteban: una travesía, una amistad, un homenaje

Hoy vuelvo a circular hacia el valle de Barrosa. Pero esta vez, Esteban no va detrás ni delante: camina conmigo en otro tiempo y otra dimensión. Pero, nos encontraremos.

Un tiempo sin ruido, pero con memoria ...

Valle de Barrosa

Fue hace muchos años, cuando aún no había móviles que capturaran cada instante, cuando hicimos una ruta que quedó grabada no en una pantalla, sino en nuestras almas. Subimos al Puerto Viejo de Bielsa para dar la vuelta por el circo de Barrosa.

Íbamos Esteban y yo, con las piernas firmes y los corazones abiertos de la juventud, cuando todo está por ocurrir. Él todavía estaba soltero y no había comenzado con su experiencia en montaña. Así que confiaba en mí, como lo hizo siempre.

Madrugamos y tomamos un café en Parzán. Dejamos el coche en el aparcamiento de la cara sur del túnel de Bielsa. Empezábamos una ruta de 9 horas, 20 kilómetros y 1.385 metros de desnivel acumulado que nos llevó todo el día. Un verdadero día de alta montaña.

Viendo el aparcamiento subiendo la morrena

Tuvimos que subir la morrena del valle para llegar a la zona de praderas que nos dirigía al Puerto Viejo de Bielsa.

Con Esteban apenas hablábamos cuando íbamos de excursión. Nos encontrábamos muy bien en silencio. Entonces yo me encontraba fuerte y tenía ya mucha experiencia en montaña. No había GPS, la señalización eran mojones de piedras y nos guiábamos con brújula y con los mapas Alpina cuando había confusión en la ruta.

Ese día iba yo delante, aunque en la vida muchas veces él fue el que iba delante para abrirme un camino que yo no conseguía ver y él sí. Su formación de ingeniero le hacía muy pragmático en la toma de decisiones. O era parte de su personalidad.

Llegando al Puerto Viejo de Bielsa

Esta fotografía del Puerto de Bielsa la hice años después en un día de ventisca.

Con Esteban subimos en verano, con un día plácido. Precisamente Esteban conseguía aplacar tus ventiscas y darte luz para continuar el camino. Conforme aplacaba los vientos, encontrabas el sosiego.

Tras llegar al Puerto Viejo era necesario crestear (sin señalización) hacia el Puerto de Barrosa. Aquí Esteban tuvo que confiar en mí, aunque no lo viera claro. Yo tampoco había hecho la ruta anteriormente, pero era un "explorador" y me manejaba bien.

Cuando se trataba de explorar, siempre confió en mí a lo largo de su vida. Éramos complementarios: pragmatismo y exploración. Quizás por eso fuimos tan buenos amigos. Yo exploraba; él confiaba. Así funcionábamos. Yo me metía en problemas, él me daba soluciones.


Hacia el collado de Barrosa

Esos cuatro kilómetros de crestear fueron uno de los momentos más bonitos del día, por el paisaje a 2.700 metros de altura con un horizonte amplio.

Esteban tenía la capacidad para ver ese horizonte a largo plazo. Yo me movía mejor en las tácticas a corto plazo.


Ibones de Barrosa

Esta fotografía de alta montaña de los ibones de Barrosa me recuerda su capacidad para otear el horizonte, que tan bien supo hacer como esposo y padre. 

Si me quedo con una imagen dónde recordarle, es en esa larga cresta sin sendero, con un horizonte infinito, caminando en silencio absorbidos por el paisaje durante casi 2 horas, muy cerca de ese cielo donde ahora está. Tras esas dos horas de silencio y altura, el sendero nos llevó al Puerto de Barrosa.

Puerto de Barrosa

Llegamos al Puerto de Barrosa. Era momento de descender.

Conforme contemplábamos el Circo de Barrosa y los picos de La Munia (más de 3 mil metros), recordamos aquel primer campamento juntos en Pineta, por el año 1978, cuando los pioneros tuvieron un accidente bajando de ese pico.

Fue una noche temerosa. Pero éramos un grupo muy compacto. Precisamente lo que Esteban lograba crear con facilidad: unidad y armonía. Donde estaba él, se formaba un hogar.


Circo de Barrosa

Tomamos un bocado junto a la cabaña de pastores, ya junto al barranco. Entonces sólo tomamos un bocadillo. Después, Esteban ha sido un gran anfitrión para todas las personas que acogía en su casa.

Esteban era acogida. Y eso hacía que se abrieran los corazones.

Cabaña de Barrosa

Descendimos por el valle junto al barranco de Barrosa. Hoy sé que somos agua del mismo río y que un día nos encontraremos en el mismo mar. Entonces, sólo escuchábamos el bullicioso surgir del agua descendiendo con rapidez.

Como creyentes, un día nos juntaremos y seguiremos la ruta.


Barranco de Barrosa

Y llegamos a los restos de las Minas de Parzán, donde trabajaron mis abuelos maternos. Hoy la maleza cubre la estación del teleférico que llevaba el mineral a Francia.

Con Esteban disfrutábamos hablando de obras de ingeniería. Se juntaba mi ilusión y su conocimiento.


Restos del teleférico

Hoy apenas queda nada de lo que fue un gran centro de minería en la segunda decena del siglo XX.

Fotografía antigua de las Minas de Parzán

Una vez pasada la mina, llegamos a Las Bordas de Parzán. Toca seguir la carretera unos 3 kilómetros para recoger el coche.

Bordas de Parzán

Como toda excursión montañera, finaliza con una cerveza. Esta vez en Bielsa, donde comentamos las sensaciones del día, como tantas otra veces hicimos con las de nuestras vidas y lo seguiremos haciendo a lo largo de la vida que me queda en esta dimensión diferente donde seguimos juntos.

Si alguien quiere repetir esta ruta, puede conseguir el trazado en GPS que hicimos en Wikiloc.

Mapa de la ruta

Dedicado a su esposa e hijos, para que les siga guiando el camino.
Y cuando vuelva a pasear por Barrosa, sé que él volverá a caminar conmigo, como siempre lo hizo.

Daniel Vallés Turmo

Julio de 2025







martes, 15 de abril de 2025

Cambio de hábitos: senderismo en Barbastro

Cada vez hay más personas que hacen senderismo porque es un deporte barato y lo puedes hacer en tu municipio. En Barbastro sólo hay una ruta marcada, la GR 17. Antes, estaba la GR 45 pero se ha perdido su señalización. Ver GR 17 Camino de Santiago de la Ribagorza.

La GR 17 en Barbastro tiene dos tramos:

Mapa de la ruta GR 17

Y se está en ejecución la vía verde de Barbastro a Monzón

Puente sobre la nacional 240 de la Vía Verde

Pero, es necesario marcar más caminos locales para que las personas de Barbastro puedan hacer senderismo como una práctica de deporte saludable.

En este blog, en el año 2016, se publico una serie de ruta en el libro Caminar en Barbasto en la que se indicaban distintas rutas que se podían hacer en el término municipal de Barbastro.

Daniel Vallés Turmo

Abril de 2025

sábado, 21 de agosto de 2021

Noguera Ribagorzano

El río Noguera Ribagorzano hace de frontera entre las provincias de Huesca y Lleida en su parte norte. Es parte de lo que se llama “la franja”.

Esta guía pretende dar a conocer esta zona que ha sido muy modificada por los embalses e infraestructuras hidráulicas construidas en el siglo XX. De sur a norte se enumeran los embalses: Santa Ana, Canelles, Escales y Baserca.

Descargar guía

Vale la pena conocer este entorno por muchas razones: su peculiaridad cultural de frontera con su propia lengua, un impresionante legado geológico, sus embalses, sus castillos, sus ermitas románicas, sus pueblos pintorescos y su historia.

Entradas en el blog:

  1. Embalse de Santa Ana
  2. Ermita de San Salvador
  3. Castillonroy
  4. Baldellou
  5. Congosto de Baldellou
  6. Congosto de Camporrélls
  7. Camporrélls
  8. Baélls y Nachá
  9. Presa de Canelles y Estopiñán
  10. Lagunas de Estaña
  11. Caserras del Castillo
  12. Muralla China de Finestras
  13. Fet
  14. Castillo de Pilzán
  15. Caladrones, Ciscar y Antenza
  16. Sagarras bajas y altas
  17. Tolva a congosto de Ciscar
  18. Congosto de Ciscar
  19. Castillo de Viacamp
  20. Viacamp a Montfalcó
  21. Montfalcó
  22. Pasarelas de Montfalcó
  23. Montgai
  24. Litera
  25. Castillo de Chiriveta
  26. Congosto de Montrebei
  27. Montañana
  28. Yacimiento de Arén
  29. Iscles y dolmenes de Cornudella
  30. Soperún y la cabañera de Sis
  31. Cima de Amurriadó en la Sierra de Sis
  32. Capilla Belarta y castillo de Ballesía
  33. Camino a Obarra desde Sopeira
  34. Cordel de Buira desde Santorens
  35. Ermita de la Mare de Deu de la Mola
  36. Circular Torre de Buira
  37. Cirés
  38. Montauy a Ginasté
  39. Ginasté a Senet
  40. Senet a Hospital de Vielha

Daniel Vallés Turmo


Guías y entradas







jueves, 29 de julio de 2021

Chiriveta

Se proponen dos rutas circulares señalizadas:

Ruta circular de 5 kilómetros, 170 metros de desnivel acumulado y 1 hora 35 minutos de duración para llegar a su castillo. Esta es la circular corta y más sencilla.

Ruta circular de 7 kilómetros, 340 metros de desnivel acumulado y 2 hora 25 minutos de duración para llegar a su castillo. Esta es la circular larga por El Feisá.


Castillo de Chiriveta y congosto de Montrebei

Desde Barbastro tomamos la N-123 hasta Benabarre y luego la N-230 hasta el kilómetro 86 donde está el desvío por una pista asfaltada de 3,1 kilómetros. Son 60 kilómetros con una duración de unos 48 minutos.

Ruta de Barbastro a Chiriveta en Google Maps

Ruta en Mapa actual

Ruta en mapa de 1929

Ruta en wikiloc.



Aparcamos junto a la iglesia de Chiriveta del siglo XVIII.

Iglesia de la Piedad

Tomamos el sendero señalizado PR-HU 206 en sentido hacia el río Noguera Ribagorzano.

En el kilómetro 0,31 nos encontramos la fuente y un poco más adelante el desvío al sendero dejando la pista.

Castillo desde la población

Junto al río y embalse, vemos las casas de El Maset.

Casas de El Maset con ruinas del molino

Llegamos a la Ermita de la Ascensión (ahora le llaman Ermita del Congosto) del siglo XI en el kilómetro 2,25.

Ermita de la Ascensión y embalse de Canelles

Desde la ermita podemos ir directamente al castillo (20 minutos) o ir por El Feisá, también señalizado.

Es más largo y hay que tener más cuidado porque se pasa por sitios aéreos aunque con silga y escaleras. Vamos por esta última ruta.

En el kilómetro 2,5 pasamos por unas cuadras bajo la pared. Más adelante hay otras.

Cuadras en El Feisá

Paso aéreo y el congosto de Montrebei al fondo

Antes de bajar al barranco de Litera, vemos restos de una fortificación medieval.

Fortificación medieval

Barranco de la Litera

En el kilómetro 3,4 llegamos al paso de la Lluga equipado con unas escaleras metálicas junto a una poza que queda cuando baja el nivel del embalse de Canelles.

Paso de la Lluga

En el kilómetro 3,77 dejamos el barranco para subir al Pla del Castell en el kilómetro 4,14. Subimos al castillo por una pista, llegando en el kilómetro 4,59.

Subiendo al castillo

Subiendo vemos al norte las casas de El Mas, Chiriveta y Castissent.

Poblaciones al norte

Mapa de la ruta por El Feisá (panel en la ruta)

Del castillo (de origen musulmán), queda la torre cilíndrica. Similar a la de Viacamp, que vemos hacia el este.

Castillo de Chiriveta

Volvemos por la pista. Nos desviamos a El Mas por el camino antiguo en el kilómetro 5,54

Camino a Chiriveta

Llegamos a El Mas en el kilómetro 5,94

Casa en El Mas

Seguimos por el camino antiguo hasta la pista en el kilómetro 6,43. Llegamos a Chiriveta en el kilómetro 7.

Pertenece al guía Noguera Ribagorzano que se puede descargar:

Descargar guía

Daniel Vallés Turmo

Guías y entradas

jueves, 22 de julio de 2021

Arén

Ruta circular de 6,2 kilómetros, 300 metros de desnivel acumulado y 1 hora y 45 minutos de duración para llegar al yacimiento del Collado Blasi de fósiles de dinosaurio en la población de Arén.

Fósil de cola de dinosaurio

Desde Barbastro tomamos la N-123 hasta Benabarre y luego la N-230 hasta Arén. Son 72 kilómetros con una duración de unos 56 minutos.

Ruta de Barbastro a Arén en Google Maps

En el mapa de 1932 vemos que el yacimiento se encuentra en el camino de Arén a Iscles.

Camino de Arén a Iscles en mapa de 1932 del ING

Aparcamos en la avenida de entrada a Arén en la parte final. Yendo al casco urbano nos encontramos con la Iglesia de San MartínSeguimos la calle a su izquierda contemplando la belleza de esta población.

Iglesia de San Martín

Pasamos por dos pasadizos hasta que llegamos a una plaza donde está el Museo de Dinosaurios.

Pasadizo

Museo de los Dinosaurios

Desde aquí está bien señalizado el camino que nos lleva hasta el Yacimiento del collado Blasi, siguiendo el sendero PR-HU 46 que sigue el trazado del antiguo camino a Iscles. Ver guía Sierra de Sis.

Collado Blasi

Ruta en mapa actual del ING

Podemos ver y descargar la ruta en wikiloc.


Es un camino tradicional que tiene paneles de interpretación. Pasamos por el Corral del Barri y la zona de balsas de riego antes de llegar al Corral de Sasó en el kilómetro 1,46. En la vuelta pasaremos por este sitio de nuevo.

En el kilómetro 2,89 nos desviamos del camino para llegar al yacimiento Blasi en el kilómetro 3.

Un recorrido por distintos paneles nos hace contemplar los fósiles de un Hadrosaurio en distintas zonas.

Este yacimiento fue descubierto en el año 1996 por Lluis Ardevol mientras estaba haciendo trabajos geológicos por la zona.

Parte del grupo fósil primero en el panel de interpretación

El yacimiento se encuentra en unas dunas de playa fosilizadas. El primer fósil es la parte superior de la cola de un HadrosaurioEn el dibujo superior vemos en color rojo la correspondencia de la situación del fósil en el esqueleto del dinosaurio.

Fósil de la cola

Seguimos al segundo grupo de fósiles. El segundo grupo de fósiles corresponden a la cadera con 2 vértebras sacras, 1 ilion, un pubis, 2 vértebras dorsales y 3 costillas.

Fósil de la cadera

En el dibujo inferior vemos en color rojo la correspondencia de la situación de los fósiles en el esqueleto del dinosaurio.

Parte del grupo fósil segundo en el panel de interpretación

Continuamos al tercer grupo de fósiles. El tercer grupo de fósiles corresponde a un fémur, vértebras, costillas de la cola y vértebras cervicales.

Fósil del fémur

En el dibujo inferior vemos en color rojo la correspondencia de la situación de los fósiles en el esqueleto del dinosaurio.

Parte del grupo fósil tercero en el panel de interpretación

Pasamos al cuarto grupo de fósiles. El cuarto grupo de fósiles corresponde a la mandíbula y el cráneo del Hadrosaurio.

Fósil de mandíbula

Desde aquí tomamos un sendero hacia el barranco que pronto se convierte en una antigua pista. Pasamos un campo por la parte inferior para volver a la pista.

Un panel de interpretación geológica nos explica los plegamientos con fósiles marinos que se encuentran en lo alto de la Sierra de Berganuy.

Calizas illerdendes en la Sierra de Berganuy

En el kilómetro 4,61 regresamos al Corral de Sasó, pero ahora seguimos por la pista. La pista desciende por un bosque de quejigos hasta que llegamos en el kilómetro 5,61 al pilaret de la Madre del Salvador.

Pilaret 

Regresamos a Arén.

Llegando a Arén vemos las ruinas del castillo

Pasamos junto a la fuente en el kilómetro 5,94.

Fuente, abrevadero y lavadero

Seguimos hasta el punto de partida recorriendo el casco urbano tras 6,2 kilómetros para volver al Museo de los Dinosaurios.

Pertenece al guía Noguera Ribagorzano que se puede descargar:

Descargar guía

Daniel Vallés Turmo

Entradas y guías